La profundidad de mis AACC

Sinceramente, siento mucho tedio cuando veo en la persona con quien hablo que se cree que las altas capacidades es algo bueno, solamente. No ve ni se plantea que si tienen un diagnóstico psicológico es porque conllevan un sinfín de probabilidades de suponer un problema. Total, si es listo podrá resolverlo…

Ojalá todo fuera tan simple. De verdad que deseo que si el problema estuviera en la inteligencia se solucionara simplemente con pensar. Nos pudiéramos sentar, junto a un café, y decir… “A ver, ¿cómo soluciono las ganas de suicidarme que tengo?”. Porque sí, esas ganas de quitarnos la vida y acabar con nuestro sufrimiento están ahí, son una realidad.

Y cuando vas a cualquier psicólogo que no ha tenido contacto con las altas capacidades, que son muchísimos, te diagnostica de depresión, te manda pastillas y le da igual que dentro de ti tengas el eterno dilema (hasta llegar a volverte loco) que si hoy estás contento porque sí o por la pastilla. Esa pastilla se convierte en el centro de tus pensamientos y lo justifica todo, hasta los ratos largos en el baño pensando si merece o no la pena vivir enganchado a la pastilla. ¿Será para toda la vida? Y no paras de buscar la manera de quitarte esa pastilla. Te planteas qué puedes hacer e incluso cómo engañar al médico para que te la quite. Porque esa pastilla para ti es una tortura, no la solución.

Mientras, la gente sigue pensando que las altas capacidades son una maravilla.

Luego están las personas que no quieren etiquetar a la gente. Me parece maravilloso, porque yo también lo defiendo, que no metamos a las personas en sacos y hagamos lo mismo con todas las que están en el mismo saco. Odio profundamente que se me meta en un saco. Porque no, todos somos diferentes en la misma medida, con un equilibrio delicado, en la que todos somos iguales.

Pero cuando se le pone nombre a tu sufrimiento y comienzas a ver que tiene solución. Bueno, no se te pueden quitar las altas capacidades, pero empiezas a encontrar la forma de gestionar tus emociones. Pues oye, que sigo pensando que prefiero no ser metida en un saco, pero dame toda la información del saco en el que estoy metida para conseguir dejar de querer morir.

De repente, todo lo que te pasa tiene una explicación lógica. No solo eso, ¡no estás sola en el mundo! Esas experiencias vitales que te hacen sufrir constantemente son comunes en otras personas con altas capacidades y es más, los hay que tienen problemas añadidos que tú no has sufrido o al revés, has sufrido mucho más que otros, pero te comprenden. De verdad. No en plan compasión…

Y ves que cuando hablas con otras personas con altas capacidades no sientes esa constante tensión mental de si te has explicado correctamente o si te ha entendido un 20% de lo que has querido decir. Y ya no hablemos de ese tedio cuando a la otra persona ni siquiera le importa lo que le cuentas. Sí, lo percibimos… Y lo disimulamos. Aguantamos mucho porque no queremos hacer sufrir a nadie, ni a una mosca. Porque sentir tanto sufrimiento te hace odiarlo tanto que no quieres que otros lo sufran. Así que sufres para que otros no vean lo que te hacen sufrir.

Quizás la palabra sufrimiento se podría sustituir por otras más correctas. Pero escribo este post después de año y medio con poco descanso cuando son las seis de la mañana. Además en una época de mi vida en la que todo va a pegar un cambio muy brusco.

Ojalá todo esto fuera cuestión de ser más inteligente y, por tanto, pensar la solución. Me lo repito mientras me siento desbordada por el cansancio sin poder dormir porque vives en una ansiedad constante que, aunque es mi estado natural, está desbordada por todas las emociones de ese cambio.

Y mientras tanto, entre bambalinas, se está gestando un nuevo blog para hablar de todo ello y que la constante sensación de soledad eterna desaparezca. Y mientras digo esto vuelvo a sentir dentro de mí una calidez que me da sosiego y paz mental. Porque hacer cosas nuevas que nos motive en medio del estrés insoportable, nos da relax.

Podría seguir escribiendo… Pero tengo un bebé que vuelve a llorar reclamando su teta, a las seis de la mañana…

Volviendo… otra vez

Me gusta hacer balance de fin de año, lo he hecho siempre. Y proponerme unos propósitos nuevos. El 2019 parece que se me ha escurrido entre la oposición y la bimaternidad. Han pasado muchas cosas, he contado unas pocas. Y ese ciclo se ha terminado, ¡empezamos un nuevo año! Además, un año redondo.

He tomado una serie de decisiones que por la fecha en la que estamos se podrían llamar propósitos y me gustaría imponerles ese nombre. Todas tienen que ver con mi vida 2.0 y afectan directamente a este blog en gran medida.

