Tag Archives: Visita a Urgencias

Visitas a Urgencias: Metrorragia y Aborto

Todo comenzó el sábado a las 3 de la madrugada. Niño Fúturo reclamaba un poco de cariño por la noche y fui a su habitación para ver si había perdido su bibi de agua o si había tenido una pesadilla. Dos minutos después de un abrazo, un beso y tumbarme en el sillón de al lado se quedó tranquilo y se volvió a dormir. Aproveché para ir al servicio que me lo pedía el cuerpo… y vi sangre.

Ya estábamos concienciados y prevenidos, podría tener un aborto natural en cualquier momento y seguramente ése era el comienzo y siguiendo las pautas marcadas por mi ginecóloga, debía esperar a terminar de sangrar para acudir a urgencias y confirmar el diagnóstico.

No tuve dolor en ningún momento, lo cual me escamaba un poco. El sábado estuve sangrando todo el día pequeñas manchas de sangre. Hasta que por la tarde salió un coágulo que yo creía que era grande. Así que lo asumí, ya había acabado todo. Pero seguía sangrando, así que decidimos esperar a la mañana siguiente para acudir a urgencias.

El domingo por la mañana acudimos a urgencias ya con las ideas bastante claras y sólo para revisar si todo estaba bien. Cuando entro por fin a consulta y me puso en el potro nos llevamos una grandísima sorpresa. ¡Había salido el hematoma, pero se veía perfectamente embrión (cosa que no se veía antes) y estaba agarrado! Yo no me lo podía creer, ¡había esperanza! Con todo lo que me habían dicho antes, era increíble. Parecía que simplemente todo evolucionaba más lento. En lugar de estar de 8 semanas según mi FUR, estaba de 5 semanas. Pero todo iba… a su ritmo. A seguir tal y como estaba, con reposo relativo, progesterona y todos los demás medicamentos.

Fuimos a casa de Abuelos Fúturos (Niño Fúturo había dormido esa noche allí) y esperamos a que se despertara de la siesta. De repente tengo dolor en la tripa y me quedo tumbada en el sofá esperando, de repente el dolor se hacía cada vez más fuerte. Fui al servicio y ahí salía sangre y más sangre y coágulos que eran realmente grandes. El dolor seguía aumentando y sólo pude decir una cosa: “llévame al hospital”.

En el hospital me atendieron enseguida (tenía una mala cara que nadie me quitaba los ojos de encima), una vez con la ginecóloga y revisando mi historial, me puso en el potro. Me puso el espéculo y el dolor era realmente insoportable. Tuvo que venir Papá Fúturo a susurrarme en el oído para dejarles trabajar. Después pusieron el ecógrafo y… el embrión estaba dentro, pero ya situado cerca del cuello del útero, que había dilatado lo suficiente para que saliera. Estaba desprendido y a punto de salir.

Ya no había opción, lo único que podían hacer por mí era aliviarme el dolor y ayudarme a producir el aborto. Preferiblemente en el hospital para estar controlada. Me ofrecieron ponerme oxitocina allí mismo y esperar. Me llevaron a una Sala de Observación, me pincharon enantyum y oxitocina. Se me fue aliviando el dolor… y tocaba esperar.

De vez en cuando entraban para preguntar cómo progresaba la cosa y observar cómo iba lo que me habían pinchado. Todo iba bien, ya no me dolía mucho. De vez en cuando sentía contracciones, pero eran muy controlables. Al final, hasta sentía salir sangre (me lo preguntaban mucho).

Cuando la medicación terminó de administrarse, me quitaron los tubos y me pidieron que caminara por la habitación. Era una habitación muy amplia y ahí estuve unos diez o veinte minutos caminando. Papá Fúturo y yo hicimos planes para la noche y hasta bailamos durante dos segundos unos pasos de valls. El tiempo pasaba y no había novedades.

Me llevaron de nuevo a la consulta de ginecología, esta vez me tocó otra ginecóloga. Pero los pasos fueron los mismos. Poner el espéculo, revisar el cuello y poner el ecógrafo. Cuando me puso el espéculo me dolió mucho, menos que en la exploración anterior, pero mucho. En una de éstas le comenté que es que había sufrido de vaginismo y fue muy comprensiva y lo bajó un poco para que no me hiciera daño. Enseguida sentí un gran alivio y ella… metió unas pinzas. No me explicó nada, pero la vi meter unas pinzas y sacar algo. ¡Quería que me explicaran! Pero no fui capaz de pedir que me contaran lo que estaban haciendo.

