Mi Embarazo Imaginario VS Mi Embarazo Real

Entre cómo te imaginas el embarazo y cómo lo vives hay, siempre, una enorme diferencia. Yo, a una edad, me lo imaginaba de una manera, pero a medida que mis amistades más cercanas iban teniendo su propia experiencia y yo iba adquiriendo conocimientos sanitarios, toda esa ideología se esfumó para convertirse en otra historia muy distinta.

¿Cómo me imaginaba mi embarazo?

Pues siempre he sido una persona pesimista, pero de toda la vida. Si algo podía salir mal, podría salir mal y me lo imaginaba de mala manera. Lo cual nunca me quitó las ganas de seguir adelante, simplemente me hacía consciente a una realidad con la que podía tener que enfrentarme y lo haría mejor si estaba ya mentalmente preparada. Luego también soy persona emprendedora, por lo cual, nunca dejaba de intentar nada.

Y así me enfrenté al embarazo… Pensando que, igual que AmigaN, iba a tener todo el embarazo una acidez por la que no podría comer. O como AmigaS con una ciática que no me dejaba ir a trabajar desde el cuarto mes. Encima te enseñan que las hormonas en el embarazo se disparan y si ya era un horror durante mis ciclos menstruales, durante el embarazo sería un no parar de desequilibrar al pobre Futuro Papá, cosa que le pasó a AmigaA.

Pero ya te pones a obtener más información y te das cuenta de lo realmente difícil que es quedarte embarazada. Por lo que yo no dudaba que tuviera que hacerme un tratamiento de fertilidad. Más todavía teniendo presente que mi madre tuvo dificultades para quedarse embarazada y tuvieron que hacerle tratamiento. ¿De qué? Ni idea… Cuando le digo que tengo hipocondría se pone a rezar porque cree que me voy a morir. Ella va al médico, cuando sale y le preguntas qué tiene, nunca sabe lo que le ha dicho el médico. Pero bueno, eso es otra historia.

De repente, resulta que te quedas embarazada… Pues yo, obviamente, me imaginaba con el embarazo a término mucho antes de lo previsto. Tanto es así que tuve un sueño premonitorio al respecto. Por la cual preferí no coincidir mucho en el baño con una compañera que aparecía en el sueño.

Luego está cada una de las pruebas que te tienes que ir haciendo. Yo, en mi embarazo imaginario, ¡¡todas salían mal!! Además, sigo con pánico de que alguno de los que me quedan salgan mal por algún valor estúpido. Por supuesto que contaba con tener preeclampsia o diabetes gestacional. Lo único que no me esperaba era el hipotiroidismo… pero porque no lo conocía.

En mi embarazo imaginario pensé que me iba a dar cuenta de que estaba embarazada por mi primera o segunda náusea. Que una mañana me levantaría a toda prisa para echar por la boca hasta lo que no había comido. Y por la que empezaría a sospechar que tendría un positivo. No pararía de dormir por las esquinas a todas horas y todo el rato.

En resumen, mi embarazo sería por un tratamiento de fertilidad, tendría náuseas y somnolencia de caerme desmayada por las esquinas, sufriría de acidez y ciática desde que esto fuera posible, abortaría, tendría a Futuro Papá a punto del divorcio por mis cambios hormonales, no podría comer bien por la diabetes gestional (además de la acidez) y mis tensiones serían de subirse por las paredes.

 ¿Cómo ha sido mi embarazo?

Hay muchísimos síntomas para saber si estás embarazada antes de tener la falta. Cuando en realidad no se está embarazada se llaman “psicosíntomas” porque el cerebro se los imagina: dolores de implantación que en realidad son dolores de regla porque se le parecen un poco, manchado de implantación que se parecen al sangrado previo a la regla, náuseas o ascos y suma y sigue… ¡¡Ninguno!! Nada, ni las míseras náuseas o ascos. En faltas anteriores sí que tuve psicosíntomas, pero en el que estaba embarazada de verdad… Porque me hice el test una semana después de la falta, si no… sigo sin saber de mi embarazo.

Entre los síntomas del primer trimestre destacan las náuseas y la somnolencia… Nada, casi podría asegurar que estaba más activa que nunca y no había olor que me repugnara. Todo iba como la seda. Seguía sin ser realmente consciente de que estuviera embarazada.

