Matronatación para bebés… ¿Imprescindible?

Como ya os anuncié en el último #FotoFinde, nosotros no nos hemos apuntado a Matronatación, pero sí que vamos a la piscina. Debido a que Tito Fúturo (novio de Tita Fútura) es monitor de la piscina municipal y en su día me recomendó no hacerlo porque al no atender a “órdenes”, hay muy pocas cosas que enseñarles y lo único es que habría que ir a menudo para que no se le olvide, pero que el dineral que cuestan las clases sería mejor que nos lo ahorrásemos.

Haciendo caso al buen hombre la primera vez fui toda decidida con Bebé Fúturo y me llevé un chasco. Aunque no se hagan muchas cosas en Matronatación, sí te dan como pequeños principios que hacer con el bebé. Porque cuando yo fui tenía la sensación de que lo estaba ahogando o no haciendo bien. Tenía la sensación muy clara de que había cosas que debería saber y que no sabía. Y sí, Bebé Fúturo se divirtió muchísimo, era su primera experiencia y claramente lo gozó.

Después en la ducha tampoco se facilitó nada. Y eso que sólo nos quitamos el cloro porque de verdad, aquello era insostenible. Estaba sola con él y claro, él no se mantiene de pie solito, así que no podía dejarle sin sujeción ni para ponerme la toalla… Bueno, menudo caos. ¡Pero aprendimos para la próxima! (Sí, soy de esas personas que no necesitan controlar la situación para atreverse a hacer cosas nuevas. Yo aprendo con la propia experiencia).

A la siguiente, como ya comenté, vino Tita Fútura con nosotros y ella sí que nos enseñó muchísimas cosas (que espero no olvidar), entre ellas:

  • De las primeras cosas que se les enseña a un bebé es a sumergirse bajo el agua. Para ello, como todavía no saben, es importante tener un pequeño ritual para que con el tiempo sepa que cuando hacemos eso, le vamos a sumergir. Nos recomendó dar como tres chapuzones grandes y lentos antes de meter la cabeza debajo del agua y en el último, soplarle la cara para que, como autoreflejo, cierre las vías respiratorias y no le entre agua en la sumersión. Espero haberme explicado… En caso contrario, decídmelo en comentarios y edito para intentar ser más clara.
  • Lo siguiente es que el bebé aprenda a flotar. No lo va a hacer de la noche a la mañana, es algo que requiere bastante tiempo y seguramente varias sesiones. El bebé se ha metido por primera vez en un charco (grande) y es algo que impresiona. Ya veréis cómo se agarra al principio desesperadamente a la madre para agarrarse a esa confianza que él (o ella) no tiene. Somos nosotras (o nosotros) quienes le transmitimos la tranquilidad que necesita para la experiencia con el agua y hasta un rato más tarde, el bebé no se relaja. Y para flotar, hace falta que se relaje… Para ello nos recomendaron que le pusiera la cabeza contra el hombro con el bebé panza arriba y haciendo eses largas y lentas hacia atrás le llevásemos por la piscina.

Bebé Fúturo esto último todavía no se sentía con confianza para hacerlo, así que tuvimos que hacer lo mismo con él panza abajo. Obviamente hay que ver al niño y no obcecarse con hacerlo exactamente cómo se dice. Acabamos el rato de piscina que casi flotaba solo con un churro y él encantadísimo de la vida.

En las siguientes, cuando él ya flote perfectamente y se sumerja sin problemas, pues ya haremos juegos más complicados. Pero de momento con esas cosas y unos buenos chapoteos tenemos diversión para rato. Estamos deseando volver.

Para la hora de la ducha, una vez que salimos, he necesitado llevarme material extra. Le pregunté a Reloj de Madre que nos comentó que también iba a ver qué hacía ella, porque yo lo veía como imposible de gestionar. Y me quedé con el truco de ducharme con el mismo jabón que el bebé.

Lo que sí que tenía claro era el hacerme con una tonga o un portabebés ayuda brazos para el agua (se lo he pedido a los Reyes Magos, a ver si he sido buena…). Como de momento no lo tenía, pues me cogí la bandolera que usaba en verano para amarrarlo a mí durante la ducha. Ella lo hacía sin ayuda, pero es que Bebé Fúturo ya tiene un peso considerable y encima le encanta tirarse por todos lados para suicidarse. Con la bandolera nos apañamos bastante bien…

Aunque la verdad es que esta última vez, al poder contar con la ayuda de Tita Fútura para sujetarle mientras me vestía, la experiencia no fue tan traumática… Veremos a la siguiente.

