Carta a mí misma

Quiero reñirme, sacarme para afuera y ser honesta conmigo misma. Lo he hecho por Facebook, pero ahora, intentando cumplir con mi promesa de escribir más post y hacer más podcast, estoy en blanco.

Creo que todos pasamos por algún momento en nuestra vida blogueril, esa vida 2.0 que tanto nos ha dado, que nos quedamos en blanco, que delante de ti hay un vacío o un cruce de caminos y no sabes por cuál optar. Cuando un blog te aporta tanto, te llena tanto y quieres ponerlo bonito y darlo todo lo posible por tu blog. Estás ahí unos meses luchando para ponerlo bonito, hacerlo atractivo como a ti te gustaría que fuera el blog perfecto, le compras una casa (hosting) y le pones una dirección perfecta…

Y cuando quieres volver a él, las visitas habituales se han ido. Cansados de esperarte o también han tomado otro camino (muy lícito). Y vuelves a escribir y, quitando dos o tres posts que consideras que aportan algo a alguien y de repente… Todo en lo que piensas escribir, ya lo habías escrito antes.

Tu blog está lleno, pero tu mente está vacía. Y quieres hacer tantas cosas que tampoco te da tiempo para pasarte por las casas de los demás. De repente, eso que tanto esfuerzo te ha costado y tanto esfuerzo requiere… ya no te llena. Te llena la gente que has conocido gracias a ese rincón del mundo, que son muchas e increíblemente valiosas, pero el sitio no.

¡¡Pero este rincón de internet se merece también mi esfuerzo!! Y con este post estoy intentando limpiar las telarañas. En la recámara estoy haciendo mis estudios para aportar luz a temas de interés. Pero requieren tanto miramiento que casi parece que tengo este rincón abandonado y nada más lejos de la realidad. Me quiero comprometer conmigo misma a volver a cuidarlo, no sólo a quitarle telarañas de vez en cuando si no a sacarle brillo y que brille a diario.

Pero claro, estoy en la búsqueda de un empleo. Un empleo que me valore de verdad, uno que me quiera por todo lo que puedo aportar sin importar mi condición… Para ello, tengo que sacrificar esfuerzo en encontrarlo. Por otro lado, Supervivencia en Familia sigue al pie del cañón, creando algo maravilloso para nosotros y para los demás, y también requiere sacrificar esfuerzo. Y por último, pero no menos importante, está mi blog. Pero… ¿qué pasa con mi casa? No he sido criada como ama de casa y tengo mucho que aprender en esto de gestionar un hogar adecuadamente. Eso también implica un esfuerzo que quizás otra persona no considere como tal porque lo lleva “en la sangre”, no como en mi caso…

También está lo de las copas menstruales (que no me olvido), pero necesito un poco de paz mental (tener todo lo del párrafo anterior correctamente equilibrado), para poder meterle un hueco. Y si os preguntáis porqué no hago lo de las copas menstruales como trabajo, os queda un poco por conocerme. Lo de las copas lo hago por hacer a los demás más felices, ganar dinero con ello es valorar mi tiempo y a mí, que también me lo merezco. Creo que puedo aportar mucho más de lo que hay en este campo y pienso hacerlo. Pero en mis prioridades está la felicidad de mi familia, ésta requiere una casa ya no tanto ordenada, pero desde luego mejor gestionada… y dentro de la gestión familiar está el obtener unos ingresos suficientes para poder subsistir.

Si mi intención fuera ganar esos ingresos para subsistir con la copa menstrual, el agobio de conseguir suficiente dinero haría que hiciera mal mi trabajo. No conseguiría hacer feliz a otra persona con su copa. Y eso me agobiaría aún más. Quiero disfrutar de lo que hago, las personas que tengan a bien confiar en mí sabrán valorarlo y espero conseguir lo que quiero: hacer feliz a otras mujeres. Todo llegará con el tiempo, lo sé. Requiere esfuerzo y sacrificio, ¡¡no me niego a esforzarme ni a sacrificar!!

Así que antes… voy a quitar las telarañas de mi blog y de mi casa (que no me ha hecho falta poner telarañas de mentira en Halloween [lo peor es que lo digo en serio]). Y no voy a hacer podcast de este post porque no creo que aporte nada a nadie que lo escuche (ni siquiera a quien lo lea) y estaría quitando ese tiempo de tener un baño limpio (que es lo que realmente necesita mi familia ahora).

6 comentarios en “Carta a mí misma

    • Oh, muchas gracias. Obligaciones las justas… las necesarias para conseguir los objetivos que nos hacen felices. Pero sí, el blog es una de ellas y para que esté bien, hay que cuidarle y para cuidarle, hay que darle pie… ¡¡Gracias, preciosa!!

  1. Ay Zana.. yo estoy un poco como tu. Búsquedas, sin ideas que escribir, sin tiempo, a veces sin ganas o con ganas pero con más sueño que ganas… Se hace complicado pero encontraremos nuestro camino. Volveremos a la senda que nos llevará donde queramos ir y volveremos a encontrarnos. Un beso muy muy fuerte y toooodo el ánimo del mundo!!!

    • Gracias, preciosa!! He estado en esta tesitura varias veces en muchos blogs y a veces un post de éstos de “vamos a quitar telarañas” es el comienzo de una nueva aventura que lo lleva a uno otra vez a la cima. Entre unas cosas y otras, al final siempre hay algo que contar 🙂

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