El Sueño de Bebé Fúturo (20 meses)

Cada maternidad, cada familia, cada hijo, cada circunstancia es particular (como los patios de cada casa). Y la mía no iba a ser diferente. Pero una de las cosas que más me gustan de los blogs es cuando compartimos nuestras vivencias y hacemos ver a los demás en qué circunstancias podrían encontrarse. Hay quienes llaman esos posts “Maternidad Real”, la que tenemos, lo que somos y cómo lo vivimos cada una en su caso. En una misma familia cada hijo es distinto, así que aquí os cuento cómo ha sido, hasta ahora, el sueño de Bebé Fúturo tras cumplir sus 20 meses.

Bebé Fúturo era de muchos despertares desde bien pequeño. Yo no sabía qué hacer, hasta que descubrí que los peores despertares de Bebé Fúturo eran porque dormía conmigo. Ni él dormía bien ni yo descansaba nada, así que nos decidimos pronto (8 meses) llevarle a su cuna en su habitación. No fue mano de santo, pero casi. Se redujeron a más de la mitad el número de despertares nocturnos.

A los 9 meses ya dormía toda la noche del tirón. Yo me sentía más alegre, más descansada, tenía más energía para todo, trabajaba mejor… Bueno, os podéis imaginar. De repente la maternidad no era tan cruda. Todo iba mejor…

Hasta que a los 10 meses entró en la guardería. Volvimos a las noches infernales, a los despertares continuos, a las tetadas nocturnas incansables. Pero de nuevo, con el tiempo, se fue acostumbrando a la situación y volvió a dormir. Apenas tenía un despertar nocturno.

Hasta que atacó la otitis, ésa que seguimos arrastrando desde entonces. Nadie nos quita un despertar nocturno. Sobre todo cuando se resfría o está algo pocho. Incluso con la medicación y todo. Pero bueno, esperamos que con la medicación nueva de la otitis la cosa sólo vaya a mejor  y en breves vuelva a dormir toda la noche, que va por buen camino.

Ritual Nocturno: 15 meses

La verdad es que nos gusta ser flexibles en nuestros rituales, pero suelen ser bastante importantes. Yo lo veo en Bebé Fúturo, realmente no es lo mismo que todos los días se haga lo mismo y él comprenda que nos introducimos en el Mundo del Sueño. A veces, anoche mismo por ejemplo, se quedó dormido después del ritual en diez minutos. También es verdad que en todo el día sólo durmió una hora y algo de siesta cuando suele dormir por lo menos cinco horas, pero ha sido porque él no ha querido… Todo influye a la hora del sueño.

Os voy a contar el ritual completo, pero en realidad todos los días tiene variaciones. No es lo mismo que lleve tres días sin cepillarse los dientes a que lleve una semana sin dejar de hacerlo. Porque mi niño es de los que se aburren, en cuanto lleva una semana cepillándose me coge el cepillo y lo tira, automáticamente. Le das dos días de descanso y lo coge con ilusión…

Vamos allá:

1.- Es importante cenar bien. Y otra cosa no, pero Bebé Fúturo le encanta la comida. En general no pone muchas pegas con cualquier cosa que le des, aunque lógicamente tiene preferencias. El pollo le fascina, el pan le vuelve loco, la merluza le encanta y los quesos le apetecen siempre. Y realmente no hay nada que no le puedas dar porque no lo quiera, sólo hay cosas de las que se cansa antes de comer. Pero bueno, siempre hacemos una buena cena, comemos un yogur y pasamos al punto siguiente.

2.- El Baño. Aunque es recomendable que hagan la digestión antes, la verdad es que después de comer le entra un sueño que se pone bastante insoportable del cansancio. Por lo que no esperamos mucho. A veces, si es demasiado temprano cuando ha terminado de cenar porque en lugar de comer ha devorado, le ponemos un poco de entretenimiento audiovisual y así se va relajando también. Luego en el agua le encanta jugar con sus muñequitos de la bañera, su preferida es la estrella de mar. Otra cosa que le gusta mucho es beber el agua a chorro de la alcachofa, me encanta que siempre intenta atraparla.

3.- Secado e hidratación. Como ya os comenté aquí, la hidratación es importante, no puede faltar en nuestro ritual nocturno jamás. Así que le secamos bien mientras le lleno de besos y le dejo apagar la luz del baño y después le embadurnó del pringue aceitoso cantándole que le doy un masaje (canción que varía según me da el punto, dado que me lo invento sobre la marcha).

4.- Música de la caja de música de la cuna. Cuando está especialmente inquieto le relaja mucho que le ponga esa música, se queda buscando el origen de la música. y se da cuenta que no es del móvil de la cuna (que se nos ha roto). Para cuando ya vuelve a su actividad inquieta le he puesto el pañal y estoy a punto de ponerle el pijama.

5.- Saco de dormir, la verdad es que no se lo he empezado a poner de verdad hasta hace 3 semanas porque notaba calor en casa, pero hemos bajado la calefacción en casa y desde que se lo pongo duerme muchísimo mejor, pero infinito… Así que creo que se va a convertir en un paso importante en nuestro ritual nocturno hasta que llegue el calor de verdad.

6.- Cepillo de Dientes. Como ya he comentado antes, no se lo ofrezco siempre porque a veces me lo tira a la cara. Pero cuando lo usa, le encanta, se pasa todo el rato cepillándose los dientes. Curiosamente no nos ha visto nunca usarlo a nosotros, pero tiene un manejo con él que me sorprende cada día. Me alegro por ello. Aquí os cuento cómo empezó todo.

7.- Lectura de cuentos. A veces es uno corto, a veces son 3 y largos. Depende de muchas cosas, porque a veces es él quien quiere leer el cuento y otras, mientras se cepilla los dientes, está súper atento a lo que le voy narrando. Nos encanta esta parte del ritual, la verdad.

8.- Teta, es como se duerme. Alguna vez se ha dormido sin teta, pero si le duermo yo, tiene que dormir con teta sí o sí. A veces con una y en diez minutos está liquidado, pero otras hasta que no se sacia de la segunda teta, no hay manera de ponerle en la cuna.

Últimamente sólo tiene un despertar nocturno, pero en ese despertar tiene que tomar de las dos tetas sí o sí.

Así es nuestro ritual nocturno, ¿cómo es el vuestro?