Visita al Especialista. Otorrino III

Ya ha pasado un mes desde la última visita. Esas visita a principios de septiembre, un día después de comenzar la guardería, en la que sin estar enfermo desde hace un mes, Bebé Fúturo tenía otitis…

Ya me estaba imaginando que este mes no iba a ser diferente, y así es. Ahora tiene otitis en los dos oídos (con lo poquito que se queja el pobre). Parece ser que, si en un mes la cosa no mejora, iremos a operación para implantarle unos drenajes.

Y eso que el otorrino es una eminencia y siempre prueba alternativas para evitar la operación. Pero lo ha visto tan claro…

Sobre todo cuando en la ronda de dudas y preguntas le he preguntado si el hecho de que todavía no caminara tendría que ver con el oído. Entonces dijo que era muy probable y que era una razón más para operarle.

Como nos hemos apuntado a matronatación, le he preguntado si puede ir a la piscina. Me dijo que sin problemas. Y que no le hacen falta tampones ni nada. Cuando tenga los drenajes (lo ha dado como muy por hecho), sí habría que ponérselos.

Así que dentro de un mes, veremos… Papá Fúturo todavía tiene fe en que se mejorará y se pondrá bueno. Yo espero que con la medicación que nos ha mandado la cosa no vaya a peor.

Visita al Especialista. Otorrinolaringólogo

Vamos a resumir en “Otorrino”.

Hace meses, Bebé Fúturo se ponía enfermo a menudo de un resfirado. La razón principal ha sido entrar en la guardería. Y, la mayoría de los resfriados, desencadenaban en una otitis. Por lo menos tuvo tres y bastante seguidas con tratamientos de antibióticos. Así que nos recomendaron ir al especialista: el Otorrino.

Por diferentes vías nos llegó la recomendación de un Otorrino en particular y, al pedir cita, nos la dieron con cuatro meses. Pero nos aguantamos.

Casualidades de la vida, se resfrió cuatro días antes de la cita. No nos alegraba, pero el Otorrino vería a Bebé Fúturo en plena acción…

Y así fue, llegamos a la consulta y nos toca esperar nuestro turno. A pesar de ser finales de julio, ahí había una cantidad de gente que, por sí misma, podría repoblar un pueblo entero y volverlo realmente fructífero. Esperamos un rato curioso.

Al entrar, nos encontramos a un hombre amable y simpático que nos hizo sentarnos en una silla especial donde tenía choporrocientos aparatos. Se asemejaba a la visita al dentista. Me pidió que me sentara con Bebé Fúturo encima y le sujetara.

Le puso unas cámaras por el oído, y nada más meterlo en el primero dijo un temido “¡Ahí va!”. Parece ser que se encontró la otitis de lleno… Y eso que ni ha tenido fiebre ni dolor, nada que nos indicara a nosotros que estuviera sufriendo de otitis.

Después le puso otra cámara por la nariz.. Y de ahí sólo vimos mocos, mocos y más mocos. Era imposible encontrarle nada.

Así que nos comentó que parecía tener otitis supurativa bilateral. Que podría desembocar en una pérdida del sentido auditivo hasta de un 75% si no lo tratamos. Si no mejora, incluso habría que entrar en quirófano para ponerle unos drenajes.

Nos mandó un sinfin de medicamenos, gran parte para ser inhalados con aerosoles. Y nos recomendó dejar la guardería, dado que éste aumenta por 8 las probabilidades de sufrir esta enfermedad, aunque la lactancia materna que mantenemos le suponga sólo un 50% de probabilidades… Hemos tenido que decir que no a esa recomendación.

Así que a ver qué ocurre en la siguiente revisión… ¿Nos ahorraremos pasar por quirófano?

Visita al Pediatra. Revisión

En la revisión del año, al comentarle a nuestra pediatra que Bebé Fúturo empezó la guardería nos dijo que quería revisarle más a menudo para controlar sus reacciones. Mi hipocondríaca interior estaba encantada. Así que nos citó para dos meses después. Que era el mes pasado. Pero como quería vernos después de la revisión del traumatologo y no conseguimos cita hasta el mes pasado… Pues la cosa se ha ido posponiendo, al menos hasta el viernes.

