Vuelta de las Vacaciones

¡¡Y otro año más!! Aquí estamos… con planes, con proyectos, con una sensación de futuro infinito que no se acabará hasta el año que viene, que será el momento de echar la vista atrás y de esa sensación de pérdida de tiempo, de no haber hecho lo que hemos querido… Pero eso ya llegará dentro de 300 días.

Estas navidades he sido la más grinch que he conocido en mi vida. Las navidades no me molestaban, exactamente (un poquito sí). Si no… deseaba que pasaran rápido. Tenía ganas, un poquito, de volver a la rutina y tener algo estable donde poder concentrar mis energías a seguir con mi vida. No quería desperdiciar energías en algo que tiene fecha fin: 07/01/2017. Quería concentrarlas en algo que perpetuara para siempre…

Para mí ha sido un parón, que necesitaba, pero esa sensación de que el resto del mundo viviera intensamente algo que se acabaría en menos de dos semanas, me producía cierta sensación de inestabilidad. Y era lo que menos necesitaba.

No me encuentro bien, algo dentro de  mí está roto y necesito estabilidad, sobre todo sentimental, porque ésta es la que titubea excesivamente.

He vuelto con ganas. Tengo varios proyectos en ciernes y quizás me veáis menos por aquí, pero no he perdido las ganas de este blog y os invito a uno de mis proyectos: En Nuestras Estanterías.

Proyectos 2017

Igual que el año pasado y debido a la experiencia que me ha aportado realizar algunos proyectos en mi día a día, este año quiero repetir. Quiero acabarlo siendo mejor persona y, por tanto, quiero llevar una rutina saludable para mi persona, en el sentido emocional y anímico, dígase:

  • OVUVIEW Y WOMANLOG

Llevar un control más exhaustivo con mis ciclos menstruales. Lo estuve usando bastante tiempo antes y durante el embarazo y desde que soy madre apenas marco el principio de ciclo y ya. Quiero cambiar eso.

Ovuview ha cambiado muchísimo, ahora pertenece a un programa de Google y ha dado un giro brutal. Todavía no he decidido que me guste, pero lo que sí me ha disgustado es que no ha guardado lo de todos los ciclos anteriores y eso me ha puesto en contra del programa. Así que a ver, voy a darle otra oportunidad, pero me da más confianza Womanlog. A final de año os contaré el balance.

  • CUIDADOS PERSONALES DIARIOS

Lo de echarme cremita siempre lo he visto para gente más mayor, aunque también soy consciente de la importancia desde una edad más temprana. Mi tía siempre se echaba crema Nivea y, no sé, considero eso un buen hábito, así que me lo apunto en mis proyectos.

Cuidarme mejor la piel que es la barrera protectora de nuestro organismo. Con cremas en la cara y aceites en el cuerpo, que siempre me han sentado bien y  mi cuerpo ha sido muy agradecido. Quiero volver a tener ese hábito y eso haré.

  • USAR AGENDA

Igual que el año pasado, dado que ya tengo el hábito, continuar teniéndolo. Es importante para mí y creo que también provechoso para mi mente. Seguiré usando el estilo Bullet Journal y también pondré fotos en los días más importantes.

Engatusada por el marketing, finalmente no me gusta la agenda que tengo, pero por otra parte sí me gusta. Así que la usaré, que para eso he invertido en ella un dinero.

  • RESUMEN DEL DÍA

Me ha encantado el proyecto de Instagram de subir una foto cada día. Pero ha habido días en los que no he hecho fotos y en los que he tenido que rescatar alguna un poco anterior porque hemos hecho lo mismo, o realizarla en el momento con lo que tenía a mano. Es algo que me ha agobiado un poco a veces.

Creo que si lo dejo en un tuit diario donde plasmo en menos de 140 caracteres los hechos importantes del día podré conseguir el mismo resultado y me agobiaría menos.

Los tuits con los que haré referencia a este propósito irán marcados con el hashtag: #Mamifutura2017.

  • AHORRAR

A mitad del 2016 me vi embaucada por una deuda que no sabía cómo se había producido, así que tuve el fiel propósito de quitármela antes de terminar el año y, aunque sin ahorro ninguno, acabar sin ninguna deuda. Es un objetivo que he conseguido.

