Colaboración: 20 actividades con niños que respetan tu Ser Mujer

Hoy os traigo una colaboración que me parece de mucho interés para todas nosotras. Espero que así lo percibáis.

20 actividades con niños que respetan tu Ser Mujer

Soy Lily Yuste, Coach y Terapeuta Menstrual, y hoy tengo el placer de colaborar en MamiFutura dándote unos consejos que mejorarán notablemente tu forma de relacionarte con tu hijo.

Sé como te sientes al ser madre de un niño de 1 año y medio a 3, soy madre soltera de un niño y una niña que se llevan 23 meses así que sé EXACTAMENTE cómo te sientes.

Conozco las ojeras, el cansancio, los juguetes por el suelo, la falta de tiempo para ti…

Porque como madres, sentimos que nuestros hijos son nuestro mayor tesoro sin embargo hay días en los que no sabemos demostrar al 100% nuestro cariño, días en los que nos sentimos más cansadas, días en que solo querríamos descansar.

He tardado AÑOS en descubrir lo que te enseño en este artículo, años de sentirme mala madre, de no saber cómo lidiar con muchos problemas cotidianos que parecen dilemas… hasta que, por motivos personales, me acerqué al conocimiento de mi CICLICIDAD.

La Ciclicidad es el ESTUDIO del CICLO MENSTRUAL, de las transformaciones que exprimentas a lo largo del mes en base a tus cambios hormonales.

La Ciclicidad me ha dado LA BASE de mi Vida, y sí, también de la relación con ms hijos.

Porque como Mujer, VIVES, sientes y te relacionas de 4 formas DISTINTAS a lo largo del mes, según la fase del ciclo que atraviesas :

Menstrual

Físico : Flujo menstrual, Pecho y vientre hinchados, Pico más bajo de actividad, Más apetito

Emocional : Desapegada, Sabia, Introspectiva, Sensible, Desinteresada en los juicios

Preovulatoria (la semana después de la menstruación)

Físico : Flujo vaginal poco, blanco-transparente, Pecho y vientre deshinchando, Más actividad, Menos apetito

Emocional : Activa, Planificadora, Sociable, Concentrada, Independiente

Ovulatoria

Físico : Flujo Vaginal abundante, tipo clara de huevo, Pecho y vientre deshinchados, Menos actividad respeto a la semana anterior

Emocional : Empática, Comunicativa, Femenina, Sociable

Premenstrual

Físico : Flujo vaginal blanco opaco, cremosos, Pecho y vientre hinchando, Menos actividad respeto a la semana anterior, Más apetito

Emocional : Intuitiva, Creativa, Inquieta, Honesta, Minimalista

Por tanto, también la relación con tus hijos CAMBIA a lo largo del mes.

Hoy te regalo 20 actividades con niños que respetan tu Ser Mujer, 20 actividades para hacer con tus hijos durante cada una de tus fases cíclicas para :

  • eliminar la ansiedad
  • dar lo mejor de ti
  • sentirte a gusto contigo misma
  • tener una relación más tranquila y placentera con tus hijos

Durante la semana menstrual te recoges en ti misma, te sientes más cansada, necesitas espacio y silencio para ti, por otro lado también estás más sensible tanto a lo negativo como a lo positivo.

Es el momento ideal para :

Ver películas : toda la familia tumbada en el sofá, un bol de palomitas y a disfrutar de la tranquilad que necesitas

Leer : una tarde de cuentos en la cama es ideal para entretener a los niños dejándote tiempo de descanso

Juegos tranquilos : a tu hijo le encantarán las sombras chinescas, aprender los sonidos de los animales, cantar una canción … cualquier juego tranquilo que te permita jugar desde el sofá, descansando

Ir al Teatro o al Museo : los niños no son demasiado pequeños si se le transmite el arte con sentimientos, una tarde al museo permitirá a tu hijo aprender muchas cosas y a ti … disfrutar del arte.

Yoga o meditación : puedes introducir tu hijo a sencillas técnicas de yoga o meditación, ambos saldréis beneficiados, sobre todo a largo plazo.

Descanso : cuenta con una ayuda externa que te permita las pocas horas de descanso que necesitas, tu pareja, una amiga, una vecina … cualquier persona de las que te fíes dejándole tu hijo para poder descansar tranquila.

Durante la semana preovulatoria (la semana después de la menstruación) te despiertas, estás llena de energía y de ganas de hacer, te sientes libre, independiente.

Es el momento ideal para :

  • Actividades físicas : a ponerse las zapatillas y al parque, a correr, saltar … vuelve niña al lado de tu hijo, disfruta!
  • Salidas en grupo : estás a tope de energía y de ganas de ver gente, organiza una salida en grupo con otras madre y sus pequeños, todos la pasaréis genial
  • Disfraces : Rescata los disfraces de carnaval y juega a disfrazarte con tu hijo, inventa personajes, historias … lleva a tu hijo a un mundo fantástico
  • Importancia del tiempo a sola: en esta semana es cuando vas a sentir más la falta de un tiempo a sola para ti, si no puede ser durante el día, organiza una salida nocturna con otras madres (el papá o la abuela se pueden quedar un ratito con el niño dormido 😉 ) y tú volverás con las pilas recargadas y con muchas ganas de estar con tu hijo, un solo café con las amigas a sola te “nutrirá” por todo un mes.

