Operación Pañal. Semana 2

Después de esa Operación Pañal. Semana 1, viene la semana 2. Sólo os puedo decir una cosa, ha sido una pesadilla. Lo intentas con todo el amor del mundo, le cuentas cómo debería ser:

Mami: “Cielo, cuando sientas algo ahí (señalas la vejiguita), o tengas ahí cosquillitas (no sabes cómo decírselo para que lo entienda) gritas ‘¡¡Mamá, pipí!! o ‘¡¡Papá, pipí!!’ y vamos juntos al báter para que hagas pipí en el báter y no en los calzoncillos. ¿Vale?”

Niño Fúturo: “Vale” con cara de superconvencido de haberlo entendido.

Realidad: se moja los pantalones, calcetines, zapatos y todo lo que pille.

El viernes, con el desespero, se me escapó un “¿Quieres calzoncillos o pañal?” y contestó que pañal… Cuando se lo dije a Papá Fúturo me dijo que no, que no hay vuelta atrás. No sabes cuánto puedes odiar (y amar) a alguien hasta el momento en el que le odias desde lo más profundo de tu alma.

Momentos Buenos de la Operación Pañal. Semana 2

Rutina Nocturna

Obviamente, los momentos buenos han sido todas aquellas veces que lo ha logrado y para conseguirlo hemos implantado unas rutinas. Los bebés y niños pequeños funcionan con rutinas y si esto lo tenemos presente, puede hacernos mucho bien. Así que implantamos dentro de sus rutinas habituales la novedad de un paso más.

Por ejemplo, por las noches, todas las noches, enumeramos las rutinas de dormir. Éstas han sido siempre:

  1. Cepillarse los dientes
  2. Baño/Pijama
  3. Cuento
  4. Y a dormir

Sólo hubo que enumerarlos dos noches seguidas para que se quedara con la copla de la rutina. A partir de entonces, cuando terminamos de cenar siempre le pregunto: “¿Qué toca ahora?” Y siempre contesta: “¡Cepillarse los dientes!” con una ilusión que me entran ganas de cepillármelos hasta a mí con su entusiasmo. Para fomentar su autonomía, poco a poco parte lo hace él solo. Como poner el taburete en el sitio y tal.

Pues a esa rutina nocturna le hemos sumado el nuevo paso 2: “Pipí y Caca”. Quedando la rutina de la siguiente manera:

  1. Cepillarse los dientes
  2. Pipí y Caca
  3. Baño/Pijama
  4. Cuento
  5. Y a dormir

Rutina Mañanera

De la misma manera, en la rutina mañanera, que no enumeramos porque estamos muy dormidos, también hay un nuevo paso de Pipí y Caca. Nuestras mañanas son siempre muy tiernas para mi gusto, os la cuento. Voy a despertarle, me dice buenos días, dormido me pide aúpa, le llevo al salón, me pide su leche con galletas, voy a la cocina y se lo hago mientras echa una siestita (fingida). Cuando vuelvo, se toma la leche con galletas mientras me dice “Uhmm, qué rico” en cada cucharada. Luego interviene Papá Fúturo y los pasos varían un poco, pero casi siempre le lleva él al baño a su paso de Pipí y Caca mientras yo monto el cambiador y preparo su mochila. Luego alguno de los dos le vestimos y directos al cole.

Momentos Malos de la Operación Pañal. Semana 2

Como podréis deducir vosotros mismos, son todas aquellas veces que no logró hacer pipí. Aunque también os digo que en la segunda semana, con todas esas rutinas, lo logramos muy pocas veces. Ya os digo, ¡si hasta me he planteado la marcha atrás! Pero nada…

En nuestro día a día yo me quedo a solas con él gran parte de la tarde. La primera semana (que no os lo conté) sufrí una amenaza de aborto, así que era todo muy divertido. Tenía prohibido levantarle, así que todos los cambios de ropa tenía que hacerlo tirada en el suelo. En esta segunda semana la amenaza había desaparecido, aún así, pues tomas ciertas precauciones. Yo sólo quería que si se hacía pipí fuera, lo hiciera encima del empapador.

No sé si lo conocéis, pero hay empapadores de usar y tirar que se pueden poner en el sofá y recogen el pipí. Así que tenemos uno puesto en el sofá perenne y él sabe que ése es su sitio del sofá y que no se puede sentar en otro. Ahí le plantaba todas las tardes y había veces que no se meaba encima. Decidimos que le sentaríamos en el baño cada hora. Pero igual que la semana anterior, en cuanto se levantaba, se meaba encima.

En serio, era desesperante. A eso sumamos que, a pesar de tomarse todas sus fibras a diario, tenía extreñimiento. La preocupación de que llevara más de 3 días sin hacer caca era horrible. Yo ya no sabía dónde meterme…

Herramientas para ayudar a la Operación Pañal

En otros blogs había leído sobre herramientas para ayudar. Las teníamos casi todas, libros, música… ¡¡nos las sabíamos de memoria!! Las he usado sobre todo para introducir el tema con Niño Fúturo, pero nunca nos han funcionado. Cada niño es un mundo y esto deberemos respetarlo y a mi hijo esas herramientas nunca le han motivado.