En ese propósito estaba también el de terminar el siguiente año con algo ahorrado, me conformo con poco porque de donde no hay, no se puede sacar. Soy una persona realmente caprichosa y me cuesta mucho resistirme a los caprichos (razón  la deuda del año pasado). Quiero controlar esos caprichos y si gasto, gastar sabiamente.

Por eso quiero usar el Kakebo Digital del que os hablo en ESTE POST. Y tener las cuentas fielmente reflejadas. Llevo tres meses probando el método y he conseguido mi objetivo de no tener deudas. ¿Quién sabe? Igual el año que viene os puedo invitar a todos mis seguidores al menos a un aperitivo…

  • LECTURA 

Siempre he sido muy lectora, menos estos últimos 4 años. Así que para Navidad me pedí un Kindle, ¡y ya le estoy sacando partido! Así que me he propuesto leerme, como mínimo, un libro al mes.

Reloj de Madre se ha hecho eco de este hecho y juntas hemos creado En Nuestras Estanterías, un blog de reseñas muy variadas de lectura. Entre las que se cuentan también lecturas infantiles y de maternidad. Estamos en pleno proceso de llevar a cabo el proyecto, pero arranca a la vez que publico este post. Poco a poco irá cogiendo más forma (esto de estar de vacaciones me perjudica con los blogs un poco).

Y con las mismas aprovecho para desearos un ¡PRÓSPERO 2017!

Revisión de los Proyectos 2016

En Este Post os escribí mis principales propósitos para el 2016 y creo que ha llegado la hora de hacer recuento y después borrón y cuenta nueva.

Vamos a hacer un repaso rápido por cada Proyecto:

  • ORGANIZACIÓN

Se basa en el uso de una agenda con el estilo Bullet Journal. Pues para mi propia sorpresa, ¡lo he conseguido! Al menos, he llegado a final de año usando la agenda.

Quizás en los últimos meses no lo he llevado tan a raja tabla como al principio, pero las cosas desde entonces han cambiado muchísimo. Tenía un trabajo que me absorbía mucho más mentalmente, ahora tengo uno que me absorbe más emocionalmente. Pero la organización la estoy llevando bien.

Debo confesar que podría estar mejor, pero desde luego que está mucho mejor que cuando me marqué ese objetivo.

  • PROYECTO FOTOGRÁFICO: 366 Fotos en 366 Días

A falta de dos publicaciones para terminar el año, debo decir que no he dejado de publicarlo. Aunque con las mismas debo confesar que hay un día que no publiqué porque no me encontraba nada bien y tampoco pasó nada que pudiera reseñar. Y hay varios días que se publicaron al día siguiente.

Pero el objetivo de tener una reseña fotográfica diaria se ha cumplido y estoy muy satisfecha con ello.

  • PROYECTO FOTOGRÁFICO: Sábados; misma hora, mismo lugar.

Cuando Bebé Fúturo empezó a dormir las noches del tirón, me vais a perdonar pero levantarme voluntariamente un sábado a las 8:30 de la mañana para hacer una foto. Yo, que suelo despejarme con nada y menos, la verdad es que se me quitaron las ganas al muy poco tiempo.

Quizás no había pensado bien la hora. Ciertamente es una hora en la que estoy en casa seguro, porque más a mediodía es probable que estuviera haciendo otra cosa. Pero con un bebé en casa las horas de descanso se cuentan por cuentagotas.

No descarto este proyecto para un futuro, pero todavía no ha llegado su momento.

  • MANDALA A LA SEMANA

Pues, al igual que en el punto anterior, en ésta me ha faltado bastante estrategia. No he coloreado ni la mitad de los que me habría gustado y tenía muchísimas ganas. No lo descarto hacerlo en un futuro, e incluso más. Pero me he dado cuenta que los proyectos que elija realizar deben tener un nexo con mi día a día. También, que los de una vez a la semana no funciona, yo soy de todos los días sin falta.

Así que en resumen, he conseguido realizar 2 proyectos de 4. La verdad es que pensé que no conseguiría ninguno, así que me puedo dar por más que satisfecha. ¡Ya estoy pensando en los que realizaré el año que viene! ¿Y tú, cuál es tu balance en los propósitos?

