De Bebé a Niño

Legalmente la edad en la que un bebé deja de ser bebé y se convierte oficialmente en un niño se considera a los 2 años.

Hoy es ese día para Bebé Fúturo, hoy se convierte en Niño Fúturo.

Como os imaginaréis o habréis vivido, siempre será nuestro Bebé… pero hay cosas que no por dejar de ser lo que son pierden esa calidad emocional con la que les impregnamos. Así me siento ahora. Bebé Fúturo llevo notando que ha dejado de ser bebé hace tiempo. Desde el día que comenzó a andar, que casi comenzó directamente a echar a volar. Porque ya no había nadie que le parara.

Me cuesta mencionarle como Niño Fúturo todavía, aún así. Pero será el curso natural de la vida. Aún así, estoy nostálgica y quiero recordar cómo fue ese momento hace exactamente dos años.

Sonó el despertador bien temprano por la mañana y cogimos las cosas para meternos en el coche y hacer el viaje hasta el hospital. Lo dejamos todo preparado por la noche y me empeciné en dormir en el sofá porque sabía que no dormiría de la emoción y no dejaría dormir a Papá Fúturo. Además, que me gusta dormir en el sofá, ¡qué narices!

Llegamos una hora antes y por no esperar con el frío en la calle, fuimos al hospital y nos hicieron esperar hasta que llegaron de Servicio al Cliente. Nos dieron de alta, nos llevaron a la habitación, me cambié, puse cómoda y reconocí a la matrona que atendería mi parto a la misma que nos dio el curso de preparación al parto donde nos gustó. Respiré tranquila. Monitores y esperar… y esperar… y esperar.

Tenía intención de darle un regalo sorpresa a Papá Fúturo cuando estuviéramos los tres solos en la habitación, pero de tanto esperar, ese momento no iba a llegar. Por lo que adelantándome a los acontecimientos aproveché esos momentos de espera en soledad para hacer su regalo de bienvenida a la paternidad. Al poco llegaron el resto de los familiares… y seguimos esperando.

Yo estaba muerta de hambre, a punto de desistir, iría otro día a parir, ¡me daba igual! Y justo en ese momento por fin nos dijeron que tocaría esperar dos horas más porque el quirófano estaba desbordado y mi doctora estaba atendiendo otros partos.

Estaba en el día, pero no llegaba la hora. Tranquila esperando a que me invitaran a meterme a quirófano. Y por fin llegó la hora. Invitaron a Papá Fúturo y, de repente, en los pasillos nos separaron. Me pusieron epidural, llegó Papá Fúturo y todo se difumina en una nube de ilusión en los que hacían cosas a mi tripa y sacaban a un bebé. Me hicieron besarle y se llevaron a Papá Fúturo.

Me cerraron… y me llevaron a esperar… y esperar… y esperar… Las dos horas más eternas de mi vida a que se me pasara el efecto de la epidural. Mi bebé había nacido y no estaba con él, es algo que no les perdonaré jamás. Por fin llegué con él… y las hormonas llegaron conmigo.

Elección del Nombre

Nunca os conté cómo fue la decisión sobre el Nombre de Bebé Fúturo, pero estaba decidido antes de abrir el blog, tanto para chica como para chico.

No me gusta estar en búsqueda si no tengo ya elegido previamente los nombres con los que llamaremos a ese Futuro Bebé, me es inconcebible. Quizás porque a mi hermana pequeña en la barriga siempre le llamaba de un nombre y cuando fui a visitarla al hospital por primera vez, tenía otro. Mi madre dijo uno y mi padre decidió otro, creo que había tanto trasfondo en esa acción que me quedé un poco traumada (yo tenía 6 años). ¡Hasta lo recuerdo!

Así que con Bebé Fúturo estuve años persiguiendo a Papá Fúturo para que decidiéramos los nombres. Como no participaba mucho, pues tardamos más de lo que me habría gustado. Su participación se reducía a vetar los nombres que yo proponía. Fue una tarea ardua, pero finalmente entre los dos decidimos los que considero los nombres perfectos.

NO ESTAMOS EN BÚSQUEDA, pero, como os podéis imaginar, mi trauma genera una obsesión y necesito tener claro ya los nombres que podría tener Futurito Bebé.

