Planificación Familiar (Mensual, Semanal y Diaria)

Opositar recién parida me ha puesto más al límite de lo que nunca me habría imaginado. Todas las fechas se juntan y todas las fechas son importantes y cuando tienes dos hijos no se te puede pasar ninguna y cuando estás opositando no se te puede pasar tampoco nada. Vamos, incluso en la reclusión que vives para centrarte y tener la mente intentando concentrarse en leyes y artículos, tienes que tener otras cosas importantes muy pendientes y depender de tu cabeza puede ser contraproducente.

Contraproducente para ti y tu estabilidad mental y contraproducente para lo que estás estudiando. A la mínima que te acuerdes de algo que no se te puede olvidar de alguna cita (y recordemos que con un recién nacido tienes alguna cita mínimo cada 15 días o, con suerte, cada mes), la cabeza se olvida del número de artículo que tienes delante e, incluso los días más duros de todos, la ley que decidiste estudiar este día.

Eso era mi caso, pero igual el tuyo es otro. Tienes 3 hijos, tienes 2 trabajos, tienes una carrera que sacarte mientras estás criando… Sea cual sea, vengo a contarte cómo he conseguido sobrevivir a la situación.

¿Qué es la planificación y para qué sirve?

Parece una chorrada, pero creo que debemos empezar por aquí. Se planifican muchas cosas y, por lo general, no hay dudas de lo que es. Pero mejor entrar en detalle y saber con seguridad lo que estamos intentando conseguir.

Planificar viene de plan, un plan es aquello que quieres realizar. Así que cuando planificamos, organizamos la vida para llevar adelante un plan (o varios, como suele ser el caso de la maternidad). Y, como buen verbo que es, conlleva una acción. Yo os recomendaría hacerlo por escrito, concretamente, como veremos a continuación.

Planificación Mensual

Es el más sencillo de todos. En una planilla de calendario de pared apuntar la actividad que se sale de la rutina del día. Si no usas otro planificador, pues convendría apuntar también la hora y el lugar, pero la intención es que de un vistazo tengas todo el mes controlado. Preferiblemente tachando el día que ya ha pasado.

Hay un placer oculto en tachar, os lo prometo. Muchos hablan de ello pero hay que experimentarlo. Inténtalo un mes, sólo uno. Hay mil plantillas por internet de un planificador mensual, incluso los hay en blanco para rellenar tú misma el mes. Coge uno, apunta aquellas cosas que se salen de la rutina (citas médicas, encuentro con clientes, aniversarios diversos, cumpleaños, lo que se te ocurra) y ve tachando los días que van pasando.

No necesitas colgarlo en una pared, pero sí es importante que esté en una zona muy accesible para ti. En un sitio de paso, en tus apuntes, en lo que quieras, pero que no tengas que ir a buscarlo específicamente, sino que lo encuentres. Yo lo tengo en la entrada, cada vez que voy a la cocina lo veo, cada vez que salgo a la cale lo miro, es inevitable. Y cuando el día que ha pasado no está tachado… me permito ese pequeño placer de tacharlo antes de seguir.

Es algo que te trae al futuro. No hay que despreciarlo en absoluto. El futuro parece lejos, pero se va convirtiendo en presente y aunque apuntes algo dentro de cuatro meses, esos cuatro meses pasarán y ahí estará, no te habrás olvidado porque está apuntado.

Planificación Semanal

Normalmente los viernes, pero siempre preferiblemente antes de comenzar la semana, me cogía mi plantilla de la planificación semanal y lo rellenaba. Lo hacía para traer al presente todo lo que tenía por la semana y poder organizarme mejor, sobre todo el estudio. Pero ahora que ya no estudio, saber cosas que tengo que hacer y hacerlas mejor.

Aunque lo destacable lo tengamos en el planificador mensual, traerlo a la organización de la siguiente semana nos da pie a sentirnos más presentes (esto suena muy mindfullnes y en parte lo es, pero es sobre todo supervivencia). Si eres bloguera te ayudará a ver el mejor día para escribir, que aunque siempre lo hagas el martes a mediodía, quizás tengas que ir al oftalmólogo por la tarde y ves que el miércoles tienes más libre y puedes cambiar el post que siempre escribes el martes para el miércoles y así no tienes que hacerlo deprisa y corriendo para cumplir, si no que encima, ¡disfrutas haciéndolo! (¡¡Wow!! Disfrutar escribiendo un post… ¿quién me ha visto y quién me ve? Jajaja).