Lo que sí os puedo decir que me gustó mucho encontrar herramientas en YouTube. Hay canciones muy chulas. Si buscas “Pipí” casi siempre encuentras algo. A nosotros no nos ha funcionado.

También hay libros muy buenos. Nosotros compramos el de “Un regalo genial” que trata de un elefantito a quien le regalan un orinal y aprende a usarlo. Hemos leído (sin comprar) otros del estilo. Pero de verdad, nada.

No os desaniméis por ello, simplemente aceptad (que a mí me ha costado) que puede que las herramientas para ayudar a la operación pañal no funcionen. siempre he visto que a todo el mundo le han ido muy bien, no ha sido nuestro caso. Y así te lo cuento. Existir, existen, pueden funcionarte… pero también puede que no te funcione.

¿Los test de ovulación pueden predecir un embarazo?

Os comentaba en este post que corre el rumor que los test de ovulación pueden predecir un embarazo antes que un test de embarazo. Y, como todo, he querido experimentarlo por mí misma y contaros si esto es verdad, o no, con mis propias conclusiones. Pero siempre hay que tener en cuenta que esto no es una verdad universal.

¿Cuál es la teoría?

Parece ser que la hormona LH (liberada durante la ovulación) se parece molecularmente muchísimo a la hormona hCg (segregada durante el embarazo) y, por tanto, la hormona hCg puede ser confundida por los test de ovulación como hormonas LH y, al ser más sensibles, detectar el embarazo antes que un test de embarazo.

Esto no es así en todas las mujeres, ni con todos los tests. Por lo que esta teoría hay que cogerla con pinzas. Conozco una mujer a quien los test de ovulación no le detectó la ovulación, pero sí le detectó el embarazo. Me sorprendí mucho cuando me lo contó, pero no me parece increíble. Cada mujer somos un mundo.

También sé que hay mujeres a quienes el test de ovulación no le detectó el embarazo. Así que no podemos tomar esto como una ciencia cierta, sólo como una posibilidad. Y la única manera de averiguarlo, es experimentarlo por nosotras mismas.

¿Cómo ha sido mi experiencia?

He tenido varios meses de búsqueda. Y poco a poco pues fui tomando una dinámica. Ya no me hacía test de ovulación para detectar la ovulación y en el último ciclo incluso tuve mis síntomas físicos habituales de ovulación. Aunque después del aborto, no los había tenido desde hacía meses. También debo contaros que ese ciclo ocurrió cuando estaba prevista la Fecha Probable de Parto de mi estrellita y tenía los ánimos al respecto muy revueltos, como os contaba en este post o en este otro.

De todas formas, con un rayito de esperanza (y sabiendo que saldría negativo de todas formas porque era muy pronto), el día de Reyes me hice un test de embarazo. Había ovulado el 1 de enero, estaba en el día 20 del ciclo. Si todo fuera bien, estaría apenas en la semana de implantación. Aquello era imposible que saliera positivo aunque lo estuviera. Y así fue, un bonito blanco nuclear que se pulió la mitad de ese rayo de esperanza.

De todas formas, el 8 de enero por la noche sentí un enorme pinchazo en el vientre. Recuerdo perfectamente que estaba fregando platos mientras veía una serie en el iPad. Tuve que parar tres minutos para soportar el dolor y enseguida pensé: “si este mes me quedo embarazada, se está implantando justo ahora”. Pero no me lo quise creer, cosas de ser pesimista positiva.

Como todos los meses, la semana después de ovular empezaba a hacerme todas las mañanas test de ovulación para verificar si predecían el embarazo. Así que justo me lo había hecho el 8 de enero por la mañana. Salió negativo, era el día 22 del ciclo. Y, como siempre, tiré la tira del test. Esa noche tuve el pinchazo y al día siguiente me hice otro test de ovulación, también salió negativo, y también tiré la tira del test. Aquello no estaba funcionando…

¿Los test de ovulación pueden predecir un embarazo?

Día 24 del ciclo, 10 de enero del calendario (3 semanas y 2 días). Me hago un test de ovulación y… ¡sale positivo! Enseguida me hice un test de embarazo, no me lo podía creer, ¿estaba embarazada? Como anteriormente, usé un test de embarazo de alta sensibilidad. Bueno, pues si lo ponías en luz natural, pero no directa, en una inclinación de 45º respecto a la ventana, entrecerrando los ojos y poniendo mucha intención, ¡¡se veía el positivo!!

Creo que podéis deducir vosotros mismos cómo ha ido la evolución de los tests con la siguiente imagen:

test de ovulación pueden predecir un embarazo

Os he puesto la imagen original, pero os subo también una imagen modificada digitalmente para que podáis apreciar un poco mejor las diferencias. Espero que os resulte también útil:

test de ovulación pueden predecir un embarazo

Una pequeña aclaración, las tiras verdes son los test de ovulación y las tiras azules son los test de embarazo. Los he puesto cronológicamente, aunque el primer día, con los nervios, puse la fecha del revés. Creo que se aprecia muy bien cómo los test de ovulación van oscureciendo cada día y los test de embarazo va apareciendo la línea poco a poco.