Me puso el ecógrafo… y ahí seguía mi embrión. A punto de salir, pero no llegaba. Así que los pasos a seguir ahora era ponerme la pastilla y dejar que la cosa evolucione en casa.

Me puso las cuatro pastillas, me dijo más o menos cómo evolucionaría la cosa. Básicamente que tendría dolores como los que he tenido antes de ir. Podía tomarme medicación para aliviar el dolor, incluso me recetó enantyum. Saldría sangre, mucha sangre. Y que tendría que ir dentro de una semana a revisión para ver hacerme una ecografía.

A veces pienso y repienso cosas que podría haber hecho para evitarlo. Pero sólo sirve para producirme un dolor emocional irreparable. Lo que ha pasado es lo que tenía que pasar y, aunque el sentimiento de culpabilidad es el más natural del ser humano, debemos enfocarnos en que hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Buscar un ritual que mejor enfoque la superación de nuestros sentimientos y compartir nuestras penas con personas que nos comprendan. Pero esto es posible que os lo cuente en otro post…

Visita a Urgencias. Bronquitis Aguda

Como ya os anuncié con anterioridad, teníamos el puente entero desde el martes hasta el domingo, y, por tanto, fuimos a visitar a la Familia Fútura de Mamá… allá en una provincia del Sur. A pesar de la Bronquiolitis, porque nos recomendaron que el aire de playa le sentaría de lujo para curarse cuanto antes.

El viaje fue intenso, 4 horas en un tren que, como me imaginaba, Bebé Fúturo estaría muy reventado por tantas emociones, pero no se dejaría dormir para retomar fuerzas. Llegamos a casa, maldormimos por el cansancio y llegamos al martes tan anchos… pero no tan panchos.

Por la tarde, casi entrada la noche, le achacó a Bebé Fúturo una fiebre que no había tenido con anterioridad. Así que fui a la farmacia de guardia por un apiretal y, mal que bien, fue recuperando un poquito. Pero al día siguiente, bien temprano por la mañana, fuimos al hospital…

Nada más verle, le pusieron el pulsi y mi niño saturaba a 93% de oxígeno, le hicieron placas de RayosX para descartar neumonía (por suerte no había), pero tenía una bronquitis que no le dejaba respirar. Se pasó el día llorando y durmiendo, es lo único que hacía. Y el resto del tiempo, al pecho con la lactancia.

Llegó a tener 90% de saturación de oxígeno en sangre sin estar en reposo, así que ingresado con medicaciones y vigilancia durante 3 días. ¡Os lo podéis imaginar!

La recuperación fue bastante lenta. Entre sus medicaciones estaba el oxígeno, estilsona, ventolin y amoxicilina, ¡una bomba de relojería! Pero tres días después estaba como nuevo y nos dieron el alta y más medicación.

Finalmente todo ha salido bien, pero la verdad es que el viaje no nos lo esperábamos tan accidentado.

Visita a Urgencias. Otitis

Como os he comentado en la entrada anterior, todo iba bien hasta ayer. Aunque el lunes yo ya sospechaba que algo no iba bien.

A la una de la noche se despertó Bebé Fúturo sin parar de llorar y con fiebre. Le di apiretal e intenté dormirle. Nos costó hora y media de teta, acunarle y, hasta que finalmente, le puse en la mochila de porteo. Se durmió y al despertar tenía unas décimas. Así que apiretal de nuevo y al cole (aunque yo ya me olía que no iba a durar).

Efectivamente, me llaman que ha estado toda la mañana llorando y que no se le quita la fiebre. Así que nos organizamos para llevarle a urgencias.

Yo pensaba que era neumonia (siempre me pongo en lo peor), así que cuando tenía el trabajo organizado, me fui corriendo y a mitad de camino me avisa Papá Fúturo que es una otitis. Me relaje y volví al trabajo con intención de salir antes, pero dejar todo bien, no de forma atropellada.

En urgencias nos encomendaron revisión por parte de un otorrino infantil y por dos partes distintas, nos recomendaron el mismo. Así que pedí cita con él sin dudar… Y me lo dieron para… ¡Finales de julio! Así que esperar toca.

La verdad es que el antibiótico le ha hecho efecto demasiado deprisa, tengo una sospecha interior de que no es otitis.

Última Hora…

Os escribo esto desde el corazón, de una pequeña necesidad de desahogo, de haceros saber que no es decisión mía dejar esto tan abandonado y que estoy deseando que todo vuelva a la normalidad.

