Hartura Emocional 

Buenos días, me he despertado como me he acostado. Como con mucha basura emocional que tengo que vomitar si quiero continuar con los proyectos que tengo en mente. Como el que tengo más atascado es éste, pues os va a tocar leer una sarta de basura que tengo atragantada.

No estoy bien en el trabajo, pero tampoco estoy mal. Odio la gente que quiere consolar haciéndote ver que hay situaciones peores que la tuya. Por tanto, me odio a mí misma. ¿Cuántas veces no lo habré hecho? Y encima pensaba que consolaba super bien… Sólo necesitaba un abrazo, yo soy muy de abrazar.

El otro día debatiendo cosas con Papá Fúturo, me di cuenta que nuestro concepto de dar o recibir abrazos es muy distinta. Yo doy abrazos a alguien que lo necesite, él da abrazos porque necesita uno él mismo. Yo recibo abrazo cuando necesito uno, él lo hace cuando la otra persona necesita darlo.

Es importante tener claro el significado para cada uno, a nosotros nos ha desajustado durante los años nuestras emociones. Yo estoy harta de tener que pedirlo y él no siente la necesidad de darlo y ya estoy harta de pedirlo así que estoy muy harta de no recibir los abrazos que necesito y él no los da porque no siente la necesidad de darlos dado que recibe de sobra.

Las mujeres con tripa cuando no están embarazadas ni tienen relleno el resto del cuerpo, sólo la tripa, me desconciertan. Yo empezaba a tenerla rellena y me estaba achantando. Pero estoy luchando contra ello y lo estoy consiguiendo.

Siento que el mundo es una mierda y no quiero que nadie venga a darme ánimos. Ni me haga ver lo maravilloso que es y que no lo estoy apreciando porque entonces lo que siento es que yo soy una mierda. Y no quiero que nadie me venga a convencer de lo contrario.

Antes Papá Fúturo sabía ayudarme a gestionarlo emocionalmente, pero ahora es él quien está lleno de lo mismo y no sé ayudarle yo porque no le sirve lo que me sirve a mí. E intento otras cosas, pero estoy tan llena que al final acabo cayendo yo.

Y aún así tenemos hijos y queremos más. Aunque nos sentimos hartos de tener uno porque da mucho trabajo y no tenemos tiempo. No hartos de él, hartos de que la vida no nos deje disfrutar del que tenemos y de nuestras cosas también.

Tenemos que pasar más de la mitad de la jornada trabajando… Yo, encima, en un trabajo que no me motiva. Donde no me valoran y donde me pagan una mierda. Las cuentas no llegan, ni para lo imprescindible. Otra razón para no tener más hijos…

Y sólo quiero llorar, que me den un abrazo sin pedirlo e irme a la mierda. Así que acabo pasando un día más, sin más. Mientras me pregunto si lo que siento es mío o es de las hormonas.

Una hormonas revolucionadas por la lactancia materna y el DIU. El tiempo me ha enseñado a expresar para no explotar. Me ha ido bien puliendo la técnica, así que eso hago.

Pero me estoy dando cuenta que, aunque eche cosas a la basura, el “alma” de esas cosas se queda. No es que yo las guarde, no… Es más bien que acaban formando parte también de mi propia alma y es imposible que se vaya. Así que la vida acaba siendo un “suma y sigue” de cosas buenas y de cosas malas.

Estoy muy harta del suma y sigue de las cosas malas. Y aquí disiento con la gente porque no digo las cosas malas que me pasan a mi, aunque no hable de ello hay cosas que me afectan muchísimo y de las que tampoco quiero hablar porque duelen más que las cosas mundanas de mi propio día a día. Política, conflictos internacionales, “Noticias” en definitiva (sí, con mayúsculas. Quien quiera entender, que entienda).

Mis cosas malas son mías y llevo muchas, la mayoría me ha hecho mucho bien también. No hay mal que por  bien no venga. Es mi lema, lo creo muy dentro de mí. Por eso que alguien venga a decirme lo que tengo que pensar cuando ellos eso no lo creen, me remata por dentro. He aprendido de todas las cosas malas que me han pasado e, incluso, de las que no me han pasado. Pero no estoy en ese punto.