Finalmente, el 18 de enero me repetí la prueba de embarazo. Después de ver líneas en los tests de embarazo tan claras y sufrir un aborto, necesitaba ver una evidencia de que aquello iba bien. Y salió tan oscura como la línea de control.

Conclusión

En mi caso y con esas tiras puedo confirmar que un test de ovulación puede predecir un embarazo. Pero no sé qué habría ocurrido con otras tiras de ovulación. O qué ocurrirá con esas mismas tiras, pero en otra mujer. De todas formas, os dejo los enlaces de Amazon (afiliados) por si queréis adquirir esas mismas tiras y tener vuestra propia experiencia:

Tests de Ovulación (pack de 50 tiras)

Tests de Embarazo (pack de 10 tiras)

Y contadme en los comentarios, ¿os animáis a probar? ¿Lo habéis probado? ¿Os ha funcionado?

Operación Pañal. Semana 1

Lunes, 5 de marzo 2018. Mi hijo llega del colegio, cambiándole de zapatos le veo que hace gestos de esfuerzo para hacer caca. Se lo comento a Papá Fúturo y éste le planta en el baño con su nuevo adaptador para estrenar. Siempre suele hacer caca justo a esa hora, así que ya habíamos pensado hacerlo alguna vez. Pues resultó que hizo caca y se emocionó mucho por hacer caca… Se me ocurrió preguntarle: “Cariño, ¿quieres que te ponga ahora pañal?” y su respuesta fue muy clara:

“No, calzoncillos”

Y así empezamos la Operación Pañal

¿Cómo ha sido esta primera semana de Operación Pañal?

Al principio me lo tomaba con filosofía. Su seño ya nos comentó que deberíamos planteárnosla estos meses porque le veía preparado. Que si no llegaba al curso que viene con la operación pañal, no pasaba nada, pero que le veía capaz. Apenas hacía pises, hasta a veces se sienta voluntariamente en los mini báters que tienen. Le encanta toda la rutina del baño. Así que en la tutoría nos animó a llevarla a cabo.

Los primeros días suponía que sería como han sido. Tenía que descubrir las sensaciones de hacer pis, sentirse mojado, entender lo que estaba pasando. Así que me tomaba cada escape con cierta filosofía de que estaría aprendiendo algo nuevo.

De vez en cuando le proponía ir al baño para sentarnos un rato. Jugábamos juntos o esperábamos pasar el tiempo, pero nada. En cuanto se levantaba del baño, le vestía y le llevaba a otro sitio, durante el camino, hacía pis. A veces no era capaz de tomármelo bien, pero eso es algo que espero no haya percibido.

En la guarde nos dijo la seño que volviéramos al pañal… Casi la mato ahí mismo. Nos hemos animado porque nos animó ella, que ahora me viniera con éstas. Lo que sí teníamos claro es que no había vuelta atrás. Si él ha tomado esa decisión y se la hemos respetado, hay que respetarla hasta el final.

Lo peor ha sido el fin de semana. Después de pasar toda la semana encerrada en casa, los fines de semana siempre hacen de refresco anímico. A veces, saliendo un poco, visitando a amigos o familiares. Otras, yendo a centros comerciales de paseo. Y me apetecía muchísimo esto último. Pero cuando nos lo hemos planteado en casa lo siguiente siempre era: “¿Y qué hacemos con la operación pañal?”. Hubo momentos de infierno en esos ratos.

Y a día de hoy, seguimos igual. Seguiré informando… si sigo viva.

Qué recomendaría a día de hoy

Lo que sí nos han dejado claro todos los especialistas con quienes hemos tratado el tema (entiéndase especialista como personas con más experiencia) es que en la operación pañal no hay vuelta atrás. No se puede estar que si un rato calzoncillos, que si un día pañal, que si ahora que vamos a estar fuera de casa pañal, que si calzoncillos solo en casa. Si se ha decidido que se quitan los pañales, se quitan los pañales, con todas las consecuencias.

A la Zana del pasado le diría que no haga tanto caso a esa seño que luego te recomienda echarte atrás y que se fíe de su lógica. Una buena manera si el niño no se anima del todo a quitarse el pañal es hacerlo sin presión. Que le fuera contando cuentos y enseñándole la dinámica, tal y como estaba haciendo. Y que en lugar de plantarle los calzoncillos a la primera de cambio, viera los avances con el pañal.

Es decir, ofrecerle ir al servicio en las horas que supiera que más lo necesita. Que no se lo quitara hasta que el niño avisara antes de hacer pipí para ir al servicio. Por ejemplo, el niño suele hacer caca a las 3 de la tarde, a esa hora ofrecerle ir al servicio cada día, que hiciera caca en el servicio, volver a ponerle el pañal y cuando fuera el niño que lleva unos días avisando para ir al servicio sin llegar a mojar/cagar el pañal. Entonces plantearle si quiere cambiar a calzoncillos. Y respetar la decisión del niño.