Durante la semana ovulatoria te siente (y eres hormanalmente hablando) la MADRE IDEAL, estás muy empática, sientes que puedes hacer todo para los demás … y a veces te olvidas de ti misma

Es el momento ideal para :

  • Sembrar y cuidar plantas : unas simples macetas con unas flores bonitas enseñarán a tu hijo las maravillas de la naturaleza y te permitirán re-conectarte con la Tierra
  • Paseos en la Naturaleza en familia : organiza un día en el campo con toda la familia, una forma preciosa de pasar un domingo disfrutando
  • Manualidades y Artesanía: no tienen que ser obras de arte sino simples objetos de papel y pegamento que entretendrán a tu hijo y os permitirán disfrutar del crear juntos
  • Cocina : tu hijo no es muy pequeño para ayudarte a cocina, puede traerte los ingredientes,amasar, recortar la masa, seguro que pasaréis una mañana divertida y el resultado será … gnam!
  • Rituales familiares : es la semana para ir a visitar la familia, para hacer con tus hijos eso que hacías con tus padres, para recuperar rituales familiares
  • Pintura y Diseño: a sacar la caja de los colores y … a pintar!
  • Música : unas simples cucharas de madera y un bol … y ya puedes enseñar a tu hijo la música y disfrutar de sus “primeros acordes”.

La semana premenstrual es la más difícil de vivir para muchas Mujeres y demasiadas veces los niños pagan por nuestros enfados.

En esta semana

– Analiza PORQUE te enfadas : ¿realmente es tan grave ese vaso de agua que tu hijo ha tirado o estás desahogando en él otras frustraciones?

– Actividades simples y que generan pocos conflictos : especialmente en esta semana, busca juegos que sean simple, que no te obliguen a pensar mucho, y que generen los mínimos conflictos (especialmente si tienes más de un hijo)

-Necesidad de orden : esta semana particularmente necesitas ver la casa ordenada, transforma el recoger en un juego y enseña a tu hijo las primeras tareas básicas de orden.

Como ves, las MISMAS actividades que probablemente YA haces con tu hijo pero organizada de forma diferente, respetando tus ritmos de Mujer, una nueva organización que te invito a probar y a sorprenderte con los resultados. No solo tú saldrás beneficiada, sino toda la relación madre-hijo y de consecuencia toda la Vida familiar.

Te has dado cuenta en este breve artículo que vives de 4 maneras distintas a lo largo del mes y has aprendido a aplicarlo a las actividades para hacer con tu hijo pero, como entenderás, puedes aplicarlo a todos los ámbitos de tu Vida.

Mi especialidad es enseñarte a aplicar tu Ciclicidad a tu Trabajo on-line.

Si eres una Mujer Emprendedora que vende servicios y productos en la web, te invito a visitarme en Emprendedora Consciente, tengo un regalo que te espera.

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LilyYuste

Coach de Inteligencia Emocional, Terapeuta Menstrual, Creadora del Sistema Potenciador de las Habilidades Femeninas.

Www.Emprendedoraconsciente.com

 

Mis Sentimientos de Maternidad a los 19 meses

Me he encontrado de repente pensando en algo sobre lo que escribir y la mente en blanco, pero me han dado la idea de escribir sobre lo que siento yo ahora en cuanto a la maternidad. 19 meses después de haber sido madre y de cómo ha ido cambiando todo poco a poco desde entonces.

Para empezar, ¡benditas hormonas! Quiero hormonas postparto chutadas directamente en vena todas las mañanas. Recuerdo que después de salir del hospital estaba hecha un trapito con los puntos de la cesárea, pero aún así conseguía hacer cualquier cosa que me proponía. Limpiar, atender al niño, cualquier cosa. Acababa hecha un trapo y le debo todo eso a Papá Fúturo, que es un padrazo de tomo y lomo.

Según ha ido pasando el tiempo, reconozco que he disfrutado muchísimo mi maternidad. Con picos muy altos y picos muy bajos.

El peor, con bastante diferencia, fueron los 3 meses que viví sin verle por culpa de la conciliación laboral. Teníamos que meterle ya a la guardería porque las vacaciones combinadas de la familia se terminan en algún momento. En las guarderías de mi zona todas tienen horario establecido, puedes solicitar ampliación, pero no cambiar horario y decir que lo quieres llevar desde las 11 de la mañana. Como muy tarde debe entrar a las 9… y claro. Él entraba a las 9 de la mañana a su guardería y yo llegaba a las 10 de la noche a casa. Fue un INFIERNO en mayúsculas. Creció y no lo viví.

