Nuestro Porteo

Una de las primeras publicaciones que hice en el blog fue hablando de mi intención de portear y de cómo he llegado a ese concepto. Desde entonces ha pasado tiempo y sólo he hecho una referencia aquí, pero creo que ahora que he probado casi de todo, puedo hablaros mejor de ello.

Yo tenía expectativas bastante altas sobre el porteo y debo reconocer que han sido superadas. Conocía los beneficios para el bebé y me centré en ellos, pero no vi las ventajas que eso suponía para la madre.

A ver si me explico. Una de las ventajas es que lloran menos y, claro, yo ahí sólo veía lo bueno que era para Bebé Fúturo que no llorara tanto, pero no me hacía a la idea del relax mental que eso podía significar para la madre. Y como eso, otras muchas cosas.

Ya hablaré de los sistemas que hemos usado y cuan útil han sido en cada caso. Pero la sensación de lo que hemos vivido merece un post aparte.

Para nosotros ha sido libertad, compenetración, unión, paz. Sentirle conmigo y sentirle feliz. Verle dormido y hacer cosas en casa sin preocuparme si le oigo o no llorar.

Recuerdo algún tiempo en el que siempre que le ponía en el fular se quedaba automáticamente dormido. Alguna vez hubo que lloraba hasta que te movias, pero son las menos, sólo al principio.

Lo que nunca he conseguido fue darle el pecho mientras porteaba. Es algo que todavía me pregunto cómo se puede hacer. Me habría gustado y he puesto mi empeño con la bandolera, pero al final era más engorro que solución.

Hay tiempos en los que hemos porteado menos por mal tiempo o porque directamente no le veía y tampoco se terciaba. Echo en falta haber porteado más en esas épocas.

Ahora porteo a la espalda. Hasta ahora no lo hemos hecho mucho, sólo en espacios controlados, porque no le veía la cara y no colaboraba mucho para ponerse. Pero ya tenemos dominada la técnica y, con el buen tiempo, si no salimos en familia a tomar algo o a ver a un amigo, me lo encasqueto y salimos a ver el pueblo.

Hasta ahora jamás me ha dicho nadie (exceptuando un personaje de nuestras vidas) que Bebé Fúturo fuera mal ahí. Siempre que nos cruzamos con alguien por el pueblo alababa lo bien que iba “junto a su mamá”. Quizás dos personas, una de ellas este personaje, que sí que me hacían comentarios que en el carrito sufriría menos mi espalda y por más que decía que estaba perfectamente porque era un buen sistema y no de los malos, insistían.

La personaje de este cuento lo hacía porque si lo porteaba en lugar de llevarlo en el carro, ella no podía llevarlo. Que es muy así ella…

Ahora nos miran entre sorprendidos y maravillados. Entre que todavía porteo y que mi abrigo lo puedo poner para portear a la espalda… Ayer vi cómo lo flipaban.

Papá Fúturo no portea tanto. La verdad es que no tiene un abrigo de porteo y, no entendemos por qué, él sí lo sufre más en la espalda. Seguramente ahora con el buen tiempo que no necesitamos ir tan abrigados y el porteo a la espalda se anime más.

Lo único que me queda es, a los que aterrizais aquí por primera vez o escucháis hablar de porteo por aquí por primera vez, es que os dejéis asesorar por un profesional y contactes con una Asesora de Porteo. Es importante no llevar a los bebés en portabebes colgonas y diferenciar lo que el mercado denomina ergonómico con lo que lo es de verdad. No entiendo cómo esto no está regulado por el Estado y cómo las marcas con renombre en puericultura infantil permita que una colgona lleve su marca.

Visita al Especialista. Neurocirujano Pediátrico

Y aquí la gente me preguntará cosas como, ¡¿que van a operar a Bebé Fúturo?! ¿De qué y por qué? Y no hay nada más lejos de la realidad.

Con mi “reciente” parto me enteré que el cirujano no necesariamente tiene que operarte y hacerte cirujía para visitarle, es un especialista más entre sus compañeros, el resto de médicos. Relacionar la cirujía con el cirujano es un error muy común, aunque totalmente lógico, pero es como el que relaciona el traumatólogo sólo con los huesos y no con los músculos. Pues sí, el traumatólogo también es el especialista en músculos, igual que el cirujano también es el especialista en columna vertebral… Y el ano (¿os acordáis que tuve una fisura anal? Mi ginecóloga me dijo que si no se curaba con el laxante, me derivaba al cirujano).

