El Confinamiento en nuestra casa

Todos hemos vivido de cómo hemos pasado de un “este virus no es tan letal” a en pocos días “no puedes salir de tu casa sopena de una multa”. Los primeros y más perjudicados nuestros hijos. No digo que los demás no estén perjudicados, pero los demás pueden encontrar una excusa para salir por algún motivo. Las alegrías de las calles se han apagado, los niños ya no corren por los campos. Los menos letales están encerrados, mientras esa persona mayor con bastón sigue yendo a comprar el pan sin guantes ni mascarilla. No me importa lo que haga la persona mayor, es su vida, sus circunstancias… lo que sí me importa es lo que sufre mi hijo.

Al principio podíamos pintarlo como una nueva aventura. Ya me llegaban ideas de que sería más largo de lo que parecía de principio, pero quería centrarme en el presente. Así que cada día hacíamos algo nuevo que no había hecho nunca antes, eso les encantaba. Cuidar del macetohuerto, montarle un refugio en otra habitación, hacer pan… Le metíamos en esas cosas que siempre queremos hacer y que nunca tenemos tiempo.

El bebé… esa es otra historia. Justo se acababa de adaptar a la guardería, dos días antes había empezado a dar sus primeros pasos. Estaba expandiendo su mente cuando se la hemos tenido que encerrar en nuestra casa. Fue emocionante ver también cómo disfrutaba de tener a sus padres para él. Daba vueltas por casa, veía al final del pasillo a su padre, abría los brazos y le daba un abrazo que siempre quedará en nuestra memoria. Yo le pongo motes para desahogar mi frustración de madre y pasó de ser “Tiranillo” a “Míster Abrazos & Don Dramitas”, creo que los motes ya lo dicen todo. ¡Ahora da besos! Cumplió los 19 meses hace poquito y está en una etapa encantadora, pero también le vemos sufrir.

Los adultos… somos adultos. Pasamos por nuestros ciclos de negación, frustración, aceptación, aprovechamiento, curiosamente no por ese orden. Además, cada uno su propio orden y eso nos ayuda a ser el apoyo del uno al otro en momentos distintos y por circunstancias diferentes. Yo he decidido aprovechar la crisis, no aprovecharme de los demás, si no tratar de hacer aquellas cosas que siempre he querido hacer.

Disfrutar mucho de los niños, en la medida de lo posible porque el bebé sigue sin tener noches buenas. Trato de ser todo lo accesible que ellos necesiten para que las circunstancias ellos también la aprovechen con su madre. Aprovecho para hacer cosas que me gustan, por ejemplo he grabado otra meditación que si queréis, me la pedís. A todo esto, no sé si sabéis que en su día hice ÉSTA (los textos también son míos). Estoy reorganizando todo mi papeleo, rescatando todas las facturas de forma digital de los últimos 4 años para tenerlas totalmente controladas, hasta me he creado un excel para controlar a partir del 2020 todos los datos relevantes de cada factura. Ayer terminé de organizar todo el historial médico de toda la familia, por persona y ordenado por fechas (lo siguiente es escanearlo). Y por supuesto que ya tengo digitalizado los documentos más relevantes como el Testamento y otros documentos notariales.

Ambos padres teletrabajamos y eso dificulta un poco la atención a los niños. Al principio parecía que sería más fácil, pero cada día se complica más porque vemos cómo aumenta su ansiedad. Niño Fúturo (5 años) ha crecido mentalmente en este confinamiento y ha desarrollado un pensamiento más crítico, también a nosotros, y nos lo manifiesta. Bebito Fúturo (19 meses) también crece en sus competencias psicomotrices y con la ansiedad se dedica a dar vueltas por la casa como si estuviera poseído porque necesita hacer ejercicio y desarrollar sus nuevas habilidades. Los padres a veces coincidimos en momentos críticos del trabajo en el que ninguno les puede atender aún estando los dos.

Así que bueno, hay momentos buenos y momentos no tan buenos (y si juntamos la falta de descanso por malas noches son realmente malos). Pero hacemos lo que podemos con lo que tenemos y tratamos de aprovechar al máximo posible. No voy a entrar en gestiones gubernamentales, bastante tengo con gestiones familiares y domésticas de la situación…

¿Y tú? ¿Ya tienes tu casa reluciente? Porque eso también va por etapas. Al principio me hice un buen croquis de cómo iba a limpiar poquito a poco cada estancia. Además, cumplí años en el confinamiento y ya habían comprado el regalo que me pedí (una vaporeta), así que empecé a usarla con mucha ilusión. Pero como todo en este confinamiento, ha ido por ciclos. A día de hoy tengo la habitación de los niños mejor que nunca y el proyecto de la cocina avanza a pasos de enano.

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