La Fruta y Yo

No miento si digo que hasta los 22 años no habré comido más de 4 piezas de fruta en mi vida. Para mis padres supuso una pesadilla completa, porque no había manera de que las comiera. Por mucho que intentaran camuflarlas o con todos sus intentos por obligarme en público. Por mucho que yo quisiera y supiera lo buena que es para el cuerpo, no podía.

Al principio las vomitaba, directamente. Cuando me daban postre de fruta cuando era un bebé, echaba para atrás la fruta que comiera y todo lo que hubiera comido anteriormente que todavía conservaba en el estómago. Luego pasé a tener unas arcadas horribles. Al primer bocado, me veías llorando y con esos intentos por vomitar. Después no lo volví a intentar hasta los 22 años, con diferentes frutas.

Al tiempo, lo que me hacía tener arcadas era la textura de la fruta. Esa mezcla de sólido y líquido me sentaba muy mal. Así que el plátano empezó siendo la única fruta que podía comer… hasta que el potasio me daba dolor de tripa agudo.

Lo mío con la fruta no tenía remedio…

Hasta que un día un compañero de piso me comentó que él compraba potitos en el súper y así, al menos, comía fruta. Empecé a hacerlo, pero la verdad es que me parecían un poco caros. ¿Os podéis creer que jamás se me ocurrió que podía hacerme mis propios potitos?

Hasta que el otro día, con un comentario de matronaonline, me vino la luz. Ella me comentó (bueno, responodió a un comentario mío) que se hacía un zumo para desayunar con las cinco piezas de frutas que recomendaba la OMS al día. Así que lo hablé con Futuro Papá y pensamos que hacernos los potitos en casa para desayunar era una idea estupenda.

El domingo montamos una en la cocina que no os quiero ni contar. Porque entre semana el tiempo apremia y no podíamos dedicarnos a hacer un potito cada día, pero reservar un espacio de tiempo para hacerlo, ¿por qué no? Antes hacíamos tomate frito casero, ¡nos encanta todo lo casero! Pero no nos compensaba económicamente, aunque estuviera mucho más bueno. Así que hacer potitos va a ser nuestra nueva afición para los findes. Y como conservarlos en botes cerrados en el frigorífico conserva mejor las vitaminas, pues hacemos una tanda completa para toda la semana.

Todavía estamos a la búsqueda de la receta definitiva, sobre todo en cuanto a la cantidad de fruta necesaria. Hemos hecho para todo la semana de lunes a viernes. Ayer y hoy he tenido mi primera experiencia y puedo decir… ¡¡¡que me convence totalmente!!! Me encanta, porque está rico y no me molesta la textura. Por fin he encontrado una manera de comer fruta mucho más a menudo. Me preocupaba mucho este tema, pero por más que intentaba beber zumos, se ponían malos antes de acabar el brick. Ahora mato dos pájaros de un tiro: desayuno y como fruta.

Que también el tema desayuno me cuesta. Porque no me gusta comer la misma marca de galletas, o el mismo tipo de desayuno durante más de dos semanas. Esto suponía obviamente un problema, porque me aburría de desayunar y al final nunca lo hacía. Como el tema de los potitos cada vez es unas frutas diferentes, según la temporada, ¡aburrirse es mucho más difícil!

Ejercicio y Dieta

Sabía que el ejercicio y la dieta son cuestiones importantes, sobre todo cuando hablamos de embarazarnos, pero debo ser sincera y reconocer que antes de meterme en esta comunidad 2.0 no comprendía cuánto.

Después de casarnos, al pasar el verano, la verdad es que me convertí en una bola. Subir a mi segundo piso sin ascensor cada día era un suplicio y decidí que no podía seguir así. Por mucho que yo no me viera gorda, cada vez me podía poner menos pantalones.

Nos apuntamos al gimnasio y al pesarme antes de empezar para ver cómo iba evolucionando, me encontré con la realidad: 78 kilos metidos en 1,65 m. No tenía afán por adelgazar, ni por tener tipín, quería estar sana. Nunca pensé que aquello se desmadraría tanto.