En el traumatologo no estuvimos más de cinco minutos. Le revisó a fondo y al no ver ningún problema, nos citó para dentro de seis meses. Quiero pensar que es porque Bebé Fúturo todavía no camina y prefiere revisarle y “dar el alta” comprobando que todo va bien de verdad. Pero ya son ganas de hacernos pasear. Que soy hipocondríaca, pero ni tanto.

A la revisión del pediatra no pude asistir por trabajo y coincidió que Bebé Fúturo estaba empezando un catarro de los suyos (con moco verde y todo el pack). Así que la revisión no podía ser en mejor fecha porque de lo contrario habríamos ido de nuevo a urgencias.

Después de ponerle la vacuna de la varicela y ver que todo estaba en orden. Aunque insistió un poco en el tema comida porque está bajando su percentil de peso, pero al contarle lo que come mi pequeña lima, no insistió más. Que mi niño ya es de sólido puro y en la guardería nos dicen que come fenomenal y en casa también no hay comida que se le resista (de momento).

Sobre el catarro (o lo que sea), nos ha mandado unos aerosoles… Yo, primeriza total, me surgieron siete mil dudas, pero bueno, nada difícil. Como vamos por seguridad privada la empresa del seguro se encarga de facilitarlo, así que sólo hemos tenido que adquirir el medicamento.

El primer día fue un horror. Bebé Fúturo parecía que le estábamos torturando. Se nos caía el alma a los pies y pensar que sería así todos los días ya era insoportable. El segundo también fue mal, pero a partir de ahí, era él quien quería que se lo pusieran. ¡Daba palmas cuando nos veía prepararlo!

La calidad de sueño desde el primer día ha ido sólo a mejor. Supongo que por eso mostraba ese entusiasmo. Nosotros encantados.

Hasta ayer…

Visita a Urgencias 3. Otitis

Ya lo habréis leído algunas en Instagram, pero esto va cada día a peor. Por fin han recapacitado un poco y le han hecho pruebas para descartar cosas mayores.

¿Por qué vamos a Urgencias en lugar de a su pediatra? Porque pedir cita a su pediatra sería igual una espera de dos semanas y, por el protocolo del hospital donde está su pediatra y Bebé Fúturo tiene historial, en estos casos se acude a Urgencias.

Recapitulando… primero fuimos por una faringitis que se quedó ahí y no pasó a ser unas anginas (que Papá Fúturo y yo sí hemos tenido). Al no pasarle la fiebre, volvimos y para entonces también tenía conjuntivitis (que me contagió a mí). Por suerte, con apenas cuatro gotas de colirio se le ha quitado (a mí no). Y al seguir sin pasarsele la fiebre…

Ayer a mediodía me llaman desde la guardería que Bebé Fúturo está bastante pochito y tiene 39ºC de fiebre, le habían dado Apiretal, pero no parece que mejore y está muy intranquilo. Papá Fúturo va a buscarle y se lo lleva directamente al hospital…

Y ahí comienza mi calvario. Le ingresan para hacerle pruebas: analítica de sangre, de orina, placa de tórax para descartar definitivamente cosas y conseguir encontrar el origen del malestar desde hace tanto tiempo. Le ponen una vía y le dejan metido en boxes, lógicamente con su padre.

La cobertura no existe, las llamadas no son factibles, así que voy recibiendo por SMS a modo de telegramas informes como: “Todo OK. Puesto vía con suero, bebé dormido”… Y en mi mente salta un grito de alarma que dice algo así como: “¡¡¡¿Cómo que todo OK si tiene puesta una vía?!!!”.

Yo quería pensar que el todo OK era real. Que no pasaba nada, que no era imprescindible allí, pero la intranquilidad llegó a un punto en el que no podía pensar en lo que estaba haciendo. Todo eran ganas de salir corriendo a verle. Por fin me dio el visto bueno mi jefe y pude salir corriendo a todo lo que me permitía el transporte público…

Llegué justo a tiempo cuando le dieron el alta. Así que regresé a casa y me quedé con él. Pronóstico definitivo: otitis.

Ahora Papá Fúturo tiene gastroenteritis (cosa que ya me temía en Bebé Fúturo cuando me vomitó encima dos noches atrás), yo la conjuntivitis… Y a ambos nos ha regalado la faringitis. ¿A quién le tocará la otitis? No sé, señores… pero aquí quiero bautizar una nueva enfermedad: guarderitis.