Pues ya os puedo anunciar que los tenemos claros desde hace un mes. Hace un mes que Futurito (o Futurita) Bebé tiene nombre propio tanto femenino como masculino. ¡Ya puedo respirar en paz!

Son nombres preciosos. Uno de ellos me sorprendió porque tenemos ciertas condiciones para decidir el nombre:

  1. No conocer a nadie con ese nombre
  2. El significado del nombre tiene que ser bonito
  3. No puede causar posibles rimas en el colegio (todos sabemos que cualquier nombre genera cualquier rima cruel en edad escolar, pero por lo menos evitar los clásicos)
  4. Que sea corto. Dos sílabas o, como mucho, tres.

Y era un nombre muy sencillo y no es nada raro. Pero lo tuvimos claro los dos y además fue Papá Fúturo quien me comentó su existencia y posibilidad.

Hay gente que no quiere repetir nombres. Es decir, si Bebé Fúturo fuera Beba Fútura, no querrían usar ese nombre para Futurita Bebé. No es nuestro caso, pero para manías… colores. Igual que hay gente que no quiere decidir el nombre hasta que vean los ojos del recién nacido para ver en su mirada el nombre. ¡Los humanos somos un mundo!

Cómo leemos en Casa 

En casa somos muy lectores, tanto es así que durante una época conseguí trabajo como librera por ser cliente habitual de una librería. Aún así, Papá Fúturo es más lector que yo. Por lo que somos ejemplo para Bebé Fúturo… pero curiosidades de la vida, ¡nunca leemos delante de él! Preferimos disfrutar de él cuando él está espabilado y nos tiramos al suelo a hacer lo que le apetezca hacer, que normalmente es repetir lo que hace en la guarde.

Pero siempre, siempre y desde siempre, se aburre rápido del juego y se va a la caja de libros, coge un libro a su antojo y me lo tira para que se lo lea.

Todo empezó cuando con 4 meses tenía su libro de tela. Le encantaba que jugáramos con él a tocar el libro, a mover el libro y a hacer ruidos con el libro. Y nosotros encantadísimos de que le encante jugar a eso (círculo vicioso donde los haya).

Poco a poco los libros evolucionaban según evolucionaba Bebé Fúturo, pero nuestra gran sorpresa fue cuando rechazaba los libros de cartón propios de su edad y prefería libros de algo más mayores. Con hojas blandas, tapa dura y más grandes que él, si fuera posible. Como eran libros que requerían de más atención y Bebé Fúturo carece de paciencia propia de su edad (aunque tiene más paciencia que la media) yo le acorto la historia… y se la canto.

Le fascina que le cante, si le encantan los libros aún más le fascinan cantados y como soy la única que le canta los libros, todos los días. Y digo TODOS LOS DÍAS, me exige que le cante uno (pero no una vez, mínimo cinco). A veces coge otro libro para que también se lo cante (otras cinco o siete veces).

Como también es aficionado a los animales, el último libro de GRAN ÉXITO que tenemos en casa es el de MIAU de Kalandraka. Es propio de su edad (cartón duro, sencillo, con mucho dibujo y animales). Con él descubre los sonidos de los animales de forma cantada y ve el animal y el nombre. Nos ha gustado muchísimo y lo recomiendo fervientemente. Antes teníamos, de la misma edición, el de Luna que siempre le gustaba leer antes de dormir. Le sigue gustando, pero como ya he dicho, se hace mayor y dice que quiere libro de mayores. Como lo hemos tenido de muy pequeño, quizás ya lo tenga “muy visto”.

Cuando vamos a casa de Abuelos Fúturos siempre tiene los mismos juegos, pero ocurre lo mismo que en casa. Se aburre bastante deprisa de cada uno de ellos. Aunque se sienten con él a jugar, no aguanta más de diez minutos. Hace poco le compraron un libro, con un intento de captar la atención por las texturas, cogieron uno para un peque más mayor. Y como soy la única que le canta el libro, viene a mí y me pide que se lo lea. Aguanta hasta media hora o más cuando le canto el libro. Eso de que se lo lean le parece inaceptable.

