Visita al Especialista. Ecografía de Caderas + Visita a Urgencias. Sangrado

Este miércoles, aprovechando la cita que teníamos de la ecografía de caderas, lo primero que hicimos fue sacar sangre de Bebé Fúturo para la analítica solicitada por la endocrino. Nos venía muy bien de hora.

No nos pusieron ningún problema. Papá Fúturo decidió que lo mejor era que entrara él y yo quedarme fuera con el carro y no sé si fue lo mejor o no. Esperando de repente escucho a Bebé Fúturo berrear de dolor y todo mi instinto me pedía que entrara a matar. Pienso que si hubiera entrado al ser consciente de lo que estaban haciendo me habría calmado más rápido porque al ver lo que tardaban en salir cada segundo tenía más claro que debería entrar y matar. Me senté un poco lejos de la puerta e intentaba hacer oídos sordos.

Ya salió y después de decirme que es un campeón y que le salieron gotas muy gordas (yo no entendí lo que eso significa), me dijo que el esparadrapo había que quitarlo antes de los 3 minutos porque si no, irrita la piel. Así que me hizo quitárselo. Yo estaba obsesionada con darle el pecho para calmarlo, aunque la que necesitaba calmarse era yo. Me lo enchufé y ya Papá Fúturo con más calma me explicó cómo fue la extracción. Se lo hacen en la mano con la aguja más pequeña que existe y pinchan, pero no extraen. Lo que hacen es dejar que las gotas salgan hasta llenar el tubo. Tenían varios preparados por si se un manotazo lo tira, que suele ser muy común. Y lloraba principalmente porque le tenían agarrado del brazo con bastante fuerza y eso le tenía enfadado. Pero los enfermeros admiraron lo bien que le salían las gotas.

__________________________________________________________________________________________

En fin, ya nos fuimos a la ecografía de caderas, en otro edificio del mismo hospital. Estuvimos un buen rato esperando y al entrar nos encontramos con una mujer muy atareada. Pero mucho, la pobre reconoció su estrés, pero por lo demás muy maja. Me sorprendió que no fuera brusca con tanto estrés. Mientras se la hizo, Bebé Fúturo se portaba muy bien y se dejó hacer de todo. La doctora nos dijo que estaba todo perfecto y nos fuimos. Es una prueba rutinaria que hacen a los que están de nalgas en el momento del parto, como fue el caso de Bebé Fúturo.

______________________________________________________________________________________

¿Por qué fuimos también a urgencias? Cuando me desperté por la noche para ir al servicio me encontré sangrando y me asusté. Era como una regla, pero no me la esperaba tan pronto y, aunque no me sentía mal, quería confirmar que todo estaba correcto. La cita de la revisión después de la cuarentena la tengo el 10, pero sangrar tan pronto me dejó muy patudifusa.

Cuando por fin entramos a consulta nos encontramos con un ginecólogo muy majo, pero se le veía muy cansado al pobre. Me dijo que era la regla y que era algo normal. Me explicó que estar dando pecho no inhibe los ciclos, que éstos siguen el cauce, pero la prolactina, dependiendo de sus niveles, hace que el sangrado se produzca o no. Cada mujer es un mundo y puede ser que por la mañana la prolactina está a 10 y por la tarde a 110. No debemos dejar de usar anticonceptivo porque no sería la primera ni la última que me quedara embarazada. Que al haber sufrido una cesárea se recomienda esperar un año para comenzar la búsqueda del hermano para que la herida cicatrice bien.

De todas formas me invito a pasar a hacerme una ecografía para descartar quistes o miomas. Me puso el aparato sobre la tripa (me sorprendió que no fuera vaginal, pero me imagino que por el sangrado no lo hizo) y confirmó que no había de qué preocuparse. El útero todavía estaba grande, más de lo que debía, pero nada peligroso ni nada. Todo estaba correcto.

Así que con todo el pesar de mi corazón, ya tengo la regla, a un mes y veinte días del parto. No ha sido ni un año completo. En cualquier caso, me alivia pensar que todo está bien. Eso sí, a veces pienso que me estoy desangrando viva, la cantidad es desproporcionada.

Mi Embarazo Imaginario VS Mi Embarazo Real

Entre cómo te imaginas el embarazo y cómo lo vives hay, siempre, una enorme diferencia. Yo, a una edad, me lo imaginaba de una manera, pero a medida que mis amistades más cercanas iban teniendo su propia experiencia y yo iba adquiriendo conocimientos sanitarios, toda esa ideología se esfumó para convertirse en otra historia muy distinta.

¿Cómo me imaginaba mi embarazo?