Las pruebas salieron todas a pedir de boca. Por no tener, no tenía ni anemia. Futuro Bebé se desarrollaba adecuadamente y no había nada que me hiciera sospechar que había un bebé dentro. ¡Hasta estaba bajando de peso!

En el segundo trimestre todo iba realmente tan normal… No recuerdo ningún síntoma significativo, la verdad. Ninguno que durara más de una semana, tendría que repasar el semana a semana (con eso os lo digo todo).

El tercer trimestre sí se hizo un poco más cuesta arriba, la verdad. No me esperaba que con una sesión de fisioterapia conseguiría aliviar totalmente la ciática. La retención de líquidos es aceptable, aunque no me esperaba el síndrome del túnel carpiano que tengo ahora. El peso que he cogido me hace sentirme muy pesada y me noto lenta y torpe, pero de cómo me imaginaba… ¡¡Esto es un gustazo!!

En resumen, nada de lo que me imaginaba ha ocurrido, aunque sí he “sufrido” un poco por el hipotiroidismo, la ciática y el síndrome del túnel carpiano. El hipotiroidismo lo estoy tratando con una pastilla, la ciática se ha aliviado con una sesión de masaje y el síndrome del túnel carpiano… sólo ha sido en las últimas semanas.

Mochila del Hospital para Futuro Bebé

Prometí que haría un post sobre ello, y aquí lo traigo. Las cosas que nos llevamos para Futuro Bebé al hospital. No sé si son muchas, si son pocas, si son demasiadas, o si falta cualquier chuminada. Así que podéis criticarla como gustéis que seguramente tengamos presente la opinión de madres ya experimentadas.

La lista que elegimos para seguir sobre las cosas que habría que llevar al hospital la sacamos de AQUÍ y AQUÍ. Para tener una referencia más o menos clara. Sabemos que en los hospitales públicos sólo te dejan llevar la primera puesta de salida del hospital, todo lo demás lo proporciona el hospital en sí y no llevan muy bien que te lleves tus propias cosas. Pero no es así en el privado, y depende mucho del privado. Así que nos lo llevamos todo que más vale que sobre a no que falte (o como dirían en mi tierra: “máh vale que zozobre a no que zofarte”).

La lista definitiva es más o menos una cosa así:

  • 6 bodies;
  • 2 pares de patucos;
  • 3 jerséis y polainas y 3 pijamas;
  • 4 baberos;
  • un gorrito de algodón;
  • un par de manoplas;
  • una manta polar para salir del hospital;
  • Aseo. Un paquete de pañales, crema protectora para el culito y loción hidratante;
  • Una bolsa aparte con la primera puesta del bebé.

Hemos recibido la recomendación de una amiga de llevar también lima y tijeras para cortar uñas porque hay bebés que nacen ya con las uñas largas y la broma en el hospital sale por un pico. En su experiencia tuvo que pagar 25 euros por una lima en la tienda del hospital cuando ya lo tenían en casa. Así que me llevo ya la que tengo y me lo ahorro.

Y ahora las fotillos de lo que me voy a llevar para guardarlo en el recuerdo.

Para empezar, los bodies. Habíamos dicho que había que llevar seis, los llevamos de 1 mes. Si le queda la ropa grande no me preocupa, pero sería un fastidio que le quedara pequeña, así que preferimos que “zozobre”.

Mochila Futuro Bebé

Habíamos dicho también jeréys y polainas y pijamas. Como no sabemos qué es lo más cómodo, llevamos de los dos y así no nos complicamos. Mitad y mitad, ya veremos qué usamos o qué dejamos de usar. Todo sea que me ponga a lavar ropa en el lavabo del hospital…

 Mochila Futuro Bebé

Por cierto, el primer jersey azul que se ve, el que está por encima, lo hizo a mano Futura Tía Abuela para Futuro Primo, pero no se lo llegó a poner y le toca estrenarlo a Futuro Bebé.

