Las guarderitis

Es oficial, he empezado a trabajar. Es algo que consta incluso en el boletín oficial. ¿Y qué pasa cuando tienes un bebé y tú debes cumplir con tu vida laboral? Pues que ese pequeño bebé indefenso con toda una vida llena y plena que vivir comienza su andadura en la guardería.

Con este post pretendo desempolvar un poco el blog y quitarle sus telarañas a la vez que me desahogo en esta eterna dualidad de ser madre VS ser mujer y persona. Y si no lo he hecho antes es por sufrir de guarderitis.

Bebito Fúturo y yo hemos podido disfrutar y sufrir de 16 meses de convivencia. Todo el mundo se queda con la parte de disfrutarla y pocos reconocen la parte de sufrirla. Yo quiero reconocer ambas partes, la buena y la mala.

La parte buena

Un bebé da mucho trabajo, pero estar con él te quita también muchísimo. Al poder cuidarle como buena madre se pone enfermo con menos frecuencia. Eres quien mejor le conoce y puedes ver toda su evolución. También ayudarle a evolucionar, ayudarle a crecer y estar con él.

Él te aporta felicidad a un nivel de sacrificio que merece la pena. Es extraño descubrir cómo puede pagarlo todo con una sonrisa. Te deja totalmente noqueada con una mirada dulce. Y poder saber que está sano y crece feliz entre tus brazos acaba realizándote como madre. Es una sensación de satisfacción pura a pesar del sacrificio que haces quedándote sin vivir experiencias a las que estás acostumbrada.

Pero todo eso da igual. Algo salido de tus entrañas se va a convertir en la razón de tu ser. Y disfrutas de su primera sonrisa, su primera comida, sus primeros pasos, sus primeras palabras…

La parte mala

Dejas de ser tú y de controlar tu vida. Creo que es lo que más echo de menos con diferencia. Poder ducharme cuando yo lo decida. Salir a tomar algo con quien me apetezca. Tener un bebé no quita que puedas hacerlo, pero tienes que entrar en la faena de adaptarlo.

Las salidas serán muy planificadas, además de muy cargadas de un millón de cosas para cualquier circunstancia. Pero es más, da igual cuanto tiempo de antelación lo hayas planificado, que siempre puede haber un cambio de planes repentino que se llevará al traste tus intenciones.

¿Te quieres duchar después de ir al gimnasio para tener el pelo seco antes de dormir? Bueno, pues no te olvides de que llegas a la hora habitual de la cena de tus hijos y que éstos no van a esperar a que te duches para llorar de hambre. Y en su ritual nocturno debes respetar que tras la comida, va su ducha y que les tienes que preparar para dormir. Pero es más, el bebé decide que no quiere dormir y te toca aguantar el tirón hasta que se duerma una hora más tarde. Total, que cuando te quieres duchar le estás robando el tiempo a dormir y eso del pelo seco… Recuerda que mientras los niños duermen mejor no hacer ruido, así que prohibido.

Adaptación a la Guarde

Todo esto viene porque, al empezar a trabajar, Bebito Fúturo ha empezado la guardería. En el colegio han respetado completamente el método de adaptación que he elegido y en esta ocasión lo hemos podido hacer paulatinamente. Pero los virus nos han atacado por igual.

Quizás por la lactancia materna que aún mantenemos, la virulencia no ha sido muy grande, pero sí inevitable. No sé qué virus ha tenido, como dice el título, yo ya lo llamo todo guarderitis.

Deja un comentario

Soy Zana, al marcar esta casilla consientes que gestione tu información personal para mantenerte informado de las novedades de mi web. No cederé tus datos a nadie y puedes darte de baja en un click. Más información en la política de privacidad de mi página.

uno × 4 =