¿Habéis ido a clases de Matronatación? ¿Qué os han enseñado? ¿Os gustaría ir a la piscina? Contadme si finalmente os animáis después de lo que os cuento…

¡Habemus Diente!

Ha llegado el día. Ayer por la noche, cuando estaba de regreso a casa, recibo una llamada de Papá Fúturo después de avisarle que estaba ya en el bus para decirme que le acaba de ver que le ha salido el primer diente a Bebé Fúturo.

¡Por fin! Porque el tiempo previo me estaba pareciendo eterno… Y no por las ganas que yo tuviera de que mi churumbel tuviera un diente, si no de la pesadilla que nos suponía cada día.

Quizás alguna me entienda, quizás otra no sepa de qué les hablo, ¿pero sabéis lo que es un niño desesperado por llevarse de todo a la boca e irascible por nada, que no duerme bien desde hace SEMANAS, o que sólo quiere madre para todo?

Yo ya no sabía si era esa la personalidad cambiada de mi bebé (antes era muy distinto) o si eran los dientes. Y como nunca le salían, ya daba por hecho que me había cambiado el bebé. Aunque me hacía sospechar bastante que el culito estaba más rojo que de costumbre (sólo por la zona interior, lo cual me hacía dudar).

En previsión, comré un cepillo de dientes apto para bebés. Concretamente éste. Para mi sorpresa (después de leer en varios blogs que los peques no soportan muy bien que se le metan cosas en la boca para limpiar) a Bebé Fúturo, ¡le encanta! Se pasa más de diez minutos dando vueltas en las encías al cepillo en la zona de las cerdas. Así que ahora que habemus uno que limpiar, pues a conciencia por las noches le haremos que se cepille los dientes.

No nos ha dejado verlo todavía, pero cuando nos muerde el dedo (que lo hace con muchas ganas) se nota un arañazo agudo en los dientes de abajo. Así que deducimos que los mal dormir de últimamente, los lloriqueos incesantes, los gritos chillados y todo eso, venían de ahí.

Además, me cuenta Papá Fúturo que ahora no relame el pan para ablandarlo y comerlo, ahora le arranca cachos para masticarlo, como si fuera una persona mayor.

A ver si mañana consigo hacerle unas fotos para el recuerdo…

Primer Corte de Pelo

Ha llegado el día, pensaba que sería de otra manera… Supongo que una cosa es cómo lo queremos vivir, otra la cruda realidad y otra es cómo lo vivimos.

La cruda realidad es que el pasado domingo a las ocho de la tarde Bebé Fúturo recibió en el pelo una serie de tijeretazos propinados por su abuela que despejaron frente y orejas de tanto pelo molesto.

Yo lo viví con profunda emoción, no todos los días es el primer corte de pelo de tu primer hijo. Los demás ya veremos cómo son, pero éste es totalmente único y deseaba coger los mechones y guardarlos igual que mi madre guardó los míos. No me esperaba lo inquieto que iba a estar Bebé Fúturo al verse acorralado por todo el personal, lo único que le importaba era que no podía ver los dibujos del móvil en paz.

No tenía una idea prefijada de cómo quería vivirlo, pero supongo que con una demostración de ilusión más grande por parte de padre y abuelos, trataron el asunto como algo que hay que hacer, no como un momento único en la vida. La verdad es que en parte es así con todo, las emociones las viven para dentro, muy adentro. A veces ves resquicios de ilusión, pero tienes que fijarte mucho y estar pendiente, de lo contrario, se escapa…

Como muestra, me he quedado con una ingente cantidad de fotos que marcan la diferencia. Y estoy pensando en implantar la tradición de por cada corte de pelo, foto de carnet al canto.