Pero en el planificador semanal no sólo pongo las citas. Me he hecho uno personalizado basado en el que tiene Azucena Caballero en su libro “Organiza tu Hogar en 30 días” y ahí planifico también el menú semanal. Parece una tontería, pero verlo junto a todo lo que tienes que hacer te permite elegir mejor las comidas. Son más saludables y es mejor para toda la familia. Yo me lo hice en Excel y aquí os dejo la imagen de mi planificador por si os inspira para el vuestro. Lo imprimo y lo relleno, normalmente el viernes, pero si tiene que ser el domingo por la noche, pues el domingo por la noche. La vida de madre, la vida… (léase con soniquete de “La vida pirata, la vida mejor”)

 

Planificacion Semanal

Truquillo

También os digo un truco. Tarea que no está escrita, tarea que no existe. Libera tu mente de todo lo que tienes que hacer y escríbelo. Yo lo hacía en la cara de atrás del planificador semanal. A veces acababa manchado de aceite, pero se trata de que te resulte útil.

Usaba el Método Bullet Journal (a mi manera). Un círculo sin relleno eran tareas que tenía que hacer sí o sí, una rayita era una tarea que tenía que hacer en algún momento (que si estaba 3 meses sin hacerlo, tampoco pasaba nada), un asterisco era tarea que tenía que pedirle a mi marido que hiciera y puntos normales era la lista de la compra grande.

Todo lo hecho… sí, SE TACHA. Mis planificadores semanales antiguos por detrás parecen la fiesta del tachado y es inmensamente liberador ver las cosas que has hecho y que no te han preocupado lo más mínimo porque como estaban escritas, no estaban en tu cabeza y como están tachadas, ¡resulta que las has hecho! Es increíblemente liberador.

Planificación Diaria

Como hemos dicho antes, “planificar” viene de plan, de realizar y conseguir un objetivo. Y, aunque te parezca muy raro, también es importante apuntar las cosas del pasado. Si tienes hijos, no puedes olvidarte de lo que te ha dicho el endocrino en su cita mensual. Si tu trabajo es muy exigente y tienes que atender a los clientes, no puedes olvidarte de cuándo has visto a uno y qué te ha dicho.

Yo uso mi agenda diaria para apuntar las cosas que he hecho ese día, que me han dicho ese día o, incluso porque adoro estas tontunas, pegar fotos. Vamos, lo uso en pasado. ¿Por qué? Porque como he dicho antes, lo que no está escrito, no existe

El día a día de una familia es increíblemente exigente. Requiere de toda tu energía y sería factible hacerlo sin apuntar nada si fuera lo único que hicieras. Pero la vida con la que soñamos implica cumplir con proyectos personales, con trabajos, con otras cosas que no son niños y cónyuge… Por lo que todo implica una atención, un estar ahí, un saber qué ha pasado y cuándo ha pasado, incluso por qué ha pasado.

Papá Fúturo siempre me dice “Más vale lapicero corto que memoria larga” y tiene muchísima razón. Escribe cuándo has quedado con tu amiga y qué te ha contado, lo que tu hijo ha hecho en el cole, tus ciclos menstruales (es importante tenerlos controlados, ¿sabías que hay una corriente de pensamiento que habla sobre la productividad femenina teniendo en cuenta los ciclos?), la última vez que hubo baile horizontal… apunta lo que quieras, pero no fuerces la memoria que la necesitas para otras cosas.

Todo esto, adáptalo a ti y si quieres, cuéntame en comentarios qué te ha ayudado y cómo lo has adaptado. Me encanta nutrirme de otras ideas y la tuya es muy valiosa para mí.

Cambio de Imagen

Finalmente me he liado la manta sobre la cabeza y sí… ¡ha habido cambio de imagen!

Poco a poco el sitio va tomando forma. La imagen que quiero, los widgets que quiero… En fin, las pequeñas cosillas que hacen Mamifutura lo que es: mi hogar 2.0.

