Planificación Familiar (Mensual, Semanal y Diaria)

Opositar recién parida me ha puesto más al límite de lo que nunca me habría imaginado. Todas las fechas se juntan y todas las fechas son importantes y cuando tienes dos hijos no se te puede pasar ninguna y cuando estás opositando no se te puede pasar tampoco nada. Vamos, incluso en la reclusión que vives para centrarte y tener la mente intentando concentrarse en leyes y artículos, tienes que tener otras cosas importantes muy pendientes y depender de tu cabeza puede ser contraproducente.

Contraproducente para ti y tu estabilidad mental y contraproducente para lo que estás estudiando. A la mínima que te acuerdes de algo que no se te puede olvidar de alguna cita (y recordemos que con un recién nacido tienes alguna cita mínimo cada 15 días o, con suerte, cada mes), la cabeza se olvida del número de artículo que tienes delante e, incluso los días más duros de todos, la ley que decidiste estudiar este día.

Eso era mi caso, pero igual el tuyo es otro. Tienes 3 hijos, tienes 2 trabajos, tienes una carrera que sacarte mientras estás criando… Sea cual sea, vengo a contarte cómo he conseguido sobrevivir a la situación.

¿Qué es la planificación y para qué sirve?

Parece una chorrada, pero creo que debemos empezar por aquí. Se planifican muchas cosas y, por lo general, no hay dudas de lo que es. Pero mejor entrar en detalle y saber con seguridad lo que estamos intentando conseguir.

Planificar viene de plan, un plan es aquello que quieres realizar. Así que cuando planificamos, organizamos la vida para llevar adelante un plan (o varios, como suele ser el caso de la maternidad). Y, como buen verbo que es, conlleva una acción. Yo os recomendaría hacerlo por escrito, concretamente, como veremos a continuación.

Planificación Mensual

Es el más sencillo de todos. En una planilla de calendario de pared apuntar la actividad que se sale de la rutina del día. Si no usas otro planificador, pues convendría apuntar también la hora y el lugar, pero la intención es que de un vistazo tengas todo el mes controlado. Preferiblemente tachando el día que ya ha pasado.

Hay un placer oculto en tachar, os lo prometo. Muchos hablan de ello pero hay que experimentarlo. Inténtalo un mes, sólo uno. Hay mil plantillas por internet de un planificador mensual, incluso los hay en blanco para rellenar tú misma el mes. Coge uno, apunta aquellas cosas que se salen de la rutina (citas médicas, encuentro con clientes, aniversarios diversos, cumpleaños, lo que se te ocurra) y ve tachando los días que van pasando.

No necesitas colgarlo en una pared, pero sí es importante que esté en una zona muy accesible para ti. En un sitio de paso, en tus apuntes, en lo que quieras, pero que no tengas que ir a buscarlo específicamente, sino que lo encuentres. Yo lo tengo en la entrada, cada vez que voy a la cocina lo veo, cada vez que salgo a la cale lo miro, es inevitable. Y cuando el día que ha pasado no está tachado… me permito ese pequeño placer de tacharlo antes de seguir.

Es algo que te trae al futuro. No hay que despreciarlo en absoluto. El futuro parece lejos, pero se va convirtiendo en presente y aunque apuntes algo dentro de cuatro meses, esos cuatro meses pasarán y ahí estará, no te habrás olvidado porque está apuntado.

Planificación Semanal

Normalmente los viernes, pero siempre preferiblemente antes de comenzar la semana, me cogía mi plantilla de la planificación semanal y lo rellenaba. Lo hacía para traer al presente todo lo que tenía por la semana y poder organizarme mejor, sobre todo el estudio. Pero ahora que ya no estudio, saber cosas que tengo que hacer y hacerlas mejor.

