Encuentros emocionales del Tercer Trimestre

Y la verdad es que tengo mucho que contar, pero tengo las ideas desordenadas en mi cabeza. La tripa y el cuerpo han desarrollado una grandísima masa, y no puedo decir que sea muscular. Me adelanta todo el mundo por muy aprisa que me intente mover, voy, como yo lo llamo, a mi “ritmito” y la gente tendrá que aceptarlo.

Mucho más en mi trabajo… Hago todo lo que puedo, ¡¡pero agradezco tanto el apoyo que me han dado para sustituirme próximamente!! Es más, reconozco que ayer fui porque tenía ese apoyo… Yo ya no doy a basto, no puedo más. Estoy para apoyar y ser apoyada, no para estar activa como antes. El cuerpo ya no me aguanta, ya no puedo.

No duermo, el descanso es casi ajeno a mí. El fin de semana he podido descansar tranquila, pero no dormir y desconectar. Y he podido descansar tranquila porque no tenía que preocuparme de despertar a Futuro Papá. Y eso no es descansar.

Noto cómo la digestión se ha ralentizado, por tanto, ya he perdido, otra vez, mis buenas costumbres en el baño.

¿Os acordáis que tengo una relativa reciente operación de rodilla? ¿No? Pues yo ya no puedo olvidarla…

La ciática me recuerda su existencia en cada despiste. No me da descanso, el poco que consigo me lo arrebata de un latigazo cuando intento aprovechar la energía repostada.

Y dejo aquí mi pequeño gran desahogo. Porque he llegado a la cuesta arriba y la cumbre se ve lejana. Ya no pasa desapercibido para mi ánimo mi estado de buena esperanza. ¿Dónde queda eso de moverme con cierta agilidad? Ahora si no me apoyo haciendo palanca con los brazos o tirando de algo, esta menda lerenda no se mueve (porque no puede, no porque no quiera).

A ver si soltando las lindeces vuelvo a ver el objetivo de tanta letra revoloteando en mi mente.

21 comentarios en “Encuentros emocionales del Tercer Trimestre

  1. Me recuerdas a mí misma en el embarazo de la mayor, en los últimos meses no podía ni con mi alma, creo que si me hubiera echado a rodar hubiese ido más rápido que caminando. Y luego esa maldita frase, esa frase a la que cogí un asco tremendo: “disfruta del embarazo”, que cuando se tiene un embarazo perfecto, sin achaques ni molestias, pues bien, pero cuando no es así… me daban ganas de contestar con un: “ven pa’ca a ver si disfrutas de la leche en to los morros que te voy a dar…” Así que ánimo, que todo esto que te pasa es normal (aunque que sea normal no consuela nada nadita) y que en los embarazos todos los achaques previos se suelen acentuar. Ya te queda menos, un super abrazo 😉

    • ¡¡Me está pasando lo mismo, jajajaja!! ¿”disfrutar” el qué? El que cada vez que me levanto de la silla me da un latigazo el culo, el que por las noches no hay forma de dormir, el que ir al baño sea un suplicio si consigo querer ir al baño, que las comidas ya no tengan la misma variedad… Pero bueno, me quedo con la buena intención, supongo.
      Debo confesar que no me esperaba lo de la rodilla… ¡¡y todavía quedan dos meses!! Mira que he intentado que no pasara, pero ahí está.

  2. Te comprendo a la perfección! El consuelo es que merecerá la pena, aunque el cansancio y la ciática no te las quite nadie de momento. Para la ciática yo he empezado con un físio y me va bastante mejor, pero lo de la agilidad… Ahí no hay nada que hacer. Animo.

    • Y que lo digas, sobre todo cuando te sorprende sin esperártelo… Pero bueno, todavía no es demasiado insoportable. Y la rodilla… el peso es el peso, Futuro Papá me advertía, pero yo no me quería creer que me afectara tanto y ahora, bueno, me arrepiento.

Deja un comentario

1 + 6 =