Hay cosas que van a desaparecer y cosas que van a volver. ¿Novedades? Pues no, he experimentado lo que tenía que experimentar y quizás aparezcan, pero no forman parte de esos nuevos propósitos.

El blog volverá a ser un blog, así que ya no promocionaré los productos que había puesto en venta. Seguramente el día que tenga tiempo de sobra (si eso vuelve a ocurrir) actualizaré el Kakebo para las fechas de este año. Ya que lo tendré hecho, lo dejaré disponible en su sección por un módico precio. El hosting y el dominio no son gratuitos y si puedo quitarle peso a esa factura anual, se agradece mucho. Pero no le dedicaré tiempo para promocionarlo ni tendrá su propio dominio. He liberado la web del Kakebo en Excel.

Lo mismo he hecho con las copas menstruales. Me queda algo de stock, seguramente para personas más allegadas. Pero ya no estarán disponibles en la web. Ya no me reportan ningún beneficio ni emocional ni económico y creo que su ciclo ha terminado y hay que dejarlo ir.

Vuelvo a este blog y Papá Fúturo y yo volvemos también a Supervivencia en Familia. Esperamos que con regularidad, así que nos leeremos más a menudo.

Respecto a las redes sociales, puedo decir que las he “concentrado”. Me dedicaré públicamente a Instagram. Me he quitado el WhatsApp del móvil y voy a dejar Facebook solo para los ratos realmente libres con el iPad.

Mi libro, pues pasará lo mismo que con el Kakebo. Ahí está, muchas personas me están diciendo que les está ayudando mucho, no sólo con la maternidad, si no con la organización en general. Quizás me anime a promocionarlo un poquito más, pero no le voy a dedicar el tiempo de mis hijos.

Tengo algunos proyectos en mente, pero no tienen nada que ver con este blog, aunque tienen relación. Si surge, os iré comentando.

Mi vida laboral… es cuestión de días que comience. Bebito Fúturo ya tiene día de comienzo en la guardería para hacer una adaptación adecuada. Antes de terminar este mes probablemente ya tenga una rutina respecto a mi vida laboral. También os iré contando, porque será una rutina ya para siempre.

¡Gracias por estar ahí! Os deseo un próspero 2020 de todo corazón.

No estoy hecha para emprender

No lo digo por decir. Tampoco lo digo porque lo piense. Lo digo porque lo he intentado, pero me ha servido para conocerme en otra faceta más de mi vida confirmando algo que en realidad ya intuía. Puse muchísimo empeño en que saliera bien, pero la verdad es la que es… Y hoy os la quiero contar.

Tras siete años trabajando en una empresa privada en particular donde estaba medianamente a gusto, ésta me echó. Aunque siendo sincera era un poco lo que quería, no era lo que me esperaba. Pensaba que conseguiría irme tras encontrar otro trabajo mejor, pero el sorpresón de encontrarme en paro me lo supe tomar con filosofía. Era una gran oportunidad de llegar más lejos. En esa empresa como mucho podía aspirar a encontrarme más a gusto con los compañeros y tener un rato de desayuno (cosa que no tenía en el puesto donde estaba).

Tenía un gran abanico de posibilidades delante de mí. Mis preferencias eran claras, quería trabajar para una empresa y jubilarme en ella. Lo único que pedía era que me valoraran y que la compensación económica me diera para vivir tranquila sin preocupaciones, además de un horario con el que poder conciliar con mi familia. Preferiblemente haciendo algo que me gustara dentro del ámbito administrativo, pero soy muy flexible y enseguida me entusiasmo con lo que se me ofrece.

En mi ámbito más cercano, con quienes tenía cierto trato continuo (en las redes sociales) proliferaba el emprendimiento femenino por motivos familiares. Todas triunfaban con sus servicios o sus productos y, como he dicho antes, me entusiasmo con facilidad. Siempre he querido aprender más sobre porteo y poder ayudar de verdad. También especializarme en lactancia. Y todas mis amigas me dicen que les acompañé muy bien al elegir una copa menstrual. ¡Incluso me llamaba la posibilidad de acompañar el duelo gestacional! Así que algo fraguaba dentro de mí que abría las puertas a ser mi propia jefa.

Todas hablaban de lo genial que era establecer tu propio horario cuando tienes niños tan pequeños. Quizás tenías que trabajar por la noche, pero lo elegías tú. El niño siempre estaba atendido y te sentías libre de trabajar de lo que realmente quieres. No estaba exento de dificultades, pero se las sorteaba en la medida de lo posible. Había muchas maneras, estableciendo un sistema de productividad que fuera acorde a ti. ¡Todo pintaba de lujo!

Obviamente, para conseguir triunfar tienes que hacer una gran inversión y con la indemnización en esos momentos me lo podía permitir. Así que pagué mi formación de porteo, de lactancia e incluso de marketing especializado en madres. Por supuesto, para empezar a ofrecer los servicios especializados en copas menstruales tenía que hacerme con un stock importante que también salieron de esos ahorrillos.