Avances a los 3 meses de Bebé Fúturo

Al día siguiente de cumplir tus 2 meses ya cambiaste de nuevo. Parece una tontería, pero te encontraste las manos. Un día, después de tu baño, juntaste tu dedo índice con tu dedo pulgar, hiciste lo mismo con la otra mano y las juntaste ambas delante de tu ojo. De manera que mirabas con un solo ojo y muy concentrado cómo tus manos, puestas en forma de pajaritos, se daban besos con el pico. Todavía se me ponen los pelos como escarpias al recordarlo.

A los pocos días, esa misma semana, decidiste que eras un chico grande y no necesitas a tu madre para manejar las cosas que van a la boca. Me quitabas las manos para sujetar tú mismo el chupete (que no tardabas ni 4 segundos en escupir). Luego te enfadabas porque no podías cogerlo para volver a meterlo en la boca. Y con la teta pretendías hacer lo mismo, cogerla tú solo. Me moría de la risa.

Cada día sonríes a más gente y con más ganas. Todavía no sabes reír con carcajada, pero doy fe de que lo intentas con muchas ganas.

Últimamente lanzas besos, o eso creo yo. Pones los labios como lo hago yo cada vez que nos quedamos a solas y parece que quieres hacer el sonido que te saca tantas sonrisas cuando te lanzo besos a distancia.

No consigues lanzar besos, pero hacer burbujitas con la boca es tu gran pasión.

El baño te sigue gustando tanto… Pero ya no lloras al salir. Pones cara mohína, pero sabes que después toca sesión de masaje con música y te dejas hacer. Aunque eso de que te pongan boca abajo no te hace mucha gracia, la verdad.

En casa lloras mucho, pero salir a la calle te encanta tanto que nadie sabe cómo lloras. Tus abuelos nos llaman mentirosos cuando decimos que nos has dado la tarde. Lo único que te calla y te duerme es la teta. Y últimamente siempre comes dormido.

Cuando te ponemos delante del espejo reconoces a la persona del otro lado que te lleva y sonríes, pero a ese a quien tienen en brazos te mosquea, tanto que acabas llorando cuando te miras un minuto.

Te encanta que te cambie el pañal, cada vez que lo hago y te digo “Vamos a tener la pilila fresca” te ríes mucho. Así que te canto mi particular canción de dejarte la pilila fresca, la pilila fresca y después la pilila seca, la pilila seca.

Últimamente por la noche estás tan cansado y no te quieres dormir que casi desesperamos. Tardamos un buen rato en dormirte, porque no te quieres dejar. Pero una vez dormido, casi aguantas toda la noche, menos una o dos tomas nocturnas.

Para terminar, ¡se te ha quitado la obstrucción en el lacrimal! Fue una sorpresa, de la noche a la mañana, literalmente, dejaste de echar esa sustancia amarilla y pegajosa del ojo. Llevamos 3 días, espero que dure. Nos ha quitado un gran peso de encima, porque si no se curaba a los 6 meses, pudiera conllevar una operación.

FELIZ TERCER CUMPLEMES

Avances a los 2 meses de Bebé Fúturo

Otro tipo de entradas que me gustan mucho son leer los avances de los pequeños. Y es tan asombroso cuando empiezan a hacer cosas. En esta ocasión lo quiero escribir dedicado directamente a Bebé Fúturo, como si fuera para él, dado que este blog es para él y son sus cosas, no sólo mi experiencia.

Cuando te vi por primera vez uno de los primeros pensamientos que tuve fue que no quería que cambiaras nunca jamás. Quería que fueras así de pequeño para siempre. Y la verdad es que sigo pensándolo. La gente admira tus avances y cada uno tiene un momento de bebé favorito. La mayoría a partir de los 3 meses. A mí me gusta cada uno, pero si me dan a elegir, elijo el primer día.

Los primeros días no hacías otra cosa más que comer y dormir… Y echar las toneladas de meconio que tu cuerpo tenía dentro (pero como yo estaba recién salida de una cesárea, de eso se encargaba tu padre con tanto amor y dedicación que me moría de amor en cada ocasión). Sí, me moría de amor con tus cacas. Eras tan increíble y perfecto. La gente se enfadaba porque solo querías comer y dormir, querían hacer cosas contigo y reírse contigo. Es algo que entiendo, pero nunca he tenido esa ansia con otros bebés. Y contigo menos. Solo quería que no cambiaras nunca.