Sólo estoy harta y la hartura sólo se quita con el paso del tiempo. Y con abrazos. Lo siento mucho, pero los virtuales no son lo mismo. (los acepto todos, pero hay que reconocer la verdad)

Volviendo…

No tengo intención de abandonar este blog, pero la verdad es que hay cosas en las que siempre habrá altibajos y no dependen directamente de nuestra intención.

En esta ocasión, como en la mayoría de las veces en los que he estado ausente, la razón ha sido laboral. Ya sea por exceso de trabajo o por falta del mismo, pero el tema laboral influye proporcionalmente en nuestras vidas.

Por suerte, estoy estable. Tengo trabajo, tengo un horario que me conviene (he tenido que luchar por éste, ya lo sabéis) y tengo un sueldo a final de mes. Insuficiente (todo hay que decirlo, pero lo tengo).

Poco a poco me volveréis a leer por aquí, tengo pendiente escribir cómo está creciendo Bebé Fúturo, cómo nos ha ido en la revisión y en un especialista al que hemos tenido que ir.

Poco a poco volveré, escribiré y os dejaré aquí nuestra experiencia creciendo juntos. Todo va demasiado rápido.

Aprendizaje de otros Idiomas

Soy, o más bien fui, bilingüe. Alemán-Castellano, el castellano como lengua materna y el alemán como nativo dado que lo usaba con todo el resto del mundo que no era mi casa.

La verdad es que no es fácil ser una bilingüe real. Todo el mundo se cree que eres, automáticamente, una traductora nata y haces traducciones por obra y magia. Muy poca gente comprende que aprender un idioma basado en otro idioma es muy diferente a conocer dos lenguas muy distintas como si fueran diferentes.

Yo aprendí por un lado el castellano en casa y cuando fui por primera vez a la guardería con 2 años, no me entendía con nadie. Obviamente no lo recuerdo, pero me lo cuenta mi madre como anécdota. No hice amigos, siempre estaba apartada y no hacía caso a mi seño, razón por la que era la más castigada. Así aprendí el idioma.

Como bilingüe mi vida fue… diferente. Tengo una facilidad extraordinaria para aprender idiomas nuevos, pero también, supongo que por la forma en la que lo aprendido, un poco de animadverión por aprenderlo. Eso sí, la facilidad es extraordinaria.

Me gustaría hablaros, para aquellas personas que van a tener hijos bilingües porque hablan un idioma en casa y otro en la calle, qué fue lo más efectivo que hicieron mis padres para no cometer errores en ninguno de los idiomas.

Esto lo digo porque mis primas tenían la misma situación, pero acabaron mezclando diferentes palabras en la misma frase y no hablaban bien ninguno de los dos idiomas.

  1. En casa se habla castellano, nada de hablar con mi padre en alemán para que mi madre no se enterara de lo que estábamos hablando (que en realidad era porque me resultaba más fácil decir lo que quería decir en ese idioma). Pero me sirvió mucho para obligarme a aprender el que no estaba practicando con mis amigos.

Y la verdad es que, ahora mimo que yo recuerde, era la única norma. En casa se habla el materno y ya está.

Quiero aprovechar el post para hablaros de una iniciativa que  me ha gustado mucho, el Pueblo Mandarín. Es un campamento para aprender el chino mandarín más hablado que creo que me parece una iniciativa muy buena.

No recomendaría meter a los niños sin que tuvieran, por otra parte, una base de iniciación mínima. Pero la idea de un campamento donde potenciar un idioma es una idea fantástica. Entre otras cosas porque también conoces a otros niños que están aprendiendo lo mismo que tú.