Con nada de vergüenza, pero sí un poco de inseguridad, comencé mi andadura. Que si me seguís desde hace tiempo, bien lo sabéis. Me temía las consecuencias legales por no hacerme autónoma, pero el riesgo era muy grande y preferí explorar el emprendimiento antes de tomar ese riesgo. ¡Ni siquiera ganaba suficiente para hacer frente a la cuota! ¿Cómo me iba arriesgar a perder el sustento de mis hijos? Bastante que hice una inversión descomunal…

En fin, la cosa empezaba a fluir. Quizás no era suficiente para subsistir de ello, pero siendo el principio no podía quejarme. Yo vendía y la gente estaba contenta con mi servicio. Poquito a poco esto aumentaría y podría vivir de ello. Con las formaciones adquiridas aprendía cada día algo más. Además, me quedé embarazada y la alegría solo aumentaba…

Hasta… que sufrí mi aborto.

Entonces la vida me dio un vuelco, pero de los malos. No como cuando tienes tu bebé en brazos y de repente eres consciente de lo frágil y fuerte que es la vida. Si no como cuando te sacan el corazón del pecho, le cortan un cachito y lo tiran para que se pudra.

Me habían roto las ilusiones. Quizás no fuera la primera vez, pero las consecuencias de ese momento todavía se me agarran al pecho al pensarlo. Menos mal que contaba con el acompañamiento de Mónica Álvarez, mi hada colegiada. Pero todo se volvió negro, ofuscado y tenebroso. Por fuera podía sobrellevarlo, pero por dentro se había roto una parte importante de mí.

Y el entusiasmo por emprender fue una de esas cosas que se rompieron. Quería hacerlo porque me comprometí con ello, invertí mucho dinero y no tenía otra esperanza de sustento. Ya era consciente de que las empresas no querrían valorarme por ser una posible futura madre sin carrera universitaria, así que tenía que intentarlo muy fuerte…

Entonces vi lo malo de emprender. Trabajar a destajo (aunque sea en algo que te guste de verdad) totalmente sola y ocupándote igualmente de todo. Estar mal, realmente mal, y que da igual… Si no lo haces, no consigues dinero. La responsabilidad de que lo que haces lo tienes que hacer realmente bien si quieres llegar al objetivo que te has marcado. La terrible incertidumbre por no saber con cuánto dinero vas a poder disponer a final de mes, ni a principios, ni siquiera de aquí a tres días.

Todo eso era algo que yo no quería en mi vida. Ni siquiera cuando estaba bien. Darme cuenta en ese momento fue un hito importante para mí. Probablemente si no hubiera estado mal, me habría acabado dando cuenta, ¿pero cuánto tiempo después?

Entonces confirmé lo que ya sabía, necesito sentir estabilidad económica y laboral. El emprendimiento está muy lejos de eso. Tiene muchas cosas buenas, lo he vivido, pero la estabilidad para mí es más importante que la libertad horaria o el ser mi propia jefa.

Sello de Calidad: Colchón de bebé Emma

Gracias a Madresfera he tenido la oportunidad de probar el Colchón Emma y os voy a desgranar lo que opino sobre las medidas y peso del colchón, composición y materiales, suavidad y percepción en general.

Antecedentes

Con Niño Fúturo usamos el colchón que nos dieron con la cuna. Había pasado por dos niñas anteriores y por el propio Niño Fúturo, así que insistí que Bebito Fúturo por lo menos estrenara colchón. Así que le compramos un colchón nuevo ajustado de presupuesto con unas condiciones aceptables.

Nunca durmió bien. Probamos de todo para que consiguiera un descanso óptimo, pero sospechaba que el colchón podría ser el culpable y justo llegó este sello de calidad. Tendríamos la oportunidad de confirmar si el culpable era el colchón u otra cosa…

Medidas y peso del colchón

Como se puede ver en la imagen, tiene 8 cms de altura. Cuando lo coges por primera vez se te hace poco, acostumbrada a colchones de 20 cms de altura, pero realmente acaban siendo suficientes. Ahí el colchón está recién desenrollado de la caja y pensaba que necesitaba unas 24 horas para adaptarse a su tamaño, pero en absoluto. Al leer las instrucciones te dicen muy claramente que sólo necesita unos minutos para quedarse perfecto y poderse usar, ¡lo cual está genial!

El peso es muy ligero. Pesa 3,5 kgs, por lo que una persona menuda puede con ello perfectamente. Ya he cambiado sábanas y es terriblemente cómodo para eso. Tanto por la altura porque todas las sábanas le van bien, como por el peso, que no te deslomas al cambiarle las sábanas. Me ha gustado mucho en ese aspecto.