Todo lo demás, los sentimientos se han ido aplacando, no por ello han dejado de existir. Solamente que ya no es tan exaltado.

Quizás, como siempre he querido tener un segundo hijo lo más pronto posible, también me está afectando más bien mi instinto de ser bimadre. Igual que con mi primer hijo, estoy sufriendo mucho el no estar en la búsqueda de éste. Me falla, principalmente, la economía. Encima estoy algo a disgusto en el trabajo… Cada vez lamento más la situación y hay momentos en los que ésta se convierte en emocionalmente insostenible para mí.

Estoy contenta y feliz con Bebé Fúturo. Aunque sigo echando de menos algún rato más de sueño o de fiesta… sobre todo de fiesta y sueño. Porque a día de hoy sacrificas uno de los dos en pos del otro. Bebé Fúturo duerme algunas noches con Abuela Fútura y ahí aprovechamos para cumplir con uno de nuestros deseos, siempre el de sueño. La primera vez fue fiesta y… ¡menudo día después! Estamos demasiado hechos mierdecilla a diario con la falta de sueño que sumarle noche de fiesta con falta de sueño es la MUERTE.

Tengo mentalidad de que la felicidad requiere sacrificios, y dado que siempre mi prioridad ha sido mi familia, tenía claro que a mi vida profesional sólo le pediría lo que necesitaba para formarla. Estabilidad y mantener mi día a día, intentando que fuera haciendo algo que me gusta, pero tampoco era exigente ni con el dinero ni con el tipo de trabajo. Ahora me veo que está siendo insuficiente, he sacrificado tiempo con mi familia y compras de cosas chulas que cuestan dinero… para, lo que ahora mismo, tengo la sensación de para nada.

No me puedo permitir un segundo hijo, me han puesto en un sitio donde estoy a disgusto. No reconocen lo que he sacrificado ya, no me suben el sueldo. En fin, vivimos una época muy dura. ¡Pero todo compensa!

Su sonrisa al verme, su lanzamiento de besos a doquier sin ton ni son… En fin, verle a él, tenerle, disfrutarle es lo mejor que me ha pasado en la vida. Y espero que la familia siga creciendo pronto.

Y sí, la maternidad es dura, mucho. Por eso siempre recomiendo que estés dispuesta a sacrificar toda tu vida por otra personita que necesitará todo y más de ti.

Hartura Emocional 

Buenos días, me he despertado como me he acostado. Como con mucha basura emocional que tengo que vomitar si quiero continuar con los proyectos que tengo en mente. Como el que tengo más atascado es éste, pues os va a tocar leer una sarta de basura que tengo atragantada.

No estoy bien en el trabajo, pero tampoco estoy mal. Odio la gente que quiere consolar haciéndote ver que hay situaciones peores que la tuya. Por tanto, me odio a mí misma. ¿Cuántas veces no lo habré hecho? Y encima pensaba que consolaba super bien… Sólo necesitaba un abrazo, yo soy muy de abrazar.

El otro día debatiendo cosas con Papá Fúturo, me di cuenta que nuestro concepto de dar o recibir abrazos es muy distinta. Yo doy abrazos a alguien que lo necesite, él da abrazos porque necesita uno él mismo. Yo recibo abrazo cuando necesito uno, él lo hace cuando la otra persona necesita darlo.

Es importante tener claro el significado para cada uno, a nosotros nos ha desajustado durante los años nuestras emociones. Yo estoy harta de tener que pedirlo y él no siente la necesidad de darlo y ya estoy harta de pedirlo así que estoy muy harta de no recibir los abrazos que necesito y él no los da porque no siente la necesidad de darlos dado que recibe de sobra.

Las mujeres con tripa cuando no están embarazadas ni tienen relleno el resto del cuerpo, sólo la tripa, me desconciertan. Yo empezaba a tenerla rellena y me estaba achantando. Pero estoy luchando contra ello y lo estoy consiguiendo.

Siento que el mundo es una mierda y no quiero que nadie venga a darme ánimos. Ni me haga ver lo maravilloso que es y que no lo estoy apreciando porque entonces lo que siento es que yo soy una mierda. Y no quiero que nadie me venga a convencer de lo contrario.

Antes Papá Fúturo sabía ayudarme a gestionarlo emocionalmente, pero ahora es él quien está lleno de lo mismo y no sé ayudarle yo porque no le sirve lo que me sirve a mí. E intento otras cosas, pero estoy tan llena que al final acabo cayendo yo.

Y aún así tenemos hijos y queremos más. Aunque nos sentimos hartos de tener uno porque da mucho trabajo y no tenemos tiempo. No hartos de él, hartos de que la vida no nos deje disfrutar del que tenemos y de nuestras cosas también.

