Tegu con Cerebrito Pérez

Pues hemos tenido la grandísima oportunidad de probar el Tegu con Cerebrito Pérez y la sorpresa en casa ha sido muy grata, la verdad. No le quise decir nada a Niño Fúturo hasta que llegara a casa el juguete, para no generarle expectativas. Él llevaba varios días queriendo probar algo nuevo. La verdad es que lo rapidísimo que llegó el juguete me sorprendió mucho, ¡estaba en casa antes de que pasaran 24 horas de que lo haya pedido!

Cómo es el Tegu

La presentación del juguete ya es bastante atractiva, aunque a primera vista parezca algo simple, en cuanto destapas te invita a jugar:

Como podéis ver, no hay edad para jugar a esto. Pero no es un juguete sin más, tiene muchísimo de educativo. Te permite descubrir el mundo del magnetismo. A Niño Fúturo es algo que le flipa muchísimo:

Creo que debo añadir que Tegu es una marca sostenible creada en Tegucigalpa (Honduras) para promover el trabajo digno en ese país. Además de plantar los árboles que utilizan para los bloques de madera. Esa filosofía de empresa siempre es de alabar.

Qué te encuentras dentro de la caja

Como os podéis imaginar, son varios bloques de madera con imanes estratégicamente colocados para que juegues libremente con ellos. Te permite desarrollar toda la creatividad posible. Yo pensaba que a Niño Fúturo el abanico de posibilidades le iba a aturullar, pero me equivocaba. A cada minuto se le ocurría algo nuevo que hacer.

Además, la diversión es infinita. Te invitan a usar otros objetos metálicos que se puedan imantar para ampliar el juguete, ¡lo cual me parece una idea magnífica! También te hace sugerencias de figuras que puedes hacer. Puedes usarlo en pizarras o superficies también metálicas como el panel del lavavajillas o el frigorífico. ¡Las posibilidades son infinitas! Por supuesto también puedes ampliar el set de Tegu con otro más.

Conclusiones del Tegu con Cerebrito Pérez

Sinceramente, yo pensaba que Niño Fúturo le haría caso un rato y se abrumaría ante las posibilidades y dejaría de jugar rápido. ¿Qué me he encontrado? Que se ha convertido en su juguete favorito con diferencia y se pasa el rato experimentando con los imanes, que son bastante potentes. Crea figuras inverosímiles y está durante horas jugando con ello. Me cuesta creérmelo, la verdad.

Si me lo preguntáis, es un juguete que recomendaría con los ojos cerrados. Estoy hablando de un niño que en cuanto sabe cómo funciona algo, deja de jugar con ello enseguida. También cuando deja de divertirle. Y esto todavía no ha pasado con el Tegu. Lo podéis encontrar, junto a otras muchas variedades también de Tegu y de otros juegos que me tientan muchísimo, en la web de Cerebrito Pérez.

Alta Demanda en Bebés

Hoy voy a escribir un post que me ha pedido la gente. Pero antes que nada quiero aclarar que, como siempre, lo escribo con una perspectiva personal. Trataré de aclarar algunos conceptos básicos y mi intención es que se comprenda mejor a los bebés y poder tener bebés más felices. Si sufres alguna clase de problema por la alta demanda de tu bebé, te recomiendo encarecidamente acudir a un profesional de tu confianza. Espero que pueda poner solución al posible problema. Este post responde a la necesidad de comprender la alta demanda, no a solucionarla.

Cómo conocí la Alta Demanda en Bebés

La primera vez que escuché “Bebé de Alta Demanda” fue a una amiga que por aquél entonces sospechaba que su bebé, que nació el mismo día que el mío, lo tuviera. Fue un concepto que me llamó poderosamente la atención y averigüé por encima un poco sobre ello. Tenía muy claro que Niño Fúturo estaba lejos de ser un Bebé de Alta Demanda, pero daría explicación a lo que veía en los bebés de otras personas.

Lo primero que me calmó fue saber que seguían siendo bebés normales. No sufrían ningún trastorno, ni enfermedad. Simplemente respondía a la necesidad de comprender mejor a unos bebés que requerían de muchísima atención. Identificarlos era fácil: lloraban mucho y sólo se calmaban con la madre. ¿Quién necesitaba saber algo más?

Luego nació Bebito Fúturo… desde el primer mes, con los cólicos del lactante, comenzaba a sospechar que podría ser un Bebé de Alta Demanda. Aún así, no me lo quise creer.

Qué es la Alta Demanda en Bebés

Básicamente se trata de una gran necesidad que tiene el bebé. Hasta ahí, todo bien. Yo, ilusa de mí, pensaba que con que estuviera todo el rato pegado a la madre bastaría. Pero la realidad es distinta porque la Alta Demanda en Bebés se puede dar por varios motivos:

  • Que sea un Bebé de Alta Demanda
  • Que sea un Bebé de Altas Capacidades
  • Que sea un Bebé Altamente Sensible

Y no descarto que haya más razones, pero con las que me he topado hasta ahora han sido ésas. Ya os he contado que Papá Fúturo es una Persona Altamente Sensible y que Niño Fúturo tiene Altas Capacidades. Y me he visto en la necesidad de distinguir cuál sería el caso de Bebito Fúturo. Más que nada para ayudarle en la tarea de ser feliz en este mundo. Pues me he encontrado con un mundo muy rico de posibilidades.