Al mes de empezar el gimnasio tuve mi última luxación de rodilla. Siendo la quinta, el doctor insistió mucho en la necesidad de una operación. Así que dos meses más tarde entré en quirófano.

Desde entonces todo se me ha hecho más cuesta arriba de lo que nunca pensaba que se me haría. Lo bueno es que estaba consiguiendo bajar de peso (como pudisteis ver en ovuview), pero no con ejercicio ni con dieta.

Había dejado los dulces a un lado, intentaba hacer caso a mi nutricionista y comer más a menudo con más variedad. Aquello parecía que estaba evolucionando. Pero ya me he quedado estancada. Ahora tengo que poner más esfuerzo y empezar a hacer las cosas bien de verdad. Por ejemplo, cuidar de incluir las verduras a mis comidas.

No es que no me gusten. Si no que no planifico bien las compras para la comida y al final me quedo sin tiempo para preparar lo que más me conviene. Quiero acabar con esta mala costumbre y hacerme platos completos. Ya me los hacía sanos, pero no combinados adecuadamente.

Mientras tanto, aquí os dejo mi plan de comidas recomendada por mi nutricionista:

Planificación

El tema de la fruta la verdad es que lo llevo especialmente mal. Hasta el del yogur me cuesta y me tengo que obligar a ello. Las comidas, como no me gustan en general, pues me da igual… pero no soy capaz de planificarme. Lo llevo realmente mal.

Lo que quería comentar sobre todo es el tema de que mientras unos te recomiendan mirar tu IMC, mi nutricionista me pesaba con una bascula especial y hacía mucho incapié en el % de grasa. Ahora tengo yo también una bascula de ésas en casa y me puedo medir yo misma el % de grasa, que es lo realmente importante en lo saludable que se está. El inconveniente es que no se puede calcular, se tiene que medir con una bascula especial.

Uno de los tratos que tengo con Futuro Papá es que debo recuperarme totalmente de la rodilla. Todavía tengo el cuádriceps débil y no puedo correr ni saltar. Así que me estoy afanando en comer sano para bajar peso y haciendo ejercicio para recuperar la musculatura.

Mis Potingues

Cuando TusPatucosYMisTacones publicó esta entrada la verdad es que decidí explicaros mis métodos de cuidados para el cuerpo. Creo que es importante cuidarse, sobre todo empezando por la dieta… otra cosa es lo que realmente hago después. La hidratación es básica, sobre todo ingiriendo la cantidad de agua necesaria. Pero es uno de mis mayores defectos… no tengo sed.

Aunque no soy de las que les gusta ir vestida de forma elegante o tener siempre maquillaje puesto, es verdad que me encanta cuidarme de forma más intensa con esas cosas que no se ven, pero que finalmente se notan.

Potingues

Curiosamente empecé por la piel. Siempre me salían ronchas que en algunos ratos se escamaban. Descubrí el aceite corporal después de las duchas y la verdad es que conseguí recuperar la piel y hacerla infinitamente más aterciopelada. No a todo el mundo le va bien, pero desde luego que a mí me va de maravilla.

Mis amigas, que saben lo que me gusta cuidarme y cómo, han ido al herbolario donde compro mis potingues para la piel y me compraron una cesta con las cosas que ahora me pongo. Entre ellas un bote grande de aceite de almendras dulces y jabón de rosa mosqueta. También me compré en su día un bote pequeño de aceite de rosa mosqueta. Tiene efectos cicatrizantes y espero que en un futuro no demasiado lejano disimule las cicatrices de la operación de rodilla.

Potingues

Una de las cosas que menos me gusta cuidarme es la cara, sinceramente. Pero siendo una piel tan delicada y por la que pasa tantas cosas, considero que sí es necesario tratarla con cuidados especiales. Por eso fui a una droguería especializada a comprarme unos productos específicos para cuidarme la cara. Y aunque soy defensora de todo lo más natural posible, debo reconocer que en esta ocasión me he dejado recomendar y he hecho una inversión.