Composición, materiales y suavidad

El colchón como tal está compuesto por polilactida. Un material que si investigas un poco es completamente ecológico hecho con recursos 100% renovables. En el caso del colchón tiene propiedades libre de toxicidad, también evita las alergias y es flexible para ajustarse a su columna, se mueva como se mueva. Muy flexible y cómodo.

La funda del colchón (que veis en la foto) tiene una cara blanca hecha un 66% de poliéster y un 34% de viscosa y la cara gris es 100% poliéster. Ambos lados son suaves y agradables. La blanca parece más calentita y la gris más fresca, cada una para su estación o para mejorar el confort según las necesidades.

Pero ambos dan gustito al tacto. Como podéis ver, tiene cremallera y se puede quitar fácilmente para lavar. Aunque le pongo sábanas, en esta ocasión no le he puesto funda para el colchón, le quitarías las propiedades de estas dos texturas y con lo fáciles que son para lavar, no lo creo necesario.

Con los colchones anteriores eran imprescindibles porque no se podían quitar la funda ni nada. Pero en esta ocasión, una sábana fina es suficiente.

Percepción en general

La llegada del colchón ha coincidido con virus familiares y salida de los dientes. Así que haríamos directamente la prueba de fuego. Pero sin adelantarme, os cuento un poco mi percepción sin haberlo probado.

Se nota la diferencia de calidad. El colchón anterior que tenía características similares (el primero era un colchón que se parecía más al de los adultos, pero el que compramos se parecía a éste) quizás podría llegar a parecernos que tenían similitudes generales. Pero si analizas específicamente, se nota que no tienen nada que ver. No es tan flexible y la figura que tenía la funda que lleva el colchón se notaba.

A ver si me expreso bien. La funda del colchón del que compramos tenía una especie de dibujo hecho con el hilo como para encajar mejor al bebé con una profundidad lo suficientemente grande como para que se notara con las sábanas. Aunque el Colchón de Emma también tiene unos dibujos, no se perciben en absoluto.

En cuanto al sueño. Bebito Fúturo cuando dormía en el colchón que compramos lloraba cada vez que se movía porque se despertaba, eso es algo que con el Colchón de Emma no nos ha pasado. Es verdad que se despierta por la noche, pero debo reconocer que desde que nos ha llegado el colchón le han salido 3 dientes seguidos, dudo que los despertares sean por el colchón. Pero sí estoy convencida que anteriormente sí se despertaba por el colchón.

Cuando el tema de los dientes haya terminado, haré una actualización de la entrada. De momento os confirmo que estoy contenta con el cambio, he notado diferencias.

Verano 2019 con mis niños

Pensaba que podría haber aprovechado más con el blog durante este tiempo, contaros cosas chulas que hacemos y que vemos (os he contado cosas chulas con las que jugamos), pero una vez más el tiempo nos ha engañado. Los días parecían largos, pero el mes se hizo corto… y los dos meses y medio han acabado pasando en un suspiro. Así que os cuento de principio a fin cómo ha sido este verano 2019 con mis niños.

Al Principio

Reconozco que al principio todo parecía un infierno. Niño Fúturo tenía unas rutinas en el colegio que en casa, con Bebito Fúturo, eran difíciles de compaginar. Cada uno tenía unas exigencias muy propias y una forma de ser muy particular. Bebito Fúturo parecía más feliz con la compañía perenne de su hermano, pero a mí el tiempo no me daba para darle a cada uno lo que exigía.

Creía que sería así todo el verano. Uno imponiendo sus tiempos de siesta, comidas, ganas de explorar el mundo y el otro con lo mismo. Compaginarlo era hacer malabares y la casa se me caía encima. No porque me pasara el día ahí metida, si no porque no había manera de meterle mano para limpiar, ordenar, cocinar o cualquier tarea que se os ocurra. Ambos exigían de mí una cantidad de energía que yo no conseguía reponer por las noches.

Fueron unas semanas terribles, de verdad. El cansancio era supremo y eso no ayudaba a estar a gusto con nada. Papá Fúturo seguía trabajando, aunque no de Sol a Sol, sí que salía por la mañana todavía en la noche. Lo cual hacía que exigiera su hora y pico de siesta para reponer sus fuerzas también. Yo me sentía desbordada y no hacía más que desear la rutina de vuelta.

A mediados

Bueno, todo cambió bastante cuando Papá Fúturo también disfrutó de unos días de vacaciones. El cuidado del hogar y de los niños era compaginable. Cuando uno se quedaba con los niños, el otro preparaba algo de comer, recogía la casa. Incluso hubo varias veces que todos limpiábamos en casa.

Este hombre tiene mucha maña para hacer limpiar a los niños. Yo me veo desbordada (seguramente por la falta de descanso que no es ayuda para la paciencia) enseguida. Él le enseña a Niño Fúturo a llevar la ropa a la lavadora, a recoger la mesa, a poner cosas en su sitio. Yo no me apañaba, siempre le gritaba porque enseguida perdía la paciencia.