Pues bien, en la última revisión (9 meses) con la pediatra (os recuerdo que le encanta derivarnos a especialistas, hasta ahora hemos pasado por el endocrino pediátrico, traumatólogo pediátrico y estoy deseando conocer al siguiente especialista en la lista…) se dio cuenta que Bebé Fúturo tenía la terminación de su culete (o el principio, según se mire) “asimétrico”, por lo que nos mandó a una ecografía de coxis para asegurarse que no pasaba nada (os lo conté AQUÍ).

Yo, conociéndola, estaba muy relajada. No hay nada mejor para una hipocondríaca que la deriven a especialistas para asegurarse preventivamente que todo va bien.

En la ecografía nos dijeron lo que ya sabíamos, que no se podía ver nada porque era muy mayor y ya tenía el hueso formado. Así que volvimos a la pediatra que nos dijo que fuéramos al neurocirujano pediátrico para que valorara la necesidad de realizar una resonancia magnética. Aunque la resonancia en sí no es peligrosa, a Bebé Fúturo, por su corta edad, habría que sedarle, y aunque no supone un gran problema porque se sedan niños a diario, si no es justificado y necesario, hacerlo es tontería. Y para valorarlo, nada mejor que el especialista en cuestión.

Así que allí nos plantamos ayer (cuando teníamos cita), para que el cirujano revisara a Bebé Fúturo y nos aconsejara sobre hacer una resonancia magnética o no. Tuvo la amabilidad de explicarnos que la “rabadilla” asimétrica suele ser un síntoma de una bifurcación en la columna y acarrea una serie de problemas que cuanto antes se atajaran, mejor. Pero viendo el desarrollo de Bebé Fúturo y tras analizarlo en profundidad considera que sería totalmente innecesaria.

Aún así, nos ha recomendado una revisión dentro de tres o cuatro meses, para reconocer su funcionamiento motor al andar. Y hasta aquí las novedades de mi pequeñín. Cada día me gusta más mi pediatra…

Matronatación para bebés… ¿Imprescindible?

Como ya os anuncié en el último #FotoFinde, nosotros no nos hemos apuntado a Matronatación, pero sí que vamos a la piscina. Debido a que Tito Fúturo (novio de Tita Fútura) es monitor de la piscina municipal y en su día me recomendó no hacerlo porque al no atender a “órdenes”, hay muy pocas cosas que enseñarles y lo único es que habría que ir a menudo para que no se le olvide, pero que el dineral que cuestan las clases sería mejor que nos lo ahorrásemos.

Haciendo caso al buen hombre la primera vez fui toda decidida con Bebé Fúturo y me llevé un chasco. Aunque no se hagan muchas cosas en Matronatación, sí te dan como pequeños principios que hacer con el bebé. Porque cuando yo fui tenía la sensación de que lo estaba ahogando o no haciendo bien. Tenía la sensación muy clara de que había cosas que debería saber y que no sabía. Y sí, Bebé Fúturo se divirtió muchísimo, era su primera experiencia y claramente lo gozó.

Después en la ducha tampoco se facilitó nada. Y eso que sólo nos quitamos el cloro porque de verdad, aquello era insostenible. Estaba sola con él y claro, él no se mantiene de pie solito, así que no podía dejarle sin sujeción ni para ponerme la toalla… Bueno, menudo caos. ¡Pero aprendimos para la próxima! (Sí, soy de esas personas que no necesitan controlar la situación para atreverse a hacer cosas nuevas. Yo aprendo con la propia experiencia).

A la siguiente, como ya comenté, vino Tita Fútura con nosotros y ella sí que nos enseñó muchísimas cosas (que espero no olvidar), entre ellas:

  • De las primeras cosas que se les enseña a un bebé es a sumergirse bajo el agua. Para ello, como todavía no saben, es importante tener un pequeño ritual para que con el tiempo sepa que cuando hacemos eso, le vamos a sumergir. Nos recomendó dar como tres chapuzones grandes y lentos antes de meter la cabeza debajo del agua y en el último, soplarle la cara para que, como autoreflejo, cierre las vías respiratorias y no le entre agua en la sumersión. Espero haberme explicado… En caso contrario, decídmelo en comentarios y edito para intentar ser más clara.
  • Lo siguiente es que el bebé aprenda a flotar. No lo va a hacer de la noche a la mañana, es algo que requiere bastante tiempo y seguramente varias sesiones. El bebé se ha metido por primera vez en un charco (grande) y es algo que impresiona. Ya veréis cómo se agarra al principio desesperadamente a la madre para agarrarse a esa confianza que él (o ella) no tiene. Somos nosotras (o nosotros) quienes le transmitimos la tranquilidad que necesita para la experiencia con el agua y hasta un rato más tarde, el bebé no se relaja. Y para flotar, hace falta que se relaje… Para ello nos recomendaron que le pusiera la cabeza contra el hombro con el bebé panza arriba y haciendo eses largas y lentas hacia atrás le llevásemos por la piscina.

Bebé Fúturo esto último todavía no se sentía con confianza para hacerlo, así que tuvimos que hacer lo mismo con él panza abajo. Obviamente hay que ver al niño y no obcecarse con hacerlo exactamente cómo se dice. Acabamos el rato de piscina que casi flotaba solo con un churro y él encantadísimo de la vida.

En las siguientes, cuando él ya flote perfectamente y se sumerja sin problemas, pues ya haremos juegos más complicados. Pero de momento con esas cosas y unos buenos chapoteos tenemos diversión para rato. Estamos deseando volver.

Para la hora de la ducha, una vez que salimos, he necesitado llevarme material extra. Le pregunté a Reloj de Madre que nos comentó que también iba a ver qué hacía ella, porque yo lo veía como imposible de gestionar. Y me quedé con el truco de ducharme con el mismo jabón que el bebé.

Lo que sí que tenía claro era el hacerme con una tonga o un portabebés ayuda brazos para el agua (se lo he pedido a los Reyes Magos, a ver si he sido buena…). Como de momento no lo tenía, pues me cogí la bandolera que usaba en verano para amarrarlo a mí durante la ducha. Ella lo hacía sin ayuda, pero es que Bebé Fúturo ya tiene un peso considerable y encima le encanta tirarse por todos lados para suicidarse. Con la bandolera nos apañamos bastante bien…

Aunque la verdad es que esta última vez, al poder contar con la ayuda de Tita Fútura para sujetarle mientras me vestía, la experiencia no fue tan traumática… Veremos a la siguiente.

¿Habéis ido a clases de Matronatación? ¿Qué os han enseñado? ¿Os gustaría ir a la piscina? Contadme si finalmente os animáis después de lo que os cuento…

Nuestro Cambio de Habitación

Lo sé, llevo bastante más que bastante sin aparecer más que para lo imprescindible… de nuevo. Pero nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos hecho lo inimaginable: cambiar a Bebé Fúturo de habitación.

Hasta ahora colechábamos, cada uno en su sitio: Papá Fúturo en mi lado de la cama, Bebé Fúturo en su cuna y yo en medio, en el lado que habitualmente siempre ha sido de Papá Fúturo. Más que nada porque era el sitio donde cabía la cuna, en mi lado no había manera de meter nada y de lo contrario, la mudanza habría sido estrafalaria.

Llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea, quizás Bebé Fúturo se despertaba por las noches por los movimientos míos, los ronquidos de Papá Fúturo. ¡O vete tú a saber! Pero cada día me resultaba más atractiva la idea de cambiarle de habitación por muchos motivos.

Lo que definitivamente me animó fue leer ESTE ARTÍCULO de Mi Pediatra Online. Me di cuenta que la que no estaba descansando nada de nada era yo, la que cada día tenía un humor más de perros era yo y que no podía seguir en esta situación. Papá Fúturo no descansaba bien tampoco, yo no tenía un descanso de calidad y esa situación se tenía que terminar o acabaría yo durmiendo en la cuna con él alguna noche. El niño se le notaba que dormía bien, pero yo, con cada mínimo ruido, lo sacaba de la cuna para darle teta y creo que más de una vez lo he hecho de forma involuntaria. Y estamos hablando de un niño de nueve meses y ocho kilos y medio…

Bueno, pues el domingo de la semana pasada, allá por el 22 de noviembre (parece que fue ayer) trasladamos su cuna a su habitación y desde entonces, allá se acuesta todas las noches.