Cuando me decían que iba a coger de todo, jamás me habría imaginado que se lo cogería de todo junto y a la vez. ¡¡Qué pesadilla!!

Visita a Urgencias 2. Conjuntivitis

La médico de urgencias me dijo la última vez que si no dejaba de tener fiebre en dos días, volviera… Y aquí estamos libres de interpretación. Papá Fúturo dice que era si no dejaba de tener fiebre a pesar de las medicinas, yo entendí que si tenía fiebre en cualquier caso.

Pero como parecía salirle moco también por los ojos, fuimos de todas formas.

Nos atendió la misma médico y después de oscultarle, nos dijo lo mismo que la última vez, pero que también tenía conjuntivitis. Obviamente en los dos ojos porque no sabe controlarse.

Nos mandó de nuevo Dalsy y colirio para los ojos. Así que ahí estamos, a base de Dalsy, limpiezas nasales y oculares y colirio.

Cuando un peque va a la guardería, toda la familia va a la guardería. Aquí estoy en la cola del médico porque vuelvo a tener dolor de garganta y me he contagiado la conjuntivitis… Y eso que la conjuntivitis no es de la guardería.

PD: Me acaba de llamar la pediatra de la guardería para preguntarme la evolución de Bebé Fúturo, está preocupada por tantos días de fiebre. Si persiste mañana la fiebre, me ha recomendado llevarle a hacer una prueba de estreptococo. Me ha gustado el gesto, aunque me ha dejado preocupada… hipocondríaca que es una.

Semana y Media de Guardería

Bueno, ya hacemos casi dos semanas de guardería y vengo a relataros cómo ha ido la cosa hasta ahora.

La primera semana el mayor problema parece que ha sido la adaptación, Bebé Fúturo no terminaba de encajar en los requerimentos que se le pedían. Parece ser que bajar las persianas suponía un problema porque no paraba de llorar. Los ritmos fueron siendo algo así como que al principio muy bien, juguetes nuevos que descubrir, nuevas emociones y eso le motiva siempre muchísimo.

A la hora de la primera siesta (una hora después de entrar) decía que todavía no estaba cansado lo suficiente, así que pasaba de esa siesta. Lo cual era un problema, porque en casa esa siesta sí la duerme. Eso nos lleva a un niño malhumorado, cansado al cual cualquier tontería le irritaba infinitesimalmente.

Llegaba la hora de la comida y, otra cosa no, mi niño se lo comía todo. Un poco a regañadientes porque tenía sueño, pero no dejaba ni las migas en el plato. En casa es lo mismo, dormir… hay que hacer malabares, es un niño al que no le gusta dormir (como su madre), pero comer le encanta, cualquier cosa y de cualquier manera, se lo zampa que da miedo (como su padre). (Sí, la madre sólo tiene cosas malas… hay que aceptarlo).

La siguiente siesta no se la saltaba ni un gitano y si le dejaban dormir dos horas, dos horas que se dormía, pero le despertaban un cuarto de hora antes de salir y eso… Volvía a ponerle de mal humor. Así que cuando salía, quien le recogiera, lo encontraba durmiendo porque le han despertado. (Una vez que duerme, lo duerme todo del tirón, al menos de día).

Por lo que en resumen, la primera semana ha faltado un poco de adaptación…

Cosa que en la segunda ha ido de maravilla. Aunque ha llorado mucho cuando veía que se quedaba en brazos de la seño en lugar de en brazos de mamá, en cuanto no me veía, se iba feliz a los juguetes y a pasar el día con sus nuevos compañeros. Por lo visto ya estaba bien adaptado y eso no ocasionaba problemas…

Pero le entraba el mal, el mal de la guardería y el martes por la noche nos encontramos un bebé con fiebre. El miércoles fuimos a urgencias, el jueves volvió a clase (aunque sigo pensando que quizás no era la mejor opción) y el jueves por la tarde era un despojito febril. Hoy, viernes, se ha quedado en casa procurando recuperarse del mal de la guardería.

Por suerte, no le he contagiado las anginas, que era lo que yo me temía, pero aún así, verle tan malito me ha roto un poquito el alma. Por suerte o por desgracia, ahora será una detrás de otra, ¿verdad?