Bebito Fúturo se le veía mucho más feliz cuando estábamos todos en casa, se le notaba en la cara. Creció de golpe muchísimo y Niño Fúturo parece que comprende los cuidados que necesita. Pocas peleas había entre ellos, aunque Niño Fúturo reclamaba territorio.

A finales

Y ahora que estamos a escasos días de comenzar de nuevo el curso escolar estamos totalmente sincronizados. Reconozco que echaré de menos en mi día a día a Niño Fúturo. Sus besos y abrazos constantes, su búsqueda de amor y entrega desinteresada del mismo. Sus preguntas constantes sobre cómo funciona el mundo… Sus negociaciones. Bueno, a todo él, ¿para qué nos vamos a engañar?

Ahora ya tenemos rutinas para salir a hacer recados, un ratito de parque, ir al supermercado. Ya no me desbordo entre las obligaciones y los niños. Dos meses he tardado en tener una buena rutina familiar. Y ahora que por fin la tengo, ¡empezamos de nuevo el curso!

Hemos tardado, pero lo hemos conseguido. La experiencia nos ha unido más como familia y me encanta haber tenido este verano 2019 con mis niños para poder ofrecerles a ellos un hogar de amor (poca paz…).

Avances de Bebito Fúturo – 11 meses

Iba a hablaros sobre nuestra experiencia, no muy buena, en la vacuna con la enfermera, pero ya está resumida en la frase anterior. Lo cierto es que Bebito Fúturo va a un rápido vertiginoso y quería reflejarlo.

Esta misma mañana ha dado sus primeros pasos (agarrado de la mano), pero en el suelo. Hasta ahora te obligaba a sujetarle de pie y de vez en cuando daba un paso para adelante, lleno de orgullo y satisfacción. Pero hoy el recorrido ha sido más largo y para mí está siendo una grandísima experiencia. Os recuerdo que Niño Fúturo lo hizo a los 22 meses, así que este paso que fuera tan pronto en el pequeño me deja mareada ante la vertiginosa idea de lo rápido que puede pasar el tiempo.

Los pocos bebés que nos hemos cruzado de 12 meses ya caminan totalmente autónomos, pero me sigue sorprendiendo su velocidad y ganas de superarse.

Hace unos días ha aprendido a dar besos. Lo primero que ha besado a propósito ha sido a la rueda del andador, pero enseguida ha pillado la idea de besar a las personas. Aunque besar cosas está también muy bien. Hace un muack y se queda esperando la reacción semi-histérica de su madre feliz. Así que repite hasta que se cansa de escuchar a su madre, que suele ser al quinto o sexto beso. Y cuando está muy aburrido, besa a su madre y ya tiene diversión semi-histérica para rato.

Esta mañana yo estaba muy cansada, como es habitual. Me estuvo golpeando y dando patadas sin resultado del puro agotamiento que tenía. Así que me dio unos besos en el brazo y voilá, ya me tenía babeando a su lado.

Por lo demás, seguimos a la espera de que le salga algún diente. Sospechamos que deben molestar porque hay veces en los que su reacción es exageradamente exigente, pero por lo general lo lleva bien. No babea demasiado, no tiene heces muy ácidas (algunos días sí) y los días en los que está más inquieto, pues se sobrellevan. Ya le saldrán.

Es muy expresivo, sabe lo que quiere y va a por ello. Aprendió a saludar y como ya sabe hacerlo, ha dejado de hacerlo porque no siente la necesidad. Igual que lo de señalar y demás, pero eso no quita para que te agarre el dedo, lo ponga en posición, también la otra mano y se levante cuando quiere. Te llama a base de bufidos y si está generoso, pronuncia unas sílabas para ver tu alegría.

Parece, en general, feliz.

Probamos Stikets

Cuando Niño Fúturo empezó la guardería y vimos todo lo que había que marcar no dudamos en probar Stikets. Fue muy recomendada en las redes sociales y me gustaba la marca, la verdad. Así que le preparé unas cuantas sencillas etiquetas que nos han servido durante todo su paso por la guardería.

Ahora con la siguiente vuelta al cole he tenido la oportunidad de probar las novedades y me he encontrado con bastantes diferencias. Para no enredar sobre cómo era antes y cómo es ahora, sólo os voy a decir que todo está repensado y tiene novedades chulísimas. Quizás antes sí es cierto que tenían más variedad en el diseño, pero hay cosas que han mejorado muchísimo.

Nos ofrecieron para probar el Pack Temático de Stikets donde ya te viene todo lo que pudieras necesitar. Es lo mismo que compramos aquella vez y sabiendo que nos hará poco más falta, pues repetimos la experiencia. Aún así, si prefieres seguir teniendo la posibilidad de personalizar más las pegatinas o no necesitas todo lo que tiene el pack, tienes variedades para comprar cosas que te convengan más. Por ejemplo el sello personalizado o hacerte tus etiquetas con tu propio diseño.