Mochila Futuro Bebé

El aseo que nos llevamos es amplio, lo sé. Más de lo que se recomienda, ¿pero cómo sé yo si es mucho o es poco o es lo necesario? Soy madre primeriza y, dejándome de pijadas porque no las llevo nada bien, me llevo lo que quiero que mi hijo use… Todo sea que en medio de la experiencia las cosas se queden en el fondo del bolso.

Mochila Futuro Bebé

Los baberos los gané en un sorteo de PequesGuapos, os los recomiendo totalmente. No sólo son preciosos, si no que también se puede apreciar la buena calidad. Según veamos el uso que tengamos de baberos, seguro que les hago más encargos.

El conjunto de gorrito, manoplas y patucos lo ha comprado Futuro Papá un día de recados… Son su antojo para Futuro Bebé en el hospital y a mí me derriten de amor sólo de recordar cuándo me los “presentó”.

Mochila Futuro Bebé

Y llegamos a mi caprichito, la primera puesta. Parece grande, lo sé, pero se puede arremangar. Nos hemos negado a comprar Talla 0, esperamos usarlo en más de una ocasión, no sólo para salir del hospital. Pero vi esa camisa a cuadros como body y el vaquero, ¡¡y no me pude resistir!! Todo el mundo le pone alguna pega, pero vamos a ver… Sólo es para salir del hospital y hasta llegar a casa, tampoco creo que tengamos que hacer un mundo de un capricho de madre.

Mochila Futuro Bebé

Y finalmente la bolsa con todo dentro. Parece que va a explotar, pero tiene su historia y no quiero otra. Es la bolsa que Futura Abuela usó cuando salió del hospital con Futuro Papá. ¡No puede ser otra!

Mochila Futuro Bebé

Con vuestra experiencia, ¿consideráis que nos falta algo?

Visita al Anestesista

Como ya sabéis, ¡me queda un suspiro! Estoy en la recta final y estamos con las últimas pruebas, de las que estoy más perdida que un barco de arroz. Casi todo el embarazo me he ido encontrando con las cosas que iba a tener que hacer, pero ahora ya, con lo poquito que queda, es muy diferente en cada caso.

Así que para las que todavía no han pasado por este trago, como yo, os digo lo que me queda para que no estéis tan perdidas. Ojo, os lo cuento en cuestión de consulta privada, dado que en el público creo que se gestiona bastante diferente al depender más de la matrona.

1.- Anestesista: es una visita previa que hay que hacer para evaluar la compatibilidad que tenemos con la epidural. Tienen que ver los últimos análisis de sangre para considerar si la coagulación de la sangre es buena para recibirla.

2.- Monitorizaciones: esto puede que os suene, como me suena a mí… Pero no sabía lo que es. Se trata de controlar el latido del feto durante media hora, para conocer las contracciones o posibles problemas en la última fase del parto. Después realizan una ecografía de control y miran a ver cómo te encuentras tú y cómo se encuentra tu futuro bebé justo antes del parto. Se realizan en la semana 38 (cuando ya se considera que has llegado con la gestación a término), semana 39 y semana 40.

Por si no lo sabéis, si el futuro retoño no se ha dado la vuelta en la primera monitorización, programan la cesárea.

En este caso os voy a hablar de mi visita al anestesista.

Dado que estoy casi recién operada de la rodilla (apenas acaba de pasar un año), puedo comparar las diferencias. No son las mismas pruebas ni se le parecen. En una visita al anestesista preoperatoria normal, te hacen una analítica de sangre, una radiografía del tórax y un electrocardiograma en reposo y realizando ejercicio. Con todos esos datos, el anestesista tiene referencias.

En cambio en el embarazo, sólo solicitan la analítica. Como ya he comentado anteriormente, comprueban principalmente la coagulación y si hay alguna anormalidad en la analítica general.

Me ha tocado una doctora realmente muy maja. Por curiosidad he preguntado si es posible la sedación en una cesárea. Tengo entendido y desde luego que me parece lo menos recomendable del mundo, pero tenía mis dudas. Al no ser una anestesia propiamente dicha y hablando de una operación tan importante, tuve la curiosidad de preguntarlo. Nos comentó que sí es posible, normalmente el pediatra que acompaña el parto es el más afectado al respecto porque el Test de Apgar estaría falseado debido a que toda la medicación que yo recibo, la recibe también el bebé. Procuran apurar hasta el último minuto en caso de ser solicitado para que al bebé le llegue lo menos posible, pero el problema no es tanto para la madre, sino para el bebé.