Espero que pronto veais cosas chulas en esa barra lateral, no sólo formas de contactarme. Ya he conseguido también que el correo electrónico funcione perfectamente. Poquito a poco estos avances emocionan mucho.

Me gustaría que fuera un imaginarte algo y lograrlo enseguida, pero las cosas van más lentas de lo que me gustaría. Entre otro proyecto y éste me quitan el mínimo rato que tengo libre. Porque súmale el tiempo con Bebé Fúturo, que no es por nada… pero le queda muy poco para seguir siendo Bebé. Tiempo en pareja, tiempo en familia, tiempo para todo… no existe. Así que araño ratitos.

Además, tengo ideas nuevas para convertir este sitio en algo más interesante, tengo ilusiones renovadas sobre este proyecto y muchas ganas de llevar muchas cosas a cabo.

¡Y otros muchos proyectos!

Kakebo Digital 2017 V2 y V3

Ya está disponible el Kakebo 2018: AQUÍ

No hay nada mejor que usar algo para saber qué cosas pueden mejorar. Entre esas cosas está el Kakebo Digital que he creado y que he dejado libremente al alcance de todos AQUÍ.

Con el uso diario he pensado que hay algo que sí que le puedo mejorar y entre esas cosas está arrastrar de un mes a otro el dinero que se nos queda disponible. Como hasta ahora no he conseguido que me sobrara dinero para el mes siguiente (todavía no lo he conseguido, a pesar de incluirlo), pues no he pensado que esta opción hiciera falta. Pero he pensado algo más allá y quizás para alguien sí que lo necesita.

Así que, dejando disponible la primera versión para quienes, como yo, les gustaría que lo sobrado el mes anterior se quedara guardado en la caja de ahorros. Dejo disponible la V2 del Kakebo Digital de Zana para el año 2017.

Kakebo Digital en Excel de Zana para el Año 2017 V2*

Mientras escribía el post me he dado cuenta que hay gente (como yo en su día) que tenía aparte una cuenta de Ahorro y que podría utilizarlo. Así que en la V3 he añadido esa casilla y se descuenta del Dinero Disponible.

Kakebo Digital en Excel de Zana para el Año 2017 V3*

Espero que os gusten las mejoras que he realizado en el Kakebo. A mí me parece la mejor herramienta para ahorrar en la economía doméstica. Y ya estoy maquinando hacer un Kakebo para economía de mini empresarios.

PD: Actualización 24/01/2017 9:30 – He corregido errores en la V3.

*Debido a que el año 2017 ya ha finalizado en términos económicos, el Kakebo 2017 ya no está disponible.

Mega Acueducto y Visita a Urgencias. Bronquilitis Leve

El pasado puente de Halloween teníamos pensado ir a visitar a Familia Fútura del Sur para que Bebé Fúturo estuviera con los Abuelos Fúturos de Mamá, pero un pequeño incidente con Bisabuela Fútura nos lo impidió y los Abuelos Fúturos de Mamá se quedaron muy tristes.

Así que en este acueducto no teníamos pensado ir dado que no quedaban días de vacaciones para gastar, pero nos hemos conseguido organizar para bajar un rato a verles.

¿Qué planes tenemos? No lo sé, pero estoy agobiada sólo con la idea. Va a ser un viaje que hago a solas con Bebé Fúturo en un medio de transporte nuevo para él. Papá Fúturo se nos une más adelante, pero el viaje a solas me produce algo de ansiedad.

Cualquier consejo, recomendación, idea es bienvenida. ¿Qué se puede hacer con un bebé de 21 meses en un tren en un viaje de más de cuatro horas?

Me llevo preparado vídeos que le gustan ya descargados en el móvil, el iPad por si por casualidad hubiera conexión WiFi, algún juguete y algún libro. Y, lo más importente, comida y agua.