Sobre tu desarrollo psicomotor hay que destacar que desde el minuto 1 levantabas la cabeza. Al principio solo 3 segundos, pero a tus dos meses la mantienes en alto perfectamente.

Cuando estás muy molesto con un cólico, a parte de llorar, levantas la cabeza e intentas ponerte de pie cuando alguien te coge en brazos. Aguantas casi 5 segundos de pie (siendo un poco sostenido, pero casi por ti mismo).

A ratos te medio ahogas con tu propia saliva, a la que no estás acostumbrado todavía.

Sonríes cuando reconoces a mamá y a papá. Sobre todo cuando jugamos contigo. Al resto de la gente no siempre sonríes a los mismos, pero a veces también. Más que nada cuando estás de buen humor. Y agarras los dedos índice de la gente.

Cuando te quedas tranquilo y se te ve feliz, le hablas a las musarañas. Tus vocales favoritas son la a y la o, como todo bebé. Pero más la a que la o.

Sobre nuestra vida en común. Cuando papá no puede estar con nosotros porque trabaja, te llevo mucho en el fular y al poco te duermes. Te llevo más a menudo de lo que nunca me imaginé que haría, pero tengo que hacer cosas y tú necesitas que esté contigo y es la mejor manera de combinar ambas cosas. Últimamente lloras al principio, pero enseguida caes rendido.

Comes mucho, a veces no pasa ni una hora cuando quieres volver a comer. Pero también duermes mucho. Te encanta dormir cuando hay jaleo, a veces es como si dijeras “si no hay jaleo, el jaleo lo monto yo”.

Desde hace una semana, duermes casi toda la noche del tirón, sólo te despiertas gimoteando cuando tienes hambre. Cada vez tienes las tomas nocturnas más espaciadas en el tiempo y dejas a tu madre descansar mejor. Incluso sueles comer directamente dormido y no te enteras cuando vuelvo a ponerte en la minicuna.

Solo lloras cuando necesitas algo o estás nervioso. Te encanta el baño, los primeros días parecía que odiabas estar limpio. Llorabas cuando cambiamos el pañal y cuando había baño, ahora has cambiado las tornas. Lloras cuando llevas demasiado tiempo con el culo mojado y cuando te sacamos del baño. ¡Pones una cara de felicidad cuando estás dentro!

Cuando estás inquieto y con papá, te pone canciones heavy y te canta. Eso también te gusta mucho. Le miras y podrías pasarte así horas, si no te durmieras.

Cuando notas algún gas que te molesta, te retuerces hasta que sale. Sólo lloras si duele, pero levantas los brazos, enarcas la espalda y mueves las piernas para arriba y para abajo gimoteando hasta que sale.

Y desde hoy cuando hacemos el ejercicio de levantar la cabeza hasta sentado, ya la dejas erguida hasta arriba. Y te encanta ese ejercicio. Cuando alcanzas unos dedos índices los agarras muy fuerte y haces el amago de levantarte por ti mismo.

Lo miras todo, te encanta explorar el mundo.

Una vez a la tarde, si hemos tenido un día especialmente movido con muchas emociones nuevas para ti, lloras desconsolado durante un ratito. Como si quieras desestresar.

Y llevas 30 horas sin hacer caca, me tienes medio preocupada. Espero que sea porque está regulando tu tránsito intestinal y se está adaptando.

FELIZ SEGUNDO CUMPLEMES

Nuestro Primer Día

Hoy hace un mes…

Nos despertamos a las 5 de la mañana, más o menos. Yo no había dormido nada en toda la noche, es más, me quedé en el sofá para que (el que todavía era) Futuro Papá pudiera descansar que tenía que conducir una hora hasta el hospital. Los nervios me podían y sabía que sólo iba a dar vueltas en la cama, así que di vueltas en el sofá. No podía comer ni beber nada, ni agua. Me iban a intervenir quirúrgicamente y lo tenía prohibido.

Por la mañana no recuerdo nada hasta que nos metimos en el coche. Solo repasaba mentalmente la lista de todo lo que nos teníamos que llevar.