Como os digo, la posibilidad de diseñar el pack respecto a la vez anterior se ha reducido, pero tiene otras novedades. Por ejemplo, la plaquita con el nombre y el teléfono tiene un código bidi que al escanearlo con el móvil te aparece la siguiente pantalla:

Y viene dentro de una carpeta que está muy bien organizada como podéis ver:

Los dibujos son muy monos y se lee muy bien el nombre. Ahora vienen dos papeles cebolla para planchar las etiquetas de la ropa. El diseño de las pegatinas es más acertado en su tamaño. Antes sobraba bastante espacio, mientras que ahora tienen un tamaño adecuado con la letra.Además, algunas etiquetas de ropa ahora también llevan el número de teléfono.

Bueno, todo esto lo podéis ver por la web. Mi impresión es muy buena. La calidad es más que decente y la presentación y las novedades me han sorprendido gratamente. Por el precio que tienen merecen la pena.

Oferta Liquidación de las Copas Menstruales

Lo he anunciado por todas las redes sociales, pero por aquí no lo había puesto y creo que hay personas que han entrado para buscarla. Así que dejo aquí también toda la información porque es exclusiva.

Como dice el título muy bien, estoy liquidando las copas menstruales que tengo. Principalmente por motivos económicos, necesito deshacerme del stock que tengo y para ello las tengo a un precio muy especial:

Para conseguirlas, podéis escribirme por correo electrónico directamente o por cualquiera de las redes sociales que tenéis en el panel (Facebook, Instagram, Telegram, etc.). La asesoría para elegir talla está incluída en caso de hacer falta y si no os va bien la copa, también tengo compresas de algodón.

Os recuerdo que las copas tienen una duración media de 10 años y os convendría siempre tener una de repuesto por si se pierde en esas vacaciones a la playa o se las come el perro (sí, ha ocurrido). Aprovecha ahora la oferta. No la vas a encontrar a mejor precio (bueno, sí, por aliexpress. ¿Nunca os he dicho que la he probado y está totalmente fuera de mi recomendación?).

En cualquier caso, hay copas de las que ya me he quedado sin stock. La gama y variedad es bastante amplia, os recomiendo, como mínimo, preguntarme. El trato es de tú a tú, no tengo ganas de complicarme la vida. Puedo ser muy profesional, pero al precio que las estoy vendiendo, eso no está pagado. Seguiré siendo profesional, pero sin florituras. Entendedme… Os estáis ahorrando 7,50 € del precio original y en algo se tiene que notar, jajaja.

La oportunidad es única y según me deshaga de las copas, termina el negocio. La ventaja, te lo aseguro, es más para ti que para mí.

Novedades Laborales

Cuando publiqué el último post, al poco tiempo (todavía estaba al PC) recibí un mensaje por WhatsApp de una compañera de la academia reenviándome un archivo que decía algo así como “Aprobados 2º Examen…” y no pude leer mucho más. Se me paralizó el corazón. Escribo este post porque necesito sintetizar mis emociones que todavía van desbocados al galope de las sensaciones y poniendo palabras a ese momento quizás consiga serenarme y respirar tranquila dentro de lo que cabe.

La inspiración para escribir posts nuevos estaba ausente y sentía que había pasado mucho tiempo desde el anterior. Así que un rato que por fin encontré para escribir algo puse una pequeña reseña de un libro que ha sido importante para mí. Después de darle a publicar iba a empezar a averiguar cómo cobrar el subsidio por desempleo con cargas familiares porque al día siguiente era el último en el que tenía derecho a la prestación de desempleo contributiva. Los ánimos, como os podéis imaginar, estaban por debajo del subsuelo. La angustia la respiraba en cada inhalación. El llanto estaba al borde de los ojos…

Y recibí un archivo… Sólo leí lo que os he comentado arriba: “aprobados 2º Examen” y pensé que era broma. Así, tal cual. ¡Tenían que hacer apertura de plicas! ¿Cómo iban a publicar la lista de los aprobados directamente? Y, según me daba cuenta que podría serlo… ¿Estaré en esa lista? Me empezó a temblar toda la mente, en la medida en la que esto era posible, claro. Sentía el corazón paralizado. Mi mundo iba a cambiar en ese momento, para bien o para mal. Podría ser la mejor noticia del año como podría ser la peor noticia del año, no había término medio.

Entré en el documento y efectivamente era lo más esperado desde mi pasado cumpleaños que hice el examen. Le di al buscador y empecé a escribir las cinco primeras letras de mi segundo apellido, que era bastante poco común. Y esperé un segundo (que en mi mente parecía una eternidad) para ver si había alguna coincidencia… Y sí, había una coincidencia. El corazón, si no estaba lo suficientemente paralizado, se me paralizó del todo.