No me arrepiento, no soy persona de arrepentirme. Me habría gustado hacerlo de esa manera que propongo ahora que lo he vivido. Ahora, con paciencia, amor y cariño, facilitarle esta etapa a Niño Fúturo lo máximo posible. Y si estamos así un mes…

Ha sido un placer escribir estas letras para vosotros.

Visita al Pediatra. Revisión de los 3 años

Adoro a nuestra pediatra, y no sé cómo decirlo. Siempre ha respetado nuestro método de crianza y cuando hemos seguido nuestro propio instinto (por ejemplo con la lactancia, el BLW y la tranquilidad) nos ha aplaudido. Se ha interesado en cómo hemos gestionado y nos ha respetado las decisiones dándonos recomendaciones, no imposiciones, que hemos seguido según nuestro propio criterio. Es muy meticulosa, y no sólo le revisa en las vacunas, nos hace ir cada 6 meses desde que cumplió el año y medio, además de acordarse siempre de nuestra cara. También nos ha mandado a los especialistas que ha considerado oportuno (y han llegado a ser muchos), pero siempre ha buscado el porqué de algo. Y esta vez hemos acudido por la revisión de los 3 años.

¿Cómo ha sido la revisión de los 3 años?

Buenos, nos hemos “pasado de fecha”, pero necesitábamos encontrar una cita que fuera lo más ajustado posible al horario laboral de Papá Fúturo, así que hemos cogido la primera que hemos podido a las 10 de la mañana, la primera cita posible. Esta semana empezamos justo la operación pañal (que ya os contaré) y nada más llegar, Niño Fúturo se meó en la sala de espera, con el correspondiente show.

Primero pasamos, como siempre, con la enfermera. Para tomar las medidas de estatura y peso. Entró con Papá Fúturo mientras yo intentaba arreglar lo del meado, cogía las cosas y pasaba la tarjeta con la secretaria. La enfermera apuntó las correspondientes medidas en el cuaderno y las pasó a la pediatra.

Ésta salió de repente y pidió que se le volviera a medir porque los cambios de percentil eran demasiado grandes y el niño no parecía que hubiera cambiado tanto. Así que le midió de nuevo la estatura y vi cómo Niño Fúturo empezaba a ponerse nervioso con tantas imposiciones de ponerse aquí y ponerse asá. Pero efectivamente, había un error, así que los corrigió.

Antes de llegar, de camino del coche al centro Niño Fúturo iba ilusionado con la visita a la doctora. Lo cantaba incluso “¡Vamos a la doctora de Niño Fúturo! ¡Vamos a la doctora de Niño Fúturo!” y cuando entró donde la pediatra, no había perdido la ilusión. Se quedó quietecito y obedecía a pesar de lo nervioso que se puso antes. Se dejó vestir, se dejó tumbar, se dejó tocar, todo. La revisión de la vista fue algo más complicada, pero enseguida se dejó también.

¿Qué nos comentó la pediatra?

Le contamos lo de la operación pañal y nos alabó por la decisión. Nos comentó que con sus hijos lo que hizo fue comprar calzoncillos lo más baratos posibles y cuando se cagaban, los tiraba en lugar de lavarlos porque era imposible. También nos recomendó que le diésemos a tomar fibra, porque las cacas podrían endurecerse, retenerlas por lo duras que estaban, ponerse más duras y cuando salieran por la fuerza de la necesidad, hacer mucho daño y volver a empezar el ciclo. Así que nos recomendó unas fibras para reblandecer las cacas y que fuera más fácil en la operación pañal.

Le preocupa que uno de los testículos los sigue teniendo en ascensor (lo que quiera que eso signifique. Me lo puede explicar mil veces, no lo concibo). Así que nos ha mandado a esperar a finalizar satisfactoriamente la operación pañal y después mandarle al especialista oportuno.

Está muy contenta con los avances en el caminar (os recuerdo que empezó a caminar a los 23 meses), en el habla (nos preguntó cómo iba el mutismo selectivo de la guardería) y todas las cosas que teníamos pendiente.

Conclusiones de la Revisión de los 3 años

Diagnóstico: Niño sano. No esperaba menos, la verdad. Incluso se acordó sobre los problemas que hemos tenido con las otitis y las revisó en profundidad, pero nada. Todo estaba perfecto.

He perdido el informe, al sacarlo en la farmacia para la fibra he debido de traspapelarlo y ya no lo encuentro, por lo que no recuerdo los percentiles que estaban puestos (no pierdo la cabeza porque la tengo pegada al cuerpo).

Pero las medidas han sido las siguientes:

Peso: 1410 gramos (PC: 46)
Altura: 97,5 cms (PC: 65)

Según la OMS, los percentiles corresponderían a lo señalado en el paréntesis correspondiente. Datos deducidos desde ESTA WEB.