Lo que más nos gusta a todos de todo ello es ver que a veces, aunque son las menos, decide cantarse el libro a sí mismo. Es fascinante. O, a veces, va a la librería de casa y se pone a hojear (con cuidado) libros de mayores.

La última gran experiencia al respecto fue ir a la Biblioteca Municipal del pueblo, tiene sala infantil y fuimos a descubrirla. Ahí, quizás abrumado ante tanto libro, lo único que hizo fue reorganizar la estantería de prelectores. No estaba a su gusto… Pero se lo pasó muy bien (y fue un rato bastante más largo que cuando juega en casa a sus juegos) sacando y metiendo libros en cajones.

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Primer Accidente (21 meses)

Como siempre, para una madre trabajadora obligada a dejar a su hijo durante su jornada laboral no estoy siempre con él y para él… (conciliación lo llaman). Razón por las que, a veces, tiene que guardar a Bebé Fúturo otra persona, con más niños. Ahí pasan muchas cosas y no nos la cuentan todas… menos las importantes.

Ayer recibí una llamada de la guardería, le di automáticamente Stop al resto del mundo (que no me hizo caso, pero yo ya no estaba para atenderles) y al otro lado del teléfono estaba su seño para explicarme que ha habido un pequeño accidente durante la clase.

Parece ser que mientras estaba jugando en un armario que tenía puertas corredizas, otra compañera suya estaba al otro lado empujando esa misma puerta y le pilló el pulgar. Sí, le hizo sangre y el golpe fue fuerte.

No tengo ninguna queja de la guardería porque le han atendido fenomenal. Tienen médico y enfermera siempre disponible para estos casos, le suministraron un antiinflamatorio con mi autorización, cristalmina y a cuidarle mucho.

Lo que me ha sorprendido mucho ha sido Bebé Fúturo a lo largo de toda la tarde… no ha hecho ni un sólo amago de dolor. Le hemos notado más hambriento y ha pedido más pecho que de costumbre, pero poco más. Ha jugado como siempre, como si el dedo no le doliera… y ha dormido fenomenal.

No se dejaba ver la mano, la escondía cuando la intentábamos mirar. Pero no se quejaba ni nada. En principio, lo que consigo ver, es que no se le caerá la uña, aunque eso es algo que el tiempo dirá.

Para que me quedara tranquila durante mi jornada, Papá Fúturo me mandó esta foto del resultado final:

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¡Bebé Fúturo ya camina! (20 meses)

Aclaración: No tenemos constancia de ninguna caída por caminar que le pudiera ocasionar un trauma para que no se arrancara a caminar hasta ahora. Ni en casa ni en la guardería (nos preguntan si ocurrió algo en casa). Así que no había motivo fundamental por la que no quisiera caminar (otra cosa es que pudiera por su problema de oídos).

Se terminó nuestra tranquilidad. Cada niño tiene su ritmo y sabía que Bebé Fúturo  no se iba a quedar sin caminar. Iba agarrado de un solo dedo y sólo era su ancla de seguridad. Con el problema de la otitis es muy probable que se mareara desde su pequeña altura y necesitara ese pequeño apoyo. Al fin y al cabo hemos ido a varios especialistas para prevenir que fuera por un problema físico, pero no era así.

Pero ha llegado el momento (quiero pensar que la razón es que está mejorando de los oídos y no va a necesitar la operación) en el que se ha soltado, ¡y a lo grande!

Hasta ayer, conseguíamos que diera cuatro o cinco pasos con algo de impulso. Es decir, vamos caminando hacia alguien y le soltábamos de la mano. Con su propio impulso y la alegría de llegar a la otra persona, Bebé Fúturo lo recorría por fin solo. No os penséis que no nos costó mucho ensayo y error, hasta los 19 meses no teníamos ni eso.

Pero ayer, cuando llegué a casa de los abuelos para recogerle después de ir al médico de urgencias (estoy afectada por una faringitis), me dicen tanto Tita Fútura como Abuelo Fúturo que ha echado cuatro o cinco pasos por él mismo sin impulso. Y empezamos a “jugar”.