No supone ningún problema real, no le va a pasar nada al bebé, sólo que va a nacer dormido… Con lo que eso implica. Estamos hablando que el bebé está sedado y las pruebas del Test de Apgar saldrían falseadas, cosa que el pediatra tendría que tener presente. Y, desde luego, no tendríamos el conocimiento real de cómo está el bebé hasta pasado un tiempo.

No tengo intención de solicitar ser sedada durante la cesárea.

Catarro en el Embarazo

Como no tuve suficiente con el resfriado que me pillé en el primer trimestre, ahora, en el tercer trimestre, con toda la ciática a flor de piel, la pesadez en las piernas, entre otras cosas por sus retenciones de líquidos, y las vacaciones que empezaba a disfrutar, viene… el catarrazo.

Así que a la mierda todos los planes de ir a comprar en plan chicas los regalos para Futuro Papá, a la porra la visita a la peluquería para cortarme el pelo antes de fin de año… Bueno, venga, vale, no vamos a lamentarnos por todo, aunque ganas no me faltan.

Tener un catarro en el tercer trimestre es peor que tenerlo en el primero, al menos a mi parecer y con la comparativa que puedo hacer. Porque con el resfriado del primer trimestre todavía podía plantearme salir de casa (también hay que tener presente que era por verano) y que ahora es totalmente inimaginable. En el tercer día notaba algo de mejoría, ahora sólo veo cómo todo empeora cada día. Llevo ya unos cuatro rollos de papel higiénicos gastados en mocos líquidos que no me dejan respirar por más que me los suene.

Llevo varias semanas pensando en hacer un post homenaje para Futuro Papá, se está ganando el Título al Mejor Prepapá con creces y la verdad es que estos tres días no ha hecho más que demostrarme que efectivamente no es aspirante al título, es ganador absoluto.

Y ahora mismo me encuentro deambulando entre pensamientos de lo harta que estoy por el resfriado, de las ganas de tomarme un ibuprofeno para que se me quite esto de una vez. Las embarazadas, como bien sabéis, sólo podemos tomar paracetamol y a mí el paracetamol no me hace ningún efecto, alivia un poco el dolor de cabeza, pero el ibuprofeno a veces me ha llegado a quitar el resfriado, pero no lo puedo tomar… ¡¡Y quiero morir!!

Como bien dice Futuro Papá: “Esto nos enseña a estar más atento para la próxima vez”.

Por cierto, he descubierto un producto milagroso. ¿Os acordáis cuando hablé del Aceite de Rosa Mosqueta? Pues cuando veía que durante una temporada no iba a sonarme los mocos, me echaba un poquito por la nariz, ¡¡y mano de santo!! Estoy consiguiendo no tener la nariz en carne viva aunque en menos de 10 minutos empezaré mi quinto rollo de papel higiénico.

Tema Cojín de Lactancia: Primer Encuentro

Pues la verdad es que en verano, en plenas rebajas, tuve la suerte de comprarme un cojín de lactancia rebajado, por lo que estaba tan feliz y contenta con mi cojincito para arriba y para abajo pensando en los mil y un usos que iba a propinarle. No sabia qué tipos de cojines había ni cómo eran o para qué se usaba cada uno exactamente, pero el que me compré era el que más me “motivaba” en ese momento.

Es de los que hacen una media luna muy gorda, una cosa así:

Como ya os he planteado, ha llegado mi cita con la época de no dormir y llevaba por lo menos un mes pensando en usar el cojín a ver si aliviaba mi dilema postural nocturna… La verdad es que la primera vez que lo probé me llevé un chasco muy gordo. ¡Aquello no había manera!