No sé cómo, porque me temblaba todo el alma, conseguí darle a ver la coincidencia. Y de forma un poco borrosa conseguí entreleer mi nombre. Volví a mirar, porque lo único que vi es que parecía tan largo como debería aparecer mi nombre. Y todavía un poco en shock, leí mi nombre. La noticia todavía no impregnó mi mente y lo siguiente que hice fue avisar mediante mensajería instantánea a Papá Fúturo de que había aprobado. No me salió llamarle, no quería molestarle, sólo que había aprobado.

De la misma manera, lo publiqué en stories de Instagram… No sé, pero nadie mejor que otros opositores sabrían acompañarme en ese momento. Así que despeinada y en bata, di la noticia a mi querido público que pasó conmigo las noches en vela estudiando. Sólo podía decir: “He aprobado, he aprobado, he aprobado”. Creo que intentaba que el mensaje me llegara a la mente, porque no me lo podía creer.

Luego empecé a contárselo a todos los que han estado pendiente de mí durante este tiempo. Y en mi mente estaba continuamente el “He aprobado, he aprobado, he aprobado”… Algo dentro de mí decía que se lo dijera a todo el mundo a ver si alguien me lo desmentía y me confirmaba que era una broma, de mal gusto, pero una broma.

Voy a ser funcionaria de carrera, sin ser interina, en la primera convocatoria de oposición que me apunté y que he intentado sacármelo, después de quedarme embarazada, dando a luz el mes del examen… Indudablemente el mensaje de todo esto es que SÍ SE PUEDE. Sí se puede sacar una opo siendo mami y a la primera.

Ahora ya, a ratos, se me vienen muchos otros pensamientos a la cabeza. Tendré que dejar a Bebito Fúturo en la guardería… es el primero. Pero trato de animarme con todos los derechos que voy a ganar… Voy a cobrar trienios, puedo hacer promoción interna, voy a tener un buen horario. Lo que cobre de subsidio ahora es todo lo que cobraré el resto de mi vida. Aunque los robots se hagan con puestos de trabajo, a mí no me podría afectar (sí, soy así).

Toda la familia va a ganar mucho en calidad de vida. Nos quedan unos meses difíciles, de apretarnos muy fuerte el cinturón. La verdad es que esta parte me hace sentir todavía intranquila. No sé cuándo empezaré a cobrar el sueldo, apenas sé cuánto… y hasta ese momento, no podemos permitirnos gastos que no sean imprescindibles. Pero después, sin fliparnos, tendré la vida laboral que siempre he deseado.

Creo que eso es lo que todavía no consigo asimilar. Cuando yo era pequeña y el mundo me preguntaba qué quería ser de mayor, mi respuesta interior era “me da igual, sólo quiero vivir tranquila con lo suficiente para subsistir”. No fui especialmente ambiciosa nunca, quería una vida feliz con poco. Y haber conseguido esto es cumplir mi sueño. Y no es un sueño tampoco fácil. Aunque no sea ambiciosa, tener la tranquilidad de no ser despedida del trabajo con lo suficiente para vivir lo considero un absoluto lujo. Sobre todo después de mi experiencia siendo despedida en una empresa donde me creía, más o menos, valorada.

Tengo muchos proyectos en mente. Ahora puedo hacerlos desde la tranquilidad de disfrutar de ellos sin la presión de que sean el fruto de mi bienestar económico. Los haré porque quiero un mundo mejor y no dependo de esos proyectos para que mi mundo sea mejor.

Novedades Abril 2019

Tengo que contar y poneros al día de muchísimas cosas que han pasado en nuestra pequeña familia. Esta semana hemos tenido que acudir a varios especialistas y bueno, para resumirlo he decidido llamar este post así, un poco genérico. “Novedades Abril 2019”, que parece que os voy a ofrecer productos o cosas así, pero no. Os voy a contar cosas que han pasado en esta familia.

Visita al Cardiólogo de Bebito Fúturo

Bebito Fúturo está bien, pero resulta que una vez que fuimos a urgencias por un catarro que nos hacía temblar cuando no había cumplido el mes, el neonatólogo de urgencias nos dijo que parecía tener un soplo en el corazón. A ver, no somos catastrofistas ni hipocondríacos, pero tosía mal y por eso fuimos. Nos dijeron que hicimos bien, que no parecía ser nada, pero que fuera al cardiólogo.

Nos lo dijeron en una época en la que ya estábamos visitando mil especialistas. Que si parecía que tenía ictericia, que como había nacido por debajo del percetil 3 estaba perdiendo peso… Bueno, no os quiero ni relatar esa época infernal. No queríamos ir, también, al cardiólogo, pero nos tomamos muy en serio las recomendaciones médicas. Así que fuimos…

Una vez allí, le hicieron electrocardiograma, le ecografiaron el corazón y nos dijeron que no parecía ser nada más que un soplo normal de bebé recién salido. Pero que, por precaución, fuéramos en seis meses. Y ésa es la cita de la que os vengo a hablar después de esta larguísima introducción.