Mi Carpe Diem

Hoy os cuento algo personal, un concepto de vida mío propio forjado a través de mis pocos años de vida y mis múltiples experiencias de niñata indomable. Sí, tengo 31 años, pero espero vivir muchos más o, al menos creo, que con todo lo que hay que vivir en la vida, he vivido demasiado poco para venir a sentar cátedra a estas alturas de mi vida. Pero quiero hablar de ello, porque… ¿quién sabe? Igual lo releo cuando tenga 62 años y tengo que darme mucha razón por haber olvidado algo que es tan importante para mí ahora… o no, me corrijo a mí misma y me llamo niñata. Igual que llamo niñata a esa yo de hace 16 años que escribía en diarios sobre besos que no ha tenido y saltos en la comba (sigo escribiendo en diario, pero ya, con el excaso tiempo que poseo, cuando la necesidad aprecia).

Este fin de semana habrían sido unos días en los que no habría parado de escribir en el diario, pero… ¿para qué? Bueno, que me enrollo, ¡vamos al meollo!

Soy muy Carpe Diem, pero cuando hablo con alguien sobre conceptos de seguridad en niños, como la silla acm, la gente se sorprende con mis argumentos por lo tétricos que le parece. Pero creo que así es la vida…

Mi Carpe Diem no se basa en una vida feliz, llena y plena, se basa en una muerte inminente. Lo único inevitable de la vida es su nacimiento y su muerte, si ya estás inmerso en la vida, ya has nacido, por lo que la muerte es lo único inevitable en toda tu vida. ¿Por qué rehuirla? (No, no estoy incitando al suicidio colectivo, pero intento relativizar un concepto).

En mi vida, cuando he pensado que podría morir en los próximos 5 minutos todos los problemas se convertían en muy relativos. Conseguía tener un orden prioritario de mis problemas mucho más eficiente. Lo importante era importante de verdad y las cosas que parecían importantes y no lo eran, pasaban al siguiente nivel de preguntas y cuestiones para solucionar problemas.

El orden de preguntas sigue algo así:

Pregunta: ¿Tienes un problema?
Respuestas: “Sí” o “No”

Pregunta: En caso de ser “sí”, ¿qué problema tienes?
Respuesta: X

Pregunta: ¿Lo puedes solucionar?
Respuesta: “Sí” o “No”

Si la respuesta era no, pasaba a otra cosa (mariposa). Si la respuesta era sí, empezaba a cuestionarme cuál era la solución más eficaz.

Lógicamente antes hemos debido establecer el orden prioritario de los problemas. Solucionar un problema menor no alivia de carga los problemas grandes. No es lo mismo que el problema sea que no tienes para darle de comer a tu hijo que el hecho de que no te hayas llevado una bufanda en un día de primavera u otoño cuando ibas a comprar comida para tu hijo que tiene hambre. Volver a por la bufanda no le da de comer a tu hijo.

La muerte está presente en mis pensamientos en la mayor parte de su tiempo. Incluso cuando Bebé Fúturo está a punto de poder tener un accidente, mi cerebro automáticamente relativiza. ¿Puede morirse? Si la respuesta es no, le deja experimentar y si se cae y se hace pupa, voy, le levanto con cariño, le doy un beso enorme, si no consigo calmarle, le enchufo al pecho y ya está. Merece vivir la plenitud de su vida con todas las cosas malas para que valore correctamente las cosas buenas, eso me ha enseñado mi vida. A valorar las cosas buenas… y no se valoran hasta que ocurren las cosas malas. (Otra cosa es que juegue con enchufes, eso ni en broma).

Puede sonar cruel, pero la vida es cruel. Son cosas que no nos podemos olvidar. Si vives obligando a alguien a vivir sólo las cosas buenas le estás amputando de una parte importante de su existencia. Podéis echaros encima de mí, pero es algo que creo firmemente. Para ser feliz, hay que experimentar la desgracia. Mi vida me lo ha enseñado así, por eso digo “Mi” Carpe Diem.

Elección del Nombre

Nunca os conté cómo fue la decisión sobre el Nombre de Bebé Fúturo, pero estaba decidido antes de abrir el blog, tanto para chica como para chico.

No me gusta estar en búsqueda si no tengo ya elegido previamente los nombres con los que llamaremos a ese Futuro Bebé, me es inconcebible. Quizás porque a mi hermana pequeña en la barriga siempre le llamaba de un nombre y cuando fui a visitarla al hospital por primera vez, tenía otro. Mi madre dijo uno y mi padre decidió otro, creo que había tanto trasfondo en esa acción que me quedé un poco traumada (yo tenía 6 años). ¡Hasta lo recuerdo!

