Cambios tras detectar las Altas Capacidades de mi Hijo

Os voy a estropear un poco el final de la historia ahora, en el principio, pero lo veo necesario porque no sé qué te ha hecho llegar a este post y no quiero que te lleves decepciones. No ha habido cambios sustanciales tras detectar las Altas Capacidades de mi hijo. Como siempre, os cuento mi historia y lo que yo he vivido en esta experiencia.

Antes de la detección

Yo no he notado que Niño Fúturo fuera diferente. Sospechaba que podría serlo, pero nunca tuve la certeza porque no tenía otros niños de su edad con quienes compararle. Todos mis sobrinos son bastante mayores, alguno incluso más mayor que yo, así que no he vivido su cuidado con las edades de Niño Fúturo. Cuando fui madre, fui una madre totalmente virgen que no ha cuidado a ningún bebé antes que el suyo propio. De amigos tampoco…

No sé en qué momento exactamente empecé a sospechar que Niño Fúturo no era un niño normal. Además, ¿quién lo iba a sospechar si no empezó a caminar hasta los 22 meses? ¿Apenas decía palabras? ¿Con lo que le ha costado quitarse el pañal de día? Si buscas en internet, los niños de altas capacidades son los primeros en correr, hablan antes de sentarse y el pis lo controlan antes de hablar… ¿Cómo iba a encajar ahí mi hijo?

Lo que sí tenía mi hijo es un interés inusitado por aprender. Le encantaban los vídeos en inglés de Youtube Kids, aprender los colores, las formas. Se veía siete veces los vídeos de animales de la granja. Y, de repente un día, después de regalarle un ordenador infantil apto para su edad, identificaba todas letras del abecedario. Era un ordenador apto para su edad, ¿quién iba a sospechar que eso no era normal?

Lo único que vagamente nos hizo sospechar la posibilidad fue una cita con la orientadora del colegio. Pero por más que le miraba, sólo podía fijarme en que era un niño feliz, un niño cariñoso y un niño curioso. No veía nada fuera de lo normal y no quería presionar. Le daba lo que demandaba aprender.

Obviamente no venía y decía: “Quiero aprender las formas”. Si no que venía con el dibujo de un cuadrado y me preguntaba: “¿Esto cómo se llama?” y cuando le preguntaba yo que eso cómo se llamaba porque ya sabía que él lo sabía, daba la respuesta correcta. Así que le daba otras formas menos clásicas, como las espirales, los arcos, estrellas, corazones que no veía en los vídeos. Y estaba feliz.

Después de la detección

Ahora que ya lo tenemos confirmado, a lo que me dedico es a informarme y quiero, en un futuro, empezar a formarme para atender sus necesidades. En el post anterior os he contado cómo he empezado la andadura de informarme y cuanto más me informo, más me quiero informar.

Otra cosa que ha cambiado un poco es la gestión desde el colegio. Ahora atienden su Necesidad Especial y, por la última tutoria, parece que lo están haciendo bien. Le proporcionan sus intereses mientras trabaja por rincones en clase y en las reuniones de profesores es un alumno de quien se habla específicamente. Por la edad, no se puede hacer más y me alegro mucho de que eso lo hagan bien. Quizás sea uno de los cambios tras detectar las Altas Capacidades de mi Hijo más importante, tanto por la necesidad que requiere su nueva condición, como el cambio que supone en su formación. Es un cambio cualitativo.

Mi gestión emocional

También tengo que lidiar con la idea de que hay un progenitor con Altas Capacidades. A mí me hicieron las pruebas en su día y salió negativo. Me las hicieron con 17 años y no tuve ningún interés en que cambiara mi situación. Así que a día de hoy y para siempre puedo decir que no lo soy. Y así seguirá siendo por muchas pruebas que me hagan. Pero eso no cambiará la realidad de que tendré que atender sus necesidades como altas capacidades y lidiar con un pasado que probablemente no quiero recordar.

Cuanto más me informo… más entiendo ese pasado. Así que puedo decir que eso está cambiando. Ahora entiendo cosas que me han pasado y por qué me han pasado. Yo pensaba que era un pez fuera del agua porque mis padres se mudaron a otro país en plena preadolescencia. Fue un cambio muy radical, pasar de una ciudad cosmopolita a un pueblo andaluz de mucha gente. Pero quizás, no sólo fue eso sino que yo tenía mucho que ver en la ecuación.

En la Familia

En cuanto al resto de la familia. Pues casualmente descubrimos el rasgo de las Personas Altamente Sensibles en otro miembro de la familia a la vez que nos contaron lo de las Altas Capacidades y desde entonces estamos reajustando todo.

No nos hemos mudado, no ha habido que cambiar de trabajo (aunque aprobar esas oposiciones pendientes estaría muy bien), no ha habido que cambiar de colegio. Quizás hemos tenido que redescubrir las emociones familiares y ajustarnos a las novedades, pero está siendo emocionante. Cada día somos un poco más felices. Esa felicidad que perdura en la sonrisa. Y no ha habido cambios tras detectar las Altas Capacidades de mi Hijo en cuanto a logística familiar.

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