Llegamos al hospital una hora antes de lo acordado y tuvimos que esperar en recepción. No sabíamos cómo iba a ser todo, si vendría a vernos nuestra gine,si era como la operación de rodilla que fue entrar en la habitación y venirme a buscar en 10 minutos y todo sería tan rápido que no nos diéramos cuenta. Con los nervios era algo que prefería…

Pero nada más lejos de la realidad. A la hora acordada, las 8 de la mañana, nos llevaron a la habitación, me dieron el camisón y me metí en la camilla a esperar. Me sentía como en una habitación de hotel, la verdad… Y todo lo que hicimos fue esperar y esperar. Me enchufaron a un monitor, me tomaron constantes vitales y me dejaron esperando.

A las dos horas me dijeron que se había complicado el quirofano y que tenía que seguir esperando hasta no se sabe cuanto, pero que a mediodía lo tendría en mis brazos. Llegaron las (para entonces todavía) Futura Abuela de FP y Futura Tita de FP. Y seguimos esperando.

Y esperamos y esperamos… Llegó un momento en el que me iba a echar para atrás y me iba a pedir una napolitana con chocolate para desayunar porque no podía más. Y a los Diez minutos me avisaron que llegó mi turno. Además de pedirme disculpas…

13:30 nos preparan a Futuro Papá y a mí para entrar quirofanos, en el camino nos separan. A mí me presentan a varios profesionales médicos entre los que cuento a la matrona que nos dio el curso de preparación al parto (me encantaba, me alegro mucho de que fuera ella quien asistiera el parto), el jefe de turno de anestesista, auxiliares, el anestesista que atendió mi parto, al celador… Lo que me pareció más curioso es que debatieron sobre el protocolo en caso de que un padre asiste a la cesárea delante mía. Y la toma de decisiones en el momento.

14:10 me meten a quirofano, me ponen la epidural, me dejan tirada en la cama. Entra Futuro Papá y todo se sucede tan deprisa que no me doy casi cuenta de nada. El anestesista me lo iba contando todo lo que me hacían.

14:55 Futuro Papá me agarró de la mano todo el rato y en ese momento escuchamos un berrido y bajaron la pantalla de tela que teníamos tapando la operación. Y vi por primera vez al que ya era Bebé Fúturo. Nunca olvidaré esa imagen, estaba en pleno puchero y lo primero que hizo fue orinar sobre su madre. Pero me daba igual, él estaba bien, Papá Fúturo estaba a mí lado, era la mujer más feliz de la tierra.

Se lo llevaron a pesar, a medir y se llevaron a Papá Fúturo a hacer el piel con piel en la habitación mientras a mí me cosían la herida.

Y empecé a pasar el mayor de los calvarios que podía imaginarme… La recuperación de la anestesia. Hice todo lo posible para mover las piernas cuanto antes, pero según pasaba el tiempo iba creciendo dentro de mí una angustia atroz porque no estaba con Bebé Fúturo. Necesitaba sentir que era real, que existía de verdad. Todavía lloro pensando en lo mal que lo pasé.

16:40 por fin me llevan a la habitación. Ahí estaban Abuelo Fúturo, Abuela Fútura y Tita Fútura de PF… Habían visto y oído a mi pequeño antes que yo. Sé que no es culpa suya ni mía, pero es algo que me duele todavía muy adentro. Papá Fúturo estaba con el piel con piel y después de preguntar a la matrona si ya podía cogerlo yo, me dijo que por supuesto.

Sonará muy cruel, pero yo no hacía más que sentirme mal porque había pasado las dos primeras horas de mi hijo sin él. Y todavía me duele horrores esas dos horas. No lo podía decir en alto, estaba rodeada de la Familia Fútura de Papá. Para ellos era un momento muy feliz, no se lo iba a estropear.

La recuperación fue sorprendente mente rápida. La primera noche sí fue un poco mal, me tuvieron que poner dos chutes de medicamentos para el dolor insoportable. Pero fueron los únicos momentos de dolor real. Al segundo día la ginecóloga de guardia que vino a supervisarme me dijo que el protocolo marcaba tres días hospitalarios en caso de cesárea, pero que ya me veía preparada para ir a casa.

Todo el mundo se preocupó muchísimo por mí. La familia de Papá Fúturo fue muy atenta conmigo en todo momento. Todo el mundo estaba muy sorprendida de lo fácil que fue para mí subir escaleras desde el primer día (vivo en un segundo sin ascensor).