Quiero responder a estas tres preguntas de la Promoción de Madesfera desde la que conozco la idea:

1- Por qué consideráis que es importante el aprendizaje de un idioma extranjero, y del chino en particular.
La verdad es que ayuda a conocer otra cultura y a enriquecer la mente. Es algo que aprendí en el colegio cuando empezamos a aprender inglés. Ayuda a comprender cómo son la gente de otro lugar, que en otro lugar son distintos y cuáles son esas diferencias. Creo que ayuda a la empatía.
Y bueno, el chino en concreto sabemos desde hace mucho que es un idioma emergente y cada vez es más patente. De aquí a nada se dará en las escuelas y será casi obligatorio.
2- Qué os parece el campamento Pueblo Mandarín como opción para aprender chino mandarín.
Me gusta, pero como he comentado ya anteriormente, si antes el niño ha tenido nociones de aprender el idioma.
3- ¿Lo tendrías en cuenta como una opción para este verano?
Bueno, Bebé Fúturo todavía es un bebé y no hemos visto el chino, todavía, como opción para aprenderlo. Pero si estuviera en la edad, sería una de las opciones que bajararía.

6º Fin de Semana de 2016

Ya sabéis que no publicaré más #FotoFinde, pero sí hablaré de los fines de semana que merecen ser mencionados.

Concretamente como éste, el sexto fin de semana de 2016, lo hemos pasado en CiudadPequeña con Abuelos Fúturos de Mamá y, sobre todo, con Amigos R, R, A y F. Pero todo a su debido orden…

Después de un viaje en coche de unas 9 o 10 horas, perdimos la cuenta en el momento en el que llegar se convirtió en necesidad en lugar de un deseo. En ese viaje en coche, lógicamente, hacíamos varias paradas y en cada una de ellas había prácticamente los mismos requerimientos: comida de Bebé Fúturo, cambio de pañales (¿hace falta decir que de Bebé Fúturo?), esparcimiento de Bebé Fúturo para estirar sus piernas… y, ya de paso, nosotros también un refrigerio. Y en alguna ocasión hasta una comida entera.

Llegamos ya de noche con el tiempo justo para “encasquetar” (léase la palabra como algo irónico, no literal) a Bebé Fúturo con los abuelos y salir corriendo a saludar a AmigaR, AmigoR, AmigaA y AmigoF. Sólo un ratito, el que ha tardado el camarero en atendernos, traernos la comanda y la cuenta (algo más de lo deseado).

El día siguiente lo pasamos entero de visitas. A VecinaT (de quien ya hablaré) a presentarle al hijo de la hermana de la vecinita superamiga de su hija… Sigo pensando que parece que vivimos en un pueblo.

La casa a la que se ha mudado Tita Fútura de MF con su actual pareja. Muy bien de precio y muy bien situada. Pequeña, pero nueva. Lo justo y lo necesario para una pareja reciente con un pequeño a su cargo.

Y finalmente a AmigoI… AmigoI es un amigo de hace muchísimo tiempo, tanto, que no tenía conocimiento de la existencia de Papá Fúturo… y por supuesto que ni de Bebé Fúturo. También me ha puesto al día de muchas cosas suyas… Y os contaré su historia.

Después de tantas visitas colapsamos un poco y descansamos esa noche…

Al día siguiente programamos una ruta en 4×4 por la Sierra y se nos unieron AmigaR y AmigoR. Postales preciosas de una tierra hermosa… Después seguimos la marcha de nuevo con todo el grupo, se nos unieron AmigaA y AmigoF y para cenar dejamos a Bebé Fúturo con los abuelos de nuevo. Nos lo pasamos genial.

Y el domingo todo el camino de vuelta, se nos hizo eterno, sobre todo a Bebé Fúturo…

Caca de Semana

Hay años en los que todo va como la seda y no pillo ni medio catarro. Suelen repetirse muchos años buenos, pero luego hay años en los que todo me viene junto. ¿Será éste uno de esos? De momento voy por un dolor de estómago con náuseas que me dejan sin comer, algo inaudito en mí y ahora… Malditas anginas.

Pero lo grave es que sé en qué momento empezaron a adueñarse de mí, lo recuerdo perfectamente. En mi trabajo tenemos una fuente de agua con tres filtros para potabilizar el agua corriente, una tarde tenía una sed horrible y bebí directamente de ahí en lugar de llevar mi botella y esperar que se calentara. Porque no es por nada, pero parece que traen el agua del polo norte directamente. Tiene que estar a temperatura a punto de congelación.