Así que con Bebé Fúturo estuve años persiguiendo a Papá Fúturo para que decidiéramos los nombres. Como no participaba mucho, pues tardamos más de lo que me habría gustado. Su participación se reducía a vetar los nombres que yo proponía. Fue una tarea ardua, pero finalmente entre los dos decidimos los que considero los nombres perfectos.

NO ESTAMOS EN BÚSQUEDA, pero, como os podéis imaginar, mi trauma genera una obsesión y necesito tener claro ya los nombres que podría tener Futurito Bebé.

Pues ya os puedo anunciar que los tenemos claros desde hace un mes. Hace un mes que Futurito (o Futurita) Bebé tiene nombre propio tanto femenino como masculino. ¡Ya puedo respirar en paz!

Son nombres preciosos. Uno de ellos me sorprendió porque tenemos ciertas condiciones para decidir el nombre:

  1. No conocer a nadie con ese nombre
  2. El significado del nombre tiene que ser bonito
  3. No puede causar posibles rimas en el colegio (todos sabemos que cualquier nombre genera cualquier rima cruel en edad escolar, pero por lo menos evitar los clásicos)
  4. Que sea corto. Dos sílabas o, como mucho, tres.

Y era un nombre muy sencillo y no es nada raro. Pero lo tuvimos claro los dos y además fue Papá Fúturo quien me comentó su existencia y posibilidad.

Hay gente que no quiere repetir nombres. Es decir, si Bebé Fúturo fuera Beba Fútura, no querrían usar ese nombre para Futurita Bebé. No es nuestro caso, pero para manías… colores. Igual que hay gente que no quiere decidir el nombre hasta que vean los ojos del recién nacido para ver en su mirada el nombre. ¡Los humanos somos un mundo!

No eres la única…

Es muy difícil admitir que has sido maltratada. Hoy en día los medios te enseñan, por encima, la cantidad de maltrato que hay. De tanto oírlo, cala en ti la posibilidad de serlo. Pero no es hasta que te lo dice otra persona que te das cuenta que lo eres.

Simplemente no quieres entenderlo. Primero pasa por la cabeza la idea del “porqué a ti”. Hasta que te das cuenta que en la vida eres la única responsable de ti. Nadie puede cuidarte mejor que tú y te obligas a quitarle esa responsabilidad… Pero le encanta pensar que te está cuidando, hasta de ti misma te cuida.

Yo no fui consciente de ser una víctima de maltrato hasta que después de que me dejara (en un intento fallido de castigarme por ser cada vez más independiente) uno de sus mejores amigos (dado que consiguió en poco tiempo aislarme de mis amigos y llegamos a estar demasiados años juntos), después de una tarde de charla sobre cómo me encontraba después de la ruptura, me dijo textualmente:

“Estás hablando como una mujer maltratada”.

Lo único que estaba haciendo era excusarle. No pensaba volver, pero cuando me ponía situaciones en las que él no se portaba bien en público conmigo, mis respuestas siempre eran excusas de porqué lo estaba haciendo.

Han pasado muchos años desde entonces, muchos más de los que estuvimos juntos. Pero ahora me siento fuerte para hablar de ello e intentar ayudar desde el anonimato hacia otro anonimato. Porque hay maltratos que no se ven ni se sienten hasta que te lo cuentan. Sin palizas ni palabras feas.

Debí sospechar algo cuando al poco de cumplir dos años, viendo un cartel de se alquila piso, pensando que él había conseguido trabajo, todo mi cuerpo me gritó por dentro que no iba a ser feliz viviendo con él. Lo siguiente que salió por mi boca fue una proposición de irnos a vivir juntos. Y al momento sentí un enorme alivio cuando lo rechazó. ¿Por qué no nos hacemos caso en esos momentos?

Cuando empieza el camino de aceptación de haber sido maltratada. Lo primero que se te pasa por la cabeza es un sentimiento de culpabilidad. “¿Cómo no me he dado cuenta antes?”. Y estás convencida que te ha maltrato por haberte dejado. No debiste haberlo permitido.

Ahora con el tiempo puedo ver que la sociedad (y esos medios que te dicen cuanto maltrato hay) no te da las herramientas para detectarlo. No te enseña cómo es el maltrato y qué es maltrato. Apenas estamos descubriendo que existe y que puede haberlo, pero no te ayuda a entender qué y cómo es.