Yo estaba a una distancia de 5 metros de Tita Fúturo y Bebé Fúturo iba de una a otra sin impulso ninguno. Decidí que la distancia era muy pequeña porque veía a Bebé Fúturo anormalmente seguro de sí mismo para caminar. A él lo que le gustaba era la fiesta cuando llegaba a destino, se aplaudía a sí mismo y se felicitaba (me encanta este gesto de él).

Así que me fui también al suelo y cada vez que se encaminaba a su tía me alejaba un paso más (un metro). Al final llegamos de punta a punta del salón y con un total de unos 15 metros se hacía la caminata de ida y vuelta sin apoyarse en nadie.

Nos temíamos que fuera por el calzado dado que tanto en casa de Abuelos Fúturos como en nuestra casa tiene zapatillas de suela blanda para su comodidad. Pero no, al salir de casa de Abuelos Fúturos con zapatos de suela normal, ¡también se animó a dar varios pasos!

Nosotros estamos muy contentos, sobre todo por verle tan feliz caminando. Parece que le gusta ese nuevo poder que se ha dado a sí mismo y se siente encantado de su nueva independencia. Mi bebé está dejando de ser bebé, dentro de 4 meses pasa de categoría… ¡Qué poquito nos queda!

El Sueño de Bebé Fúturo (20 meses)

Cada maternidad, cada familia, cada hijo, cada circunstancia es particular (como los patios de cada casa). Y la mía no iba a ser diferente. Pero una de las cosas que más me gustan de los blogs es cuando compartimos nuestras vivencias y hacemos ver a los demás en qué circunstancias podrían encontrarse. Hay quienes llaman esos posts “Maternidad Real”, la que tenemos, lo que somos y cómo lo vivimos cada una en su caso. En una misma familia cada hijo es distinto, así que aquí os cuento cómo ha sido, hasta ahora, el sueño de Bebé Fúturo tras cumplir sus 20 meses.

Bebé Fúturo era de muchos despertares desde bien pequeño. Yo no sabía qué hacer, hasta que descubrí que los peores despertares de Bebé Fúturo eran porque dormía conmigo. Ni él dormía bien ni yo descansaba nada, así que nos decidimos pronto (8 meses) llevarle a su cuna en su habitación. No fue mano de santo, pero casi. Se redujeron a más de la mitad el número de despertares nocturnos.

A los 9 meses ya dormía toda la noche del tirón. Yo me sentía más alegre, más descansada, tenía más energía para todo, trabajaba mejor… Bueno, os podéis imaginar. De repente la maternidad no era tan cruda. Todo iba mejor…

Hasta que a los 10 meses entró en la guardería. Volvimos a las noches infernales, a los despertares continuos, a las tetadas nocturnas incansables. Pero de nuevo, con el tiempo, se fue acostumbrando a la situación y volvió a dormir. Apenas tenía un despertar nocturno.

Hasta que atacó la otitis, ésa que seguimos arrastrando desde entonces. Nadie nos quita un despertar nocturno. Sobre todo cuando se resfría o está algo pocho. Incluso con la medicación y todo. Pero bueno, esperamos que con la medicación nueva de la otitis la cosa sólo vaya a mejor  y en breves vuelva a dormir toda la noche, que va por buen camino.

Sus Dos Primeros Pasos y la Rabieta

Me lo han contado, no lo he podido ver. Cuando me ve a mí se me aferra como si fuera a salir huyendo para dejarle abandonado y no quiere hacer nada más que estar conmigo o llevarme a los sitios a los que le apetece ir.

Me han contado que ayer, en la guardería, a sus 19 meses a punto de dejar de tenerlos, salía agarrado de las dos manos de un acompañante de la guardería y la jefa de estudios la incitó a soltarle de una mano. Así lo hizo y salía requete contento. Tanto así que el padre (Papá Fúturo) hizo señas a la chica para que le soltara del todo…

Y así fue como ha dado sus dos primeros pasos en solitario.

Conmigo, a base de juegos, de motivarle, de hablarle, conseguí que se soltara para tirarse a mí de algún sitio. Y, como mucho, daba un paso por no caerse de bruces. Pero otra cosa, era inimaginable.