Tenemos que pasar más de la mitad de la jornada trabajando… Yo, encima, en un trabajo que no me motiva. Donde no me valoran y donde me pagan una mierda. Las cuentas no llegan, ni para lo imprescindible. Otra razón para no tener más hijos…

Y sólo quiero llorar, que me den un abrazo sin pedirlo e irme a la mierda. Así que acabo pasando un día más, sin más. Mientras me pregunto si lo que siento es mío o es de las hormonas.

Una hormonas revolucionadas por la lactancia materna y el DIU. El tiempo me ha enseñado a expresar para no explotar. Me ha ido bien puliendo la técnica, así que eso hago.

Pero me estoy dando cuenta que, aunque eche cosas a la basura, el “alma” de esas cosas se queda. No es que yo las guarde, no… Es más bien que acaban formando parte también de mi propia alma y es imposible que se vaya. Así que la vida acaba siendo un “suma y sigue” de cosas buenas y de cosas malas.

Estoy muy harta del suma y sigue de las cosas malas. Y aquí disiento con la gente porque no digo las cosas malas que me pasan a mi, aunque no hable de ello hay cosas que me afectan muchísimo y de las que tampoco quiero hablar porque duelen más que las cosas mundanas de mi propio día a día. Política, conflictos internacionales, “Noticias” en definitiva (sí, con mayúsculas. Quien quiera entender, que entienda).

Mis cosas malas son mías y llevo muchas, la mayoría me ha hecho mucho bien también. No hay mal que por  bien no venga. Es mi lema, lo creo muy dentro de mí. Por eso que alguien venga a decirme lo que tengo que pensar cuando ellos eso no lo creen, me remata por dentro. He aprendido de todas las cosas malas que me han pasado e, incluso, de las que no me han pasado. Pero no estoy en ese punto.

Sólo estoy harta y la hartura sólo se quita con el paso del tiempo. Y con abrazos. Lo siento mucho, pero los virtuales no son lo mismo. (los acepto todos, pero hay que reconocer la verdad)

Mi Maternidad Real

Creo que la realidad de la maternidad es única para cada madre y, especialmente, después de cada embarazo. No es lo mismo ser madre, bimadre o trimadre. Es algo que he visto en las historias de los diferentes blogs. Y si ya es distinto con cada hijo… Imagínate cuando se mezclan tantas personalidades.

Aquí os quiero hablar de la mía, de mi Maternidad Real, sin tapujos y sin secretos.

Antes que nada quiero aclarar una cosa que siempre he sabido, pero que no es fácil decir en alto. No me gustan los niños. Creo que son un bien necesario, pero nunca me he divertido con ellos, no siento algo especial cuando estoy con ellos y cuando tengo que tratarlos, no sé por dónde empezar.

Por eso el día que descubrí que tenía instinto maternal la primera en llevarse la sorpresa fui yo. ¿De verdad iba a ser capaz de ayudar a otro ser humano a formarse en la vida con todas sus complicaciones y sus sufrimientos? Pues aquí me veis, unos años después, con blog de maternidad y todo…

He disfrutado todo el proceso, el antes (descubriendo que había que hacerse revisiones antes de quedarse embarazada y tomar ácido fólico). Descubriendo la crianza con apego, el porteo, la lactancia materna… En fin, cuanto más sabía, más quería saber. Es un mundo apasionante.

Después llegó la realidad, Bebé Fúturo, con todas sus etapas. Su mes de recién nacido, su exterogestación, su independencia, la guardería… ¡Y todo tan deprisa!

Es más duro de lo que te imaginas, y yo tengo imaginación prodigiosa. Estaba preparada para los posibles celos del padre, estaba prevenida ante las incansables noches sin dormir, tenía idea de lo duro que sería todo. Pero nunca nada es como te imaginas. Hay cosas que han sido mejor de lo que me esperaba, pero otras cosas que no las vi venir.

No me arrepiento de nada, aunque hay cosas que me habrían gustado que fueran de otra manera. Pero el mundo laboral y esa conciliación inexistente no lo permite.

Las noches sin dormir hacen estragos, tanto en uno mismo como en la relación. Hay veces que te entran ganas de mandar bien lejos la crianza con apego. No hemos sido criados así y no tenemos ejemplo de cómo afrontar las crisis, pero al final se puede y te das cuenta que efectivamente, cuando lloran, no lo hacen para molestarte.

Me ha dolido la falta de apoyo en algunos aspectos de esa crianza en las personas más cercanas. Y me han echado en cara también la falta de apoyo en cosas que yo no creía justas. Hay muchas asperezas detrás de cada momento.

Yo he tenido la grandísima suerte de poder contar con un grupo de apoyo por WhatsApp que cuando lo he necesitado ha estado ahí para inflar mi ánimo. Que cuando estaba haciendo una locura me han frenado y he hecho caso, que han sabido explicarme que no soy la única en esa situación y que se puede. Gracias a ellas mi lactancia ha seguido adelante y ahora ya van 14 meses, ¡y todo lo que nos queda!