Llegaremos bastante de noche para él, lo cual le volverá muy inquieto. No he dormido mucho esta noche, lo cual me da dolor de cabeza y un humor tirando a rancio. ¡Espero que no se me olvide nada! Y que el ibuprofeno haga efecto pronto…

Además, ayer empezó a salirle un poco de moco por el ojo y dado que no estaba mejorando con la tos Papá Fúturo lo llevó a urgencias. Allí le dijeron que lo único que tenía era moco y nos mandaron un ventolin que no puede darse a la vez que los aerosoles del otorrino (¡¡Fiesta!!). Por suerte no hay fiebre ni nada que se le parezca. Y también, el aire del sur parece ser que le conviene muchísimo para su estado de salud actual.

Entonces, ¿qué me recomendáis hacer durante el viaje para entretener a Bebé Fúturo? A tener en cuenta: ya no puedo comprar nada ni coger nada de casa.

Esa falta de tiempo…

Cuando te quedas embarazada te encuentras, en la gran mayoría de las ocasiones, con el mismo consejo: “Disfruta ahora que puedes de todo el tiempo que te queda” o algo parecido. Pero el trasfondo es siempre el mismo: “Cuando nazca tu bebé, no tendrás tiempo ni para ir al baño”.

En mi experiencia puedo decir que ni tanto, ni tan poco. Mi hora del baño es sagrada. Apenas me habré dado un baño rápido de 3 minutos, quizás, una vez en los 21 meses de maternidad que llevo. Cuando era demasiado chiquitín para tener horas de sueño, el encargado de su consuelo ha sido Papá Fúturo, y ahora que se duerme y no sabemos de él más que una vez en toda la noche, la hora del baño después de su comienzo del sueño es… glorioso. Pero jamás me he privado de mi hora del baño tal y como lo tenía antes de ser madre.

Todo hay que decirlo: no me ducho todos los días. Me parece insano para la piel y poco recomendable, cosa que demuestran los estudios. Para algo, en nuestro país, tenemos el bidé. Y no hago deporte para necesitar ducha diaria. Un buen lavado es mejor que ducha diaria y no requiere tanto tiempo.

Por lo demás, en lo que sí he visto muy sacrificado el tiempo, son en esos proyectos personales. Esos ratos de soledad en casa mientras Papá Fúturo trabaja, tienes las cosas de casa realizadas y quieres dedicar el rato que queda a escribir en el diario, ordenar e imprimir fotos, escribir en el blog, reorganizar el escritorio, leer un libro, colorear mandalas, ¡ver una película! Salir a tomar algo con las amigas, pensar en eso que ha pasado en el trabajo… ¡¡¡Matar el tiempo!!!

¿Qué tiempo? Si con suerte consigues tener algo de ropa planchada. Y no, no está ni recién planchada. La montaña de ropa por planchar que tengo siento que no la voy a tener al día JAMÁS DE LOS JAMASES.

Hay mañanas que me descubro buscando un calcetín en el montón. Secreto: no necesariamente tiene que ser la pareja del calcetín que ya he encontrado.

Tengo tantas tareas del hogar pendientes que encontrar un hueco para hacer esa mesa de luz que prometí me está costando más de lo que me esperaba. ¡¡Y eso que la he pillado en plan “para dummies”!!

Otra de las grandes cosas que me han sorprendido es que desde que tengo a Bebé Fúturo conmigo, no pienso en mis amigas. No las echo en falta… Y eso es bien raro en mí, que dentro de mi asocialidad, me sentía muy sola y abandonada por casi todas, siempre. Era la típica que llamaba y a la que nadie llamaba. Ahora siguen sin llamarme, pero ya tampoco llamo yo, ¡¡y ni me importa!! Tengo tres amigas contadas, hablo con ellas cuando podemos, ¡a veces me escriben ellas para preguntar cómo estoy! Vamos, ¡¡estoy encantada!! Ya no me siento esa pesada que llamaba para ver cómo están los demás y que molesta, casi siempre.

Ahora bien, todo el tiempo que paso con mi hijo es ORO PURO. Esa matronatación cada dos días, esos paseos al parque (pocos, por suerte… todavía), leerle el mismo cuento siete veces (¡a veces seguidas!). Todo eso, no tiene precio y hace que no te importe que tus proyectos personales no se cumplan.