Empezamos la Piscina en Clase

Según tengo entendido, la piscina no es obligatoria (aquí en la Comunidad de Madrid) hasta el nivel 4 (la escolarización obligatoria). En la guardería se les presupone que no necesitan ir, aunque siempre es recomendable apuntarse a unas clases de matronatación. Nosotros hemos ido durante un tiempo y la experiencia fue increíblemente grata.

¿Por qué tienen piscina?

Creo que es la primera pregunta que nos hace todo el mundo. ¿Por qué mi hijo tiene clases de piscina en la guardería? No tanto por la piscina, si no por las clases.

Por lo que nos han contado, la idea no es que aprendan a nadar durante este curso. Si no ir introduciéndoles en el mundo de la piscina. Llevarles, que vean las instalaciones, que se cambien de ropa, que se mojen los pies. En definitiva, que se acostumbren un poco a esa rutina que sí tendrán el curso que viene. Si aprenden a flotar en este curso, ¡¡es un avance apoteósico!! Pero que la idea es más bien que se familiaricen con el entorno.

¿Y podemos hacer algo desde casa?

No es algo que hagan en todas las guarderías. Nosotros tenemos la suerte de que la guardería está en el colegio donde queremos matricularle para el curso que viene. Quizás no sería tan mala idea que también desde casa hagamos prácticas de piscina.

En general, todos los pueblos tienen piscinas municipales (a cubierto, por lo general) y podría ser una actividad más de los fines de semana. Yo, como ya os conté, he ido a piscina con Niño Fúturo cuando era muy pequeñito y lo disfrutó muchísimo. Quizás no estábamos más de una hora u hora y media en la piscina, pero era suficiente para que disfrutara del agua, aprendiera de un entorno nuevo, hiciera ejercicio y se cansara.

Entre lo que se tarda en cambiarse para entrar, lo que se está dentro (con media hora incluso podría bastar, pero si les gusta, nadie les quita una hora) y el tiempo en cambiarse de nuevo para salir. ¡¡Ya tenéis toda una mañana entera organizada!!

Test de Helecho a fondo

Hace mucho tiempo, os contaba AQUÍ mi experiencia con la Prueba de Helecho justo cuando me había quedado embarazada del que por entonces era Futuro Bebé. Con el embarazo, el nacimiento, la lactancia y el tiempo, fui dejando poco a poco la prueba definitiva para demostrar si el test de helecho funciona o no. Pero hoy vengo a rescatarlo y a daros mi opinión.

¿Qué es el Test de Helecho?

Os lo cuento también rápidamente en ese post, pero os lo vuelvo a contar por si lo puedo dejar un poco más claro. Es un test de ovulación basado en la saliva. Las diferentes etapas de un ciclo en la mujer tienen diversas consecuencias físicas que se pueden medir de varias formas. Una es el Test de Ovulación más conocido y del que os redacto mi experiencia AQUÍ.

Pero otra forma de medirlo es porque la ovulación produce un aumento en la cantidad de estrógeno y ésta, a su vez, provoca una mayor salinidad en la saliva que se puede detectar fácilmente. Poniendo una gota de saliva seca bajo el microscopio se pueden ver la cristalización de la saliva en forma de helechos.

¿Es fiable el Test de Helechos?

Como todo, depende de cada mujer. Conozco casos en los que los tests de ovulación por orina no detectan la ovulación de la mujer, esto no quiere decir que no haya habido ovulación. Y hay casos en los que una mujer puede tener más estrógenos durante todo su ciclo y no detectar el aumento durante la ovulación, por tanto el test de helechos no sería fiable. Pero en general, sí es algo fiable.

¿Qué ventajas tiene el Test de Helechos?

Lo bueno que tiene es que es reutilizable. Lo compras una vez y puedes usarlo tantas veces como necesites a lo largo de tu vida. Depende de la marca, aseguran una durabilidad mayor o menor. Dado que se trata de un microscopio portátil, se puede arañar y no dar resultados.

Cosa que, por ejemplo, me pasó a mí. El Fertilcontrol que me tocó en el sorteo que os comento en el post anterior, cuando volví a intentar usarlo, sin haberlo movido de sitio en 3 años y sin haberlo manipulado, tratando de guardarlo como se indica, cuando lo volví a coger, estaba totalmente arañado. Os lo enseñé en esta foto de Instagram:

Así que me tuve que comprar uno de mi propio bolsillo.

¿Cómo puedo interpretar el Test de Helecho?

La interpretación es bastante sencilla. Si sólo hay líneas y puntos, no hay helechos, por tanto no ha habido aumento de estrógenos y todavía no está cerca la ovulación. Si empieza a verse helechos, la ovulación podría producirse en breve y sería buen momento para iniciar las relaciones. Y cuando se ven muchos helechos, entonces estamos en esos días, ¡¡a fabricar bebés!!

Mi Experiencia con el Test de Helecho

Igual que la vez anterior, el primer ciclo que lo probé, no conseguí ningún resultado. No había helechos por ninguna parte, aunque el test de ovulación sí había dado positivo. Supuse que algo no estaba haciendo bien, así que decidí darle otra oportunidad al mes siguiente.

