Cuando se acerca la FPP de mi Aborto

Tengo los pensamientos y sentimientos desordenados, para mí este post es como cuando comienzo un diario nuevo y me toca escribir las palabras que darán comienzo a una nueva aventura que ya había comenzado hace décadas. Pero necesito escribirlo y no se me ocurre mejor lugar que mi blog. (Así no es como había comenzado todo el post en mi mente). Pero quiero dejar fluir las palabras al cauce al que necesitan llegar, pero con el enfoque de que un “desconocido” lo leerá y necesitará comprender porqué se me pasan esas cosas por la mente. Entiéndase desconocido como persona que no sé quién lo lee/escucha, no como un desconocido literal. ¿Sobre qué voy a escribir (me preguntará el Señor SEO) pues como dice el título, de cuando se acerca la FPP de mi Aborto, ni más ni menos.

¿Cómo estoy?

Llevo muchos días mal, diría que incluso semanas. Pero no sabía porqué. Ese malestar estaba causando que durmiera mal, que tuviera un millón de despistes, que llorara a la mínima. Y eso es raro, yo casi nunca lloro. Tampoco toleraba muy bien las cosas de niño de mi hijo, discutía más… Bueno, pues había mil señales de que estaba mal y no sabía qué estaba pasando.

Pero llegó la señal de alarma. Pasó delante de mí un coche funerario… Todo el mundo ha visto uno, seguro que sabéis de qué hablo. Normalmente la gente le da pena, se pregunta quién será, ¿estará lleno o vacío? Yo sólo pude pensar una cosa… “Quiero estar ahí dentro”. Y me imaginé tumbada, con señales evidentes de no tener atisbo de vida. Pero lo peor es que esa imagen se me antojó… deseable.

Cuando llegas a ese punto el problema es MUY SERIO. Y no hay apoyo moral ni amiga que te pueda ayudar, necesitas a un profesional. Así que le escribí a mi profesional de referencia y me dio cita para el día siguiente. Confío en ella porque me gusta cómo realiza las sesiones y porque está especializada en pérdidas gestacionales o perinatales. En las sesiones que ya he tenido con ella me encantó.

¿Qué pasaba?

Yo me imaginaba que la época navideña sería difícil para mí. Para mí, la época navideña comienza el 1 de diciembre, por mucho que los grandes almacenes tengan interés en adelantarnos el consumo, que en parte agradezco porque así el gasto es menos doloroso. Es más, esta semana ya habré terminado de comprar todos los regalos de la época, pero… no veo la necesidad de ver tanto adorno en los supermercados.

Total (que me enrollo). Estaba preparada para que entre el 24 de diciembre y el 7 de enero estuviera mal. Me había concienciado de ello. También esperaba estar embarazada para entonces y sufrir la bipolaridad de estar triste porque sería cuando hubiera nacido Futurito Bebé, pero a la vez alegre porque Futurito Bebito estaba en camino. Es más, seguramente sería la fecha en la que anunciaríamos a Futurito Bebito a la familia…

Pero nada más lejos de la realidad… No me imaginaba lo que estaba afectando en mí verme rodeada de adornos navideños por doquier. Inconscientemente ya estaba aflorando el duelo. Yo debería tener una tripota enorme, evidente, estaría muy cerca de conocer a Futurito Bebé… Pero en mi vientre no hay nada.

¿Cómo me siento?

Ver esas bolas redondas, en fotos, en publicaciones de redes sociales, en los supermercados… EN TODAS PARTES. Y ver que mi tripa está plana… y vacía.

Ahora por lo menos sé porqué estoy mal, es horrible estar mal y no saber porqué. Pero eso no mitiga el dolor, la impotencia, la frustración…

Me siento rota, es como si mi alma estuviera rota, muy rota. No sólo por el aborto, son un millón de cosas los que han roto cachito a cachito mi yo interior. Y ahora lo tengo que reconstruir, otra vez… Mi psicóloga me contó que hay una cultura asiática que cuando se rompe una vacija, en las grietas le pone polvo de oro. Para darle más valor cuanto más se rompe. Y quiero verlo también así… porque estoy cansada y rota. Así que cada rendija que hay en mi alma está llena de polvo de oro.

Prefiero mil veces no estar rota, pero lo que quiero y lo que es no tiene nada que ver. Así que…

La Vida continúa…

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