Todo el mundo me decía que como más cómodo ha dormido durante la última etapa del embarazo era poniendo una almohada entre las piernas y abrazándose a ella. Yo me imaginaba que alguna manera habría para hacerlo con el dichoso cojín de lactancia dado que estaba específicamente diseñado para eso. Pero no, me lo intentaba poner entre las piernas y ahí no había manera de encontrarse cómoda ante ninguna postura. ¡¡Qué desilusión más grande!! Y ya había pasado demasiado tiempo para devolverla…

Hasta que la otra noche tuve una revelación. Hay una postura con la que siempre duermo de mil maravillas: una pierna estirada y la otra encogida. Como en la Posición Lateral de Seguridad. Pero claro, ahora tengo una tripa en medio que la pierna que me gusta poner en alto no llega a donde me gusta o se retuerce tanto que cuando me despierto lo primero que siento es un latigazo en el lado derecho de las nalgas… Así que decidí poner el cojín debajo de la rodilla que pongo en alto y…

Vi el “Haleluya”… Me sentía hasta cómoda, estaba a gusto, aquello era lo mío… ¡El cojín de lactancia tenía sentido! El cojín por fin me funcionaba. Así que bueno, no es, en absoluto, lo que yo me esperaba durante la época de embarazo, pero he encontrado una utilidad para el cojín y espero que me haga más apaño con Futuro Bebé en vida.

Trámites para la Baja

Soy una de esas pocas personas que está al tanto de los trámites básicos que hay que hacer para ciertas funciones que nos puedan hacer falta. Lo debo a una gran intuición a la hora de pensar en papeleos y, hasta ahora, casi siempre he acertado en el procedimiento más adecuado.

La baja por riesgo de embarazo (clasificado según la SS como todas las demás, “por enfermedad”) era realmente muy fácil de gestionar. Vas al médico de cabecera con las indicaciones de tu ginecólogo, o con tus propias indicaciones, y le haces conocer tu estado para que el propio médico de cabecera tome la decisión de darte de baja “por enfermedad” y así disfrutas del tiempo previo al nacimiento del bebé de un descanso más que bien merecido…

Cada mujer es un mundo, y cada trabajo tiene sus requisitos… por lo que el médico es quien evalúa la situación personal de cada circunstancia.

Como toda baja “por enfermedad”, hay que ir al médico para hacerle conocer la circunstancia y a partir de ahí. La primera vez debes ir a los tres días, para verificar la baja. Después, en un período semanal. Depende del médico puede que te la indique para dos semanas y debas acudir cada dos semanas. Pero hay que ir al médico periódicamente.

Pero me he encontrado con un trámite diferente en mi empresa, por el cual es la mutua quien evalúa el Riesgo en el Embarazo de los empleados y quien se hace cargo de esta gestión. Mi empresa me ha pedido que rellene la documentación que necesitan y para facilitar aún más el trámite, ha solicitado a la empresa que corresponde que me haga un reconocimiento médico laboral.

Hasta aquí, todo bien. Comparto el procedimiento con una compañera que está del mismo tiempo gestacional que yo (bueno, de -1 semana…). Pero me es imposible acudir a la cita que me han dado por parte de la empresa, así que tengo que ir dentro de mi período vacacional a hacerme el reconocimiento y a gestionar todo el papeleo con la mutua de marras yo solita. ¡Qué divertido!

Recomendación: Aceite de Rosa Mosqueta

Ya os hablé un poco en Mis Potingues, pero no entré en detalle ante este descubrimiento: el aceite de rosa mosqueta. Normalmente para la hidratación de mi delicada piel siempre he usado aceite de almendras, entre otras cosas, por su diferencia de precio, pero también por otras como que desconocía las propiedades intrínsecas del aceite de rosa mosqueta.

Mi piel particularmente es muy delicada, se escama en épocas de cambio de climas y necesita una hidratación muy grande. Odio las cremas, no sé porqué, pero me parecen lo más pringoso del mundo (y mira que hablando de aceite lo que estoy diciendo). Pero creo que el aceite lo absorbe el cuerpo muchísimo mejor y por eso me declino por esta variedad de hidratación.

He empezado a usar el aceite de rosa mosqueta porque necesitaba un cicatrizante muy bueno para mis heridas de la rodilla y me lo recomendó encarecidamente la dueña del herbolario… Lo que no me imaginaba es lo que me he encontrado hoy. He cambiado radicalmente de opinión respecto al tratamiento más adecuado para mi piel.

