Reto Kakebo. Día 11

No sé si es la primera vez que te planteas gestionar un Kakebo, tampoco qué Kakebo estás gestionando. Si uno en cuaderno, el mío digital o uno que te has realizado tú mismo. En cualquier caso, el Kakebo lo define una palabra clave: el Ahorro.

Si quieres saber más sobre el Kakebo en su definición más básica e histórica te invito a pasarte por ESTE POST. Siendo los momentos que estamos viviendo, tener un Kakebo a mano puede darnos mucha luz para conseguir el objetivo.

Os invito a diferenciar entre objetivo y promesa. Hoy vamos a centrarnos en reflexionar sobre esto porque son las claves para comprender el cometido de un Kakebo.

El Objetivo

Como he dicho al principio. El objetivo principal de un Kakebo es conseguir ahorrar. Nos hacen creer que el ahorro no es posible en nuestra economía, debido a todas las crisis económicas por las que estamos pasando. Pero la verdad es que siempre es posible ahorrar.

Es cuestión de mentalidad. De saber que ese dinero traerá sus frutos y harán tu vida más fácil. El ahorro merece un presupuesto en nuestro dinero. Al principio quizás sea poco, casi nimio, lo que consigamos ahorrar, pero finalmente nos dará una gran paz interior tener un dinero apartado para imprevistos.

De hecho, hay varios tipos de ahorros. El ahorrar para el “por si” y el ahorrar para un objetivo concreto. Ya sea viajar, comprarte una tele nueva, salir de fiesta o simplemente comprar un autoregalo de la tienda del Todo a 100. Pero siempre que decidimos guardar una cantidad de dinero para algo, es un ahorro. Y ése es el objetivo principal del Kakebo.

Hoy vas a establecer el objetivo de tu/s ahorro/s. Puedes tener varios ahorros incluso, ¿te lo habías planteado alguna vez? Pues la primera parte de la tarea va a ser ésa:

Haz una lista de objetivos para el ahorro.

La Promesa

Un concepto económico que introduce el Kakebo es una promesa y podemos no entender muy bien cuál es el objetivo de este apartado.

La promesa es eso a lo que nos comprometemos que vamos a realizar para llegar a nuestro objetivo. Es el camino que nos marcamos para llegar a la meta. Siempre va a ser “gastar menos” (o eso nos creemos), pero en este caso se trata de definir exactamente cómo.

A veces la promesa puede ser gastar más en cultura porque eso nos enriquece por dentro para ser mejores personas. No te limites a tener que gastar menos y punto. Cuando ya tenemos las promesas bien integradas, muy probablemente te sobre dinero. Pero el camino es largo.

Las promesas son tuyas contigo misma y con tu dinero. Debes sentirte comprometida a cumplirla y hacerlo desde la sensación de paz y tranquilidad de cumplir con tu futuro para tener el mejor. Por eso el Kakebo tiene un apartado para apuntar la promesa que hayas decidido. Y puedes elegir una cada mes.

La primera promesa que yo recomendaría sería: “Apuntaré todos mis gastos sin importar cuántos han sido”. Porque necesitamos una evaluación de cómo gastamos nuestro dinero y establecer desde ahí las nuevas promesas de lo que queremos corregir.

Cada vez las definirás mejor basándote en tu experiencia y en tu objetivo. Como he dicho antes, la promesa es el camino que estableces para llegar desde donde estás a donde quieres llegar. Cuanto más minuciosamente lo definas, mejor.

Te doy unas ideas rápidas: “Gastar menos de 50 € en ocio”, “comprar más verdura ecológica”, “no comprar ni una chuchería”…

Para ir familiarizándote con este nuevo concepto económico:

Haz una lista de posibles promesas que mejorarían tu economía actual.

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