Y ya veis, ayer, día de trabajo super importante, me quedé en casa recluida (tuve que ir, pero no me quedé).

Pero a esto le sumamos el inicio de guardería de Bebé Fúturo. Entra a las 9 de la mañana y yo llego a casa a las diez de la noche. No, no se queda en la guardería hasta esa hora (¿por qué la gente no piensa en lo que digo?). Pero eso implica que estamos trece horas diarias sin vernos. Y sí, la que peor lo pasa soy yo… Que soy la que me quejo de la situación.

Imposible llevarle a la hora que me viene bien a mí, es la hora de entrada y es lo que hay.

Cada día lo llevaba peor. Encima con la regla y sus hormonas yo estaba algo más insoportable en mí misma. Así que se ha juntado todo para decir que ha sido una semana de caca.

Proyectos 2016

El año pasado, con la llegada de Bebé Fúturo a nuestras vidas, me imaginaba que el tiempo lo pasaría siendo principalmente madre o intentándolo. Era lo que más ilusión me hacía en el mundo y he cumplido con esta parte. Pero he sacrificado muchas aficiones para cumplir con ese objetivo… ¡Este año no lo voy a dejar pasar!

Tengo muchas ganas de hacer cosas, ser madre me ha hecho encontrarme conmigo misma y desear llegar más lejos que nunca en lo que soy ahora. Disfrutar de las circunstancias y aprovecharme de ella para mis proyectos personales. Tengo muchas aficiones, entre ellas destacan la fotografía, sobre todo, y colorear. Casi todas las demás tienen dependencias sociales o económicas y como con eso no puedo contar mucho, me centro en las dos principales.

Tengo cuatro proyectos personales (a parte del blog) que este año quiero llevar a cabo para desarrollarlas. Son mi reto personal y espero conseguirlo. A final de año veremos si he podido cumplir con ellas, supongo que serán como mis propósitos (en parte lo son), pero tengo más propósitos… Sólo quiero ver el desarrollo de estos cuatro proyectos:

  • ORGANIZACIÓN

Es un punto que tengo que mejorar. He visto en otras muchas mamis blogueras que el ser mamis no les ha limitado y quiero ser así también. Para eso voy a necesitar una dosis de buena organización que es más un propósito que un proyecto, pero me lo voy a tomar como un juego diario (igual que con Womanlog y Ovuview, que sigo usando).

Para ello lo primero que he hecho es hacerme con una agenda y definir mi propio Bullet Journal (del que muchas, igual que yo, os habéis enterado en esta misma semana).  Ya la tengo y de momento estoy muy encantada, tengo ya organizadas cosas de futuro para no olvidarme y estar pendiente de ellas, así puedo dejar espacio en la mente para cosas más importantes y dedicarme en tiempo y alma a las cosas que realmente estoy haciendo y no estar: “Que no se me olvide pedir cita la semana que viene al pediatra” cada dos por tres.

Por otro lado, forofa que soy del móvil (igual que de escribir a mano) me he instalado dos aplicaciones de móvil que sirven para el cumplimiento de propósitos. Una es muy sencilla, simplemente te recuerda a diario el propósito diario que te has marcado. Yo me he puesto “Usar agenda”, que parece una tontería, pero a veces se me olvida que tengo una… Está diseñada considerando que hacer la misma tarea durante 21 días seguidos hace el hábito y se convierte ya en una forma de hacer las cosas. Se llama Rewire (AQUÍ para instalar) y es realmente sencillísima.

La otra es Fabulous (AQUÍ para instalar) y es bastante más compleja. Se basa en la misma teoría  por la que realizar una actividad durante 21 días seguidos hace el hábito, pero las tiene preconfiguradas para marcarte objetivos. Por ejemplo “Perder peso” es una de las cosas que puedes decirle que quieres hacer, yo me he marcado el “Concentrarme más”, cosa que siempre me reclaman por todas partes. Después puedes generar hábitos en los rituales diarios y crear rituales. Os lo resumo, te da objetivos generales, en ellos tienes rituales (matutino, vespertino y nocturno, pero puedes crear más, yo he creado el de “Fines de Semana” para hacer hábitos más personales) y dentro de los rituales tienes hábitos como “beber agua”, hacer repaso de la agenda, meditar, yoga, etc.

