Mi Experiencia con el Aborto en la Sanidad Pública y la Sanidad Privada

Mi primer embarazo no lo llevé por la Sanidad Pública (Seguridad Social en España). Por cuestión de tiempo, sobre todo en trabajo, no me lo permití y estaba muy segura de la ginecóloga con la que estaba llevando mi historia ginecológica. Pero en mi segundo embarazo cambié de opinión. Quería tener oportunidad de elegir mi parto cuando conociera las circunstancias, quería asegurarme que iba bien y ya no estaba trabajando, así que no sería un incordio para nadie. Y he vivido la diferencia en la gestión de un embarazo… y de mi aborto.

Por la Seguridad Social

Ya había tenido mi primera cita con una ginecóloga privada (no era la mía habitual) y entré comentándole lo que me había dicho ésta y llevándole los informes que me había facilitado. Acto seguido me puso en el potro.

Desde la primera ecografía el ginecólogo que me atendió me dijo que parecía una Gestación Interrumpida. No recuerdo que me lo dijera mal, pero tampoco recuerdo que tuviera mucho tacto. Lo sentenció y me comentó el procedimiento para hacer un seguimiento. No sé si le sentó mal que estuviera haciendo el seguimiento por ambas vías, pero fue todo tan… extraño para mí.

No trató de tranquilizarme, me contó lo que haríamos a partir de entonces. Tendría que ir el lunes siguiente por urgencias si no he tenido sangrados antes para confirmar cómo continúa el embarazo y me comentarían desde urgencias los siguientes pasos. Introdujo los datos en el ordenador y repitió que tenía toda la pinta de una gestación interrumpida, cosa que se da en muchos casos. Y que acudiera a urgencias en caso de sangrados severos.

No me dio carpeta de inicio del embarazo, no me comentó nada de si seguía adelante el embarazo, no me dio citas para las pruebas del primer trimestre, nada. Dio por muerto a mi bebé antes de que muriera.

Abortando en la Seguridad Social

El hospital privado donde estaba llevando el embarazo está muy lejos de mi casa y cuando comencé a sangrar y a dolerme como si me estuviera muriendo le pedí a Papá Fúturo que me llevara al más cercano. El más cercano no era tampoco en el que me estaban llevando el embarazo de la Seguridad Social, pero yo no estaba para pensar y decidir a cuál llevarme y fue el primero que se me ocurrió.

Ya os conté aquí cómo fue y cómo me sentí. La revisión finalmente me la hice por la privada. No quería que me volvieran a confirmar que estaba vacía, aunque llena de ilusiones rotas.

Por la Sanidad Privada

Como el gabinete médico de mi ginecóloga habitual se había mudado muy lejos, decidí probar otra durante el embarazo (donde tendría que ir realizando varias visitas a menudo). Y fue la primera que me dio la noticia de que algo no iba bien. Eso sí, tuvo mucho tacto, le quitó importancia y resolvió todas mis dudas. Me ofreció confianza, algo que necesito de un médico para exponerle mis dudas. Me recomendó reposo relativo y que me dejara cuidar.

Después de ese pronóstico, decidí volver a acudir a mi ginecóloga habitual, en una clínica más cercana (donde no podría ser el parto, pero no me pilla tan lejos de casa como el hospital). Me vio un día después que el ginecólogo de la Seguridad Social y vio un pequeño avance en ese día de diferencia. No quería darme esperanzas y fue muy franca conmigo, pero que tampoco sería un caso aislado ver que la evolución del feto fuera más lenta de lo que debería. Así que me citó para la semana siguiente y me dio unas recomendaciones similares al otro médico. Cuando tuviera mucho sangrado, a urgencias.

También me explicó que en la Seguridad Social no hacen seguimiento después del aborto. Que ellos, después de sufrir el aborto revisan cómo se encuentra el útero para realizar un legrado en caso de necesidad o no y tras esa revisión, si todo va bien, podría volver a intentarlo. Mientras que en la Seguridad Social recomiendan no continuar la búsqueda hasta después de 3 menstruaciones normales. Me pareció curioso el dato.

Como os comentaba en el post enlazado anterior, también acudimos a urgencias por la mañana. Nos trataron de lujo y nos explicaron por qué parecía una gestación interrumpida y por qué podría no serlo.

Después del Aborto en la Sanidad Privada

Mi ginecóloga nos citó a la semana siguiente para hacer el seguimiento de la gestación. Nos dijo que para tomar la decisión de si es una gestación interrumpida no le valía con los informes de otros ginecólogos, aunque empezara a intuir que sí lo era y no consideraba oportuno darnos esperanzas. Pero es algo que necesitaba comprobar ella misma con los aparatos que ella manejaba, por lo que nos citó para verlo la semana siguiente.

Después de que ocurriera el aborto…

Así que lo que fue la cita para revisar el seguimiento de una posible gestación interrumpida se convirtió en el seguimiento de un aborto. Cosa que os conté AQUÍ.

2 comentarios en “Mi Experiencia con el Aborto en la Sanidad Pública y la Sanidad Privada

  1. Siento mucho la pérdida, se lo que es doblemente, también hablé de ello en mi blog. Yo he llevado todos los embarazos por privado, aunque los partos y el legrado fui a la ss. Yo también estaba más tranquila con mi revisión mensual y no trimestral.
    Un abrazo

    • Son momentos horribles. Ya pasó, ya lo sufrí, pero siempre habrá espinitas, ¿no? Siento muchísimo que también hayas sufrido un aborto. EStas cosas no deberían existir. Muchísimas gracias por tu comentario.

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