Mi Libido

Esa desaparecida de la que hablaba AQUÍ, ¡¡¡ha vuelto!!! Y de qué manera, madre mía.

Futuro Papá está encantado. Sólo tiene que mirarme y sabe cómo me siento. Desde que todo más o menos se está encauzando, me siento mucho más yo. Tengo más ganas de vestirme bien, maquillarme, de salir, de vivir, de sentir, etc.

También de bailar y de buscar a Futuro Papá entre las sábanas. Hubo días en los que dudaba que fuera realmente por las hormonas, achacaba la falta de ganas a la monotonía de la convivencia, pero no me convencía esa explicación.

Hablamos el otro día sobre la anticoncepción en un futuro. Yo me estaba planteando el DIU como opción, pero me confesó que no le hacía ninguna gracia. Por preferir, nos hemos decidido por los profilácticos. Así que aquí me veis, disfrutando de mi libertad sexual reencontrada.

Eso sí, han aparecido también síntomas no tan favorables. Nunca he tenido granitos con el comienzo del ciclo y ya me están saliendo (tampoco los tenía antes de usar anticonceptivos hormonales, así que no sé qué pensar). El flujo vuelve a ser cada vez más abundante y los dolores mayores. ¡¡¡Pero que me quiten lo bailado!!!

Quiero más tiempo

Justo el día que le digo a Futuro Papá que haga sus planes que quiero hacer cosas mientras se va de pingo… voy y me viene el SPM.  ¡Maldita la hora!

¿Y eso qué tiene que ver? Que me conozco lo suficiente como para saber que si Futuro Papá se va de pingo sin mí, me paso la tarde llorando. Al final no haría lo que tenía ganas de hacer y cuando volviera Futuro Papá le gritaría sin razón como una loca o le saludaría con los ojos llorosos negándome a contarle nada y sin querer hablarle siquiera, para seguir llorando en otra habitación.

¿Y por qué no lo hago cuando no está de pingo? Pues básicamente porque si él está trabajando, quiero hacer lo que hace él cuando yo estoy trabajando: cuidar de la casa. No me parece justo que si él está sólo en casa cuando curro y se pone a limpiar suelos, quitar polvo o hacer comida, yo me ponga a otras cosas. Ojo, que también lo hago, pero las cosas a las que me quiero dedicar no tienen el mismo grado de concentración.

Y entre ellos está el Scrapbook. ¡¡¡No he avanzado nada!!! Entre la falta de inspiración, y que no encuentro el momento para abstraerme solamente con ello, esto es un sinvivir. Soy de esas personas que no me puedo dedicar a ello sólo una hora al día, a menos que lo vaya haciendo según va ocurriendo. Para el scrapbook de mi boda quiero dedicarle 4 o 5 horas seguidas para sentir que aprovecho bien el tiempo.

Espero que para el Scrapbook de Futuro Bebé no sea así y me organice bastante mejor… Porque veo que no lo empezaría nunca, sólo tendría material en casa y más material.

Y si esto es así… ¿cómo será cuando Futuro Bebé esté entre mis brazos?

El Mundo del Preservativo para mí

Entrada no apta para menores…

Desde que le he dicho adiós a los anticonceptivos hormonales, los preservativos son el anticonceptivo que ponemos en nuestra relaciones sexuales y siempre he querido dejar reflejado mi experiencia con ellos, la comparativa positiva y negativa respecto a los anticonceptivos hormonales.

Porque seamos realistas, no tienen nada que ver. A parte de todas las diferencias en sus beneficios tan bien explicadas en el mundo sin tener presente la experiencia propia, la vivencia de ambas son totalmente diferentes.

Siendo sincera, pensaba que el preservativo no tenía realmente ninguna ventaja que los anticonceptivos hormonales no pudieran suplir satisfactoriamente, ¡pero estaba equivocada! A parte de que no te afecta hormonalmente con cambios de humor o líbido que desaparece mágicamente, ¡es muy limpio! En lugar de recordar tener el papel higiénico, es recordar tener los preservativos, ¡y encima se pueden transportar más fácilmente!