La cara tiene tres tratamientos diferentes: limpieza, tonificación e hidratación. Me lo dejaron muy claro en un curso de maquillaje que hice (cuando aún era menor de edad). Mi paso favorito es la tonificación, más que nada porque no hay nada que hacer, sólo pasar un algodón húmedo por la cara. Pero el de limpieza es básico y la hidratación es fundamental. Así que me compré los tres productos. Sólo lo hago dos veces al mes, o tres como mucho, cuando decido que toca tratamiento de spa en casa.

Potingues

El otro potingue es un desmaquillante. Forma parte de la gama de productos de la que voy a hablar ahora. Todavía está en período de prueba, pero debo decir que me está gustando. No es graso, limpia rápido y bien… tiene muchas papeletas.

Sobre todo tratándose de la marca de la que es. (Un poco de publicidad). Secretos del Agua es una marca cosmética innovadora en el mercado, que basa sus productos en las propiedades del agua y de las plantas para tratar directamente sobre las células. Fui a una prueba gratuita de sus productos y la verdad es que me convencieron. No usan productos químicos para hacer parecer el pelo o la piel más bonita (como siliconas), sino que todo es de forma relativamente natural y totalmente efectiva.

No es barato, no os puedo mentir (aprox. 20 euros/bote). Pero me ahorro las visitas a la peluquería para sanear puntas (todo hay que decirlo). El bote de champú me ha durado casi seis meses (me lavo el pelo cada 4 o 5 días) y el “suavizante” un poquito menos, creo que cuatro meses. Eso sí, he descubierto que el pelo sólo con el champú también queda muy suave… así que el suavizante empezaré a usarlo en esos tratamientos de spa caseros que me hago.

Potingues

Fisioterapia, ¡bye, bye!

Hoy he recibido mi última sesión de fisioterapia para la rodilla, al menos si no hay complicaciones en un futuro. Mi trayectoria después de la operación ha pasado por dos compañías aseguradoras y múltiples fisioterapeutas. Lo que iba a ser una recuperación de “dos meses como mucho” ha sido un suplicio de cuatro meses.

No os imagináis lo contenta que estoy por ello. Implica muchas cosas, entre ellas y la más importante: me puedo dedicar a mis quehaceres del hogar. Quizás para la mayoría os parezca una bobada, pero para mí es importante. Es uno de mis objetivos del 2014: ser más responsable en mi casa y eliminar la pereza de mi vida hogareña. Organizarme las tareas de casa, las comidas y las compras.

No he sido instruida en el arte de ser ama de casa, porque a mi forma de verlo es todo un arte. Ser capaz de tener la casa limpia, ordenada y organizada sólo puede tener un nombre: ARTE. Porque francamente lo veo imposible. Y si quiero traer a Futuro Bebé a la vida, tengo que ser ama de casa y madre, además de trabajadora. El poder del sacrificio creo que lo puedo desarrollar facilmente, pero el organizar esas tres funciones y no olvidarme de ser la mujer de Futuro Papá podría llegar a volverme loca si no encuentro el espacio propio para mí que necesito. Y no veo las horas del día para eso sin sacrificar por ello horas de sueño que necesitaré para afrontar nuevos días.

Todo es cuestión de organización y prioridades. Al menos es lo que me ha enseñado la vida. Pero en el caso de los quehaceres, hay mucho de educación. Parece mentira, pero es verdad. En ese aspecto he aprendido muchísimo de Futuro Papá. Mi madre ha querido hacérmelo entender, pero sin ponerlo en práctica. Me recriminaba que no fuera capaz de hacer un huevo frito, pero cuando alguna vez he querido que me enseñara, me echaba de la cocina a patadas porque no hacía las cosas como ella quería sin explicarme lo que estaba haciendo mal. En cambio Futuro Papá sí tiene la santa paciencia de enseñarme y ayudarme a desarrollarme en mi casa (una paciencia realmente infinita, debo reconocérselo).

Y si pretendo ser madre, tengo que demostrar mis habilidades en la organización y priorización de mis quehaceres del hogar. Ahora que vuelvo a disponer de tiempo, ¡¡toca demostrarlo!! Debo seguir haciendo rehabilitación, pero ya en mi gimnasio (ese que he pagado durante los cuatro meses que no he podido ir), en los tiempos que establezca para ello dentro de la prioridad que le corresponde y combinándolo con el resto de los quehaceres del hogar.