Convivir con un PAS o Persona Altamente Sensible

Papá Fúturo y yo somos contrarios. Muchas veces le presento como mi Contrario, siempre desde el amor y el respeto. Tenemos una misma forma de pensar, tenemos los mismos fines en la vida y desde que nos juntamos, no concibo mi vida sin él. Por él he dejado muchas cosas, y no me arrepiento de ninguna. Pero hace poco descubrimos su rasgo como Persona Altamente Sensible y aquí os quiero contar cómo es mi experiencia al convivir con un PAS.

Cómo lo descubrimos

Estábamos a punto de reunirnos con la orientadora del centro para confirmar las Altas Capacidades de Niño Fúturo. Yo era un mar de dudas. Dentro de mí bullían demasiadas cosas a la vez y la idea de la detección de Niño Fúturo me hacía sentir ansiedad (no por él, si no por mí). Con toda esa tormenta encima quizás no estaba muy centrada e igual que yo lo estaba pasando mal, hacía pasarlo mal a los demás.

Papá Fúturo tampoco estaba bien y yo tenía una idea reiterada en la cabeza. Algo le pasaba y yo quería ayudarle, pero no conseguíamos descubrir el qué. Llevamos más de diez años juntos, tiempo suficiente para conocer lo que le hacía sentir mal o bien. Pero nunca conseguía comprender cómo llegaba al estado de malestar con ciertas cosas. Siempre he empatizado muy bien, ¿por qué no conseguía empatizar con él?

Y en toda esa vorágine tuve un momento de iluminación y se me cruzó por la cabeza la idea de que Papá Fúturo podría ser una Persona Altamente Sensible (PAS). Se lo sugerí y me comprometí a leer sobre el tema para ver si estaba en lo cierto y conseguíamos un rumbo.

¿Qué es un PAS?

Hay un test genérico por internet (éste), pero haciéndolo yo misma me podría considerar PAS. No me siento una Persona Altamente Sensible, por lo que no sé hasta qué punto recomendaría yo hacer ese test. Podría enmascarar a un AACC como a un PAS y están en puntos contrarios en muchas cosas.

Una Persona Altamente Sensible no es un bicho raro, es una persona con unos rasgos particulares. Se dice que el 20% de la población es PAS y los pocos que descubren su rasgo y comienzan a entenderlo consiguen una calidad de vida por encima de la media.

La explicación sería muy larga y si hay sospechas de ser PAS o de conocer un PAS os recomiendo ver este documental y si sigue habiendo sospechas, leer este libro. Pero un poco en resumen por mis impresiones tras informarme, un PAS tiene 3 de los 5 sentidos más desarrollados de la media y una configuración cerebral distinta, esto hace que perciban muchísima información en poco espacio, tanto de tiempo como de lugar.

Tanta información y en la manera en la que lo perciben pueden hacerles sentir saturados con poco. Además, tienen también una grandísima empatía y sufren de manera extraordinaria el sufrimiento ajeno. También tienen una gran necesidad por agradar y muchas veces no expresan (porque no se sienten capaces) el malestar que tienen con otra persona.

Visto así parece que es una gran desventaja, pero nada más lejos. Son muy felices con cosas nimias, se sienten muy bien ayudando a los demás y una sociedad llena de PAS sería una sociedad muy feliz, muy cultural, muy nutrida, os lo aseguro. Son muy concienzudos a la hora de realizar tareas y el bienestar que sienten por un buen trabajo compensa todo.

Cómo es convivir con un PAS

Una vez que reconocemos este rasgo y nos informamos sobre él, nuestra vida ha dado un giro muy bueno. Ahora que sabemos cuáles son sus fortalezas y sus debilidades, que no son las mismas que las mías, nos complementamos. Convivir con un PAS puede ser muy placentero.

En las cosas en la que es más fuerte que yo le consulto muchísimo y en aquellas situaciones que no son agradables para él, yo soy su apoyo. Ahora puedo entender cómo siente las cosas y procurar evitar las situaciones que no le hacen sentir bien. También la información la consideramos poder y ahora que lo sabemos entendemos que los parámetros normales no son los medibles para un PAS.

Tiene una gran necesidad de dormir, así que no vamos a lugares concurridos si no ha dormido. Yo procuro darle más descanso del que necesito yo. Antes trataba de equilibrar la cantidad que él dormía durmiendo yo lo mismo, pero nuestras necesidades de descanso son distintas. Y él entiende que mis necesidades de estímulos también son distintos.

Mido mis palabras más para que él no se sienta atacado cuando no es lo que intento. Adecúo mi mensaje a su forma de percibirlo. Y aquí debo decir que yo soy muy tajante al hablar. No considero un “Ven aquí” como una orden, aunque lo sea. Al entender que él lo comprende de forma distinta a mí, procuro no decir un “ven aquí”, sino un “¿serías tan amable de venir aquí, por favor?”.

Cosas buenas que tiene que él sea PAS (que parece que sólo hay malas y os aseguro que no es así). Tiene muchos detalles para hacerme el día más feliz. Siente cuándo estoy mal y me ofrece lo que necesito. Enseguida se da cuenta que pongo mala cara y me dice cosas bonitas. Aprecia muchísimo cuando me pongo guapa. Me ayuda a elegir conjuntos cuando tengo dudas.

Poco a poco conseguimos que convivir con un PAS sea algo que suponga mucha felicidad en esta casa. Y confieso que veo rasgos en Bebito Fúturo…

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