(Me estoy leyendo y me siento un poco como la loca de la colina, pero alguien tenía que decirlo). Hay mucho tabú sobre lo sucio que es el sexo sin protección física.

Lo bueno de los anticonceptivos hormonales es que no te tienes que preocupar de llevar nada encima, no tienes que interrumpir el preludio para la penetración y tampoco te tienes que preocupar de cuánto dura el acto sexual en sí… Sólo tienes que disfrutar (o intentarlo).

Porque una de sus grandes desventajas para mí es que pierdes gran parte de la líbido. Llega un punto en el que aquello se convierte casi en obligatorio y ya no disfrutas del momento. ¡Y mucho menos buscarlo! Lo dejas ocurrir y aunque es agradable, sobre todo si la pareja se lo curra, no es “necesario”.

Con el preservativo tienes también grandes ventajas. Llega un punto en las relaxiones sexuales en el que el cuerpo te pide más y si en ese momento intercalas un segundo para ponerlo, aunque queda más evidente, no rompe tanto la magia como yo pensaba. (Claro que si es un “busca el preservativo en la cartera del pantalón, en el bolsillo delantero izquierdo”, sí se rompe). Pero luego es taaaan limpio. Llega el momento cumbre del clímax, donde todo el cuerpo femenino se relaja y te puedes permitir seguir relajando. (En este caso es la parte masculina quien se tiene que preocupar).

Eso sí, como el coito sea más largo de lo habitual, aquello se reseca y hay que lubricar de nuevo. Es otra interrupción que ayuda a desconcentrarse rápidamente, pero bueno… Vuelves a lubricar y todo vuelve a ser fantástico.

Según tengo entendido, para el hombre sí hay bastante diferencia según el preservativo. Yo no soy tan sutil, pero entiendo perfectamente que para él no es la misma comodidad uno más fino, que otro. Así que nosotros ahí estamos, experimentando entre las diferentes clases de condones.

¿Cuál me recomendarías?

Dos Semanas sin Anticonceptivos Hormonales

Ya lo sé, llevo demasiado poco tiempo todavía sin anticonceptivos. Pero ni siquiera sé si he acertado o he metido la pata hasta el fondo. El que me lo haya quitado a mitad de ciclo me tiene un poco en ascuas para saber cuáles son realmente los síntimas que he ganado pasado por esos motivos.

Tengo un día de bajón por cada día de subidón, tengo mi cuerpo mareado entre llorar y reír. Voy por el mundo como pato sin cabeza y hoy no me importa nada ni nadie que mañana tengo llorera porque no me han saludado.

También es verdad que han coincidido varios elementos en mi vida diaria que me tienen un poco mosqueada. AmigaN me ha hecho daño, es el principal problema que tengo ahora mismo (real y no inventado). Ella considera que le he hecho daño yo y que debería conocer sus circunstancias para perdonarle el daño que me ha hecho. (Menudas dos elementos nos hemos juntado). Yo le he pedido una cosa y me prometió que lo cumpliría, pero no sólo no ha cumplido (que habiéndolo prometido para mí ya es grave) si no que ha estropeado la parte de la que me he tenido que ocupar yo dentro de la promesa. (Ya lo sé, me explico como un libro cerrado, pero no quiero dar exceso de detalles).

Futuro Papá hace todo lo que puede para hacerme feliz, y me voy a quedar con esta parte. No quiero agobiarle con el tema del instinto maternal, pero de vez en cuando no puedo evitar sacarlo a coalición. Y eso que no lo menciono ni de lejos la mitad de las veces de las que yo pienso en ello. Tampoco lo hablamos en plan serio, sino que comento que un día me volveré loca por las ganas de ser mamá (y ahí se queda la cosa).