Pues siempre he sido una persona pesimista, pero de toda la vida. Si algo podía salir mal, podría salir mal y me lo imaginaba de mala manera. Lo cual nunca me quitó las ganas de seguir adelante, simplemente me hacía consciente a una realidad con la que podía tener que enfrentarme y lo haría mejor si estaba ya mentalmente preparada. Luego también soy persona emprendedora, por lo cual, nunca dejaba de intentar nada.

Y así me enfrenté al embarazo… Pensando que, igual que AmigaN, iba a tener todo el embarazo una acidez por la que no podría comer. O como AmigaS con una ciática que no me dejaba ir a trabajar desde el cuarto mes. Encima te enseñan que las hormonas en el embarazo se disparan y si ya era un horror durante mis ciclos menstruales, durante el embarazo sería un no parar de desequilibrar al pobre Futuro Papá, cosa que le pasó a AmigaA.

Pero ya te pones a obtener más información y te das cuenta de lo realmente difícil que es quedarte embarazada. Por lo que yo no dudaba que tuviera que hacerme un tratamiento de fertilidad. Más todavía teniendo presente que mi madre tuvo dificultades para quedarse embarazada y tuvieron que hacerle tratamiento. ¿De qué? Ni idea… Cuando le digo que tengo hipocondría se pone a rezar porque cree que me voy a morir. Ella va al médico, cuando sale y le preguntas qué tiene, nunca sabe lo que le ha dicho el médico. Pero bueno, eso es otra historia.

De repente, resulta que te quedas embarazada… Pues yo, obviamente, me imaginaba con el embarazo a término mucho antes de lo previsto. Tanto es así que tuve un sueño premonitorio al respecto. Por la cual preferí no coincidir mucho en el baño con una compañera que aparecía en el sueño.

Luego está cada una de las pruebas que te tienes que ir haciendo. Yo, en mi embarazo imaginario, ¡¡todas salían mal!! Además, sigo con pánico de que alguno de los que me quedan salgan mal por algún valor estúpido. Por supuesto que contaba con tener preeclampsia o diabetes gestacional. Lo único que no me esperaba era el hipotiroidismo… pero porque no lo conocía.

En mi embarazo imaginario pensé que me iba a dar cuenta de que estaba embarazada por mi primera o segunda náusea. Que una mañana me levantaría a toda prisa para echar por la boca hasta lo que no había comido. Y por la que empezaría a sospechar que tendría un positivo. No pararía de dormir por las esquinas a todas horas y todo el rato.

En resumen, mi embarazo sería por un tratamiento de fertilidad, tendría náuseas y somnolencia de caerme desmayada por las esquinas, sufriría de acidez y ciática desde que esto fuera posible, abortaría, tendría a Futuro Papá a punto del divorcio por mis cambios hormonales, no podría comer bien por la diabetes gestional (además de la acidez) y mis tensiones serían de subirse por las paredes.

 ¿Cómo ha sido mi embarazo?

Hay muchísimos síntomas para saber si estás embarazada antes de tener la falta. Cuando en realidad no se está embarazada se llaman “psicosíntomas” porque el cerebro se los imagina: dolores de implantación que en realidad son dolores de regla porque se le parecen un poco, manchado de implantación que se parecen al sangrado previo a la regla, náuseas o ascos y suma y sigue… ¡¡Ninguno!! Nada, ni las míseras náuseas o ascos. En faltas anteriores sí que tuve psicosíntomas, pero en el que estaba embarazada de verdad… Porque me hice el test una semana después de la falta, si no… sigo sin saber de mi embarazo.

Entre los síntomas del primer trimestre destacan las náuseas y la somnolencia… Nada, casi podría asegurar que estaba más activa que nunca y no había olor que me repugnara. Todo iba como la seda. Seguía sin ser realmente consciente de que estuviera embarazada.

Las pruebas salieron todas a pedir de boca. Por no tener, no tenía ni anemia. Futuro Bebé se desarrollaba adecuadamente y no había nada que me hiciera sospechar que había un bebé dentro. ¡Hasta estaba bajando de peso!

En el segundo trimestre todo iba realmente tan normal… No recuerdo ningún síntoma significativo, la verdad. Ninguno que durara más de una semana, tendría que repasar el semana a semana (con eso os lo digo todo).

El tercer trimestre sí se hizo un poco más cuesta arriba, la verdad. No me esperaba que con una sesión de fisioterapia conseguiría aliviar totalmente la ciática. La retención de líquidos es aceptable, aunque no me esperaba el síndrome del túnel carpiano que tengo ahora. El peso que he cogido me hace sentirme muy pesada y me noto lenta y torpe, pero de cómo me imaginaba… ¡¡Esto es un gustazo!!

