Catarro en el Embarazo

Como no tuve suficiente con el resfriado que me pillé en el primer trimestre, ahora, en el tercer trimestre, con toda la ciática a flor de piel, la pesadez en las piernas, entre otras cosas por sus retenciones de líquidos, y las vacaciones que empezaba a disfrutar, viene… el catarrazo.

Así que a la mierda todos los planes de ir a comprar en plan chicas los regalos para Futuro Papá, a la porra la visita a la peluquería para cortarme el pelo antes de fin de año… Bueno, venga, vale, no vamos a lamentarnos por todo, aunque ganas no me faltan.

Tener un catarro en el tercer trimestre es peor que tenerlo en el primero, al menos a mi parecer y con la comparativa que puedo hacer. Porque con el resfriado del primer trimestre todavía podía plantearme salir de casa (también hay que tener presente que era por verano) y que ahora es totalmente inimaginable. En el tercer día notaba algo de mejoría, ahora sólo veo cómo todo empeora cada día. Llevo ya unos cuatro rollos de papel higiénicos gastados en mocos líquidos que no me dejan respirar por más que me los suene.

Llevo varias semanas pensando en hacer un post homenaje para Futuro Papá, se está ganando el Título al Mejor Prepapá con creces y la verdad es que estos tres días no ha hecho más que demostrarme que efectivamente no es aspirante al título, es ganador absoluto.

Y ahora mismo me encuentro deambulando entre pensamientos de lo harta que estoy por el resfriado, de las ganas de tomarme un ibuprofeno para que se me quite esto de una vez. Las embarazadas, como bien sabéis, sólo podemos tomar paracetamol y a mí el paracetamol no me hace ningún efecto, alivia un poco el dolor de cabeza, pero el ibuprofeno a veces me ha llegado a quitar el resfriado, pero no lo puedo tomar… ¡¡Y quiero morir!!

Como bien dice Futuro Papá: “Esto nos enseña a estar más atento para la próxima vez”.

Por cierto, he descubierto un producto milagroso. ¿Os acordáis cuando hablé del Aceite de Rosa Mosqueta? Pues cuando veía que durante una temporada no iba a sonarme los mocos, me echaba un poquito por la nariz, ¡¡y mano de santo!! Estoy consiguiendo no tener la nariz en carne viva aunque en menos de 10 minutos empezaré mi quinto rollo de papel higiénico.

Resfriado en el Embarazo

Llevo tres años sin resfriarme, al menos algún resfriado que he tenido me ha durado, como mucho, 3 días… pero sin estornudar ni malestar en la garganta ni fiebre.Vamos, que nada de faltar al trabajo como veía al resto del despacho pegándose la gripe de uno a otro. De eso se deduce que mis defensas siempre han trabajado muy bien y han sabido combatir los virus desde el principio…

Pero oye, tú. Quédate embarazada y verás. Sé cuándo me resfrié… un domingo a media tarde en la terraza de mis suegros. Llevaba una chaqueta vaquera puesta y me preguntaban constantemente si tenía frío. Y la verdad es que no, evité beber algo fresco y cuando ya sí empezaba a sentir una pequeña bajada de temperatura me refrugié dentro. Yo me creía salvada…

Hasta que el lunes se me vino todo encima. Era incapaz de pensar de forma clara y todo mi cuerpo me exigía tranquilidad. Me sentía muy febril, como no me sentí nunca. Preguntaba si había termómetro, si mi frente estaba caliente… ¡¡pero nada!! Yo estaba mal. Por suerte mi jefe se compadeció de mí y me ofreció irme a casa. Ni lo dudé… me fui a casa, me puse el termómetro. ¡¡Y nada!!

Al día siguiente, entre la primera ecografía, medio día de descanso  y estrés en el trabajo no pude ser consciente de cuán malita estaba, pero me ha costado mucho disfrutar de los eventos. Igual el miércoles y el resto de los días.

Hasta que el sábado por la mañana la calentura me ha explotado en la cara, literalmente. Va desde la base de la nariz hasta la comisura de los labios. Obviamente tenía mucha fiebre y por dentro.

Pero claro… ¿qué te tomas? Nunca has tenido un resfriado de tal magnitud y la verdad es que si estuviera en circunstancias más normales, me tomaría ibuprofenos como si no hubiera un mañana. No me gusta tomar muchos, pero menos me gusta pasarlo tan mal… Pero con Futuro Bebé en la barriga no quería tomar nada.En un momento de desesperación tomé un poco de propóleo (después leí que los efectos en el embarazo son desconocidos y me sentí culpable). Había leído en las recomendaciones de mi ginecóloga que sólo se recomienda tomar paracetamol, así que fui a la farmacia a pedir las dosis más bajas posibles (500 mg).

Finalmente decidí ir a la Clínica debajo de casa (donde no hace falta pedir cita). Esa mañana estaba mal, me levanté mareada, estaba más febril que nunca y la verdad es que estaba muy embotada. La doctora se aprovechó de mi malestar y coló a todos los que podía colar y cuando me atiende, tiene la desfachatez de decirme que no puedo tomar absolutamente nada (concretamente ni paracetamol)… sólo efferalgan. Cuando miras la composición, ¡¡es de paracetamol de 1gr!! Me lo ha recetado cada 4 horas. Porque estaba mal… pero a esa clínica no vuelvo.

Futuro Papá tiene la teoría de que mis defensas no pueden actuar porque también actuarían contra Futuro Bebé y el cuerpo es sabio, por lo que mis defensas están dedicadas a cuidar a Futuro Bebé y a mí… que me zurzan. Por fin estoy mejor, pero me duele la calentura del labio.