¿Cómo ha sido el cambio para nosotros? Vamos a analizarlo…

(Nota: esa semana Papá Fúturo tenía turno de Noche durante toda la semana)
Día 1 (domingo, 22/11/2015): Estaba derrengada, la verdad. Se despertaba una media de cada media hora u hora entera… Así que al tercer despertar, lo metí en la cama y finalmente durmió toda la noche conmigo.
Día 2 (lunes, 23/11/2015): no sé si por el cambio de tiempo, por el cambio de hábito, por frío, calor o santas pascuas, pero se despertaba cada hora, hora y pico. Yo, de sueño ligero, estaba siempre a punto de dormirme o recién dormida cuando me llamaba. Por lo que me interrumpió todos los ciclos de sueño. Pero aguanté toda la noche con él en la otra habitación.
Día 3 (martes, 24/11/2015): Tardó muy poco en dormirse y se despertó sólo 2 veces en toda la noche, diez minutos cada vez. Me siento algo más descansada. A las tres y media y a las seis y media.
Día 4 (miércoles, 25/11/2015): Se durmió muy temprano, sin cenar, y se despertó a las 9:30, con dos despertares. A las tres y media y a las seis y media.
Día 5 (jueves, 26/11/2015): Parece ser que ya empezamos la rutina de dormirnos pronto, dos o tres despertares más o menos a las mismas horas y dormir bien.
Días 6, 7 y 8 (viernes – domingo): Pues más o menos la misma tónica, dos despertares, ya voy casi sonámbula y me duermo dos minutos mientras toma teta. No estoy fuera más de diez minutos de la cama.
(Nota: Papá Fúturo termina sus turnos de noche y está libre durmiendo con nosotros)
Día 9 (lunes, 30/11/2015): Debo de estar hormonando porque por la mañana me despierto derrengada y apenas fueron 3 despertares. Quería matar, a todo se le suma un día horrible, bronca del jefe (el martes, después de dormir) y todo horrible.
Día 10, etc. (martes, 02/12/2015 – hoy): Bueno, ya hemos asumido que va a tener dos o tres despertares nocturnos y habrá días en los que yo descanse mejor o descanse peor. Pero la calidad de vida en la familia se ha recuperado un poco.

Creo firmemente que el cambio ha sido a mejor, simplemente habrá días en los que esté mejor o peor en función de cuánto sueño profundo he tenido por la noche. A veces será más o a veces será menos, pero definitivamente los días que son más me siento MUCHO más descansada que los días de colecho en los que descansaba mejor. Eso sí, ha sido más duro de lo que me esperaba y si pienso que ha sido mejor ha sido por un tris porque nos planteamos volver a cambiar la cuna… Pero bueno, vamos a resistir un poco más.

PequeTrucos. A la hora de vestir

Cada maestrillo tiene su librillo y quizás a alguien le dan ideas nuevas las cosas que nosotros usamos en nuestro día a día. Y, por supuesto, me encantaría leer las vuestras en los comentarios y que surjan nuevas formas de llevar nuestro día a día. Si funcionan, ¡las retransmito!

A la hora de vestir, siempre, siempre, siempre hay una prenda que nos resulta totalmente imprescindible: el body. Sea verano o sea invierno, pero un body lleva puesto, de manga corta, de tirantes o manga larga. ¿Y esto por qué? Muy fácil, un bebé si no se mueve mucho, lo mueven mucho y estar todo el rato pendiente de que lleve los riñones bien tapados es un tostón.

Papá Fúturo ha pagado el pato alguna vez en verano que, haciendo caso omiso a mis recomendaciones, le puso sólo una camiseta (con el calor que hizo como para ponerle nada más) y se las ha visto y deseado con taparle bien la espaldita. Una y no más, santo Tomás. Las camisetas las dejamos para cuando dejó de hacer tanto calor ponérselo sobre bodies de manga larga. Pero el body ha sido nuestro imprescindible.

Otra gran revolución, una vez que el frío se va haciendo cada vez más presente, han sido los leotardos. Siempre ha estado con calcetines, pero en mi tierra el frío arrecia de verdad (ya tenemos nieve a 5 metros más de altura) y los leotardos, por mucho que se los quiera comer, no se los puede quitar.

Los calcetines estaban más fuera que puestos, en verano no nos importaba mucho (quizás aquí mi madre primeriza desnaturalizada salía a flote), pero en invierno es un problemón cambiarle a calcetines secos cada media hora. Así que con leotardos, como no se los puede quitar, vamos mejor. Le tapan todo y tampoco hace mucho amago de comerse los pies.