En el trabajo en cambio tengo un poco de miedo. Creo que es gran parte de la raíz de la ansiedad que tengo. Estoy muy a gusto en el puesto que tengo, por horario, por mis tareas y por compañeros. Según mi experiencia, esto dura poco… Y si dentro de poco tengo pensado formar parte de las madres que hay en mi empresa, ¿cómo me repercutirá? Ahora mismo no sé cómo me valoran en mi empresa, y eso me asusta. Estoy un poco perdida e indecisa en mi vida laboral y eso también me asusta.

Despertares con Hormonas

Ayer el despertar fue horrible, estaba sola en casa porque Futuro Papá tuvo que ir al pueblo de Futuros Bisabuelos a hacer unos recados y menos mal. No podía parar de llorar porque no me había pedido a Futuro Bebé como regalo de cumpleaños. Me sentía totalmente frustrada ante la vida y sin sentido ante todo.Es una sensación realmente difícil de transcribir ni de hacer entender a nadie que no padezca de lo mismo. Ayer durante la cena solté sin querer un “Soy joven para la vida, pero vieja para ser madre” que no pude reprimir. Todos se quedaron muy traspuestos, pero no pude evitar decirlo, me nació de dentro.

Cada día me cuesta más esperar que las cosas pasen. Tengo la suerte que la gente a mi alrededor no va a ser madre ni desea serlo, menos AmigaM que conocí hace unos dos meses. Pero con ella siento más compañía que otra cosa.

Menos mal que está Futuro Papá para tener cabeza a veces y que no me permite llevarme por la sinrazón que me nace de dentro.

Anticonceptivos hormonales, ¡bye, bye!

No me lo puedo creer, pero ha llegado el día. Después de años siendo controlada por una hormona, ¡se acabó! Después de múltiples experiencias de diversas maneras perjudicando mi bienestar, ¡se terminó!

La primera vez fue una píldora combinada de las que no tienen semana de descanso, sino cuatro píldoras finales que eran placebo. Después de un año haciéndome pruebas con el ginecólogo de porqué sangraba fuera del momento del ciclo y encontrarme un mioma, por el cual me hicieron una biopsia. Resultó que tenía que cambiar de píldora combinada a una más fuerte.

La segunda píldora consiguió que llegara a un límite de peso insospechado (que todavía intento controlar) y sumiera mi vida en una depresión de caballo. No quiero ni recordarlo, pero le hice la vida imposible a Futuro Papá y a toda aquella persona que pusiera un mínimo de interés en hacerme feliz. Fue muy horrible.

Razón por la que me cambié al anillo vaginal. He estado bastante contenta con ella, pero noto que me falta algo. No sé si es por la cantidad de tiempo que llevo usando anticonceptivos hormonales o si es por efecto del propio anillo, pero me estaba sintiendo encerrada. Desde la primera píldora no sé lo que es tener lívido y sin querer entrar en detalles, lo echo de menos.

Quienes lo usáis sabéis que a veces estorba, las que no, pues os lo digo yo. El anillo te lo puedes quitar durante 3 horas sin mayores problemas ni perjudicar su efecto, por lo que en aquellas ocasiones en las que resulta incómodo, te la quitas, la lavas con agua fría y la vuelves a colocar en su sitio.

Anoche fue uno de esos momentos en los que hacía más perjuicio que beneficio. Pero el momento mágico fue al terminar, en el que Futuro Papá me propone dejarla y continuar nuestras relaciones con profilácticos.

En realidad me la he quitado fuera del momento en el que tenía planeado hacerlo, me quedaba una semana para terminar el ciclo de este anillo. Ya que la tenía comprada, no iba a gastar el doble en barreras anticonceptivas, pero me hace tanta falta recuperar el control de mi cuerpo que acepté la oferta como un clavo ardiendo. Supongo que pronto veremos los efectos secundarios de esta decisión.