Visita al Especialista. Otorrino VIII

Yo, por lo menos, ya iba predispuesta para la operación de Niño Fúturo. La medicina que nos había mandado le hacía mucho daño y se la dejamos de suministrar, entre viajes y demás, el resto de la medicina ya tampoco veíamos sentido dársela. Ibamos con el estómago preparado para recibir cita para la intervención quirúrgica aunque no nos hacía ni pizca de gracia.

Como siempre, una hora y media larga de espera hasta entrar. Pero esta vez como nos lo veíamos venir, el móvil iba cargado de vídeos y la mochila de libros. Nos sentamos en la sala de espera y mientras el resto de la sala intentaba mantener a los hijos tranquilos con todo el alboroto, nosotros nos sumergimos, cada uno, en nuestra historia.

Llegó nuestro turno y nos adentramos. El doctor nos saludó efusivamente y nos plantó en la silla de la cámara. Lo metió en un oído, lo metió en el otro y analizó la garganta. Tras todo ello…

Nos dijo que ya no tenía casi nada, un poquito en el oído izquierdo, pero casi impercetible y que podríamos disfrutar tranquilos ya de que los oídos no suponían un problema…

Hasta la revisión dentro de dos meses.

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Visita al Especialista. Otorrino VII

Otorrino VI

Esto parece una saga que no terminará nunca. Nosotros estamos un poco cansados de encontrarnos cada mes con la misma cantinela.

Voy a hacer un resumen para quienes llegan de nuevas:

Cuando Niño Fúturo entró a la guardería se ponía frecuentemente enfermo por Otitis, por lo que nos recomendaron acudir al Otorrinolaringólogo (ORL) para consultarle por la frecuencia. Escogimos una eminencia muy reconocida en esta especialidad que tiende a evitar, con bastante éxito, realizarle a los bebés y a los niños operaciones quirúrgicas innecesarias.

Así que desde el año pasado llevamos un mes sí y otro mes también yendo a consulta. Por suerte y hasta ahora, hemos conseguido evitar ponerle drenajes a Niño Fúturo… Debo remarcar que se trata de una eminencia en la especialidad, por tanto, cada vez que vamos a consulta, nadie nos quita una hora y media de espera antes de entrar. Nadie nos quita llegar a las mil a casa porque vivimos lejos de donde realiza las consultas.

En la consulta de marzo, hace algunas semanas, pasó lo mismo. Pero en esta ocasión me pidió la seño de Niño Fúturo que le dijera al médico que, respecto al resto de sus compañeros, va con retraso en el habla. Tomé nota y tras las pruebas de siempre, se lo comenté.

Se quedó muy extrañado y nos mandó una medicina por la que Niño Fúturo debía mejorar irremediablemente respecto a la visita o pasaría a quirófano. Nos ha asegurado que, si hay que actuar, es ahora o nunca. Le va a dar este mes de margen, pero con lo que ha visto y con esa indicación de su tutora, se planteó incluso darnos cita para la intervención en ese momento.

No sé si asustarme o no, no es la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que nos lo dice.

La medicina le está sentando bastante mal al sistema digestivo. No sé qué pasará, espero no tardar tanto en contároslo. La próxima cita es después de Semana Santa…

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De Bebé a Niño

Legalmente la edad en la que un bebé deja de ser bebé y se convierte oficialmente en un niño se considera a los 2 años.

Hoy es ese día para Bebé Fúturo, hoy se convierte en Niño Fúturo.

Como os imaginaréis o habréis vivido, siempre será nuestro Bebé… pero hay cosas que no por dejar de ser lo que son pierden esa calidad emocional con la que les impregnamos. Así me siento ahora. Bebé Fúturo llevo notando que ha dejado de ser bebé hace tiempo. Desde el día que comenzó a andar, que casi comenzó directamente a echar a volar. Porque ya no había nadie que le parara.

Me cuesta mencionarle como Niño Fúturo todavía, aún así. Pero será el curso natural de la vida. Aún así, estoy nostálgica y quiero recordar cómo fue ese momento hace exactamente dos años.

Sonó el despertador bien temprano por la mañana y cogimos las cosas para meternos en el coche y hacer el viaje hasta el hospital. Lo dejamos todo preparado por la noche y me empeciné en dormir en el sofá porque sabía que no dormiría de la emoción y no dejaría dormir a Papá Fúturo. Además, que me gusta dormir en el sofá, ¡qué narices!

Llegamos una hora antes y por no esperar con el frío en la calle, fuimos al hospital y nos hicieron esperar hasta que llegaron de Servicio al Cliente. Nos dieron de alta, nos llevaron a la habitación, me cambié, puse cómoda y reconocí a la matrona que atendería mi parto a la misma que nos dio el curso de preparación al parto donde nos gustó. Respiré tranquila. Monitores y esperar… y esperar… y esperar.

Tenía intención de darle un regalo sorpresa a Papá Fúturo cuando estuviéramos los tres solos en la habitación, pero de tanto esperar, ese momento no iba a llegar. Por lo que adelantándome a los acontecimientos aproveché esos momentos de espera en soledad para hacer su regalo de bienvenida a la paternidad. Al poco llegaron el resto de los familiares… y seguimos esperando.

Yo estaba muerta de hambre, a punto de desistir, iría otro día a parir, ¡me daba igual! Y justo en ese momento por fin nos dijeron que tocaría esperar dos horas más porque el quirófano estaba desbordado y mi doctora estaba atendiendo otros partos.

Estaba en el día, pero no llegaba la hora. Tranquila esperando a que me invitaran a meterme a quirófano. Y por fin llegó la hora. Invitaron a Papá Fúturo y, de repente, en los pasillos nos separaron. Me pusieron epidural, llegó Papá Fúturo y todo se difumina en una nube de ilusión en los que hacían cosas a mi tripa y sacaban a un bebé. Me hicieron besarle y se llevaron a Papá Fúturo.

Me cerraron… y me llevaron a esperar… y esperar… y esperar… Las dos horas más eternas de mi vida a que se me pasara el efecto de la epidural. Mi bebé había nacido y no estaba con él, es algo que no les perdonaré jamás. Por fin llegué con él… y las hormonas llegaron conmigo.