PD: Sí, la mesa de luz la quiero hacer para él… Pero seamos realistas, quien la va a disfrutar voy a ser yo. Él va a hacer lo mismo que con todos los juguetes: verlo, tocarlo, reirse, pasar de él e ir a buscar ese libro que hoy sólo le he leído cinco veces.

6º Fin de Semana de 2016

Ya sabéis que no publicaré más #FotoFinde, pero sí hablaré de los fines de semana que merecen ser mencionados.

Concretamente como éste, el sexto fin de semana de 2016, lo hemos pasado en CiudadPequeña con Abuelos Fúturos de Mamá y, sobre todo, con Amigos R, R, A y F. Pero todo a su debido orden…

Después de un viaje en coche de unas 9 o 10 horas, perdimos la cuenta en el momento en el que llegar se convirtió en necesidad en lugar de un deseo. En ese viaje en coche, lógicamente, hacíamos varias paradas y en cada una de ellas había prácticamente los mismos requerimientos: comida de Bebé Fúturo, cambio de pañales (¿hace falta decir que de Bebé Fúturo?), esparcimiento de Bebé Fúturo para estirar sus piernas… y, ya de paso, nosotros también un refrigerio. Y en alguna ocasión hasta una comida entera.

Llegamos ya de noche con el tiempo justo para “encasquetar” (léase la palabra como algo irónico, no literal) a Bebé Fúturo con los abuelos y salir corriendo a saludar a AmigaR, AmigoR, AmigaA y AmigoF. Sólo un ratito, el que ha tardado el camarero en atendernos, traernos la comanda y la cuenta (algo más de lo deseado).

El día siguiente lo pasamos entero de visitas. A VecinaT (de quien ya hablaré) a presentarle al hijo de la hermana de la vecinita superamiga de su hija… Sigo pensando que parece que vivimos en un pueblo.

La casa a la que se ha mudado Tita Fútura de MF con su actual pareja. Muy bien de precio y muy bien situada. Pequeña, pero nueva. Lo justo y lo necesario para una pareja reciente con un pequeño a su cargo.

Y finalmente a AmigoI… AmigoI es un amigo de hace muchísimo tiempo, tanto, que no tenía conocimiento de la existencia de Papá Fúturo… y por supuesto que ni de Bebé Fúturo. También me ha puesto al día de muchas cosas suyas… Y os contaré su historia.

Después de tantas visitas colapsamos un poco y descansamos esa noche…

Al día siguiente programamos una ruta en 4×4 por la Sierra y se nos unieron AmigaR y AmigoR. Postales preciosas de una tierra hermosa… Después seguimos la marcha de nuevo con todo el grupo, se nos unieron AmigaA y AmigoF y para cenar dejamos a Bebé Fúturo con los abuelos de nuevo. Nos lo pasamos genial.

Y el domingo todo el camino de vuelta, se nos hizo eterno, sobre todo a Bebé Fúturo…

Nuestros Primeros Reyes Magos

Creo que todas estas cosas de Navidad son muy emocionantes, pero cuando hay niños de por medio son todavía mejores.

Hágase de notar que he dicho “niños”, no bebés… Y lo que yo tengo es un bebé. Que es también muy emocionante, pero no para él, si no para nosotros y todos sus familiares.

Para empezar, el pasado 5 de enero salí a hacer unos recados. Cuando estoy de vacaciones y paso los días en casa necesito inventarme algo para salir aunque sea a tomar el aire… por muy frío que esté, porque de lo contrario me da un parraque. Así que fuimos a comprar, Bebé Fúturo en su mochila y yo en mi super abrigo.

De camino al super mercado hemos visto la cabalgata de Reyes de mi pueblo. No me lo esperaba, no teníamos intención de salir a verlo (aprovechando que no tenemos “niño” todavía). Así que me paré y la vimos… Bebé Fúturo más dormido que ilusionado (todo sea dicho).

A la vuelta a casa pusimos la Cabalgata por la tele (ésa sí nos gusta), con la chimenea encendida y la gente pasando delante de la pantalla, tuvimos un rato familiar muy entretenido.

Bebé Fúturo por la noche se durmió, como siempre, y vinieron los Reyes Magos a traernos nuestros regalos y los de Bebé Fúturo. Los de él los guardamos con cariño hasta la mañana siguiente y los nuestros los abrimos con ansia voraz.