Un día, haciendo un recado laboral, tuve que entrar en una tienda especializada en productos químicos de infinita variedad. Una tienda muy conocida en Madrid. Cuando el tendero reconoció mi estado de buena esperanza se interesó en preguntar si estaba cuidando mi piel adecuadamente y le comenté que la estaba tratando con aceite de rosa mosqueta (había cambiado esa misma semana porque notaba más picores en la zona y no me quise arriesgar a dejarla sin hidratación). Me habló sobre el producto que él ofrecía y que la diferencia de precio era notable. Como tenía intención de usar el aceite de rosa mosqueta más a menudo e iba a tener que agenciarme con más, para poder comprar mejor el precio, le compré un bote. Me dijo que salía más económico porque ellos mismos eran fabricantes… Y ahí quedó la cosa.

Hasta ayer por la mañana… Que tocó abrir el bote por primera vez. Tengo otro bote sin estrenar de aceite de rosa mosqueta, pero pensé en guardarlo como regalo para una amiga cuando he visto este bote un poco más “feo”.

Una cosa que me dijo el dependiente es que me asegurara de guardar el aceite en el frigorífico, porque de otra manera pierde estrepitosamente rápido sus propiedades. Cosa que no me habían dicho antes e hice caso. Pensé que con la cercanía del invierno iba a sufrir más ese cambio de temperatura, pero no ha sido así…

Bueno, bueno, no me quiero adelantar a los acontecimientos. Primero os enseño los botes en cuestión. Aquí el aceite que he estado usando hasta ahora:

Aceites de Rosa Mosqueta

Y aquí mi nuevo bote, un poco más burdo:

Aceites de Rosa Mosqueta

Pero lo que me ha dejado estupefacta al principio ha sido su aspecto en crudo. Primero el que he usado hasta ahora:

Aceites de Rosa Mosqueta

Y ahora la sorpresa de cómo sale del nuevo bote:

Aceites de Rosa Mosqueta

No pude evitar ver la evidente diferencia, pero también ha sido al tacto. El viejo lo absorbía con una rapidez enorme, no sentía que me hidratara especialmente, pero me imaginaba que era normal y que algo estaba haciendo. Pero el nuevo sí que se nota cómo llena la piel y ésta no la absorbe con tanta rapidez. No sé, pero tenía la sensación de que eso era bueno.

Después de eso me puse a buscar información más detallada de este aceite y me alegro de haberlo hecho. Las propiedades beneficiosas del aceite de rosa mosqueta parecen infinitas, no sólo una buena cicatrización de las heridas o las quemaduras, sino también como “crema” antiedad. Y eso hablando de los beneficios para la piel sólo y exclusivamente.

Pero yo estaba escamada por la diferencia de color entre uno y otro e investigando más me di cuenta que no tienen nada que ver. Información sacada de AQUÍ:

Aceite de semillas de rosa mosqueta transparente

El aceite de semillas de rosa mosqueta transparente es aceite de rosa mosqueta procesado. Durante el proceso de refinamiento, el color rojo natural de las semillas desaparece. Este proceso se basa en la evaporación y recondensación que concentra las cualidades aromáticas del aceite; con el vapor del proceso de refinamiento, el aceite se desintegra en moléculas aceitosas y, de esa forma, niega sus propiedades efectivas de hidratación y regeneración. Además, este producto aceite transparente no suele ser aceite de semillas puras. Como este aceite atraviesa el proceso de refinamiento por sus cualidades aromáticas, en general se incluye la flor entera junto con las semillas para generar una fragancia fantástica, aunque de esta forma se elimina la calidad medicinal del aceite. Este aceite se conoce como aceite “esencial”.

 Aceite de semillas de rosa mosqueta rojo

El aceite prensado en frío de semillas de rosa mosqueta, al igual que la propia semilla, tiene un color particular y contiene los elementos más beneficiosos del aceite de origen natural. Se presenta como un líquido espeso de color ámbar (a menudo llamado “rojo”) que no está procesado. Es la forma más cruda del aceite y es eficaz en forma de bálsamo o en líquido. El contenido elevado de ácidos grasos que posee (rico en vitamina C y A) penetra con rapidez en la piel y el retinol acelera la formación de piel después de la aplicación.