Visita a Urgencias. Faringitis

Pues anoche Bebé Fúturo le notamos con fiebre tanto la abuela como yo. No le quisimos dar mayor importancia, estaba con los dientes. Aún así le dimos un poco de apiretal (que no sirvió para nada).

Se pasó igual la noche, con bastante fiebre.

Yo estoy pasando por unas anginas que he contagiado a Papá Fúturo (aunque está consiguiendo combatir por métodos naturales, en mi caso llegó a necesitar antibióticos). Así que por la mañana necesitaba confirmar o descartar que se las he contagiado a mi peque.

Intentamos medirle la fiebre con un termómetro digital de luz. En un segundo la mide, pero… ¡no lo recomiendo! Ha sido una mala compra por nuestra parte. Si haces la misma medición cuatro veces, nunca sale lo mismo y la diferencia llega a ser de un grado. Son muy cómodos y rápidos, pero nada fiables.

El otro que teníamos era de tipo mercurio que ya no tienen mercurio. Imposible leer nada también. Así que sabía que tenía fiebre, pero no cuanta.

En urgencias (que salió a la calle) no daba que tuviera fiebre (la frente tampoco estaba tan caliente como antes de salir de casa). Al explorarle la pediatra lo único a lo que hizo referencia es a las rojeces que tenía en la garganta, por lo que dictaminó Faringitis.

Por lo que me dicen (he tenido que ir a trabajar), se ha pasado el día llorando y sin comer, estoy preocupada. Espero que no vaya a más.

Caca de Semana

Hay años en los que todo va como la seda y no pillo ni medio catarro. Suelen repetirse muchos años buenos, pero luego hay años en los que todo me viene junto. ¿Será éste uno de esos? De momento voy por un dolor de estómago con náuseas que me dejan sin comer, algo inaudito en mí y ahora… Malditas anginas.

Pero lo grave es que sé en qué momento empezaron a adueñarse de mí, lo recuerdo perfectamente. En mi trabajo tenemos una fuente de agua con tres filtros para potabilizar el agua corriente, una tarde tenía una sed horrible y bebí directamente de ahí en lugar de llevar mi botella y esperar que se calentara. Porque no es por nada, pero parece que traen el agua del polo norte directamente. Tiene que estar a temperatura a punto de congelación.

Y ya veis, ayer, día de trabajo super importante, me quedé en casa recluida (tuve que ir, pero no me quedé).

Pero a esto le sumamos el inicio de guardería de Bebé Fúturo. Entra a las 9 de la mañana y yo llego a casa a las diez de la noche. No, no se queda en la guardería hasta esa hora (¿por qué la gente no piensa en lo que digo?). Pero eso implica que estamos trece horas diarias sin vernos. Y sí, la que peor lo pasa soy yo… Que soy la que me quejo de la situación.

Imposible llevarle a la hora que me viene bien a mí, es la hora de entrada y es lo que hay.

Cada día lo llevaba peor. Encima con la regla y sus hormonas yo estaba algo más insoportable en mí misma. Así que se ha juntado todo para decir que ha sido una semana de caca.

Catarro en el Embarazo

Como no tuve suficiente con el resfriado que me pillé en el primer trimestre, ahora, en el tercer trimestre, con toda la ciática a flor de piel, la pesadez en las piernas, entre otras cosas por sus retenciones de líquidos, y las vacaciones que empezaba a disfrutar, viene… el catarrazo.

Así que a la mierda todos los planes de ir a comprar en plan chicas los regalos para Futuro Papá, a la porra la visita a la peluquería para cortarme el pelo antes de fin de año… Bueno, venga, vale, no vamos a lamentarnos por todo, aunque ganas no me faltan.

Tener un catarro en el tercer trimestre es peor que tenerlo en el primero, al menos a mi parecer y con la comparativa que puedo hacer. Porque con el resfriado del primer trimestre todavía podía plantearme salir de casa (también hay que tener presente que era por verano) y que ahora es totalmente inimaginable. En el tercer día notaba algo de mejoría, ahora sólo veo cómo todo empeora cada día. Llevo ya unos cuatro rollos de papel higiénicos gastados en mocos líquidos que no me dejan respirar por más que me los suene.

Llevo varias semanas pensando en hacer un post homenaje para Futuro Papá, se está ganando el Título al Mejor Prepapá con creces y la verdad es que estos tres días no ha hecho más que demostrarme que efectivamente no es aspirante al título, es ganador absoluto.