Nunca pensé que el Blog estaría tanto tiempo sin recibir noticias frescas mías, pero las circunstancias se suceden. Ya no es sólo mi vida privada, si no también mi vida laboral la que me impide estar tan atenta como me gustaría a esta magnífica red madresférica que tan buenos momentos me ha hecho pasar. Pero así son las cosas… Y así es como están:

En mi trabajo, como bien sabéis, hay cambios, ha habido cambios y éstos me han tenido absorbida. Entre una sustituta que finalmente no se queda, atender el trabajo a medias que había dejado ésta (lógicamente, la quitaron y no la dejaron ni terminar lo que había empezado), la nueva cuando llegó había que explicarle cómo funcionaba el planeta en el que había aterrizado y a qué se tendría que dedicar a partir de aquel momento (no os imagináis la cantidad de información que supone). Y, por fin, me metieron en mi nuevo puesto con mi nuevo horario…

Todo fantástico y estupendo… Hasta que también cambiaron las cosas en casa.

El martes por la mañana de camino a una revisión del traumatólogo de Bebé Fúturo (totalmente rutinaria) le sugerí a Papá Fúturo que aprovechara el viaje para entrar a urgencias y que le mandaran algo para esa tos de perro que lleva arrastrando dos semanas. Que el medicamento que le mandó el médico de cabecera no le estaba haciendo ningún tipo de efecto… Cuál es mi sorpresa cuando por fin le atienden y ya no le dejan salir. Diagnóstico: neumonía. Le ingresan para hacerle pruebas y darle tratamiento… Así, de golpe y porrazo. ¡Ya podrían haberlo puesto en la orden del día!

Yo sólo llevaba unos escasos dos días en mi puesto nuevo y había bastantes cosas de las que me tenía que poner al día, pero las prioridades son las prioridades y me quedé con él todo el día, toda la noche y toda la mañana en el hospital (con una visita fugaz a recoger enseres en casa, darle teta a Bebé Fúturo y desearle una buena noche).

A la que volvemos a casa es Bebé Fúturo el que empieza a vomitar como si no hubiera un mañana. Como la cosa no mejoró al día siguiente, dejé al enfermo de neumonía en casa y me fui con el pequeño a Urgencias. Le inyectaron Zofan vía intra muscular con la condición de que si con ello no toleraba suero, se quedaría con una vía puesta en el hospital. Menos mal que no hizo falta y con las mismas nos pudimos ir prontito a casa. 

Y yo al día siguiente al trabajo, con una cuenta atrás de pillarme el toro. Menos mal que prácticamente me lo conozco todo y no había mucho que enseñarme, sólo darme material y ponerme a trabajar con ello. Pero no podía faltar esa lluvia sobre mojado. Se me había caducado el abono transporte, había atasco que me hizo llegar una hora y pico tarde… De verdad,  hay días que simplemente son para olvidar.

Y hoy, al día siguiente, vemos que Bebé Fúturo sólo ha mejorado en una cosa: no vomita. Pero no consigue mantener lo ingerido más de veinte minutos. Cuando ya nos preocupamos es cuando se pasa la mañana entera llorando a mares, incluso a la teta, y empieza a tener un poco de fiebre. Se nos desgarraba el alma, sólo se calmaba medio minuto que se ponía al pecho. De verdad, es desgarrador verle sufrir tanto. Así que empaquetamos las cosas y de nuevo nos encaminamos al hospital.

Cuál es nuestra sorpresa que le diagnostican Gastroenteritis por Rotavirus. ¡Y eso que estaba vacunado! Pero le pilló una cepa que no se incluía en la susodicha vacuna. Así que en la medida de lo posible, sólo nos queda pasarla viendo a Bebé Fúturo sufrir y esperando no contagiarnos nosotros con el virus de las narices. Aunque tengo la sensación de que me he llevado todas las papeletas, pero igual me equivoco… 

¡A ver si pronto puedo hablaros de otras cosas y más felices!

Visita a Urgencias 3. Otitis

Ya lo habréis leído algunas en Instagram, pero esto va cada día a peor. Por fin han recapacitado un poco y le han hecho pruebas para descartar cosas mayores.

¿Por qué vamos a Urgencias en lugar de a su pediatra? Porque pedir cita a su pediatra sería igual una espera de dos semanas y, por el protocolo del hospital donde está su pediatra y Bebé Fúturo tiene historial, en estos casos se acude a Urgencias.