Por lo demás, anoche tuvo su primera rabieta gorda.

Cuando no era un hijo mío el que tenía la rabieta a mi lado me encantaba jugar a fingir que la tenía yo también. En su primera medio rabieta lo hice… Se quedó el pobre tan traspuesto que he decidido dejar de hacerlo con él. Me quedo con ese momento en el que deseaba abrazarme en un momento culmen de la rabieta. Pero el pobre se veía que se quedó excesivamente traspuesto.

La siguiente sólo ocurrió una hora más tarde. No quería comer lo que le estábamos dando a comer. Quería tirar la comida al suelo y como no le dejamos ni tirar la comida ni rechazarla, se puso como una furia.

Yo no sé si hago bien o mal, pero no puedo ignorar una rabieta. Y entiendo que no puedo ponerme yo furiosa, así que con toda la calma del mundo esperé que se desahogara y, con la voz más calmada inimaginable, le dije que no pasaba nada y que tenía que calmarse, que todo iría bien.

Papá Fúturo sí se le notaba nervioso, tenía muchas ganas de intervenir e increparle a la calma. Pero en casa hay una norma muy clara, no nos metemos en las intervenciones ajenas a menos que seamos invitados a ello.

A Bebé Fúturo no se le pasaba, estuvo más de 10 minutos llorando y sollozando sin parar. Le puse música relajante, un vídeo con naturaleza, todo lo posible para que se calmara. Pero era imposible. Así que bueno, tengo que probar el bote de la calma, a ver si funciona. ¡Y ya os contaré!

Finalmente accedimos y le dimos de cenar otra cosa… Va a ser una prueba muy dura.

Mis Sentimientos de Maternidad a los 19 meses

Me he encontrado de repente pensando en algo sobre lo que escribir y la mente en blanco, pero me han dado la idea de escribir sobre lo que siento yo ahora en cuanto a la maternidad. 19 meses después de haber sido madre y de cómo ha ido cambiando todo poco a poco desde entonces.

Para empezar, ¡benditas hormonas! Quiero hormonas postparto chutadas directamente en vena todas las mañanas. Recuerdo que después de salir del hospital estaba hecha un trapito con los puntos de la cesárea, pero aún así conseguía hacer cualquier cosa que me proponía. Limpiar, atender al niño, cualquier cosa. Acababa hecha un trapo y le debo todo eso a Papá Fúturo, que es un padrazo de tomo y lomo.

Según ha ido pasando el tiempo, reconozco que he disfrutado muchísimo mi maternidad. Con picos muy altos y picos muy bajos.

El peor, con bastante diferencia, fueron los 3 meses que viví sin verle por culpa de la conciliación laboral. Teníamos que meterle ya a la guardería porque las vacaciones combinadas de la familia se terminan en algún momento. En las guarderías de mi zona todas tienen horario establecido, puedes solicitar ampliación, pero no cambiar horario y decir que lo quieres llevar desde las 11 de la mañana. Como muy tarde debe entrar a las 9… y claro. Él entraba a las 9 de la mañana a su guardería y yo llegaba a las 10 de la noche a casa. Fue un INFIERNO en mayúsculas. Creció y no lo viví.

Todo lo demás, los sentimientos se han ido aplacando, no por ello han dejado de existir. Solamente que ya no es tan exaltado.

Quizás, como siempre he querido tener un segundo hijo lo más pronto posible, también me está afectando más bien mi instinto de ser bimadre. Igual que con mi primer hijo, estoy sufriendo mucho el no estar en la búsqueda de éste. Me falla, principalmente, la economía. Encima estoy algo a disgusto en el trabajo… Cada vez lamento más la situación y hay momentos en los que ésta se convierte en emocionalmente insostenible para mí.

Estoy contenta y feliz con Bebé Fúturo. Aunque sigo echando de menos algún rato más de sueño o de fiesta… sobre todo de fiesta y sueño. Porque a día de hoy sacrificas uno de los dos en pos del otro. Bebé Fúturo duerme algunas noches con Abuela Fútura y ahí aprovechamos para cumplir con uno de nuestros deseos, siempre el de sueño. La primera vez fue fiesta y… ¡menudo día después! Estamos demasiado hechos mierdecilla a diario con la falta de sueño que sumarle noche de fiesta con falta de sueño es la MUERTE.