Mi Maternidad por ahora ha sido un camino de rosas (con sus espinas). Pero nos quedan muchas cosas por vivir, las crisis de los dos años, espero que la llegada de un segundo hijo, más cambios laborales…

La maternidad es muy sacrificada, pero no hay sacrificio sin recompensa y cada sonrisa suya es como una estrella en el firmamento, cada beso como un rayo de sol. A veces sólo hay que mirar más allá de la nube.

Quiero otro Bebé YA

No duermo, pero me da igual. No sé si es porque Bebé Fúturo es tan bueno y nunca llora o porqué, pero si no lo admito, me reconcome otra vez por dentro.

Quiero otro bebé ya… Estoy muy contenta con el que tengo, os lo aseguro, tanto como para animarme ya con el siguiente. Y es algo que poco a poco cala por dentro y se vuelve tan insoportable como con el primero.

Y no quiero agobiar a Papá Fúturo con ello. Igual que no le quise agobiar con Bebé Fúturo y al final me abrí el blog porque le tenía muy quemado. Porque cuando tengo una idea en la cabeza… la sigo hasta que la consigo y puedo ser muy atoxicante.

Así me está pasando con el futuro bebé… por suerte, por la cesárea, tengo restringida la posibilidad, pero las ganas van en aumento por cada día que pasa y por cada embarazo del que me entero.

¿Os pasa lo mismo o estoy algo loca?

Parto Imaginario VS Parto Real

Igual que os he contado aquí mis impresiones del embarazo (tanto el Imaginario como el real), hoy os cuento el parto que me imaginé y el que tuve realmente.

¿Cómo me imaginaba mi parto?

Caracterizandome por mi pesimismo natural yo, de nuevo, me imaginé lo peor de lo peor. Me imaginaba varios escenarios cada cual peor que el anterior.

Primero, que tendría contracciones de Braxton Hicks durante varios días y en alguna ocasión alguna contracción más dolorosa, por la cual haría siete viajes innecesarios al hospital que me mandarían a casa cada vez hasta que finalmente me cogieran al tercer día de dolores insoportables. Aún así, estaría casi veinte horas de parto y no me conseguían poner la epidural.

Segundo, que tras varios días con contracciones de Braxton Hicks una noche que Papá Fúturo trabajara rompiera aguas y fuera de color verde caca (esto a las dos de la madrugada). Como bien se sabe, si se rompe aguas se puede ir con cierta tranquilidad al hospital, pero cuando el agua tiene color rojizo/rosado o verde/marrón hay que ir echando leches.

Tercero y que he tenido siempre, que el bebé naciera con una vuelta de cordón (o dos o tres). Es lo que más pánico me daba… Supongo que es de esos miedos aprendidos.

Como podéis ver, en todos los casos era un parto vaginal.

¿Cómo ha sido mi parto?

Tras comprobar con los monitores de la semana 38 que no tenía contracciones ni que Bebé Fúturo se había dado la vuelta, mi ginecóloga me dio tres opciones de fechas para ingresar a una cesárea programada.

Acudimos a la fecha citada en el hospital acordado y tras una mañana infernal de espera, entré a quirofano con Papá Fúturo y, sin dolores, nació Bebé Fúturo.

A los dos días andaba pasillo para arriba y pasillo para abajo y al tercero subía escaleras sin problemas.

Lo único es que debo reconocer que no me esperaba las dos horas y media de espera de la recuperación de la anestesia, por lo que el piel con piel fue inviable hasta casi tres horas después.

Igual que mi embarazo, fue un parto de envidia. Pero ciertamente habría preferido tener la experiencia de un parto vaginal, por no decir natural. Sí, yo iba dispuesta a no ponerme la epidural, a vivir la experiencia como lo que es: el trabajo de una madre. El sacrificio y la felicidad que supone traer a un ser a la vida y vivirlo como la experiencia más mística que podría tener jamás. Quizás para la próxima…

Mi opinión sobre la Lactancia Materna

Apenas llevo siete meses dando pecho y no sé cuánto tiempo más nos queda a Bebé Fúturo y a mí de disfrutar de ello, pero creo que soy libre de dar mi opinión si quiero en ésta, mi Santa Casa 2.0.

Nadie es mejor madre por dar o no dar el pecho, es una decisión propia de cada una. Y conozco casos en los que tampoco es una decisión propia y no hay más remedio que sacar el biberón, porque de donde no sale nada, no hay nada donde sacar. Yo no soy nadie para juzgar las decisiones ajenas.

Y ahora es cuando confieso que si yo no hubiera sido capaz de dar el pecho, me habría sentido mala madre. Es así y así lo siento y lo he sentido siempre. Que no sea mala madre por ello no significa que no me hubiera sentido mala madre. Creo que es de vital importancia dar el pecho y no por sus múltiples beneficios.