Claro, ahora entiendo porqué es más barata mi nuevo aceite de rosa mosqueta de primera presión… ¡Pero encima es mucho mejor de lo que yo estaba usando!

¿Y sabéis qué? Mi nuevo bote de aceite de rosa mosqueta… ¡¡se puede comprar online!! AQUÍ la referencia. Y si os pasáis por la tienda física, que merece infinito la pena porque es preciosa, ¡avisadme! Trabajo cerca y algún café me puedo tomar. (Si queréis aprovechar el viaje: AQUÍ tenéis 1 litro entero).

¡Ah! Se me ha olvidado contaros la diferencia de precio por la que merece la pena. Mi vieja botella, de 125 ml me costó 13,50 €, mientras que el nuevo bote con 250 ml ha costado casi lo mismo: 11,80 €. Incluso un poquito menos por el doble, siendo mejor para lo que yo lo quiero.

PD: Tiene Retinol… Cualquier embarazada sabe que debe evitar este producto sobre su piel, pero en la cantidad en la que lo tiene el aceite de rosa mosqueta no es peligroso ni provoca malformación. Eso sí, no debemos abusar del producto y es responsabilidad nuestra cómo gestionamos su aplicación. Más info: AQUÍ.

Tema Fajas: Primer Encuentro

Trayendo al recuerdo: Mi Ginecóloga en la última visita a urgencias me recomendó usar faja. Pues llevo un tiempo buscando información al respecto y me ha costado mucho encontrar opiniones personales de experiencias con fajas.

Pues ha dado la casualidad que la esposa de un Compañero de Trabajo es dueña de Coccolati. Es una tienda con productos de maternidad y de bebés. Podéis echarle un vistazo, seguro que encontráis algo interesante. Tiene juegos y cosas de premamá a un precio muy aceptable.

Dentro de su catálogo tiene tanto Faja de Embarazo como Faja Cinturón de Embarazo. Productos que no sabía por cuál elegir. Le pedí opinión a mi compañero y ha sido tan amable de traerme ambos para que probara por cuál me decidía.

Esta mañana tuve la oportunidad de probarlos y la verdad es que me ha costado mucho decidirme y como los precios son muy aceptables no me importa y me quedo con los dos.

El cinturón me resulta más cómodo para las jornadas de trabajo, en los que paso mucho tiempo sentada y tengo ratos en los que me paseo por todo el edificio. Es fácil de quitar y de poner.

Hoy lo he llevado al trabajo, acabo de terminar y después de probarlo durante todo el día me reitero en la opinión de que llevarlo puesto siempre es molesto, pero en los ratos de ir de un sitio a otro viene muy bien.

Esta mañana mientras fregaba la pila he notado una gran diferencia entre llevarlo y no. Ayer estuve parando por etapas porque me cansaba mucho. Fregaba platos y tenía que sentarme antes de seguir con los vasos. En cambio hoy no he tenido problemas en acabar con la pila antes de sentarme.

Ahora en el autobús me lo acabo de quitar porque aprieta mucho en posición sentada y como es un cinturón con velcro, ha sido muy fácil.

En cambio la faja sé que me va a venir genial para cuando pase el día en casa y quiera dedicarme a organizarla. Se nota que es cómoda para llevarla todo el día y no quitarla, sujeta bastante bien la tripa, pero creo que no es cómoda para una jornada laboral. Llamémoslo intuición.

Todavía no he podido probarla como el cinturón y no tengo una opinión tan firme. Pero me gusta mucho la sujeción que tiene.

Antes de decidirme la verdad es que en Internet he encontrado todo tipo de opiniones sobre el uso de la faja para el embarazo. Algunas les ha ido bien, otras no la han soportado, hay quienes no han notado diferencia y hay quien no las recomiendan por expertos. Yo creo que es algo que debe medir cada mujer, a mí, de momento me viene muy bien. Es el primer encuentro, tengo intención de dar otra opinión dentro de un mes cuando las haya probado con más asiduidad.

Os recuerdo que tuve la oportunidad de ver el cinturón faja de Basallo (AQUÍ), pero el precio casi se triplica respecto al que tengo y no lo he podido encontrar en tienda física. Pero no he querido dejar de recordarlo.