Hasta aquí toda su ropa interior: body y leotardos. El resto es como a los muñecos: intercambiables. Camisas, camisetas, pantalones con o sin tirantes, chándal, etc. Casi nunca le pongo un conjunto completo, pero cuando me da, le pongo monísimo de la muerte.

Por la noche recurrimos siempre a los pijamas ranitas. Esos enterizos que le tapan hasta los pies, nada de los que tienen los pies abiertos, me parecerían una guarrería. Preferiblemente que tengan peluchito por dentro.

En cualquier caso, cuando no es así, ¡tampoco hay problema! Nada como un buen saco de dormir. Los hay de diferentes tamaños, pero el último que compramos va de recién nacido hasta los 3 años, ¡así que ideal! No tenemos que preocuparnos de atar las mantas a los barrotes de la cuna (truco proporcionado por un amigo), ni de estar tapándole cada dos por tres, se mueva como se mueva, está bien abrigado. El que hemos comprado tiene un compartimento especial para abrir en verano y así no pasar tanto calor.

Así que, a parte de la ropita de cada día, que va en gusto y colores, mis recomendaciones son:

  • Bodies a tutiplén
  • Calcetines en verano y leotardos en invierno
  • Saco de dormir en lugar de mantas

¿Os ha gustado esta nueva sección del blog? ¿Qué usáis vosotros en vuestro día a día que os resulte imprescindible?

Parto Imaginario VS Parto Real

Igual que os he contado aquí mis impresiones del embarazo (tanto el Imaginario como el real), hoy os cuento el parto que me imaginé y el que tuve realmente.

¿Cómo me imaginaba mi parto?

Caracterizandome por mi pesimismo natural yo, de nuevo, me imaginé lo peor de lo peor. Me imaginaba varios escenarios cada cual peor que el anterior.

Primero, que tendría contracciones de Braxton Hicks durante varios días y en alguna ocasión alguna contracción más dolorosa, por la cual haría siete viajes innecesarios al hospital que me mandarían a casa cada vez hasta que finalmente me cogieran al tercer día de dolores insoportables. Aún así, estaría casi veinte horas de parto y no me conseguían poner la epidural.

Segundo, que tras varios días con contracciones de Braxton Hicks una noche que Papá Fúturo trabajara rompiera aguas y fuera de color verde caca (esto a las dos de la madrugada). Como bien se sabe, si se rompe aguas se puede ir con cierta tranquilidad al hospital, pero cuando el agua tiene color rojizo/rosado o verde/marrón hay que ir echando leches.

Tercero y que he tenido siempre, que el bebé naciera con una vuelta de cordón (o dos o tres). Es lo que más pánico me daba… Supongo que es de esos miedos aprendidos.

Como podéis ver, en todos los casos era un parto vaginal.

¿Cómo ha sido mi parto?

Tras comprobar con los monitores de la semana 38 que no tenía contracciones ni que Bebé Fúturo se había dado la vuelta, mi ginecóloga me dio tres opciones de fechas para ingresar a una cesárea programada.

Acudimos a la fecha citada en el hospital acordado y tras una mañana infernal de espera, entré a quirofano con Papá Fúturo y, sin dolores, nació Bebé Fúturo.

A los dos días andaba pasillo para arriba y pasillo para abajo y al tercero subía escaleras sin problemas.

Lo único es que debo reconocer que no me esperaba las dos horas y media de espera de la recuperación de la anestesia, por lo que el piel con piel fue inviable hasta casi tres horas después.

Igual que mi embarazo, fue un parto de envidia. Pero ciertamente habría preferido tener la experiencia de un parto vaginal, por no decir natural. Sí, yo iba dispuesta a no ponerme la epidural, a vivir la experiencia como lo que es: el trabajo de una madre. El sacrificio y la felicidad que supone traer a un ser a la vida y vivirlo como la experiencia más mística que podría tener jamás. Quizás para la próxima…

Mi opinión sobre la Lactancia Materna

Apenas llevo siete meses dando pecho y no sé cuánto tiempo más nos queda a Bebé Fúturo y a mí de disfrutar de ello, pero creo que soy libre de dar mi opinión si quiero en ésta, mi Santa Casa 2.0.

Nadie es mejor madre por dar o no dar el pecho, es una decisión propia de cada una. Y conozco casos en los que tampoco es una decisión propia y no hay más remedio que sacar el biberón, porque de donde no sale nada, no hay nada donde sacar. Yo no soy nadie para juzgar las decisiones ajenas.

