Balance 2016

Yo siempre he hecho balance del año que curso el último día, sobre todo en blogs. Me permite ver con perspectiva cómo se ha desarrollado mi experiencia vital en un ciclo de 365/366 días y a modo introspección me gusta verlo.

Enero empezó con una tripacha que no me cabía dentro con lo más esperado de toda mi vida, un bebé. Muchos síntomas acarreaba ya, la más sorprendente fue, sin duda, el síndrome de túnel carpiano (a rara no me gana nadie).

Febrero me dió lo más esperado de toda mi vida, a Bebé Fúturo. Y no puedo estarle más agradecida. Sinceramente, no ha cambiado intrínsecamente mi vida, simplemente le ha dado un motivo. Pasé por lo mismo cuando conocí a Papá Fúturo, pero con él siempre supe que podría acabar en cualquier momento menos esperado… No es así con Bebé Fúturo, tengo un motivo para toda la vida y me ha llenado de todas las ganas habidas y por haber de vivirlo. Me ha abierto un mundo lleno de ganas, es algo que no tiene precio.

Marzo fue el primer día del padre de Papá Fúturo y siendo tan reciente, fue muy emocionante. Bebé Fúturo sólo crecía y yo quería disfrutar del recién nacido un poquito más, pero no me ha dado tiempo. También fue mi cumpleaños y poco a poco llegaron más amigüitas para Bebé Fúturo.

Abril pasó muy deprisa, tanto que llegó nuestro aniversario de matrimonio y nos acordamos de casualidad el mismo día. Para mí sorpresa, no me afectó, fue un día más donde estaba donde quería con quienes quería y me daba igual celebrarlo (es algo que no se cree nadie, pero es la verdad). Bebé Fúturo seguía creciendo y yo recordé lo que era ser mujer. Me llegó la regla después de 11 meses sin ella, y vino hasta 3 veces el mismo mes… Tomándose la revancha. Vinieron mis padres a visitar a Bebé Fúturo…

Mayo empezó con mi primer día de la madre, el primero de toda mi vida. Os podéis hacer una idea de la ilusión que me hacía. También me puse el DIU… Volví a ver a mi Tribu en Segovia, donde pasamos un día magnífico.

Junio no pasó nada en especial, es más, en el blog estuve bastante callada también (he tenido que revisarlo para ver qué cosas han pasado). Lo único es que me hice donante de leche materna.

Julio trajo consigo el cumpleaños de Papá Fúturo con su fiesta sorpresa y, lo más duro de mi vida hasta ahora, mi reincorporación al trabajo después de convertirme en madre. Se me hizo un poco cuesta arriba, pero sólo fue un rato.

Agosto volvió con mis vacaciones y unas jornadas durísimas de trabajo de Papá Fúturo. Aprovechamos todo lo que pudimos, pero fue difícil.

Septiembre vino de nuevo el trajín del estrés a mi vida, como todos los años. Es un mes de estrés puro en el trabajo.

Octubre no fue diferente. Aumentaron la cantidad de trabajo y fue un mes en el que Papá Fúturo me paró los pies y se plantó ante las exigencias que yo tenía ese mes. También nos fuimos a ver a mis padres.

Noviembre hasta ahora ha sido el único en el que más o menos ha vuelto de nuevo la normalidad a nuestras vidas desde que Bebé Fúturo está. Es como si ya fuera un pequeño más mayor y bueno, lo llevamos a su habitación y desde entonces ya no tenemos horarios exorbitados, cenamos juntos todos sin hacer turnos, ya teníamos rutinas. Es un cambio importante.

Diciembre… Lleno de fiestas, luces, colores y regalos.

Sólo me queda por decir que el 2015 no ha traído nada malo consigo y sólo cosas buenas. Es un año lleno de satisfacciones y alegrías. Ojalá haya sido así también para vosotros y los años venideros siempre sean así.

PRÓSPERO 2016

¡Habemus Diente!

Ha llegado el día. Ayer por la noche, cuando estaba de regreso a casa, recibo una llamada de Papá Fúturo después de avisarle que estaba ya en el bus para decirme que le acaba de ver que le ha salido el primer diente a Bebé Fúturo.

¡Por fin! Porque el tiempo previo me estaba pareciendo eterno… Y no por las ganas que yo tuviera de que mi churumbel tuviera un diente, si no de la pesadilla que nos suponía cada día.

Quizás alguna me entienda, quizás otra no sepa de qué les hablo, ¿pero sabéis lo que es un niño desesperado por llevarse de todo a la boca e irascible por nada, que no duerme bien desde hace SEMANAS, o que sólo quiere madre para todo?

Yo ya no sabía si era esa la personalidad cambiada de mi bebé (antes era muy distinto) o si eran los dientes. Y como nunca le salían, ya daba por hecho que me había cambiado el bebé. Aunque me hacía sospechar bastante que el culito estaba más rojo que de costumbre (sólo por la zona interior, lo cual me hacía dudar).

En previsión, comré un cepillo de dientes apto para bebés. Concretamente éste. Para mi sorpresa (después de leer en varios blogs que los peques no soportan muy bien que se le metan cosas en la boca para limpiar) a Bebé Fúturo, ¡le encanta! Se pasa más de diez minutos dando vueltas en las encías al cepillo en la zona de las cerdas. Así que ahora que habemus uno que limpiar, pues a conciencia por las noches le haremos que se cepille los dientes.

No nos ha dejado verlo todavía, pero cuando nos muerde el dedo (que lo hace con muchas ganas) se nota un arañazo agudo en los dientes de abajo. Así que deducimos que los mal dormir de últimamente, los lloriqueos incesantes, los gritos chillados y todo eso, venían de ahí.

Además, me cuenta Papá Fúturo que ahora no relame el pan para ablandarlo y comerlo, ahora le arranca cachos para masticarlo, como si fuera una persona mayor.

A ver si mañana consigo hacerle unas fotos para el recuerdo…

Primer Día del Padre de Papá Fúturo

Papá Fúturo es genial. Desde que le conozco y empezamos a disfrutar de nuestra vida en paralelo supe que iba a ser el mejor padre del mundo. Me lo dijo mi sexto sentido. Y no me equivocaba.

Ninguno de nosotros dos ha vivido su día del padre/madre estando de buena esperanza. Así que la experiencia de ambos va a ser pasar de no celebrarlo nunca para nosotros a celebrarlo con Bebé Fúturo en brazos.

Quería hacerle algo muy especial, algo inolvidable. Como se merece. Pero organizar algo con un Recién nacido en brazos es algo difícil. Sobre todo porque con el cansancio nocturno la mente no termina de desarrollar las ideas.

El regalo quería que fuera algo especial, irrepetible y que fuera de uso diario para que cada día recuerde los buenos momentos que vivimos en familia. Así que me decanté por una taza personalizada. Aunque no es de las cosas que a Papá Fúturo le hagan especial ilusión, la verdad. Por eso me decidí por una taza mágica, de forma que ve lo que se ha creado en ella solo cuando bebe algo caliente, el resto del tiempo es negra.

Me habría gustado regalarle mucho más, pero este mes el presupuesto se me ha “escacharrado” con el papeleo de la baja.

Aunque por adelantado ha caído también un deshumificador (que es más bien para mi) y dos discos digitales de un grupo de música.