Tengo mentalidad de que la felicidad requiere sacrificios, y dado que siempre mi prioridad ha sido mi familia, tenía claro que a mi vida profesional sólo le pediría lo que necesitaba para formarla. Estabilidad y mantener mi día a día, intentando que fuera haciendo algo que me gusta, pero tampoco era exigente ni con el dinero ni con el tipo de trabajo. Ahora me veo que está siendo insuficiente, he sacrificado tiempo con mi familia y compras de cosas chulas que cuestan dinero… para, lo que ahora mismo, tengo la sensación de para nada.

No me puedo permitir un segundo hijo, me han puesto en un sitio donde estoy a disgusto. No reconocen lo que he sacrificado ya, no me suben el sueldo. En fin, vivimos una época muy dura. ¡Pero todo compensa!

Su sonrisa al verme, su lanzamiento de besos a doquier sin ton ni son… En fin, verle a él, tenerle, disfrutarle es lo mejor que me ha pasado en la vida. Y espero que la familia siga creciendo pronto.

Y sí, la maternidad es dura, mucho. Por eso siempre recomiendo que estés dispuesta a sacrificar toda tu vida por otra personita que necesitará todo y más de ti.

Ritual Nocturno: 15 meses

La verdad es que nos gusta ser flexibles en nuestros rituales, pero suelen ser bastante importantes. Yo lo veo en Bebé Fúturo, realmente no es lo mismo que todos los días se haga lo mismo y él comprenda que nos introducimos en el Mundo del Sueño. A veces, anoche mismo por ejemplo, se quedó dormido después del ritual en diez minutos. También es verdad que en todo el día sólo durmió una hora y algo de siesta cuando suele dormir por lo menos cinco horas, pero ha sido porque él no ha querido… Todo influye a la hora del sueño.

Os voy a contar el ritual completo, pero en realidad todos los días tiene variaciones. No es lo mismo que lleve tres días sin cepillarse los dientes a que lleve una semana sin dejar de hacerlo. Porque mi niño es de los que se aburren, en cuanto lleva una semana cepillándose me coge el cepillo y lo tira, automáticamente. Le das dos días de descanso y lo coge con ilusión…

Vamos allá:

1.- Es importante cenar bien. Y otra cosa no, pero Bebé Fúturo le encanta la comida. En general no pone muchas pegas con cualquier cosa que le des, aunque lógicamente tiene preferencias. El pollo le fascina, el pan le vuelve loco, la merluza le encanta y los quesos le apetecen siempre. Y realmente no hay nada que no le puedas dar porque no lo quiera, sólo hay cosas de las que se cansa antes de comer. Pero bueno, siempre hacemos una buena cena, comemos un yogur y pasamos al punto siguiente.

2.- El Baño. Aunque es recomendable que hagan la digestión antes, la verdad es que después de comer le entra un sueño que se pone bastante insoportable del cansancio. Por lo que no esperamos mucho. A veces, si es demasiado temprano cuando ha terminado de cenar porque en lugar de comer ha devorado, le ponemos un poco de entretenimiento audiovisual y así se va relajando también. Luego en el agua le encanta jugar con sus muñequitos de la bañera, su preferida es la estrella de mar. Otra cosa que le gusta mucho es beber el agua a chorro de la alcachofa, me encanta que siempre intenta atraparla.

3.- Secado e hidratación. Como ya os comenté aquí, la hidratación es importante, no puede faltar en nuestro ritual nocturno jamás. Así que le secamos bien mientras le lleno de besos y le dejo apagar la luz del baño y después le embadurnó del pringue aceitoso cantándole que le doy un masaje (canción que varía según me da el punto, dado que me lo invento sobre la marcha).

4.- Música de la caja de música de la cuna. Cuando está especialmente inquieto le relaja mucho que le ponga esa música, se queda buscando el origen de la música. y se da cuenta que no es del móvil de la cuna (que se nos ha roto). Para cuando ya vuelve a su actividad inquieta le he puesto el pañal y estoy a punto de ponerle el pijama.