Recapitulando… primero fuimos por una faringitis que se quedó ahí y no pasó a ser unas anginas (que Papá Fúturo y yo sí hemos tenido). Al no pasarle la fiebre, volvimos y para entonces también tenía conjuntivitis (que me contagió a mí). Por suerte, con apenas cuatro gotas de colirio se le ha quitado (a mí no). Y al seguir sin pasarsele la fiebre…

Ayer a mediodía me llaman desde la guardería que Bebé Fúturo está bastante pochito y tiene 39ºC de fiebre, le habían dado Apiretal, pero no parece que mejore y está muy intranquilo. Papá Fúturo va a buscarle y se lo lleva directamente al hospital…

Y ahí comienza mi calvario. Le ingresan para hacerle pruebas: analítica de sangre, de orina, placa de tórax para descartar definitivamente cosas y conseguir encontrar el origen del malestar desde hace tanto tiempo. Le ponen una vía y le dejan metido en boxes, lógicamente con su padre.

La cobertura no existe, las llamadas no son factibles, así que voy recibiendo por SMS a modo de telegramas informes como: “Todo OK. Puesto vía con suero, bebé dormido”… Y en mi mente salta un grito de alarma que dice algo así como: “¡¡¡¿Cómo que todo OK si tiene puesta una vía?!!!”.

Yo quería pensar que el todo OK era real. Que no pasaba nada, que no era imprescindible allí, pero la intranquilidad llegó a un punto en el que no podía pensar en lo que estaba haciendo. Todo eran ganas de salir corriendo a verle. Por fin me dio el visto bueno mi jefe y pude salir corriendo a todo lo que me permitía el transporte público…

Llegué justo a tiempo cuando le dieron el alta. Así que regresé a casa y me quedé con él. Pronóstico definitivo: otitis.

Ahora Papá Fúturo tiene gastroenteritis (cosa que ya me temía en Bebé Fúturo cuando me vomitó encima dos noches atrás), yo la conjuntivitis… Y a ambos nos ha regalado la faringitis. ¿A quién le tocará la otitis? No sé, señores… pero aquí quiero bautizar una nueva enfermedad: guarderitis.

Cuando me decían que iba a coger de todo, jamás me habría imaginado que se lo cogería de todo junto y a la vez. ¡¡Qué pesadilla!!

Visita a Urgencias 2. Conjuntivitis

La médico de urgencias me dijo la última vez que si no dejaba de tener fiebre en dos días, volviera… Y aquí estamos libres de interpretación. Papá Fúturo dice que era si no dejaba de tener fiebre a pesar de las medicinas, yo entendí que si tenía fiebre en cualquier caso.

Pero como parecía salirle moco también por los ojos, fuimos de todas formas.

Nos atendió la misma médico y después de oscultarle, nos dijo lo mismo que la última vez, pero que también tenía conjuntivitis. Obviamente en los dos ojos porque no sabe controlarse.

Nos mandó de nuevo Dalsy y colirio para los ojos. Así que ahí estamos, a base de Dalsy, limpiezas nasales y oculares y colirio.

Cuando un peque va a la guardería, toda la familia va a la guardería. Aquí estoy en la cola del médico porque vuelvo a tener dolor de garganta y me he contagiado la conjuntivitis… Y eso que la conjuntivitis no es de la guardería.

PD: Me acaba de llamar la pediatra de la guardería para preguntarme la evolución de Bebé Fúturo, está preocupada por tantos días de fiebre. Si persiste mañana la fiebre, me ha recomendado llevarle a hacer una prueba de estreptococo. Me ha gustado el gesto, aunque me ha dejado preocupada… hipocondríaca que es una.

Visita a Urgencias. Faringitis

Pues anoche Bebé Fúturo le notamos con fiebre tanto la abuela como yo. No le quisimos dar mayor importancia, estaba con los dientes. Aún así le dimos un poco de apiretal (que no sirvió para nada).

Se pasó igual la noche, con bastante fiebre.

Yo estoy pasando por unas anginas que he contagiado a Papá Fúturo (aunque está consiguiendo combatir por métodos naturales, en mi caso llegó a necesitar antibióticos). Así que por la mañana necesitaba confirmar o descartar que se las he contagiado a mi peque.

Intentamos medirle la fiebre con un termómetro digital de luz. En un segundo la mide, pero… ¡no lo recomiendo! Ha sido una mala compra por nuestra parte. Si haces la misma medición cuatro veces, nunca sale lo mismo y la diferencia llega a ser de un grado. Son muy cómodos y rápidos, pero nada fiables.

El otro que teníamos era de tipo mercurio que ya no tienen mercurio. Imposible leer nada también. Así que sabía que tenía fiebre, pero no cuanta.