Te recomiendan usar una gota algo generosa, sin pasarte, y preferiblemente de debajo de la lengua. Además, no debes usar la primera saliva de la mañana y dejar 2 horas después de la última comida o bebida para usarlo (sí, ni agua). No ponerla con los dedos ni con la lengua y quitarle las burbujitas. Yo empezaba a sospechar que el error estaba ahí, no conseguía poner bien la saliva, que en sí misma requería de una ciencia infusa importante. ¿Qué es una gota generosa, pero no demasiado? Yo intenté cubrir todo el microscopio, pero siempre sin que fuera una gota excesivamente gorda. Y aún así, no me funcionaba. Hasta que un día me cabreé y eché una gota generosa de verdad, con la lengua, sin burbujitas, de debajo de la lengua y, en lugar de esperar los 20 minutos que te recomiendan para que se cristalice (se seque), esperé 3 horas. Pero así, sí pude ver helechos.

Aquí no se ven helechos, sólo puntitos. Era el día 13 del ciclo, la ovulación estaba realmente muy cerca si no estaba ocurriendo ya. Y así lo decía también el test de ovulación.

Por la tarde, volví a poner una gota de debajo de la lengua usando la lengua en el microscopio…

En los bordes se aprecia la formación de unas líneas. ¿Conseguís verlas? En la parte de arriba. Empieza a haber unos pequeños helechos. La ovulación estaba en camino…

Día 14 del ciclo, cuando suelo tener la ovulación normalmente. Como podéis ver, en casi el centro, se aprecia perfectamente la formación de helechos. Y así también lo confirmaba el test de ovulación:

Y al día siguiente, el día 15, era muy obvio que había helechos, como se puede ver en este test. Todo estaba lleno de helechos casi por todas partes, aunque resultaba bastante difícil enfocarlo con el móvil.

Y el test de ovulación también daba un positivo todavía bastante claro:

Conclusión

Puedo confirmar que el Test de Helecho funciona en mi caso. Pero, sinceramente, no me lo habría comprado sabiendo lo que sé ahora. No es un test económico, a pesar de que se puede reutilizar y demás. Como curiosidad para probar, es algo caro. Al precio al que están las tiras de ovulación en tiendas como Amazon (enlace afiliado), no lo dudaría y compraría, por ejemplo, este pack de 50 Test de ovulación (LH) Core Tests 25 mlU/ml 3 mm (es el que me compré yo y, después de varias pruebas en otras cosas que también os enseñaré, me sobraron y todo).

PD: En el podcast hay sorpresa final. Prometo que ha sido totalmente improvisado.

Mi Experiencia con el Aborto en la Sanidad Pública y la Sanidad Privada

Mi primer embarazo no lo llevé por la Sanidad Pública (Seguridad Social en España). Por cuestión de tiempo, sobre todo en trabajo, no me lo permití y estaba muy segura de la ginecóloga con la que estaba llevando mi historia ginecológica. Pero en mi segundo embarazo cambié de opinión. Quería tener oportunidad de elegir mi parto cuando conociera las circunstancias, quería asegurarme que iba bien y ya no estaba trabajando, así que no sería un incordio para nadie. Y he vivido la diferencia en la gestión de un embarazo… y de mi aborto.

Por la Seguridad Social

Ya había tenido mi primera cita con una ginecóloga privada (no era la mía habitual) y entré comentándole lo que me había dicho ésta y llevándole los informes que me había facilitado. Acto seguido me puso en el potro.

Desde la primera ecografía el ginecólogo que me atendió me dijo que parecía una Gestación Interrumpida. No recuerdo que me lo dijera mal, pero tampoco recuerdo que tuviera mucho tacto. Lo sentenció y me comentó el procedimiento para hacer un seguimiento. No sé si le sentó mal que estuviera haciendo el seguimiento por ambas vías, pero fue todo tan… extraño para mí.

No trató de tranquilizarme, me contó lo que haríamos a partir de entonces. Tendría que ir el lunes siguiente por urgencias si no he tenido sangrados antes para confirmar cómo continúa el embarazo y me comentarían desde urgencias los siguientes pasos. Introdujo los datos en el ordenador y repitió que tenía toda la pinta de una gestación interrumpida, cosa que se da en muchos casos. Y que acudiera a urgencias en caso de sangrados severos.

No me dio carpeta de inicio del embarazo, no me comentó nada de si seguía adelante el embarazo, no me dio citas para las pruebas del primer trimestre, nada. Dio por muerto a mi bebé antes de que muriera.

Abortando en la Seguridad Social

El hospital privado donde estaba llevando el embarazo está muy lejos de mi casa y cuando comencé a sangrar y a dolerme como si me estuviera muriendo le pedí a Papá Fúturo que me llevara al más cercano. El más cercano no era tampoco en el que me estaban llevando el embarazo de la Seguridad Social, pero yo no estaba para pensar y decidir a cuál llevarme y fue el primero que se me ocurrió.

Ya os conté aquí cómo fue y cómo me sentí. La revisión finalmente me la hice por la privada. No quería que me volvieran a confirmar que estaba vacía, aunque llena de ilusiones rotas.