Aunque lo destacable lo tengamos en el planificador mensual, traerlo a la organización de la siguiente semana nos da pie a sentirnos más presentes (esto suena muy mindfullnes y en parte lo es, pero es sobre todo supervivencia). Si eres bloguera te ayudará a ver el mejor día para escribir, que aunque siempre lo hagas el martes a mediodía, quizás tengas que ir al oftalmólogo por la tarde y ves que el miércoles tienes más libre y puedes cambiar el post que siempre escribes el martes para el miércoles y así no tienes que hacerlo deprisa y corriendo para cumplir, si no que encima, ¡disfrutas haciéndolo! (¡¡Wow!! Disfrutar escribiendo un post… ¿quién me ha visto y quién me ve? Jajaja).

Pero en el planificador semanal no sólo pongo las citas. Me he hecho uno personalizado basado en el que tiene Azucena Caballero en su libro “Organiza tu Hogar en 30 días” y ahí planifico también el menú semanal. Parece una tontería, pero verlo junto a todo lo que tienes que hacer te permite elegir mejor las comidas. Son más saludables y es mejor para toda la familia. Yo me lo hice en Excel y aquí os dejo la imagen de mi planificador por si os inspira para el vuestro. Lo imprimo y lo relleno, normalmente el viernes, pero si tiene que ser el domingo por la noche, pues el domingo por la noche. La vida de madre, la vida… (léase con soniquete de “La vida pirata, la vida mejor”)

 

Planificacion Semanal

Truquillo

También os digo un truco. Tarea que no está escrita, tarea que no existe. Libera tu mente de todo lo que tienes que hacer y escríbelo. Yo lo hacía en la cara de atrás del planificador semanal. A veces acababa manchado de aceite, pero se trata de que te resulte útil.

Usaba el Método Bullet Journal (a mi manera). Un círculo sin relleno eran tareas que tenía que hacer sí o sí, una rayita era una tarea que tenía que hacer en algún momento (que si estaba 3 meses sin hacerlo, tampoco pasaba nada), un asterisco era tarea que tenía que pedirle a mi marido que hiciera y puntos normales era la lista de la compra grande.

Todo lo hecho… sí, SE TACHA. Mis planificadores semanales antiguos por detrás parecen la fiesta del tachado y es inmensamente liberador ver las cosas que has hecho y que no te han preocupado lo más mínimo porque como estaban escritas, no estaban en tu cabeza y como están tachadas, ¡resulta que las has hecho! Es increíblemente liberador.

Planificación Diaria

Como hemos dicho antes, “planificar” viene de plan, de realizar y conseguir un objetivo. Y, aunque te parezca muy raro, también es importante apuntar las cosas del pasado. Si tienes hijos, no puedes olvidarte de lo que te ha dicho el endocrino en su cita mensual. Si tu trabajo es muy exigente y tienes que atender a los clientes, no puedes olvidarte de cuándo has visto a uno y qué te ha dicho.

Yo uso mi agenda diaria para apuntar las cosas que he hecho ese día, que me han dicho ese día o, incluso porque adoro estas tontunas, pegar fotos. Vamos, lo uso en pasado. ¿Por qué? Porque como he dicho antes, lo que no está escrito, no existe

El día a día de una familia es increíblemente exigente. Requiere de toda tu energía y sería factible hacerlo sin apuntar nada si fuera lo único que hicieras. Pero la vida con la que soñamos implica cumplir con proyectos personales, con trabajos, con otras cosas que no son niños y cónyuge… Por lo que todo implica una atención, un estar ahí, un saber qué ha pasado y cuándo ha pasado, incluso por qué ha pasado.

Papá Fúturo siempre me dice “Más vale lapicero corto que memoria larga” y tiene muchísima razón. Escribe cuándo has quedado con tu amiga y qué te ha contado, lo que tu hijo ha hecho en el cole, tus ciclos menstruales (es importante tenerlos controlados, ¿sabías que hay una corriente de pensamiento que habla sobre la productividad femenina teniendo en cuenta los ciclos?), la última vez que hubo baile horizontal… apunta lo que quieras, pero no fuerces la memoria que la necesitas para otras cosas.

Todo esto, adáptalo a ti y si quieres, cuéntame en comentarios qué te ha ayudado y cómo lo has adaptado. Me encanta nutrirme de otras ideas y la tuya es muy valiosa para mí.

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