Lo que más me gusta es que tiene hábitos guiados. Por ejemplo, tienes el hábito de meditar en tu ritual nocturno, pues tiene tres meditaciones guiadas que puedes escuchar para hacerlo (a mí me vienen de perlas), igual que con el yoga. También cada día te manda como una publicación estándar para motivarte, escritos, estudios o ideas para realizar en el día a día y ayudarte con tu objetivo final. Es muy completa, colorida y se va a convertir en uno de mis juegos favoritos.

  • PROYECTO FOTOGRÁFICO: 366 Fotos en 366 Días

No voy a limitarme a una foto diaria, pero sí que voy a obligarme a publicarla. Una foto al día que me obligue a publicar en Instagram (sincronizado con Twitter y éste con Facebook) donde una vez al día, aunque sea de lo más absurdo, publique algo que pueda mostrarle al mundo. A veces serán mejores y otras peores, pero me gustaría ser constante en el día.

Quise haberlo hecho el año pasado, pero he sido realista y viendo que me vería antes o después abrumada con traer al mundo a Bebé Fúturo, no me quise embarcar para dejarlo a medias. En este año no preveo temporada de desaparecer, así que espero resistir hasta el 31 de diciembre, ¿lo conseguiré

  • PROYECTO FOTOGRÁFICO: Sábados; misma hora, mismo lugar.

Me encantan los proyectos fotográficos donde el tiempo es quien juega un papel principal. Por ejemplo sacarle a Bebé Fúturo una foto en cada corte de pelo, sacarlo el último día del año, etc. etc.

En esta ocasión he querido jugar un poco más con la luz y las estaciones y tengo intención de sacar una foto todos los sábados a las 8:30 de la mañana del mismo paisaje y publicarla en Instagram (concretamente en esta cuenta creada para la ocasión).

  • MANDALA A LA SEMANA

Me encanta colorear mandalas y en esta ocasión me he puesto el propósito de colorear al menos una a la semana. Sólo que soy algo masoca, suelo elegir las más difíciles de colorear por su infinidad de detalles. Aún así, no quiero desistir.

Balance 2016

Yo siempre he hecho balance del año que curso el último día, sobre todo en blogs. Me permite ver con perspectiva cómo se ha desarrollado mi experiencia vital en un ciclo de 365/366 días y a modo introspección me gusta verlo.

Enero empezó con una tripacha que no me cabía dentro con lo más esperado de toda mi vida, un bebé. Muchos síntomas acarreaba ya, la más sorprendente fue, sin duda, el síndrome de túnel carpiano (a rara no me gana nadie).

Febrero me dió lo más esperado de toda mi vida, a Bebé Fúturo. Y no puedo estarle más agradecida. Sinceramente, no ha cambiado intrínsecamente mi vida, simplemente le ha dado un motivo. Pasé por lo mismo cuando conocí a Papá Fúturo, pero con él siempre supe que podría acabar en cualquier momento menos esperado… No es así con Bebé Fúturo, tengo un motivo para toda la vida y me ha llenado de todas las ganas habidas y por haber de vivirlo. Me ha abierto un mundo lleno de ganas, es algo que no tiene precio.

Marzo fue el primer día del padre de Papá Fúturo y siendo tan reciente, fue muy emocionante. Bebé Fúturo sólo crecía y yo quería disfrutar del recién nacido un poquito más, pero no me ha dado tiempo. También fue mi cumpleaños y poco a poco llegaron más amigüitas para Bebé Fúturo.