Por favor, seamos realistas y coherentes. Dar lactancia materna no aporta una gran multitud de beneficios, es la leche artificial la que tiene diversas contraindicaciones. Dar el pecho es lo natural, lo biologicamente establecido.

Por favor, no hagamos de mis palabras un mundo, porque ahora vendrán todos y todas a decirme “Yo he sido criada con biberón y aquí estoy tan sana”. Tendría mucho que objetar al respecto, la verdad.

Y me voy a poner yo de ejemplo. He sido criada con biberón. También sufro habitualmente de hipotiroidismo, ¿lo tendría si hubiera sido criada con teta? Quizás, pero me niego a decir que estoy tan sana… No me afecta en mi vida diaria, no me da nada de trabajo esta dolencia, pero no creo que sea fruto de la casualidad. Ni mi madre ni mi padre lo padecen…

Otra cosa, sufro un exceso de peso que, sin ser demasiado preocupante, no está dentro de los límites saludables. Y no se puede achacar a una alimentación insana o a falta de ejercicio. ¿Es por el biberón? Está estudiado que la obesidad es una causa que puede ser producida por el biberón y no necesariamente en edad infantil.

¿He dicho que la leche artificial es mala? No, salva muchas vidas, muchísimas e, indudablemente, es mejor que morir. Pero estoy muy cansada y harta de que digan que la Lactancia materna aporta muchos beneficios.

Y soy la primera persona que dice que dar el pecho no es un camino de rosas. Para nada. Yo he tenido que suplementar a mi hijo, he tenido grietas y las crisis de lactancia no han tenido nombre. AQUÍ cuento mi experiencia… Sin pezoneras no habría sido capaz. Pero a día de hoy, me alegro mucho de haber superado los obstáculos.

Nunca me imaginé lo cómodo que es estar fuera de casa llevando lo justo, sin comida para el peque y, simplemente, sacar el pecho y verle feliz y satisfecho porque no necesita nada más. Bueno, sí, pañales y toallitas.

Mi Crianza con Apego

A estas alturas del blog… ¿a alguien le queda alguna duda de que sigo los principios y los preceptos de la crianza con apego? ¿Hay alguien que todavía no sepa que creo firmememente que a un hijo no sólo hay que amarlo sino demostrarle que se le ama?

En cualquier caso… por si acaso, aquí vengo a contaros cómo crío yo personalmente con apego.

Besos, muchos besos y más besos y besos infinitos. Ahora que todavía no puede defenderse ni tiene motivos para pedirme que deje de ser pesada, le beso todo y más de lo que puedo. Papá Fúturo asegura que le tengo agobiado, pero yo seguía dando besos y más besos. ¿Qué he conseguido con esto? Cuando está muy cansado y, por tanto, muy pesado, le doy besitos en la carita, los mofletes, la nariz, la barbilla y… ¡¡se queda dormido!! Me lo ha hecho dos veces y todavía no me lo creo, pero le relaja tanto que yo le bese que cierra los ojitos, se deja besar y todos felices (menos Papá Fúturo que odia el ruido de los besos).

Porteo, mucho porteo y más porteo. Lo cargo a todas partes, si no es en mochila, es en bandolera, pero a todas partes va cargadito conmigo, o con Papá Fúturo. Se le nota relajado mientras va cargado. A veces en carro también, pero yo prefiero portearlo y es algo que ya el resto de la familia ha aceptado como sempiterno.

Teta, mucha teta y más tetita. Para todo, cuando le duele algo, cuando se despierta, cuando se duerme, cuando se aburre… Yo llegué un día a ir con la teta fuera en medio de un centro comercial y sin inmutarme, sólo me tapaba el sujetador, pero la camiseta, por el escote, tenía toda la teta fuera. Me lo dijeron mis acompañantes y fue un: “Ah, vale. Jijiji, es verdad” y si no… llego a casa con la teta fuera. ¡Total! La iba a tener que volver a sacar.

Colecho… Lo meto en la cama cuando se despierta por las noches, pero dormir duerme en su propia cuna, aunque sí en nuestra habitación. Creo que ambos estamos más a gusto durmiendo cada uno en su sitio. Aunque hay noches en los que directamente se queda en mi cama porque me quedo dormido con tanta teta fuera.

Juego, mucho juego y más juego… Y esto sólo va en aumento según él se va desarrollando. Antes sólo era cantando, cantaba mucho. Ahora canta él y los demás le secundamos. Pero lo que realmente le gustan son todos los juguetes musicales, se queda con una cara. ¡Madre mía cómo le gustan! El sonajero musical, el piano musical, el móvil de la cuna… ¡¡todo!! Lo mira y cuando se habitúa a la música, golpea con fuerza todo y quiere más y más y más.