Te hace creer que todo lo que hace lo hace por tu bien. Que no desea otra cosa que el que seas feliz. Lo que no te cuenta es que para serlo tienes que dejar de ser tú. Porque si no, no encajas en la felicidad que tiene pensado para ti.

Y así caí en una depresión bastante grave. Buscando ser la persona que no era. Durante esa época yo era algo bastante inestable, pero seguía siendo controlable si encontraba los botones adecuados. Me llamaba victimista y encontró una amiga mía con quien manejarme mejor.

Me daba tan por segura al haberme dejado una amiga a quien también controlaba que se olvidó de cuidarme a mí y la empezó a cuidar a ella. Fue un paso en falso que dio sin querer.

Aclaración: no soy celosa. ¿Pero quién no se escamaria si, teniendo cumpleaños con tres días de diferencia, está más preocupado por el regalo de la amiga de su novia que el regalo de su novia? Tres días buscando regalo para ella y el día de mi cumpleaños me dice que no tiene nada para mí y como me hacen falta unas gafas de sol, que elija las que más me gustan. Aprovechando un descuento de carnet joven.

Con la experiencia que vives en esas circunstancias, cada vez que sientes un atisbo de posibilidad de ser maltratada, activas todas las alarmas posibles. Ellos lo hacen muy bien, porque el método es el más convincente y el mejor para conseguir que cambies, lo que no es bueno es la intención con la que te hacen cambiar.

Y así, pasados muchos años de aquél entonces vi en mi pareja actuaciones que él tenía hacia mí y conseguía revivirme situaciones que no pasaría por alto. Por más que la lógica me decía que no era lo mismo porque mi pareja de verdad quiere mi felicidad y que yo sea quien soy, lo hacía de la misma manera.

Ahí fue cuando acudí a un profesional. Y entonces entendí muchas cosas y pude aceptar gran parte de ello. Sabía que sin un profesional no iba a poder evolucionar.

Y aquí estoy. Intentando hacerle entender al mundo cómo se siente una persona (hombre o mujer) maltratada sin palizas ni insultos.

Esa falta de tiempo…

Cuando te quedas embarazada te encuentras, en la gran mayoría de las ocasiones, con el mismo consejo: “Disfruta ahora que puedes de todo el tiempo que te queda” o algo parecido. Pero el trasfondo es siempre el mismo: “Cuando nazca tu bebé, no tendrás tiempo ni para ir al baño”.

En mi experiencia puedo decir que ni tanto, ni tan poco. Mi hora del baño es sagrada. Apenas me habré dado un baño rápido de 3 minutos, quizás, una vez en los 21 meses de maternidad que llevo. Cuando era demasiado chiquitín para tener horas de sueño, el encargado de su consuelo ha sido Papá Fúturo, y ahora que se duerme y no sabemos de él más que una vez en toda la noche, la hora del baño después de su comienzo del sueño es… glorioso. Pero jamás me he privado de mi hora del baño tal y como lo tenía antes de ser madre.

Todo hay que decirlo: no me ducho todos los días. Me parece insano para la piel y poco recomendable, cosa que demuestran los estudios. Para algo, en nuestro país, tenemos el bidé. Y no hago deporte para necesitar ducha diaria. Un buen lavado es mejor que ducha diaria y no requiere tanto tiempo.

Por lo demás, en lo que sí he visto muy sacrificado el tiempo, son en esos proyectos personales. Esos ratos de soledad en casa mientras Papá Fúturo trabaja, tienes las cosas de casa realizadas y quieres dedicar el rato que queda a escribir en el diario, ordenar e imprimir fotos, escribir en el blog, reorganizar el escritorio, leer un libro, colorear mandalas, ¡ver una película! Salir a tomar algo con las amigas, pensar en eso que ha pasado en el trabajo… ¡¡¡Matar el tiempo!!!

¿Qué tiempo? Si con suerte consigues tener algo de ropa planchada. Y no, no está ni recién planchada. La montaña de ropa por planchar que tengo siento que no la voy a tener al día JAMÁS DE LOS JAMASES.

Hay mañanas que me descubro buscando un calcetín en el montón. Secreto: no necesariamente tiene que ser la pareja del calcetín que ya he encontrado.

Tengo tantas tareas del hogar pendientes que encontrar un hueco para hacer esa mesa de luz que prometí me está costando más de lo que me esperaba. ¡¡Y eso que la he pillado en plan “para dummies”!!