Abril pasó muy deprisa, tanto que llegó nuestro aniversario de matrimonio y nos acordamos de casualidad el mismo día. Para mí sorpresa, no me afectó, fue un día más donde estaba donde quería con quienes quería y me daba igual celebrarlo (es algo que no se cree nadie, pero es la verdad). Bebé Fúturo seguía creciendo y yo recordé lo que era ser mujer. Me llegó la regla después de 11 meses sin ella, y vino hasta 3 veces el mismo mes… Tomándose la revancha. Vinieron mis padres a visitar a Bebé Fúturo…

Mayo empezó con mi primer día de la madre, el primero de toda mi vida. Os podéis hacer una idea de la ilusión que me hacía. También me puse el DIU… Volví a ver a mi Tribu en Segovia, donde pasamos un día magnífico.

Junio no pasó nada en especial, es más, en el blog estuve bastante callada también (he tenido que revisarlo para ver qué cosas han pasado). Lo único es que me hice donante de leche materna.

Julio trajo consigo el cumpleaños de Papá Fúturo con su fiesta sorpresa y, lo más duro de mi vida hasta ahora, mi reincorporación al trabajo después de convertirme en madre. Se me hizo un poco cuesta arriba, pero sólo fue un rato.

Agosto volvió con mis vacaciones y unas jornadas durísimas de trabajo de Papá Fúturo. Aprovechamos todo lo que pudimos, pero fue difícil.

Septiembre vino de nuevo el trajín del estrés a mi vida, como todos los años. Es un mes de estrés puro en el trabajo.

Octubre no fue diferente. Aumentaron la cantidad de trabajo y fue un mes en el que Papá Fúturo me paró los pies y se plantó ante las exigencias que yo tenía ese mes. También nos fuimos a ver a mis padres.

Noviembre hasta ahora ha sido el único en el que más o menos ha vuelto de nuevo la normalidad a nuestras vidas desde que Bebé Fúturo está. Es como si ya fuera un pequeño más mayor y bueno, lo llevamos a su habitación y desde entonces ya no tenemos horarios exorbitados, cenamos juntos todos sin hacer turnos, ya teníamos rutinas. Es un cambio importante.

Diciembre… Lleno de fiestas, luces, colores y regalos.

Sólo me queda por decir que el 2015 no ha traído nada malo consigo y sólo cosas buenas. Es un año lleno de satisfacciones y alegrías. Ojalá haya sido así también para vosotros y los años venideros siempre sean así.

PRÓSPERO 2016

Nuestro Cambio de Habitación

Lo sé, llevo bastante más que bastante sin aparecer más que para lo imprescindible… de nuevo. Pero nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos hecho lo inimaginable: cambiar a Bebé Fúturo de habitación.

Hasta ahora colechábamos, cada uno en su sitio: Papá Fúturo en mi lado de la cama, Bebé Fúturo en su cuna y yo en medio, en el lado que habitualmente siempre ha sido de Papá Fúturo. Más que nada porque era el sitio donde cabía la cuna, en mi lado no había manera de meter nada y de lo contrario, la mudanza habría sido estrafalaria.

Llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea, quizás Bebé Fúturo se despertaba por las noches por los movimientos míos, los ronquidos de Papá Fúturo. ¡O vete tú a saber! Pero cada día me resultaba más atractiva la idea de cambiarle de habitación por muchos motivos.

Lo que definitivamente me animó fue leer ESTE ARTÍCULO de Mi Pediatra Online. Me di cuenta que la que no estaba descansando nada de nada era yo, la que cada día tenía un humor más de perros era yo y que no podía seguir en esta situación. Papá Fúturo no descansaba bien tampoco, yo no tenía un descanso de calidad y esa situación se tenía que terminar o acabaría yo durmiendo en la cuna con él alguna noche. El niño se le notaba que dormía bien, pero yo, con cada mínimo ruido, lo sacaba de la cuna para darle teta y creo que más de una vez lo he hecho de forma involuntaria. Y estamos hablando de un niño de nueve meses y ocho kilos y medio…

Bueno, pues el domingo de la semana pasada, allá por el 22 de noviembre (parece que fue ayer) trasladamos su cuna a su habitación y desde entonces, allá se acuesta todas las noches.