Por la Sanidad Privada

Como el gabinete médico de mi ginecóloga habitual se había mudado muy lejos, decidí probar otra durante el embarazo (donde tendría que ir realizando varias visitas a menudo). Y fue la primera que me dio la noticia de que algo no iba bien. Eso sí, tuvo mucho tacto, le quitó importancia y resolvió todas mis dudas. Me ofreció confianza, algo que necesito de un médico para exponerle mis dudas. Me recomendó reposo relativo y que me dejara cuidar.

Después de ese pronóstico, decidí volver a acudir a mi ginecóloga habitual, en una clínica más cercana (donde no podría ser el parto, pero no me pilla tan lejos de casa como el hospital). Me vio un día después que el ginecólogo de la Seguridad Social y vio un pequeño avance en ese día de diferencia. No quería darme esperanzas y fue muy franca conmigo, pero que tampoco sería un caso aislado ver que la evolución del feto fuera más lenta de lo que debería. Así que me citó para la semana siguiente y me dio unas recomendaciones similares al otro médico. Cuando tuviera mucho sangrado, a urgencias.

También me explicó que en la Seguridad Social no hacen seguimiento después del aborto. Que ellos, después de sufrir el aborto revisan cómo se encuentra el útero para realizar un legrado en caso de necesidad o no y tras esa revisión, si todo va bien, podría volver a intentarlo. Mientras que en la Seguridad Social recomiendan no continuar la búsqueda hasta después de 3 menstruaciones normales. Me pareció curioso el dato.

Como os comentaba en el post enlazado anterior, también acudimos a urgencias por la mañana. Nos trataron de lujo y nos explicaron por qué parecía una gestación interrumpida y por qué podría no serlo.

Después del Aborto en la Sanidad Privada

Mi ginecóloga nos citó a la semana siguiente para hacer el seguimiento de la gestación. Nos dijo que para tomar la decisión de si es una gestación interrumpida no le valía con los informes de otros ginecólogos, aunque empezara a intuir que sí lo era y no consideraba oportuno darnos esperanzas. Pero es algo que necesitaba comprobar ella misma con los aparatos que ella manejaba, por lo que nos citó para verlo la semana siguiente.

Después de que ocurriera el aborto…

Así que lo que fue la cita para revisar el seguimiento de una posible gestación interrumpida se convirtió en el seguimiento de un aborto. Cosa que os conté AQUÍ.

Convergencia Solidaria, ¿qué es?

De vez en cuando me gusta dar a conocer cosas que descubro, o me descubren, que considero de interés social. Suelen ser cosas sociales y en esta ocasión no va a ser lo contrario. Os quiero hablar sobre Convergencia Solidaria.

¿Qué es Convergencia Solidaria?

Es una iniciativa que pretende movilizar a otros blogueros y blogueras para que pongan a disposición de la solidaridad el mayor capital que poseen: su capacidad de involucrar a otras muchas personas que los leen y los siguen con asiduidad.

Lógicamente, en esta parte me veo implicada. Así que iré desgranando de forma comprensible de qué se trata.

¿Cómo trabajan en Convergencia Solidaria?

Blogdads propone una campaña solidaria de sensibilización sobre la discapacidad intelectual, así como de donación de recursos económicos para la Fundación Gil Gayarre, una entidad sin ánimo de lucro que lleva 60 años trabajando para mejorar la vida de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Es decir, tratan de recaudar fondos para la Fundación Gil Gayarre que trabaja (sin ánimo de lucro) en mejorar la vida de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. Estas donaciones no son “gratis” a cambio puedes recibir algún premio y te invito a visitar su página para descubrir cuales. Quienes desean hacer donaciones participan en sorteos realmente chulos. En serio, id a verlos, seguro que os animáis y encima estáis favoreciendo una buena causa.

¿Por qué colaboro en la divulgación de esta campaña?

Pues la verdad, esto es más tema personal. Ya que habéis llegado a leer hasta aquí, pues me apetece que me conozcáis un poquito mejor, aunque creo que no es la primera vez que lo digo, sí que lo dije hace muchísimo tiempo.

He sido voluntaria en una Asociación de Discapacitados en mi pueblo. Fue hace mucho tiempo, cuando el tiempo me sobraba y ya conocía el voluntariado. El voluntariado me parece una forma extraordinaria de devolver algo bueno. A mí me han ayudado desinteresadamente muchos desconocidos en mi vida y se lo quiero devolver a otros desconocidos. Con el voluntariado te aseguras de devolvérselo a alguien que lo necesita.

En esa Asociación cogí de la mano a adolescentes que tenían discapacidad. Algunas impedían su desarrollo normal en una sociedad, otras no tanto, pero como adolescentes sentían la necesidad de formar parte de un grupo con sus iguales. Hacíamos actividades con ellos cada fin de semana para ir introduciéndoles en la sociedad y sacándoles de la burbuja que tenían en casa.