En resumen, nada de lo que me imaginaba ha ocurrido, aunque sí he “sufrido” un poco por el hipotiroidismo, la ciática y el síndrome del túnel carpiano. El hipotiroidismo lo estoy tratando con una pastilla, la ciática se ha aliviado con una sesión de masaje y el síndrome del túnel carpiano… sólo ha sido en las últimas semanas.

Encuentros emocionales del Tercer Trimestre

Y la verdad es que tengo mucho que contar, pero tengo las ideas desordenadas en mi cabeza. La tripa y el cuerpo han desarrollado una grandísima masa, y no puedo decir que sea muscular. Me adelanta todo el mundo por muy aprisa que me intente mover, voy, como yo lo llamo, a mi “ritmito” y la gente tendrá que aceptarlo.

Mucho más en mi trabajo… Hago todo lo que puedo, ¡¡pero agradezco tanto el apoyo que me han dado para sustituirme próximamente!! Es más, reconozco que ayer fui porque tenía ese apoyo… Yo ya no doy a basto, no puedo más. Estoy para apoyar y ser apoyada, no para estar activa como antes. El cuerpo ya no me aguanta, ya no puedo.

No duermo, el descanso es casi ajeno a mí. El fin de semana he podido descansar tranquila, pero no dormir y desconectar. Y he podido descansar tranquila porque no tenía que preocuparme de despertar a Futuro Papá. Y eso no es descansar.

Noto cómo la digestión se ha ralentizado, por tanto, ya he perdido, otra vez, mis buenas costumbres en el baño.

¿Os acordáis que tengo una relativa reciente operación de rodilla? ¿No? Pues yo ya no puedo olvidarla…

La ciática me recuerda su existencia en cada despiste. No me da descanso, el poco que consigo me lo arrebata de un latigazo cuando intento aprovechar la energía repostada.

Y dejo aquí mi pequeño gran desahogo. Porque he llegado a la cuesta arriba y la cumbre se ve lejana. Ya no pasa desapercibido para mi ánimo mi estado de buena esperanza. ¿Dónde queda eso de moverme con cierta agilidad? Ahora si no me apoyo haciendo palanca con los brazos o tirando de algo, esta menda lerenda no se mueve (porque no puede, no porque no quiera).

A ver si soltando las lindeces vuelvo a ver el objetivo de tanta letra revoloteando en mi mente.

Semana a Semana VI

¿De Cuánto tiempo? 10 semanas

Tamaño de Futuro Bebé: Ahora es una pequeña oliva.

Compras para Futuro Bebé: Aquí vamos a incluir los regalos de los demás… Y es que Futuros Abuelos de FP le han regalado por cumpleaños a Futuro Papá dos bodies de verano que hemos guardado junto a los que nos ha dado Futura Abuela de FM.

Peso Ganado de Futura Mamá: Pues hoy rondo de nuevo los 74,5 kgs, así que estoy de nuevo en – 1kg justos

Contorno de Barriga de Futura Mamá: Curiosamente mi cintura ha bajado… ahora estoy de 75 cms, por lo que estoy a – 2 cms.

Contracciones de Futura Mamá: El lunes sí que he tenido dolores de barriga un poco extraños, eran como pellizcos en la tripa, se parecían a los dolores de regla, pero parecían exactamente pellizcos.

Síntomas de Futura MamáCuriosamente ahora las náuseas se producen levemente cuando he terminado de comer y se menciona comida, pienso en comida o huelo comida, por lo demás, todo bien.

Antojos de Futura Mamá: El miércoles me ofrecieron leche y de repente tenía todo el rato muchas ganas de leche. Y el jueves se me antojó terriblemente un bollycao. Una compañera me compró un paquete de 4 y he sido buena comiéndome sólo 2.

Estado de Ánimo de Futura Mamá: Calmada, pero total y completamente, es más, diría que excesivamente. Quizás el calor del verano, que me aplatana… pero tengo un curioso sentido de “me da igual”.

Irritabilidad de Futura Mamá: Esta semana sí he notado un poco un exceso de hormona o influencia de hormona… No mucha, y algo controlable, pero a veces tenía muchas ganas de no tener que controlarme.

Anillos de Futura Mamá: ¡Me he comprado uno nuevo! Seguro que si aguanto 3 días, mucho es…

Mejor momento de la Semana: El cumpleaños de Futuro Papá… ver la ilusión que le hacían los regalos, ¡no tiene precio!

Cosas que echa de menos Futura Mamá: No tener que preocuparme que si como algo que no puedo comer.

Esperando con ganas por parte de Futura Mamá: ¡¡Vacaciones, vacaciones y vacaciones!! A estas alturas del año normalmente siempre estaba ya de vacaciones o no había trabajo que hacer, pero este año no… Hay trabajo que hacer y todavía no estoy de vacaciones. Madre mía,  ya no son ganas… ¡¡es necesidad!!