Otra de las grandes cosas que me han sorprendido es que desde que tengo a Bebé Fúturo conmigo, no pienso en mis amigas. No las echo en falta… Y eso es bien raro en mí, que dentro de mi asocialidad, me sentía muy sola y abandonada por casi todas, siempre. Era la típica que llamaba y a la que nadie llamaba. Ahora siguen sin llamarme, pero ya tampoco llamo yo, ¡¡y ni me importa!! Tengo tres amigas contadas, hablo con ellas cuando podemos, ¡a veces me escriben ellas para preguntar cómo estoy! Vamos, ¡¡estoy encantada!! Ya no me siento esa pesada que llamaba para ver cómo están los demás y que molesta, casi siempre.

Ahora bien, todo el tiempo que paso con mi hijo es ORO PURO. Esa matronatación cada dos días, esos paseos al parque (pocos, por suerte… todavía), leerle el mismo cuento siete veces (¡a veces seguidas!). Todo eso, no tiene precio y hace que no te importe que tus proyectos personales no se cumplan.

PD: Sí, la mesa de luz la quiero hacer para él… Pero seamos realistas, quien la va a disfrutar voy a ser yo. Él va a hacer lo mismo que con todos los juguetes: verlo, tocarlo, reirse, pasar de él e ir a buscar ese libro que hoy sólo le he leído cinco veces.

#VDLN Sobre todo lo que pasó…

Hoy me he animado a participar en esta iniciativa de La Parejita de Golpe porque ayer me encontré con una yo tan vieja, de hace tanto tiempo, con tanta inocencia que me gusta la idea de recordarlo.

Hace unos ocho o nueve meses programé un post para un día internacional muy especial que significa un antes y un después en mi vida (dentro de poco). Para mí siempre será un día de revolución interior por todo lo que conlleva esa clase de experiencia. Me hizo ser quien soy, pero con mucho sufrimiento detrás. Trajo cosas buenas, pero la vivencia fue mala…

Así que recordar a esa Zanita inocente que no sabía todo lo que le depararía la vida, que no entendía ni sabía, pero quería conocer, el AMOR y se lo imaginaba tan bonito e irreal como la canción misma. Una canción que define una parte de mí que ni recordaba que existía…

Pero debo reconocer que hace diez años que no la escucho, y aún así recuerdo la letra perfectamente.

Die Module spielen verrückt.
Mensch ich bin total verliebt.
Voll auf Liebe programmiert, mit Gefühl.
Schalt mich ein und schalt mich aus.
Die Gefühle müssen raus,
Ganz egal was dann passiert,
Ich brauch Liebe.

(Traducción libre por mí)
Los circuitos están locos,
¡Hombre! Estoy totalmente enamorada
Programada para amar totalmente, con sentimientos.
Enciéndeme y apágame.
Los sentimientos tienen que salir,
me da totalmente igual lo que pase,
Necesito Amor.

Desde entonces, han pasado tantas cosas…

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=4hX8L4R9Yk8]



Post a la andaluza 

Tengo ya el c*ñ* muy revenío para que nadie venga a decirme lo que tengo o no tengo que hacer con mi vida o la de los míos. 

Qué ganas tenía de soltar una burrada de esta índole. Porque yo soy esa que en lugar de decir un amable “porque me da la gana” suelto un dulce “porque me sale del c*ñ*”. Y sí, lo digo muy dulcemente, a lo natural. Y sí, de verdad que lo digo de forma muy dulce. 

Quizá por eso la gente no se mete donde no les llamo. Porque igual que te explico cómo se hace un rico pescado al horno con mayonesa, te hago entender que mi decisión es mía, si concierne a mi familia también es decisión de mi marido, y de nadie más. 

Por eso cuando me vienen con el clásico “¿para cuándo la pareja?” o el “no dejes a Bebé Fúturo crecer solo”, yo les miro directamente a los ojos y les digo un “no quiero más hijos” que me quedo más ancha que Pancha. Hasta a quien se lo digo sabe que es mentira (en este caso es sobre todo mi madre). Pero la cara de loca que debo poner les deja más traspuestos que a mí su intrusión en mi vida. 