Y ahora es cuando confieso que si yo no hubiera sido capaz de dar el pecho, me habría sentido mala madre. Es así y así lo siento y lo he sentido siempre. Que no sea mala madre por ello no significa que no me hubiera sentido mala madre. Creo que es de vital importancia dar el pecho y no por sus múltiples beneficios.

Por favor, seamos realistas y coherentes. Dar lactancia materna no aporta una gran multitud de beneficios, es la leche artificial la que tiene diversas contraindicaciones. Dar el pecho es lo natural, lo biologicamente establecido.

Por favor, no hagamos de mis palabras un mundo, porque ahora vendrán todos y todas a decirme “Yo he sido criada con biberón y aquí estoy tan sana”. Tendría mucho que objetar al respecto, la verdad.

Y me voy a poner yo de ejemplo. He sido criada con biberón. También sufro habitualmente de hipotiroidismo, ¿lo tendría si hubiera sido criada con teta? Quizás, pero me niego a decir que estoy tan sana… No me afecta en mi vida diaria, no me da nada de trabajo esta dolencia, pero no creo que sea fruto de la casualidad. Ni mi madre ni mi padre lo padecen…

Otra cosa, sufro un exceso de peso que, sin ser demasiado preocupante, no está dentro de los límites saludables. Y no se puede achacar a una alimentación insana o a falta de ejercicio. ¿Es por el biberón? Está estudiado que la obesidad es una causa que puede ser producida por el biberón y no necesariamente en edad infantil.

¿He dicho que la leche artificial es mala? No, salva muchas vidas, muchísimas e, indudablemente, es mejor que morir. Pero estoy muy cansada y harta de que digan que la Lactancia materna aporta muchos beneficios.

Y soy la primera persona que dice que dar el pecho no es un camino de rosas. Para nada. Yo he tenido que suplementar a mi hijo, he tenido grietas y las crisis de lactancia no han tenido nombre. AQUÍ cuento mi experiencia… Sin pezoneras no habría sido capaz. Pero a día de hoy, me alegro mucho de haber superado los obstáculos.

Nunca me imaginé lo cómodo que es estar fuera de casa llevando lo justo, sin comida para el peque y, simplemente, sacar el pecho y verle feliz y satisfecho porque no necesita nada más. Bueno, sí, pañales y toallitas.

Pañales Desechables. Segundo Encuentro

AQUÍ os prometí que haría una crítica concienzuda sobre las diferentes marcas de pañales que he probado y cómo me ha ido con ellas. Por lo que vengo a desgranar mi experiencia para quien pudiera aportarle algo.

He probado de la Talla 2 las marcas de Carrefour, Dodot Sensity y Chelino. Las de Carrefour me llegaron en una tarta de pañales preciosa, los Dodot Sensity los compramos en una superoferta de nuestro supermercado online y los Chelino los compramos en la fábrica de Indas directamente (tal y como os cuento en el post que os referenciado antes). Aunque después cuando repetimos los compramos en una tienda online…

Cuando pasamos a la Talla 3 sólo nos quedamos con Chelino.

Carrefour Talla 2

Son los que menos me han gustado. Tienen muy buena fama y conozco a muchísima gente a quienes les ha ido muy bien, pero la verdad es que son los únicos pañales que han puesto el culito de Bebé Fúturo rojo. No fue muy exagerado, pero yo sí he notado que le ha irritado más que cualquiera de los otros pañales. De precio, pues no sé… como ya os he dicho nos llegaron de regalo. La absorción me pareció buena. El diseño muy sencillo y blanco. La verdad es que no los he gastado todos por lo que ya os he comentado, pusieron el culito de Bebé Fúturo un poco rojo y cuando nos quedaban unos pocos, directamente descarté su uso.

Dodot Sensity Talla 2

Estos pañales tienen una particularidad. Tienen una franja amarilla a lo largo del pañal. Al principio pensábamos que formaba parte del diseño sencillo pero resultón del propio pañal, hasta que un día Papá Fúturo se dió cuenta que dejó de ser amarillo para volverse azul una vez que Bebé Fúturo meó. Obviamente son los pañales que más a menudo cambias porque los recién nacidos están todo el rato haciéndose porropopó. Entre que eres primerizo y que lo cambias, con suerte, casi cada hora, que tengan este invento para prever si hace falta el cambio o no, ¡es genial! Porque el porropopó suena cuando sale, es muy evidente, pero a veces hace más pipí que porropopó y no tienes claro, hasta que le coges el punto a ser padre, si es necesario cambiar el pañal.