Mascotas, muchas mascotas y más mascotas. Me encanta que se relacione con animales y tenemos la suerte de que a los sitios que más frecuentamos, hay perros y en casa tenemos una gata. Ha aprendido que si llama a la gata, la gata se acerca. Todavía no es muy suave con ella, la agarra porque la quiere mucho y la gata se asusta y huye. Pero a veces que él está más tranquilo la gata se acerca y se restriega contra su pie, cosa que él observa con su cara de curiosidad incesante. Y a los perros… los mira muy fijamente y cuando se acercan y le lamen la cara, se asusta mucho y le encanta. Tanto que ahora cuando ve algo que le gusta saca la lengua y finge lamer el aire.

Y así pensamos descubrir el mundo: juntos, con mucho amor, cariño y respeto.

Visita al Especialista. Ecografía de Caderas + Visita a Urgencias. Sangrado

Este miércoles, aprovechando la cita que teníamos de la ecografía de caderas, lo primero que hicimos fue sacar sangre de Bebé Fúturo para la analítica solicitada por la endocrino. Nos venía muy bien de hora.

No nos pusieron ningún problema. Papá Fúturo decidió que lo mejor era que entrara él y yo quedarme fuera con el carro y no sé si fue lo mejor o no. Esperando de repente escucho a Bebé Fúturo berrear de dolor y todo mi instinto me pedía que entrara a matar. Pienso que si hubiera entrado al ser consciente de lo que estaban haciendo me habría calmado más rápido porque al ver lo que tardaban en salir cada segundo tenía más claro que debería entrar y matar. Me senté un poco lejos de la puerta e intentaba hacer oídos sordos.

Ya salió y después de decirme que es un campeón y que le salieron gotas muy gordas (yo no entendí lo que eso significa), me dijo que el esparadrapo había que quitarlo antes de los 3 minutos porque si no, irrita la piel. Así que me hizo quitárselo. Yo estaba obsesionada con darle el pecho para calmarlo, aunque la que necesitaba calmarse era yo. Me lo enchufé y ya Papá Fúturo con más calma me explicó cómo fue la extracción. Se lo hacen en la mano con la aguja más pequeña que existe y pinchan, pero no extraen. Lo que hacen es dejar que las gotas salgan hasta llenar el tubo. Tenían varios preparados por si se un manotazo lo tira, que suele ser muy común. Y lloraba principalmente porque le tenían agarrado del brazo con bastante fuerza y eso le tenía enfadado. Pero los enfermeros admiraron lo bien que le salían las gotas.

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En fin, ya nos fuimos a la ecografía de caderas, en otro edificio del mismo hospital. Estuvimos un buen rato esperando y al entrar nos encontramos con una mujer muy atareada. Pero mucho, la pobre reconoció su estrés, pero por lo demás muy maja. Me sorprendió que no fuera brusca con tanto estrés. Mientras se la hizo, Bebé Fúturo se portaba muy bien y se dejó hacer de todo. La doctora nos dijo que estaba todo perfecto y nos fuimos. Es una prueba rutinaria que hacen a los que están de nalgas en el momento del parto, como fue el caso de Bebé Fúturo.

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¿Por qué fuimos también a urgencias? Cuando me desperté por la noche para ir al servicio me encontré sangrando y me asusté. Era como una regla, pero no me la esperaba tan pronto y, aunque no me sentía mal, quería confirmar que todo estaba correcto. La cita de la revisión después de la cuarentena la tengo el 10, pero sangrar tan pronto me dejó muy patudifusa.

Cuando por fin entramos a consulta nos encontramos con un ginecólogo muy majo, pero se le veía muy cansado al pobre. Me dijo que era la regla y que era algo normal. Me explicó que estar dando pecho no inhibe los ciclos, que éstos siguen el cauce, pero la prolactina, dependiendo de sus niveles, hace que el sangrado se produzca o no. Cada mujer es un mundo y puede ser que por la mañana la prolactina está a 10 y por la tarde a 110. No debemos dejar de usar anticonceptivo porque no sería la primera ni la última que me quedara embarazada. Que al haber sufrido una cesárea se recomienda esperar un año para comenzar la búsqueda del hermano para que la herida cicatrice bien.

De todas formas me invito a pasar a hacerme una ecografía para descartar quistes o miomas. Me puso el aparato sobre la tripa (me sorprendió que no fuera vaginal, pero me imagino que por el sangrado no lo hizo) y confirmó que no había de qué preocuparse. El útero todavía estaba grande, más de lo que debía, pero nada peligroso ni nada. Todo estaba correcto.

Así que con todo el pesar de mi corazón, ya tengo la regla, a un mes y veinte días del parto. No ha sido ni un año completo. En cualquier caso, me alivia pensar que todo está bien. Eso sí, a veces pienso que me estoy desangrando viva, la cantidad es desproporcionada.