¿Qué p*t* manía tiene la gente con controlar las vidas ajenas cuando no se controlan ni a sí mismos? Ayer me he enterado que en el trabajo se creen que estoy embarazada. De verdad que las ganas de reír me pueden, sobre todo por lo pobre que tiene que ser la vida de quienes inventan. Sí, he manifestado mis ganas de tener más hijos muy abiertamente, pero también que uso DIU. No necesito a nadie que invente sobre mí, si ya promulgo yo solita mi vida muy libremente. Para eso es mía…

Para que os hagáis a la idea de mi origen, yo no digo “la madre que te parió”, yo soy de “la madre que te echó por c*ñ*”. Sinceramente, me parece más correcto. Y es que cuando me sale la vena andaluza… Últimamente está algo dormida, pero no ha dejado de existir. No por nada me llamaban la “Candy Camionera”. 

Mis Sentimientos de Maternidad a los 19 meses

Me he encontrado de repente pensando en algo sobre lo que escribir y la mente en blanco, pero me han dado la idea de escribir sobre lo que siento yo ahora en cuanto a la maternidad. 19 meses después de haber sido madre y de cómo ha ido cambiando todo poco a poco desde entonces.

Para empezar, ¡benditas hormonas! Quiero hormonas postparto chutadas directamente en vena todas las mañanas. Recuerdo que después de salir del hospital estaba hecha un trapito con los puntos de la cesárea, pero aún así conseguía hacer cualquier cosa que me proponía. Limpiar, atender al niño, cualquier cosa. Acababa hecha un trapo y le debo todo eso a Papá Fúturo, que es un padrazo de tomo y lomo.

Según ha ido pasando el tiempo, reconozco que he disfrutado muchísimo mi maternidad. Con picos muy altos y picos muy bajos.

El peor, con bastante diferencia, fueron los 3 meses que viví sin verle por culpa de la conciliación laboral. Teníamos que meterle ya a la guardería porque las vacaciones combinadas de la familia se terminan en algún momento. En las guarderías de mi zona todas tienen horario establecido, puedes solicitar ampliación, pero no cambiar horario y decir que lo quieres llevar desde las 11 de la mañana. Como muy tarde debe entrar a las 9… y claro. Él entraba a las 9 de la mañana a su guardería y yo llegaba a las 10 de la noche a casa. Fue un INFIERNO en mayúsculas. Creció y no lo viví.

Todo lo demás, los sentimientos se han ido aplacando, no por ello han dejado de existir. Solamente que ya no es tan exaltado.

Quizás, como siempre he querido tener un segundo hijo lo más pronto posible, también me está afectando más bien mi instinto de ser bimadre. Igual que con mi primer hijo, estoy sufriendo mucho el no estar en la búsqueda de éste. Me falla, principalmente, la economía. Encima estoy algo a disgusto en el trabajo… Cada vez lamento más la situación y hay momentos en los que ésta se convierte en emocionalmente insostenible para mí.

Estoy contenta y feliz con Bebé Fúturo. Aunque sigo echando de menos algún rato más de sueño o de fiesta… sobre todo de fiesta y sueño. Porque a día de hoy sacrificas uno de los dos en pos del otro. Bebé Fúturo duerme algunas noches con Abuela Fútura y ahí aprovechamos para cumplir con uno de nuestros deseos, siempre el de sueño. La primera vez fue fiesta y… ¡menudo día después! Estamos demasiado hechos mierdecilla a diario con la falta de sueño que sumarle noche de fiesta con falta de sueño es la MUERTE.

Tengo mentalidad de que la felicidad requiere sacrificios, y dado que siempre mi prioridad ha sido mi familia, tenía claro que a mi vida profesional sólo le pediría lo que necesitaba para formarla. Estabilidad y mantener mi día a día, intentando que fuera haciendo algo que me gusta, pero tampoco era exigente ni con el dinero ni con el tipo de trabajo. Ahora me veo que está siendo insuficiente, he sacrificado tiempo con mi familia y compras de cosas chulas que cuestan dinero… para, lo que ahora mismo, tengo la sensación de para nada.

No me puedo permitir un segundo hijo, me han puesto en un sitio donde estoy a disgusto. No reconocen lo que he sacrificado ya, no me suben el sueldo. En fin, vivimos una época muy dura. ¡Pero todo compensa!

Su sonrisa al verme, su lanzamiento de besos a doquier sin ton ni son… En fin, verle a él, tenerle, disfrutarle es lo mejor que me ha pasado en la vida. Y espero que la familia siga creciendo pronto.

Y sí, la maternidad es dura, mucho. Por eso siempre recomiendo que estés dispuesta a sacrificar toda tu vida por otra personita que necesitará todo y más de ti.