En nuestra familia somos muy distintos. Yo he crecido con Papá Noël/Niño Jesús (mi madre es del otro lado del charco) y Papá Fúturo con Niño Jesús y Reyes Magos. Yo prefiero dar regalos en Navidad, da más tiempo para disfrutarlos y sería cruel dejarlo sin regalo en Reyes Magos como los futuros compañeros de clase. Así que decidimos que le pediríamos a Papá Noël regalos de jugar y juguetes y a los Reyes Magos regalos prácticos como ropa y cosas para el cole.

Pero este año ha hecho lo que le ha dado la gana… Y conmigo se han portado REQUETEBIEN, la verdad. Ya os lo enseñé AQUÍ en Instagram.

Bebé Fúturo tuvo poquitos en casa y los Reyes Magos los dejaron todos en casa de Abuelos Fúturos, prácticamente. Su cara de “Mamá, ¿qué es todo esto? Mamá, ¿lloro o río? Mamá, ¿por qué pasan estas cosas raras?” no tenían desperdicio. Pero finalmente se animó muchísimo y le encantó tener tantos juguetes y cosas y toda la familia a su alrededor revolucionada rompiendo papeles de regalo.

Sesión Teta

Me gusta el cine, soy cinéfila. A veces me gusta ir por disfrutar del ambiente más que por la película en sí. Las palomitas están más ricas en el cine, no sé. Es un ambiente que me gusta mucho.

Conozco desde hace una temporada la llamada Sesión Teta: Todos al cine que se promueve en el Centro Comercial de La Vaguada y tenía muchas ganas de ir, pero me separan unos 50 kms y 3 trasbordos del transporte público…

Pero la verdad es que me podían las ganas.

Así que nada más despertarnos me enchufé a Bebé Fúturo a la mochila y me dispuse a ir al Bus Interurbano. Para mi sorpresa, se portó fenomenal el peque y no resultó ningún incordio en todo el camino. El trayecto de bus muy bien, encantada con la sorpresa.

Lo siguiente fue el transporte de Cercanías. Hubo que caminar hasta llegar allí y por el camino se durmió, así que casi todo el camino del Cercanías lo hizo dormido. Para cuando se quiso despertar, ya estábamos en destino para el siguiente trasbordo.

Así que unas pocas paradas en metro (con trasbordo dentro del medio de transporte) y llegamos fenomenal. En todo el camino no quiso teta, para mi sorpresa. O al menos no manifestó especial ganas por comer. Pero en cuanto llegamos, aprovechando que llegamos 10 minutos antes de tiempo, me pedí un desayuno y le ofrecí el pecho a Bebé Fúturo, que se enganchó con ganas.

Cuando llegó Menuda Manada nos acercamos al tumulto de la entrada al cine… Para mi sorpresa el ambiente era familiar, pero en ese plan de “aquí es como si nos conociéramos”. Me sentí mucho más integrada que en cualquier otro momento anterior en mi vida, para mí esa sensación es completamente nueva.

Aunque no era tanta sorpresa, sí era extraño ver a los medios de comunicación rodeándonos para filmarnos. Estaba avisada que iría la prensa, pero no que fueran varios los medios de comunicación que se presentaban. Ahí estaban TVE, Telemadrid, Cuatro y Telecinco haciendo eco de la iniciativa.

¿Todavía no he dicho de qué va? ¡Menudo despiste! La Sesión Teta es una sesión especial de cine en el que bajan el sonido a los decibelios adecuados para bebés y están permitidos sus llantos y darles el pecho. Por lo que siempre encontrarás con quién hablar sobre las cosas de los bebés. De momento son los martes a las 11:30 en el Centro Comercial de la Vaguada. ¿Conseguiremos más sesiones y más cines que se hagan eco?

De todas maneras, AQUÍ tenéis una de las presentaciones donde tenéis información y hasta donde salgo hablando. ¿Me reconocéis?

Pequeño Gran Desahogo

Este post no debería ir aquí… He pensado en escribirlo en muchos sitios, pero la verdad es que me tiene totalmente bloqueada con este blog. Pensé que jamás escribiría algo así, pero ha llegado el día.