Nuestro Primer Día

Hoy hace un mes…

Nos despertamos a las 5 de la mañana, más o menos. Yo no había dormido nada en toda la noche, es más, me quedé en el sofá para que (el que todavía era) Futuro Papá pudiera descansar que tenía que conducir una hora hasta el hospital. Los nervios me podían y sabía que sólo iba a dar vueltas en la cama, así que di vueltas en el sofá. No podía comer ni beber nada, ni agua. Me iban a intervenir quirúrgicamente y lo tenía prohibido.

Por la mañana no recuerdo nada hasta que nos metimos en el coche. Solo repasaba mentalmente la lista de todo lo que nos teníamos que llevar.

Llegamos al hospital una hora antes de lo acordado y tuvimos que esperar en recepción. No sabíamos cómo iba a ser todo, si vendría a vernos nuestra gine,si era como la operación de rodilla que fue entrar en la habitación y venirme a buscar en 10 minutos y todo sería tan rápido que no nos diéramos cuenta. Con los nervios era algo que prefería…

Pero nada más lejos de la realidad. A la hora acordada, las 8 de la mañana, nos llevaron a la habitación, me dieron el camisón y me metí en la camilla a esperar. Me sentía como en una habitación de hotel, la verdad… Y todo lo que hicimos fue esperar y esperar. Me enchufaron a un monitor, me tomaron constantes vitales y me dejaron esperando.

A las dos horas me dijeron que se había complicado el quirofano y que tenía que seguir esperando hasta no se sabe cuanto, pero que a mediodía lo tendría en mis brazos. Llegaron las (para entonces todavía) Futura Abuela de FP y Futura Tita de FP. Y seguimos esperando.

Y esperamos y esperamos… Llegó un momento en el que me iba a echar para atrás y me iba a pedir una napolitana con chocolate para desayunar porque no podía más. Y a los Diez minutos me avisaron que llegó mi turno. Además de pedirme disculpas…

13:30 nos preparan a Futuro Papá y a mí para entrar quirofanos, en el camino nos separan. A mí me presentan a varios profesionales médicos entre los que cuento a la matrona que nos dio el curso de preparación al parto (me encantaba, me alegro mucho de que fuera ella quien asistiera el parto), el jefe de turno de anestesista, auxiliares, el anestesista que atendió mi parto, al celador… Lo que me pareció más curioso es que debatieron sobre el protocolo en caso de que un padre asiste a la cesárea delante mía. Y la toma de decisiones en el momento.

14:10 me meten a quirofano, me ponen la epidural, me dejan tirada en la cama. Entra Futuro Papá y todo se sucede tan deprisa que no me doy casi cuenta de nada. El anestesista me lo iba contando todo lo que me hacían.

14:55 Futuro Papá me agarró de la mano todo el rato y en ese momento escuchamos un berrido y bajaron la pantalla de tela que teníamos tapando la operación. Y vi por primera vez al que ya era Bebé Fúturo. Nunca olvidaré esa imagen, estaba en pleno puchero y lo primero que hizo fue orinar sobre su madre. Pero me daba igual, él estaba bien, Papá Fúturo estaba a mí lado, era la mujer más feliz de la tierra.

Se lo llevaron a pesar, a medir y se llevaron a Papá Fúturo a hacer el piel con piel en la habitación mientras a mí me cosían la herida.

Y empecé a pasar el mayor de los calvarios que podía imaginarme… La recuperación de la anestesia. Hice todo lo posible para mover las piernas cuanto antes, pero según pasaba el tiempo iba creciendo dentro de mí una angustia atroz porque no estaba con Bebé Fúturo. Necesitaba sentir que era real, que existía de verdad. Todavía lloro pensando en lo mal que lo pasé.

16:40 por fin me llevan a la habitación. Ahí estaban Abuelo Fúturo, Abuela Fútura y Tita Fútura de PF… Habían visto y oído a mi pequeño antes que yo. Sé que no es culpa suya ni mía, pero es algo que me duele todavía muy adentro. Papá Fúturo estaba con el piel con piel y después de preguntar a la matrona si ya podía cogerlo yo, me dijo que por supuesto.

Sonará muy cruel, pero yo no hacía más que sentirme mal porque había pasado las dos primeras horas de mi hijo sin él. Y todavía me duele horrores esas dos horas. No lo podía decir en alto, estaba rodeada de la Familia Fútura de Papá. Para ellos era un momento muy feliz, no se lo iba a estropear.

La recuperación fue sorprendente mente rápida. La primera noche sí fue un poco mal, me tuvieron que poner dos chutes de medicamentos para el dolor insoportable. Pero fueron los únicos momentos de dolor real. Al segundo día la ginecóloga de guardia que vino a supervisarme me dijo que el protocolo marcaba tres días hospitalarios en caso de cesárea, pero que ya me veía preparada para ir a casa.

Todo el mundo se preocupó muchísimo por mí. La familia de Papá Fúturo fue muy atenta conmigo en todo momento. Todo el mundo estaba muy sorprendida de lo fácil que fue para mí subir escaleras desde el primer día (vivo en un segundo sin ascensor).