Visita al Pediatra – 9 meses

La verdad es que con el primer hijo sigues las pautas mucho más a rajatabla de lo que lo has hecho con nada en la vida. Vas concienzudamente a las revisiones sin perderte ninguna esperando que te digan muchas cosas, buenas y malas y tener a tu hijo controlado y sano. A mí, con Niño Fúturo, todas las visitas me ponían bastante nerviosa porque no sabía qué iban a contarme.

Ahora con Bebito Fúturo que sé que son visitas rutinarias y qué me van a contar, pues voy mucho más relajada. Lo mismo me pasa con todo, también con la alimentación complementaria y con las vacunas… La que no esté puesta, ya se la pondrán, no se va a quedar sin vacunar. De hecho me suelo asombrar cuando me dicen: “que le pongan la vacuna de los once meses cuando los cumpla y que luego venga a consulta porque estaré de vacaciones”. O, como me pasó una vez con Niño Fúturo: “¿Los cumple mañana? Pues entonces no se la podemos poner todavía”.

Casi no he contado ninguna visita anterior de Bebito Fúturo, así que no es posible comparar. Pero quiero poner remedio a eso y voy a empezar a contaros también estas tediosas visitas al pediatra. O, al menos, lo que recuerde de ellas.

Lo primero fue poner la vacuna bexsero, en el caso de Bebito Fúturo, su segunda dosis. Y en el caso de Niño Fúturo, su primera dosis.Nos avisaron que durante uno o dos días iban a estar ambos más quejicosos. Niño Fúturo probablemente no pudiera mover el brazo y se quejaría mucho de ello. Y Bebito Fúturo dormiría mal y se quejaría mucho. La realidad es que Niño Fúturo no tuvo ninguna repercusión y quitando que Bebito Fúturo le ha costado mucho dormirse estas noches, tampoco hubo especial diferencia con el día a diario. Casi sospechamos más que es cuestión de dientes.

Después llegamos a mi querida pediatra que nos reconoce por la calle (la adoro). Nos hizo las preguntas sobre las cosas que hace Bebito Fúturo: volteretas (me refiero a darse la vuelta rodando), sentarse, comer, dormir y le sorprendió mucho que ya saludara. De percentil va en su línea, algo bajito pero mejor que cuando nació, en 15.

Lo único es que ha reconocido que es un Bebé de Alta Demanda. Y me ha hecho unas recomendaciones que no cuajan muy bien con lo que he averiguado por mi cuenta. Supongo que haré como siempre las cosas que considero más oportunas. Un pediatra es el mejor para curar las enfermedades de mis hijos, pero siendo yo la madre soy la mejor para criarlos.

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