5.- Saco de dormir, la verdad es que no se lo he empezado a poner de verdad hasta hace 3 semanas porque notaba calor en casa, pero hemos bajado la calefacción en casa y desde que se lo pongo duerme muchísimo mejor, pero infinito… Así que creo que se va a convertir en un paso importante en nuestro ritual nocturno hasta que llegue el calor de verdad.

6.- Cepillo de Dientes. Como ya he comentado antes, no se lo ofrezco siempre porque a veces me lo tira a la cara. Pero cuando lo usa, le encanta, se pasa todo el rato cepillándose los dientes. Curiosamente no nos ha visto nunca usarlo a nosotros, pero tiene un manejo con él que me sorprende cada día. Me alegro por ello. Aquí os cuento cómo empezó todo.

7.- Lectura de cuentos. A veces es uno corto, a veces son 3 y largos. Depende de muchas cosas, porque a veces es él quien quiere leer el cuento y otras, mientras se cepilla los dientes, está súper atento a lo que le voy narrando. Nos encanta esta parte del ritual, la verdad.

8.- Teta, es como se duerme. Alguna vez se ha dormido sin teta, pero si le duermo yo, tiene que dormir con teta sí o sí. A veces con una y en diez minutos está liquidado, pero otras hasta que no se sacia de la segunda teta, no hay manera de ponerle en la cuna.

Últimamente sólo tiene un despertar nocturno, pero en ese despertar tiene que tomar de las dos tetas sí o sí.

Así es nuestro ritual nocturno, ¿cómo es el vuestro?

Tutoría en la Guardería: 3er Trimestre. Nivel 2. Primer Ciclo Infantil

El pasado miércoles tuvimos la tutoría con la “seño” de Bebé Fúturo. Creo que nos puso los primeros justo por preguntar una semana antes de cuándo empezarían las tutorías, jajaja.

La vez anterior, que no os la he contado, con todas las enfermedades de Bebé Fúturo de la guardería todavía no se había adaptado bien y lo único que sacamos en claro es que Bebé Fúturo no quiere caminar a pesar de que todo el resto de sus compañeros ya lo hacían. Que iba mucho a su bola y pasaba del resto del mundo.

Respecto a esto, no ha cambiado nada respecto a la tutoría anterior. Sigue yendo a su bola pasando incluso de lo que dice su Seño. Es más, nos dice que cuando le prohíbe algo (como irse de la Asamblea) la mira, hace entender que lo ha entendido, y sigue su camino pasando de todo.

También lleva con retraso el caminar respecto a su compañeros, pero no es preocupante. Ya le revisó el traumatólogo y todo estaba bien, sólo es un vaguete.

En cuanto a la comida, tal y como nos temíamos porque lo veíamos en casa, ¡le roba la comida a los compañeros! La Seño nos cuenta que llega un momento en el que se cansa de comer y se echa para adelante, que come mucho más rápido que el resto de los compañeros y claro, al echarse adelante no ve que le queda un poco en el plato, ve el plato del compañero de al lado todavía lleno, y le quita la comida. Éste se enfada, pero no le hace nada. Y la Seño le pone recto otra vez para que vea su plato y se lo coma… Y se lo come, todo, todos los días.

Tras preguntarle, nos dice que come solo con la cuchara ya. A su manera, es decir, mete la cuchara, santigua un poco la mesa y se lo mete a la boca. Se cansa, se le vuelve a poner la cuchara en la mano y a empezar otra vez. Que le animemos al respecto también en casa para desarrollar su autonomía.

Nos ha dado unos ejercicios para desarrollar la psicomotricidad gruesa, si me lo pedís, os lo hago llegar.

En conclusión, tengo un rebelde vago en casa. También es verdad lo que nos ha comentado, es el único de su clase que entra a las 9h y sale a las 15h. El resto de niños hacen ampliación después (como muy temprano salen a las 17h) y algunos de ellos incluso hacen ampliación antes. Por lo que pasan mucho más tiempo juntos y hacen piña con mayor facilidad. Pero hemos reconocido que a estas edades la guardería existe por una necesidad laboral, no por un mejor desarrollo infantil y que donde mejor está es con su familia.