Es un post en el que voy a criticar a alguien, a alguien muy cercano que espero que jamás lo lea, pero no es imposible. Necesito decirlo porque llevo dos semanas sin pasar por aquí por ello, entre otras cosas. Cada vez me veo más cuesta abajo y no me lo quiero permitir.

Mi padre me ha llamado gorda…

Y no tendría mayor efecto si no fuera la gotita que colma el vaso… y no precisamente un vaso de chupito. Podría seguir hablando y despotricando sobre la vida con mis padres, pero lo voy a dejar ahí. No tengo intención de estropear su reputación, sólo quiero sacar el tapón que no me deja seguir escribiendo con la mente libre.

Y es que me chocó mucho. No era la primera vez que me lo decía, pero lo dijo de una manera tan convencida de tener la razón, porque estaba convencido de que lo decía por mi bien. Su intención al llamarme gorda es ayudarme…

Me siento tan mal desde entonces que no hago más que evocar los recuerdos de mi infancia con mi padre. Tengo que indagar mucho para encontrar alguno en el que mi autoestima se vea favorecido. Entre la superprotección de mi madre y la dejadez de mi padre… Ufff, no tengo recuerdo bueno ahora mismo.

Siempre he creído que los quería, al menos me he convencido de ello profundamente. He querido imaginarme tantas veces mi vida sin ellos que he conseguido incluso convencerme de que los quería. Pero mucho me temo que no es así.

En fin, mejor lo dejo aquí antes de desenterrar más mierda…

Me lo voy a tomar como un aprendizaje intenso y perpetuo de qué no debo hacer con Bebé Fúturo.

Presentación a Abuelos Fúturos de MF

Como ya sabéis, Familia Fútura de PF conoció a Bebé Fúturo prácticamente antes que yo, culpa de la reanimación después de la anestesia epidural. Sé que disfrutaron mucho del momento, sobre todo por ser el primer miembro de su generación en la Familia de Abuela Fútura de PF, llega a ser hasta el primer bisnieto (con eso lo digo todo).

En cambio mi familia reside bastante lejos y eso hace difícil una visita más a menudo. Todas las visitas requieren un día de viaje de ida y otro día de viaje de vuelta con respectivas pernoctaciones. Siendo Bebé Fúturo tan pequeño todavía no nos atrevíamos a realizar el viaje todavía, así que los Abuelos decidieron hacer el viaje inverso para conocerle.

Me prometieron que no tenía que preocuparme de nada, como ya no tenía camas para poder alojarse, se irían a dormir a cualquier hostal cerca. También que no tendría que hacerme cargo de las comidas, que se buscarían cualquier cosa al respecto. Lo importante era que yo cuidara de Bebé Fúturo y que ellos lo vieran…

Lo que no me dijeron es que el plan era hacerse cargo de mi casa sin contar conmigo ni mis normas (y múltiples manías) y que eso de dormir por ahí, era dormir en cualquier sitio acolchado de mi casa.

La intención de venir por estas fechas también era celebrar mi cumpleaños, día en el que me estuvieron mareando para recibir el desayuno que ellos siempre se toman y en esta casa no se estila y, después de decirme que comiéramos lo que yo quiera, me negaron comprar una pizza (no me hace gracia cocinar el día de mi cumple, pero no pudo ser). Y como todos los años, he recibido exactamente el mismo regalo de cumpleaños.

Disfrutaron de su nieto… sí, pero todo lo que podían lo hacían viendo las fotos que se habían descargado al móvil, teniendo el de vivo y en directo al lado. Y saltándose por completo mis peticiones sobre su crianza, ejemplo: no cargarlo sentado hacia delante.

Quiero mucho a mi familia, sin ellos no sería la persona que soy ahora. Pero espero aprender de sus errores para no cometerlos. Creo que también se ha hecho duro porque he estado con ellos durante toda su estancia de 5 días (24 horas al día menos las horas de dormir y alguna vuelta que han hecho para ir a comprar el pan a la vuelta de la esquina), mientras que cuando voy a verles salgo a ver a gente que conozco y no dependemos mutuamente de ninguno.