Era maravilloso acompañarles. Unos no necesitaban tanto acompañamiento… ¡¡y ayudaban!! Eran muy conscientes de sus capacidades y trataban de llegar y superar los límites que se les imponía. Tenían mucho amor que dar a todo el que lo quisiera recibir. Y necesitaban recibir mucho amor de quienes se lo querían dar. Vivían cada vínculo que creaban de forma muy intensa. No medían el amor en ninguna de sus formas.

Poco a poco han ido creciendo y dejando de ser adolescentes. Ahora me los cruzo en la calle y forman parte de la aglomeración de personas mayores. Tienen sus dificultades, pero también sus ganas de superarse. Hay mucho que aprender de ellos y ofrecerles esas oportunidades para que nos lo enseñen y podamos aprender es algo que admiro.

Y por eso te participo esta forma de poder contribuir a que estas personas formen parte de tu día a día y puedas aprender con ellas.

Navidades con Duelo por Aborto

Quiero cerrar esta época. La FPP si todo hubiera ido bien habría sido el 1 de enero 2018.

Habrían sido unas Navidades muy llenas y plenas. Tendría en mis brazos a un/a precioso/a peque o estaría a punto de tenerlo. Que haya sido en una fecha tan señalada hacía pensar en mil posibilidades.

En cambio, no tenía nada. Mi vientre estaba vacío, mis pechos no producían nada y mis brazos…

Estaban llenos de amor, por suerte. Tenía a mi Familia. A Papá Fúturo, a Niño Fúturo y a todo el mundo. Pero tenía que aceptar que mi estrellita estaba en el cielo y que mi vientre estaba vacío.

Me obligué a ver las Navidades desde el punto de vista de Niño Fúturo. Y así pude medio disfrutarlas. Sin dejar de pensar en la personita que debería estar, pero que se conviritió en estrellita.

Visita a Especialistas. Ginecóloga y Endocrino

Estas visitas de las que os voy a hablar hoy son, en realidad, de noviembre. Pero entre unas cosas y otras espero que comprendáis que no he escrito sobre ellas todavía hasta ahora. Como he prometido, poco a poco me iré poniendo al día con el Blog. Vamos por partes y os cuento  mis visitas a la ginecóloga y endocrino.

Visita a Ginecóloga

Pues a principios de noviembre fuimos porque ya llevaba unos cuatro meses de búsqueda y nada salía bien.

Yo me sé la teoría igual de bien que cualquiera. Nadie se preocupa de nada hasta que no haya habido al menos un año de búsqueda porque dentro de ese año se presupone normalidad. Quedarse a la primera no es tan habitual como nos creemos.

Pero para mí era algo extraño. Niño Fúturo fue una estrella fugaz y mi Estrellita fue en cuanto me retiré el DIU, así que eso de tardar más de 3 meses no me resultaba muy concebible. Aunque ya sabía lo que me iba a decir… Que no haya pasado un año, no nos teníamos que preocupar.

Y así fue. No nos echó la bronca, pero poco le faltaba. Aún así, para aprovechar la visita, me hizo la revsión anual (por segunda vez este año) y me mandó una analítica preconcepcional con hormonas. Y con eso me fui contenta, no necesitaba más.

Me hice la analítica y a las dos semanas fuimos para ver los resultados. Como en la cita anterior coincidió con mi regla, no me pudo hacer una ecografía, así que me la hizo en esta visita.

Todo salió a pedir de boca. La analítica preconcepcional estaba perfecta. Es más, por lo visto tengo la Vitamina D más alta de lo que corresponde a la época del año en la que estamos. Vamos, una analítica para enmarcar (con un pequeño pero… Que veremos en la visita de la Endocrino).

Me hizo la ecografía y coincidió que justamente en ese momento estaba ovulando, así que nos mandó tarea para casa. Con tan mala suerte que Papá Fúturo estaba muy pochillo.

Nos volvió a insistir en que no nos tendríamos que preocupar hasta el año después del aborto. Y aprovechando la visita, para que llegados el año nos pudiéramos saltar un paso, nos dio volante para un seminograma.

Visita a la Endocrino

Como está siendo costumbre, voy, estoy una hora o más en la sala de espera, entro y me atiende en cinco minutos.

De nuevo me preguntó entusiasmada si estaba embarazada, a lo que tuve que contestar que no. Aprovechando que tenía que hacerme la analítica de la ginecóloga me hice las que me mandó ella.

Lo primero que dijo cuando las vio fue “están mal hechas”. Me preguntó dónde las había hecho y me dijo que tenía que repetirlas y que fuera al laboratorio del hospital para que tuviera las pruebas en el ordenador directamente y que considera que son más fiables.

Como no necesitaba ayuno, salí y me las hice directamente. Además, ella apuntó para la ginecóloga que estaban mal y que tuviera presente las que me mandaba ella.

Resulta que tenía la TSH y la T3Libre dentro de los límites, pero la T4Libre estaba muy descompensada y eso no estaba bien.

Cuando me hice la siguiente analítica salió igual, o peor… Y me quedé preocupada hasta la siguiente visita a la Endocrino.