En urgencias (que salió a la calle) no daba que tuviera fiebre (la frente tampoco estaba tan caliente como antes de salir de casa). Al explorarle la pediatra lo único a lo que hizo referencia es a las rojeces que tenía en la garganta, por lo que dictaminó Faringitis.

Por lo que me dicen (he tenido que ir a trabajar), se ha pasado el día llorando y sin comer, estoy preocupada. Espero que no vaya a más.

Visita al Especialista. Ecografía de Caderas + Visita a Urgencias. Sangrado

Este miércoles, aprovechando la cita que teníamos de la ecografía de caderas, lo primero que hicimos fue sacar sangre de Bebé Fúturo para la analítica solicitada por la endocrino. Nos venía muy bien de hora.

No nos pusieron ningún problema. Papá Fúturo decidió que lo mejor era que entrara él y yo quedarme fuera con el carro y no sé si fue lo mejor o no. Esperando de repente escucho a Bebé Fúturo berrear de dolor y todo mi instinto me pedía que entrara a matar. Pienso que si hubiera entrado al ser consciente de lo que estaban haciendo me habría calmado más rápido porque al ver lo que tardaban en salir cada segundo tenía más claro que debería entrar y matar. Me senté un poco lejos de la puerta e intentaba hacer oídos sordos.

Ya salió y después de decirme que es un campeón y que le salieron gotas muy gordas (yo no entendí lo que eso significa), me dijo que el esparadrapo había que quitarlo antes de los 3 minutos porque si no, irrita la piel. Así que me hizo quitárselo. Yo estaba obsesionada con darle el pecho para calmarlo, aunque la que necesitaba calmarse era yo. Me lo enchufé y ya Papá Fúturo con más calma me explicó cómo fue la extracción. Se lo hacen en la mano con la aguja más pequeña que existe y pinchan, pero no extraen. Lo que hacen es dejar que las gotas salgan hasta llenar el tubo. Tenían varios preparados por si se un manotazo lo tira, que suele ser muy común. Y lloraba principalmente porque le tenían agarrado del brazo con bastante fuerza y eso le tenía enfadado. Pero los enfermeros admiraron lo bien que le salían las gotas.

__________________________________________________________________________________________

En fin, ya nos fuimos a la ecografía de caderas, en otro edificio del mismo hospital. Estuvimos un buen rato esperando y al entrar nos encontramos con una mujer muy atareada. Pero mucho, la pobre reconoció su estrés, pero por lo demás muy maja. Me sorprendió que no fuera brusca con tanto estrés. Mientras se la hizo, Bebé Fúturo se portaba muy bien y se dejó hacer de todo. La doctora nos dijo que estaba todo perfecto y nos fuimos. Es una prueba rutinaria que hacen a los que están de nalgas en el momento del parto, como fue el caso de Bebé Fúturo.

______________________________________________________________________________________

¿Por qué fuimos también a urgencias? Cuando me desperté por la noche para ir al servicio me encontré sangrando y me asusté. Era como una regla, pero no me la esperaba tan pronto y, aunque no me sentía mal, quería confirmar que todo estaba correcto. La cita de la revisión después de la cuarentena la tengo el 10, pero sangrar tan pronto me dejó muy patudifusa.

Cuando por fin entramos a consulta nos encontramos con un ginecólogo muy majo, pero se le veía muy cansado al pobre. Me dijo que era la regla y que era algo normal. Me explicó que estar dando pecho no inhibe los ciclos, que éstos siguen el cauce, pero la prolactina, dependiendo de sus niveles, hace que el sangrado se produzca o no. Cada mujer es un mundo y puede ser que por la mañana la prolactina está a 10 y por la tarde a 110. No debemos dejar de usar anticonceptivo porque no sería la primera ni la última que me quedara embarazada. Que al haber sufrido una cesárea se recomienda esperar un año para comenzar la búsqueda del hermano para que la herida cicatrice bien.

De todas formas me invito a pasar a hacerme una ecografía para descartar quistes o miomas. Me puso el aparato sobre la tripa (me sorprendió que no fuera vaginal, pero me imagino que por el sangrado no lo hizo) y confirmó que no había de qué preocuparse. El útero todavía estaba grande, más de lo que debía, pero nada peligroso ni nada. Todo estaba correcto.

Así que con todo el pesar de mi corazón, ya tengo la regla, a un mes y veinte días del parto. No ha sido ni un año completo. En cualquier caso, me alivia pensar que todo está bien. Eso sí, a veces pienso que me estoy desangrando viva, la cantidad es desproporcionada.