Nuestros Primeros Reyes Magos

Creo que todas estas cosas de Navidad son muy emocionantes, pero cuando hay niños de por medio son todavía mejores.

Hágase de notar que he dicho “niños”, no bebés… Y lo que yo tengo es un bebé. Que es también muy emocionante, pero no para él, si no para nosotros y todos sus familiares.

Para empezar, el pasado 5 de enero salí a hacer unos recados. Cuando estoy de vacaciones y paso los días en casa necesito inventarme algo para salir aunque sea a tomar el aire… por muy frío que esté, porque de lo contrario me da un parraque. Así que fuimos a comprar, Bebé Fúturo en su mochila y yo en mi super abrigo.

De camino al super mercado hemos visto la cabalgata de Reyes de mi pueblo. No me lo esperaba, no teníamos intención de salir a verlo (aprovechando que no tenemos “niño” todavía). Así que me paré y la vimos… Bebé Fúturo más dormido que ilusionado (todo sea dicho).

A la vuelta a casa pusimos la Cabalgata por la tele (ésa sí nos gusta), con la chimenea encendida y la gente pasando delante de la pantalla, tuvimos un rato familiar muy entretenido.

Bebé Fúturo por la noche se durmió, como siempre, y vinieron los Reyes Magos a traernos nuestros regalos y los de Bebé Fúturo. Los de él los guardamos con cariño hasta la mañana siguiente y los nuestros los abrimos con ansia voraz.

En nuestra familia somos muy distintos. Yo he crecido con Papá Noël/Niño Jesús (mi madre es del otro lado del charco) y Papá Fúturo con Niño Jesús y Reyes Magos. Yo prefiero dar regalos en Navidad, da más tiempo para disfrutarlos y sería cruel dejarlo sin regalo en Reyes Magos como los futuros compañeros de clase. Así que decidimos que le pediríamos a Papá Noël regalos de jugar y juguetes y a los Reyes Magos regalos prácticos como ropa y cosas para el cole.

Pero este año ha hecho lo que le ha dado la gana… Y conmigo se han portado REQUETEBIEN, la verdad. Ya os lo enseñé AQUÍ en Instagram.

Bebé Fúturo tuvo poquitos en casa y los Reyes Magos los dejaron todos en casa de Abuelos Fúturos, prácticamente. Su cara de “Mamá, ¿qué es todo esto? Mamá, ¿lloro o río? Mamá, ¿por qué pasan estas cosas raras?” no tenían desperdicio. Pero finalmente se animó muchísimo y le encantó tener tantos juguetes y cosas y toda la familia a su alrededor revolucionada rompiendo papeles de regalo.

Nuestro Primer Fin de Año

El día 31 empezó como siempre, Bebé Fúturo despertando se temprano, un día apacible, tranquilo. Él juguetón. Nada indicaba que fuera el último día del año.

Pero para mí es algo que llevo muy adentro. El primer año que termina siendo yo madre, el primero de mi vida que no paso las navidades con mi familia, sentía que algo dentro de mí había cambiado y que necesitaba fomentar ese cambio y que siguiera su curso, porque todavía no era total.

Papá Fúturo se pasó la mañana preguntándome si me pasaba algo. Supongo que sí, pero no como él se imaginaba. Estaba más introspectiva que de costumbre para fin de año, tenía la sensación que podía pensar con calma.

Y una de las ideas más recurrentes era que no había aprovechado el año para mí. Que no encontraba huecos para hacer mis cosas, estudiar el curso que estoy haciendo online, colorear mandalas, dedicarme a mis fotos… Todo se estaba quedando en un tedioso standby insoportable.

Y llegó a mí este post sobre el método Bullet Journal que me hizo chiribitas. Así que activé las neuronas, cogí a Bebé Fúturo y nos fuimos derechos a la papelería con intención de comprar una agenda que pudiera adaptarme (que sí, que recomiendan un cuaderno en blanco y hacerlo a tu gusto… ¡dame el tiempo que necesito!). No encontré ninguno que me convenciera, pero ahí me estaba esperando el número trimestral de un cuaderno de mandalas que me encanta y al hojearlo, me tuve que hacer con él… (y el primero apenas he podido colorear 2 mandalas y medio).