Y ahora mismo me encuentro deambulando entre pensamientos de lo harta que estoy por el resfriado, de las ganas de tomarme un ibuprofeno para que se me quite esto de una vez. Las embarazadas, como bien sabéis, sólo podemos tomar paracetamol y a mí el paracetamol no me hace ningún efecto, alivia un poco el dolor de cabeza, pero el ibuprofeno a veces me ha llegado a quitar el resfriado, pero no lo puedo tomar… ¡¡Y quiero morir!!

Como bien dice Futuro Papá: “Esto nos enseña a estar más atento para la próxima vez”.

Por cierto, he descubierto un producto milagroso. ¿Os acordáis cuando hablé del Aceite de Rosa Mosqueta? Pues cuando veía que durante una temporada no iba a sonarme los mocos, me echaba un poquito por la nariz, ¡¡y mano de santo!! Estoy consiguiendo no tener la nariz en carne viva aunque en menos de 10 minutos empezaré mi quinto rollo de papel higiénico.

Resfriado en el Embarazo

Llevo tres años sin resfriarme, al menos algún resfriado que he tenido me ha durado, como mucho, 3 días… pero sin estornudar ni malestar en la garganta ni fiebre.Vamos, que nada de faltar al trabajo como veía al resto del despacho pegándose la gripe de uno a otro. De eso se deduce que mis defensas siempre han trabajado muy bien y han sabido combatir los virus desde el principio…

Pero oye, tú. Quédate embarazada y verás. Sé cuándo me resfrié… un domingo a media tarde en la terraza de mis suegros. Llevaba una chaqueta vaquera puesta y me preguntaban constantemente si tenía frío. Y la verdad es que no, evité beber algo fresco y cuando ya sí empezaba a sentir una pequeña bajada de temperatura me refrugié dentro. Yo me creía salvada…

Hasta que el lunes se me vino todo encima. Era incapaz de pensar de forma clara y todo mi cuerpo me exigía tranquilidad. Me sentía muy febril, como no me sentí nunca. Preguntaba si había termómetro, si mi frente estaba caliente… ¡¡pero nada!! Yo estaba mal. Por suerte mi jefe se compadeció de mí y me ofreció irme a casa. Ni lo dudé… me fui a casa, me puse el termómetro. ¡¡Y nada!!

Al día siguiente, entre la primera ecografía, medio día de descanso  y estrés en el trabajo no pude ser consciente de cuán malita estaba, pero me ha costado mucho disfrutar de los eventos. Igual el miércoles y el resto de los días.

Hasta que el sábado por la mañana la calentura me ha explotado en la cara, literalmente. Va desde la base de la nariz hasta la comisura de los labios. Obviamente tenía mucha fiebre y por dentro.

Pero claro… ¿qué te tomas? Nunca has tenido un resfriado de tal magnitud y la verdad es que si estuviera en circunstancias más normales, me tomaría ibuprofenos como si no hubiera un mañana. No me gusta tomar muchos, pero menos me gusta pasarlo tan mal… Pero con Futuro Bebé en la barriga no quería tomar nada.En un momento de desesperación tomé un poco de propóleo (después leí que los efectos en el embarazo son desconocidos y me sentí culpable). Había leído en las recomendaciones de mi ginecóloga que sólo se recomienda tomar paracetamol, así que fui a la farmacia a pedir las dosis más bajas posibles (500 mg).

Finalmente decidí ir a la Clínica debajo de casa (donde no hace falta pedir cita). Esa mañana estaba mal, me levanté mareada, estaba más febril que nunca y la verdad es que estaba muy embotada. La doctora se aprovechó de mi malestar y coló a todos los que podía colar y cuando me atiende, tiene la desfachatez de decirme que no puedo tomar absolutamente nada (concretamente ni paracetamol)… sólo efferalgan. Cuando miras la composición, ¡¡es de paracetamol de 1gr!! Me lo ha recetado cada 4 horas. Porque estaba mal… pero a esa clínica no vuelvo.

Futuro Papá tiene la teoría de que mis defensas no pueden actuar porque también actuarían contra Futuro Bebé y el cuerpo es sabio, por lo que mis defensas están dedicadas a cuidar a Futuro Bebé y a mí… que me zurzan. Por fin estoy mejor, pero me duele la calentura del labio.