Novedades Laborales

Cuando publiqué el último post, al poco tiempo (todavía estaba al PC) recibí un mensaje por WhatsApp de una compañera de la academia reenviándome un archivo que decía algo así como “Aprobados 2º Examen…” y no pude leer mucho más. Se me paralizó el corazón. Escribo este post porque necesito sintetizar mis emociones que todavía van desbocados al galope de las sensaciones y poniendo palabras a ese momento quizás consiga serenarme y respirar tranquila dentro de lo que cabe.

La inspiración para escribir posts nuevos estaba ausente y sentía que había pasado mucho tiempo desde el anterior. Así que un rato que por fin encontré para escribir algo puse una pequeña reseña de un libro que ha sido importante para mí. Después de darle a publicar iba a empezar a averiguar cómo cobrar el subsidio por desempleo con cargas familiares porque al día siguiente era el último en el que tenía derecho a la prestación de desempleo contributiva. Los ánimos, como os podéis imaginar, estaban por debajo del subsuelo. La angustia la respiraba en cada inhalación. El llanto estaba al borde de los ojos…

Y recibí un archivo… Sólo leí lo que os he comentado arriba: “aprobados 2º Examen” y pensé que era broma. Así, tal cual. ¡Tenían que hacer apertura de plicas! ¿Cómo iban a publicar la lista de los aprobados directamente? Y, según me daba cuenta que podría serlo… ¿Estaré en esa lista? Me empezó a temblar toda la mente, en la medida en la que esto era posible, claro. Sentía el corazón paralizado. Mi mundo iba a cambiar en ese momento, para bien o para mal. Podría ser la mejor noticia del año como podría ser la peor noticia del año, no había término medio.

Entré en el documento y efectivamente era lo más esperado desde mi pasado cumpleaños que hice el examen. Le di al buscador y empecé a escribir las cinco primeras letras de mi segundo apellido, que era bastante poco común. Y esperé un segundo (que en mi mente parecía una eternidad) para ver si había alguna coincidencia… Y sí, había una coincidencia. El corazón, si no estaba lo suficientemente paralizado, se me paralizó del todo.

No sé cómo, porque me temblaba todo el alma, conseguí darle a ver la coincidencia. Y de forma un poco borrosa conseguí entreleer mi nombre. Volví a mirar, porque lo único que vi es que parecía tan largo como debería aparecer mi nombre. Y todavía un poco en shock, leí mi nombre. La noticia todavía no impregnó mi mente y lo siguiente que hice fue avisar mediante mensajería instantánea a Papá Fúturo de que había aprobado. No me salió llamarle, no quería molestarle, sólo que había aprobado.

De la misma manera, lo publiqué en stories de Instagram… No sé, pero nadie mejor que otros opositores sabrían acompañarme en ese momento. Así que despeinada y en bata, di la noticia a mi querido público que pasó conmigo las noches en vela estudiando. Sólo podía decir: “He aprobado, he aprobado, he aprobado”. Creo que intentaba que el mensaje me llegara a la mente, porque no me lo podía creer.

Luego empecé a contárselo a todos los que han estado pendiente de mí durante este tiempo. Y en mi mente estaba continuamente el “He aprobado, he aprobado, he aprobado”… Algo dentro de mí decía que se lo dijera a todo el mundo a ver si alguien me lo desmentía y me confirmaba que era una broma, de mal gusto, pero una broma.

Voy a ser funcionaria de carrera, sin ser interina, en la primera convocatoria de oposición que me apunté y que he intentado sacármelo, después de quedarme embarazada, dando a luz el mes del examen… Indudablemente el mensaje de todo esto es que SÍ SE PUEDE. Sí se puede sacar una opo siendo mami y a la primera.

Ahora ya, a ratos, se me vienen muchos otros pensamientos a la cabeza. Tendré que dejar a Bebito Fúturo en la guardería… es el primero. Pero trato de animarme con todos los derechos que voy a ganar… Voy a cobrar trienios, puedo hacer promoción interna, voy a tener un buen horario. Lo que cobre de subsidio ahora es todo lo que cobraré el resto de mi vida. Aunque los robots se hagan con puestos de trabajo, a mí no me podría afectar (sí, soy así).

Toda la familia va a ganar mucho en calidad de vida. Nos quedan unos meses difíciles, de apretarnos muy fuerte el cinturón. La verdad es que esta parte me hace sentir todavía intranquila. No sé cuándo empezaré a cobrar el sueldo, apenas sé cuánto… y hasta ese momento, no podemos permitirnos gastos que no sean imprescindibles. Pero después, sin fliparnos, tendré la vida laboral que siempre he deseado.

Creo que eso es lo que todavía no consigo asimilar. Cuando yo era pequeña y el mundo me preguntaba qué quería ser de mayor, mi respuesta interior era “me da igual, sólo quiero vivir tranquila con lo suficiente para subsistir”. No fui especialmente ambiciosa nunca, quería una vida feliz con poco. Y haber conseguido esto es cumplir mi sueño. Y no es un sueño tampoco fácil. Aunque no sea ambiciosa, tener la tranquilidad de no ser despedida del trabajo con lo suficiente para vivir lo considero un absoluto lujo. Sobre todo después de mi experiencia siendo despedida en una empresa donde me creía, más o menos, valorada.

Tengo muchos proyectos en mente. Ahora puedo hacerlos desde la tranquilidad de disfrutar de ellos sin la presión de que sean el fruto de mi bienestar económico. Los haré porque quiero un mundo mejor y no dependo de esos proyectos para que mi mundo sea mejor.

Deja un comentario

Soy Zana, al marcar esta casilla consientes que gestione tu información personal para mantenerte informado de las novedades de mi web. No cederé tus datos a nadie y puedes darte de baja en un click. Más información en la política de privacidad de mi página.

14 + siete =