He tenido siempre la sensación de que son bastante resistentes en cantidad de pipí, pero la verdad es que con lo a menudo que se hacía porropopó no lo hemos podido averiguar a conciencia. En cuanto a precio, pues no es algo apto para todos los bolsillos, pero pillando superofertas puedes hacerte con un arsenal por un precio aceptable. No le han hecho en ningún momento ninguna rojez al culito de Bebé Fúturo, por lo que estuvimos muy contentos.

Chelino Talla 2

Era de los que más cantidad de pañales teníamos y de los que más hemos tirado, lógicamente. Nos han ido muy bien, estuve muy contenta con ellos. Cuando nos quedábamos sin pañales de tela para usar por la noche, usábamos los chelino y cuando dejó de ser tan recién nacido como para hacer porropopó con cada toma, aguantaban toda la noche del tirón. Nunca hemos tenido escapes y el culito de Bebé Fúturo también estuvo más blanquito que la leche. Me gustaron muchísimo.

Chelino Talla 3

Como nos fue muy bien la Talla 2 de esta marcha y teníamos de la Talla 3, continuamos con esta marca. Que siguió siendo fabulosa… hasta que hemos tenido que comprar más.

No nos salía rentable acercarnos a la Fábrica de Indas a comprar más pañales Chelino y buscando en internet nos decidimos por comprarlos online. Los que tenían en stock los vendían como “Más Finos” que los normales y no pensamos que hubiera mucha diferencia.

ERROR. Fue un absoluto y completo fracaso. Efectivamente son más finos e igual de bonitos, pero nada efectivos. En su favor puedo decir que el culito de Bebé Fúturo sigue perfecto, pero todas, y con todas digo TODAS, las noches tiene escapes. Por la mañana amanece con el pijama y el colchón de la cuna completamente mojados. Y ya está así en la segunda toma nocturna (sólo hace 2). Para que no ocurra, hay que apretarle mucho la cintura y se le nota incómodo. Ha sido una grandísima decepción porque por lo general estábamos muy contentos con Chelino.

Toallitas Chelino

No me planteo probar otros, la verdad es que me gustan muchísimo. Tanto el olor suave que tienen, como el hecho de que tengan leche de almendras en su composición. De todos los que he probado (en casa de Abuela Fútura de PF compran a veces unos normales) son, con mucha diferencia, los que más me gustan. Los pañuelos, como mucho, salen de dos en dos, aunque en el último paquete ni eso. Son paquetes bastante grandes y la tapa-pegatina que los cierra funciona fenomenal durante todo el tiempo de uso.

Por las noches pongo cuidado para guardar el paquete con la tapa hacia abajo para que no se sequen los pañuelos de arriba, pero en general guardan una humedad precisa. Creo que debo agradecerles no haber tenido que usar casi nada de crema de culito de bebé.

Hasta aquí mi crítica sobre los pañales desechables que he usado.

Pañales de Tela. Corrección

Continuación de Pañales de Tela. Primer y Segundo Encuentro

Ayer recibí el siguiente comentario en esta foto de IG de Aprendiendo a ser Mamá, cosa que agradezco mucho porque una cosa buena que tiene el hablar sobre las cosas es que te hablan de las cosas que haces mal y así puedes corregir:

Uy me llama la atención que uses el jabón lagarto… Yo tambien uso pañales de tela pero todos, incluido el fabricante y la tienda donde los compré, así como otras mamis me han desaconsejado el uso de este jabón o cualquier jabón tipo Marsella para lavar pañales, porque tiene base oleosa y acaba repercutiendo en la absorbencia del pañal…

De ahí me puse a buscar información y es cierto que perjudica la absorbencia del pañal. Así que hemos decidido usar otro método (aún más sencillo).

Le quitamos los excesos de heces que tiene, guardamos en un cubo y metemos a la lavadora con las nueces de lavado (ya os hablaré de ellas). Una vez a la semana le pondremos vinagre o bicarbonato y a ver qué tal.

De momento, en el primer lavado, hemos notado que los absorbentes de cáñamo están mucho menos rígidos.