Recordé que en un chino vi una agenda que me gustó y fui para allá. La encontré (después de mucho rebuscar) y la compré. Tenía la particularidad que tenía dos columnas para cada hoja, así podía dividir las cosas personales y las del trabajo.

Al salir me acordé que cerca está la casa de fotos del pueblo y pensando en instaurar una nueva tradición en esta casa, me encaminé para allá. Así que ahora nos hacemos fotos de carnet en cada fin de año para ver cómo lo terminamos y empezamos. Aproveché para hacerle fotos más “artísticas” con un fondo distinto. Y ya de paso, una de los dos porteando.

Saqué dos copias de la foto bonita y, ya que estábamos cerca, se la llevamos a Bisabuela Fútura. Como estaba ahí Abuela Fútura nos fuimos con ella a comprar el pan y nos encontramos con amigos de Papá Fúturo a quienes saludamos y despedimos el año.

De ahí volvimos a casa, comimos y nos echamos la siesta. La tarde la pasamos en familia. Yo personalmente me aislé un ratito reclamando mi espacio, casi el único del año que terminaba, y me dediqué a organizar la leyenda de mi nueva agenda. Entre mis propósitos está organizarme bien para encontrar tiempo también para mí y para eso tenemos que dejarlo todo pormenorizado.

Al rato fuimos a casa de Abuelos Fúturos, como habíamos quedado. Cenamos pronto porque Papá Fúturo tenía que irse a trabajar. De hecho, se fue mientras intentábamos dormir a un somnoliento Bebé Fúturo.

Y aquí parecía que se lo estaba oliendo. Iba a haber jarana y él no se la quería perder. No se dejaba dormir aunque se le estuviera cayendo la cabeza. Resistió cada minuto del 2015 para despedirse del año de su llegada.

Y sí, aguantó hasta las campanadas. Recibió su beso de feliz año de toda la familia… Y, acto seguido, se durmió.

Tal y como habíamos planeado, Bebé Fúturo y yo nos quedamos a dormir en casa de los abuelos (comodidad logística) y al despertar la cara de ilusión al ver a su abuela y abuelo no tenían nombre. No se lo podía creer, ¡estaba con los abuelos sin tener que dar un paseo! Y encima, durmió bastante bien por la noche.

Nuestra Primera Navidad

Y antes que nada… ¡Feliz Navidad a todas y todos! Muchas gracias por venir…

Pues para Bebé Fúturo ha sido su primera Navidad, el año pasado sólo estaba en una prominente tripa, y no ha defraudado en absoluto.

Se ha portado como un auténtico niño mayor. ¡Hasta hemos conseguido que no se quitara los zapatos! Todo un triunfazo. Iba vestido para la ocasión, más guapo que todas las cosas juntas.

Nosotros hemos estado recatados con los decorativos. Han sido lo mismos que todos los años atrás, un calendario de adviento (que no puede faltar jamás), unos espumillones puestos alternativamente por las paredes, una estrella de Navidad… Lo que sí me he llevado es la sorpresa de encontrármelo todo montado el 1 de diciembre tras volver del trabajo. El currazo de Papá Fúturo en esta ocasión no tiene nombre.

La Nochebuena, igual que todas las nochebuenas de nuestra vida en común, han sido en casa de Abuelos Fúturos. Este año en los de Papá Fúturo. Pasamos antes por casa de amigos y después arrimamos el hombro para ayudar.

Como hemos sido buenos, el Niño Jesús ha hecho su aparición con los regalos de Bebé Fúturo. ¡Ha traído un correpasillos! Y unos juguetitos. Pero Bebé Fúturo estaba tan agotado del trajín de todo el día que su cara de “¿Esto es de verdad o lo estoy soñando?” no tiene desperdicio. Eso sí, le ha encantado todo lo que ha traído.

Al día siguiente volvimos a donde Abuelos Fúturos para la comida, es más, los regalos se han quedado allí… Y después de una larga siesta y una buena comilona, me quedo con el momento de Bebé Fúturo rodeado de juguetes y sólo quería jugar con ÉSTE.

Como los vecinos de abajo celebraron la Navidad en casa y toda la noche, descansar no hemos descansado bien. Y a estas horas ya llevamos un rato largo en casa intentando quitarnos el empacho de encima.