Resumen de la Semana: Hemos hecho la Analítica Concepcional de las 10 semanas, que tiene que estar acompañada por la ecografía de las 12 semanas para conocer el resultado del Triple Screening. Por lo demás, el cumpleaños de Futuro Papá y el de nuestra vecina pesadilla han ocupado el resto de nuestros días.

¿Quién se ha enterado esta semana?: AmigaN… porque no había más remedio. VecinaE, que es como la tata de la familia.

Comentarios absurdos de otra gente: VecinaE ha declarado que la hacemos Bisabuela… No comments.

A Vista de Tripa:
A Vista de Tripa VI

Reflexiones de Futuro PapáTenemos que plantearnos la higiene seriamente cuando nazca Futuro Bebé, más que nada por el tema de GatitaNegra. Por sus pelos…

¿Náuseas?

Uno de mis mayores temores cuando me quedara embarazada eran las náuseas. Ya dije en algún post que no me gusta comer… no encuentro el placer en ingerir alimentos, lo hago porque lo necesito, pero hasta los 22 años no he tenido la sensación de hambre nunca. Todavía se percibe la desesperación de mi madre cuando cuenta cómo me ataba a la silla y me tenía dos y hasta tres horas en la mesa sin televisión ni juguetes para que me comiera un plato y yo seguía teniendo la voluntad más fuerte. Es más, recuerdo perfectamente cuánto lloraba cuando me hacía ingerir cápsulas para tener hambre… Lo reconozco, darme de comer era una pesadilla.

Cuando descubrí el hambre se me abrió el apetito… De repente todo era comestible, tuviera el sabor que tuviera (menos la fruta), pero no me negaba a probar lo más absurdo del mundo. Recuerdo un día que un compañero vino a traerme algo que le regalaron: lenguas de pato. Era una bolsita como de chuches cerradas herméticamente que tenía dentro 3 o 4 lenguas de pato que se vendían en tierras orientales, me los ofreció… Y me los comí. Por cierto, saben a choped.

Y no sé porqué, pero Futuro Papá afirma que tengo un estómago a prueba de bombas. Una vez fuimos a uno de nuestros restaurantes favoritos con unos amigos, comimos lo mismo… y al día siguiente tuvieron todos gastroenteritis, menos yo. Me ha visto comer cosas que a nadie le sentaría bien y revolvería el estómago de cualquiera… y ahí estaba yo, sin inmutarme lo más mínimo. La apertura de mi apetito ha sido épica desde entonces…

Y hasta ahora.

Yo me esperaba tener esas náuseas en las que te pasas el día disimulando que vas corriendo al servicio para deshacerte de lo que has ingerido últimamente. O al menos rechazando todos los olores habidos y por haber… también corriendo al cuarto de baño. Me esperaba esas náuseas en las que rechazas comidas en concreto porque pensar en ellas se te revuelve el estómago…

Como cuando tenía ganas de patatas fritas y pensar en ellas se me quitaban las ganas de comer.

Has leído bien: se me quitan las ganas de comer, pero en ningún momento se me revuelve el estómago. Hoy de camino al trabajo me vino a la mente lo parecida que es mi sensación como cuando mi madre me obligaba a comer… No es que tuviera náuseas en su término conocido por lo que se suceden las arcadas o te planteas ir al baño. Si no que es como cuando se me cierra el estómago. Llega la hora de la comida y siempre hay algo mejor que hacer, no la echo de menos en absoluto y de ninguna manera.

Claro que ahora no soy la niña pequeña dependiente… Ahora hay un ser que depende de la comida que ingiero. Y sin abusar, procuro tenerle bien alimentado. ¡Hasta como fruta! No os imagináis la fuerza de voluntad que hay que tener para ello. Futuro Papá se sienta a mirarme cuando como fruta porque dice que es todo un espectáculo…

Mis Primeras Contracciones

La verdad es que de momento no tengo síntomas evidentes de embarazo, a ratos hasta lo dudo, tengo que mirar el test de embarazo para ser consciente, porque no noto nada raro así en general.

Pero luego el viernes pasado, de repente, sentía pinchazos ahí abajo. Llegué a asustarme bastante, porque nunca me había dolido así. No eran insoportables, podía disimularlos, pero pinchaban mucho… Era como si me pellizcaran fuerte y, aunque fue algo esporádico que sólo ocurrió 3 o 4 veces, me asusté. Acudí a matronaonline para las dudas en Twitter (yo no sé qué sería de mí sin esta buena mujer por la red).

También Lectora esclareció el asunto en este comentario y parece ser que entre otras cosas… ¡¡tenía mis primeras contracciones!!

El bebé crece y necesita más espacio… La verdad es que viene muy bien explicado AQUÍ.