El diagnóstico que nos dio esta vez el cardiólogo era un foramen oval permeable. Por lo visto no tiene mayor solución que el esperar que desaparezca, así que nos dijo de volver en 9 meses. Buscando información parece que es algo más común de lo que parece, incluso hay personas a quienes se les detecta siendo muy adultos. No tiene relevancia en su vida, así que ya veremos.

Visita a la Pediatra de Bebito Fúturo

No fuimos a la revisión de los 6 meses, coincidía con mi examen de oposición y nuestra pediatra es laxa con las fechas, así que esperamos. También coincidía con la vacuna Bexsero. Era la revisión de niño sano y Bebito Fúturo ya estaba controlado en mil facetas. Fuimos con 7 meses y no pasó nada.

Tal como nos esperábamos, pues está sano, está fuerte, crece y no parece tener más cosas de las que ya tiene, que no son pocas. Nos preguntó por lo del cardiólogo, aunque lo veía también en su ordenador. Es más, curiosamente hablamos más de cosas de Niño Fúturo que de Bebito Fúturo.

Se sorprendió mucho al ver que ya se mantenía sentado bastante tiempo, que sonreía bastante, que hablaba un buen rato. Cuando le cogió, vio que casi se quería mantener de pie muy bien. Vio que ya empezaba a mostrar signos de crisis de ansiedad por separación… vamos, que se nos pasa de frenada.

Nos recomendó avanzar más en la alimentación complementaria. Y es que claro, al ver que no quería comer y no ponía mucho interés por tragar, es cierto que me dejé llevar por la vagancia. Teta y si pillaba algo del pan que le dábamos, pues ya está. Pero nos dijo que es un pequeño entrenamiento, si no lo hace, no lo hará. Así que le hemos hecho caso a nuestra manera. Y en tres días confirmo que ya come mucho más y mejor.

Visita a la Endocrino de Bebito Fúturo

Aquí podría estar hablando durante horas del principio de nuestra aventura con la endocrino. Pero sólo os voy a decir que ya he perdido la cuenta de las analíticas que le han hecho a mi bebé de 7 meses. Tiene hipotiroidismo y con la edad que tiene, afecta a su desarrollo y como se desarrolla muy rápido, hay que controlarle mucho.

Un poco en resumen. Si la medicación no hay que cambiársela (el mejor de los casos), la analítica se hace a los 2 meses para seguir controlando. Si la medicación hay que ajustarla (lo más común dado que crece), la analítica para confirmar que es la dosis justa es a las 3 semanas. Y así andamos, de pinchazo en pinchazo. Sólo quiero llorar de recordar las veces que le pinchan.

Pues, como en la mayoría de los casos, ha habido que reajustar la medicación. La vez anterior se quedaba corta y esta vez se pasaba, así que esto es un sinvivir del que espero olvidarme algún día. A él le vemos crecer bien, así que esto es lo que necesita.

Valoración de Orientadora de Niño Fúturo

No sé si os lo he llegado a contar, pero el año pasado nos llamaron de la Orientación del centro a petición de su tutora. Consideraba que el desarrollo social de Niño Fúturo no era el correspondiente a su edad y dado que los hitos de crecimiento suyo fueron muy tardíos, se temía un problema. En esa entrevista la orientadora sólo quería saber qué percibíamos nosotros desde casa. Le conté muchas cosas que no veía normales en mi hijo, pero que no sabía hasta qué punto no lo eran. La conclusión es que le valoraría en un futuro la posibilidad de que Niño Fúturo tuviera Altas Capacidades.

En la última tutoría, su tutora (otra distinta) no hacía más que alabar las cualidades extraordinarias de Niño Fúturo y le comenté la conclusión de esa cita con la orientadora. Dijo que lo hablaría con ella y que se valoraría. Así que así se hizo…

Y en esta estrepitosa semana de citas médicas teníamos el resultado de esa valoración. Nos dio mil vueltas y parece que se confirma la posibilidad de que sea Altas Capacidades. Una sorpresa que fuera detectado con 4 años, pero aún así prefiere ser precavida. Como el resultado está un poco al límite y el margen de error es algo amplio, nos ha sugerido derivarle a Atención Temprana más adelante. Cuando el margen de error se reduzca a 2 puntos como máximo, dentro de 2 años.

Todavía me tengo que reponer de la noticia, evaluar la afectación familiar. Además, a quien se lo decimos parecen considerarlo como algo fantástico. Yo sólo veo que es una característica de mi hijo que habrá que tener en cuenta. Ver la reacción de la gente me hace pensar en cómo reaccionarían si el diagnóstico fuera que tiene Necesidades Especiales…