¿Cómo ha sido el cambio para nosotros? Vamos a analizarlo…

(Nota: esa semana Papá Fúturo tenía turno de Noche durante toda la semana)
Día 1 (domingo, 22/11/2015): Estaba derrengada, la verdad. Se despertaba una media de cada media hora u hora entera… Así que al tercer despertar, lo metí en la cama y finalmente durmió toda la noche conmigo.
Día 2 (lunes, 23/11/2015): no sé si por el cambio de tiempo, por el cambio de hábito, por frío, calor o santas pascuas, pero se despertaba cada hora, hora y pico. Yo, de sueño ligero, estaba siempre a punto de dormirme o recién dormida cuando me llamaba. Por lo que me interrumpió todos los ciclos de sueño. Pero aguanté toda la noche con él en la otra habitación.
Día 3 (martes, 24/11/2015): Tardó muy poco en dormirse y se despertó sólo 2 veces en toda la noche, diez minutos cada vez. Me siento algo más descansada. A las tres y media y a las seis y media.
Día 4 (miércoles, 25/11/2015): Se durmió muy temprano, sin cenar, y se despertó a las 9:30, con dos despertares. A las tres y media y a las seis y media.
Día 5 (jueves, 26/11/2015): Parece ser que ya empezamos la rutina de dormirnos pronto, dos o tres despertares más o menos a las mismas horas y dormir bien.
Días 6, 7 y 8 (viernes – domingo): Pues más o menos la misma tónica, dos despertares, ya voy casi sonámbula y me duermo dos minutos mientras toma teta. No estoy fuera más de diez minutos de la cama.
(Nota: Papá Fúturo termina sus turnos de noche y está libre durmiendo con nosotros)
Día 9 (lunes, 30/11/2015): Debo de estar hormonando porque por la mañana me despierto derrengada y apenas fueron 3 despertares. Quería matar, a todo se le suma un día horrible, bronca del jefe (el martes, después de dormir) y todo horrible.
Día 10, etc. (martes, 02/12/2015 – hoy): Bueno, ya hemos asumido que va a tener dos o tres despertares nocturnos y habrá días en los que yo descanse mejor o descanse peor. Pero la calidad de vida en la familia se ha recuperado un poco.

Creo firmemente que el cambio ha sido a mejor, simplemente habrá días en los que esté mejor o peor en función de cuánto sueño profundo he tenido por la noche. A veces será más o a veces será menos, pero definitivamente los días que son más me siento MUCHO más descansada que los días de colecho en los que descansaba mejor. Eso sí, ha sido más duro de lo que me esperaba y si pienso que ha sido mejor ha sido por un tris porque nos planteamos volver a cambiar la cuna… Pero bueno, vamos a resistir un poco más.

Parto Imaginario VS Parto Real

Igual que os he contado aquí mis impresiones del embarazo (tanto el Imaginario como el real), hoy os cuento el parto que me imaginé y el que tuve realmente.

¿Cómo me imaginaba mi parto?

Caracterizandome por mi pesimismo natural yo, de nuevo, me imaginé lo peor de lo peor. Me imaginaba varios escenarios cada cual peor que el anterior.

Primero, que tendría contracciones de Braxton Hicks durante varios días y en alguna ocasión alguna contracción más dolorosa, por la cual haría siete viajes innecesarios al hospital que me mandarían a casa cada vez hasta que finalmente me cogieran al tercer día de dolores insoportables. Aún así, estaría casi veinte horas de parto y no me conseguían poner la epidural.

Segundo, que tras varios días con contracciones de Braxton Hicks una noche que Papá Fúturo trabajara rompiera aguas y fuera de color verde caca (esto a las dos de la madrugada). Como bien se sabe, si se rompe aguas se puede ir con cierta tranquilidad al hospital, pero cuando el agua tiene color rojizo/rosado o verde/marrón hay que ir echando leches.

Tercero y que he tenido siempre, que el bebé naciera con una vuelta de cordón (o dos o tres). Es lo que más pánico me daba… Supongo que es de esos miedos aprendidos.

Como podéis ver, en todos los casos era un parto vaginal.

¿Cómo ha sido mi parto?

Tras comprobar con los monitores de la semana 38 que no tenía contracciones ni que Bebé Fúturo se había dado la vuelta, mi ginecóloga me dio tres opciones de fechas para ingresar a una cesárea programada.

Acudimos a la fecha citada en el hospital acordado y tras una mañana infernal de espera, entré a quirofano con Papá Fúturo y, sin dolores, nació Bebé Fúturo.

A los dos días andaba pasillo para arriba y pasillo para abajo y al tercero subía escaleras sin problemas.

Lo único es que debo reconocer que no me esperaba las dos horas y media de espera de la recuperación de la anestesia, por lo que el piel con piel fue inviable hasta casi tres horas después.

Igual que mi embarazo, fue un parto de envidia. Pero ciertamente habría preferido tener la experiencia de un parto vaginal, por no decir natural. Sí, yo iba dispuesta a no ponerme la epidural, a vivir la experiencia como lo que es: el trabajo de una madre. El sacrificio y la felicidad que supone traer a un ser a la vida y vivirlo como la experiencia más mística que podría tener jamás. Quizás para la próxima…

Mi opinión sobre la Lactancia Materna

Apenas llevo siete meses dando pecho y no sé cuánto tiempo más nos queda a Bebé Fúturo y a mí de disfrutar de ello, pero creo que soy libre de dar mi opinión si quiero en ésta, mi Santa Casa 2.0.

Nadie es mejor madre por dar o no dar el pecho, es una decisión propia de cada una. Y conozco casos en los que tampoco es una decisión propia y no hay más remedio que sacar el biberón, porque de donde no sale nada, no hay nada donde sacar. Yo no soy nadie para juzgar las decisiones ajenas.

Y ahora es cuando confieso que si yo no hubiera sido capaz de dar el pecho, me habría sentido mala madre. Es así y así lo siento y lo he sentido siempre. Que no sea mala madre por ello no significa que no me hubiera sentido mala madre. Creo que es de vital importancia dar el pecho y no por sus múltiples beneficios.

Por favor, seamos realistas y coherentes. Dar lactancia materna no aporta una gran multitud de beneficios, es la leche artificial la que tiene diversas contraindicaciones. Dar el pecho es lo natural, lo biologicamente establecido.

Por favor, no hagamos de mis palabras un mundo, porque ahora vendrán todos y todas a decirme “Yo he sido criada con biberón y aquí estoy tan sana”. Tendría mucho que objetar al respecto, la verdad.

Y me voy a poner yo de ejemplo. He sido criada con biberón. También sufro habitualmente de hipotiroidismo, ¿lo tendría si hubiera sido criada con teta? Quizás, pero me niego a decir que estoy tan sana… No me afecta en mi vida diaria, no me da nada de trabajo esta dolencia, pero no creo que sea fruto de la casualidad. Ni mi madre ni mi padre lo padecen…

Otra cosa, sufro un exceso de peso que, sin ser demasiado preocupante, no está dentro de los límites saludables. Y no se puede achacar a una alimentación insana o a falta de ejercicio. ¿Es por el biberón? Está estudiado que la obesidad es una causa que puede ser producida por el biberón y no necesariamente en edad infantil.

¿He dicho que la leche artificial es mala? No, salva muchas vidas, muchísimas e, indudablemente, es mejor que morir. Pero estoy muy cansada y harta de que digan que la Lactancia materna aporta muchos beneficios.

Y soy la primera persona que dice que dar el pecho no es un camino de rosas. Para nada. Yo he tenido que suplementar a mi hijo, he tenido grietas y las crisis de lactancia no han tenido nombre. AQUÍ cuento mi experiencia… Sin pezoneras no habría sido capaz. Pero a día de hoy, me alegro mucho de haber superado los obstáculos.

Nunca me imaginé lo cómodo que es estar fuera de casa llevando lo justo, sin comida para el peque y, simplemente, sacar el pecho y verle feliz y satisfecho porque no necesita nada más. Bueno, sí, pañales y toallitas.