Los Estímulos

Antes de nada creo que debemos entender que lo que define el tipo de Alta Demanda que tiene el bebé se caracteriza por el tipo de estímulos que necesita para saciar esa demanda. Entrando en ese concepto me veo en la necesidad de aclarar qué son los estímulos:

La noción de estímulo encuentra su raíz en el vocablo en latín stimulus, uno de cuyos curiosos significados es aguijón. Esta palabra describe al factor químico, físico o mecánico que consigue generar en un organismo una reacción funcional. El término también permite hacer mención al entusiasmo para desarrollar una determinada acción o trabajar y da nombre a la vara con punta de hierro que utilizan los boyeros para conducir o guardar a los bueyes.

FUENTE

En resumen, estamos hablando de los factores que entusiasman al bebé. Y según cuáles sean estos factores, podrían decir que su Alta Demanda responde a una forma de ser en particular.

Tipos de Alta Demanda en Bebés

Independientemente de la clasificación de abajo, debes tener en cuenta que un bebé puede ser alta capacidad y no mostrar una alta demanda. Es mi experiencia con Niño Fúturo. Déjate guiar mucho por la intuición. Aquí voy a mostrar las características más llamativas que podrían guiarte para identificar las necesidades del bebé. Pero en ningún caso es un “diagnóstico” (cosa que sólo deben hacer los profesionales) ni es totalitario.

Bebés de Alta Demanda

Para identificarlos, son niños que duermen poco y parecen insaciables, pero, además, no saben calmarse por sí mismos. Tienen muchísima energía y, en general, cualquier estímulo les excita. Lo cual hace muy difícil saciar sus necesidades, porque son muy, pero muy, intensos. Consiguen agotar a cualquiera y, por lo que he conocido y conseguido averiguar, la única manera de gestionarlo es llevarlo con filosofía.

Muchos padres se sienten satisfechos sabiendo que a su hijo/a no le pasa nada. Tiene la característica de ser Alta Demanda y ya está. No hay nada más que hacer. Probablemente se le pase, pero el bebé es así y lo será un tiempo. Por lo que he podido averiguar, no hay nada específico que se pueda hacer.

Bebés de Altas Capacidades

El libro que estoy leyendo ahora deja muy claro cuál es la diferencia entre Alta Capacidad y Alto Rendimiento, porque socialmente se confunde mucho. Para ser una Persona con Altas Capacidades debemos tener presente que la configuración cerebral es distinta a la media. Sí, el cerebro funciona diferente… con sus cosas malas y sus cosas buenas. Pero nadie se fija en las malas… En uno de los últimos capítulos que he leído (voy por la mitad del libro) demuestran que por la configuración del córtex prefrontal y las características del hemisferio derecho son personas que viven en constante ansiedad. Pero bueno, de esto hablaré más adelante en otros posts, no me quiero liar.

Estos bebés se calman con estímulos nuevos. Cuando sienten que se enfrentan a retos y que aprenden algo. Necesitan entender el mundo y a ellos mismos, por lo que suelen aprender rápido. Se les identifica porque saben cosas fuera de la edad en la que deben saberlas, aunque muy bebés es difícil expresarlo. Pero enseguida cogen los signos si decides signar con ellos, por ejemplo. Tienen muy buena memoria y lo que les hace daño, lo recuerdan, por lo que no quieren repetir las experiencias que les hace daño.

Para saciar su demanda es necesario innovar cada día nuevos rituales, nuevos juguetes, nuevas cosas que sacien esa necesidad de conocer. Parece algo “fácil”, pero es agotador. Las señales de que algo ya les aburre son muy sutiles y si no estás pendiente, enseguida reclaman. Y reclaman y reclaman y no se expresan de la forma que les puedes entender y no sabes qué le pasa y está constantemente de malhumor. Y, curiosamente, necesitan mucha rutina (aunque parezca contradictorio).

Es decir, si tomáis por rutina “la hora del baño”, puedes aprovechar para enseñarle cómo funciona el agua, cómo cambia de aspecto si pones jabón, cómo es el agua caliente y el agua fría. Pero la hora del baño siempre a la misma hora (antes de dormir, después de despertar, antes de cenar o después).

Bebés Altamente Sensibles

Igual que los Bebés con Altas Capacidades, su configuración cerebral es distinta a la media. Esta apreciación se considera un rasgo de la personalidad y lo que les pasa es que en algunos sentidos (no siempre los mismos) reciben mayor cantidad de información que la media. Es fácil sobreestimularlos y necesitan más descanso que la media para asimilar tanta información.

Les gustan las cosas nuevas (son bebés, todo es nuevo), pero se cansan mucho antes. Habrá ruidos que no les gusten y eso les provoque estrés, habrá olores que les dé excesivo asco. Pero igual que en los casos anteriores, la comunicación que hacen de ello es nulo. Sienten más porque tienen los sentidos (olfato, gusto, tacto, vista, oído) más desarrollados (no todos, pero sí dos o tres). Todo eso les provoca cierto malestar y por eso reclaman tanto su “área de seguridad” (la madre).

Una vez sobreestimulados les cuesta mucho entrar en la fase de descanso (¿no os recuerda a situaciones de estrés que vive cualquier persona normal?), por tanto demandan muchísimo. Si no estamos atentos a su necesidad de descanso, de rutina y saber que ciertos estímulos concretos les provoca ese estrés, tenemos al bebé quejica por excelencia.

Por cierto, tienen un umbral de dolor más bajo por lo que es posible que el roce de una etiqueta les provoque auténtico dolor y ese sufrimiento parezca exagerado. No lo es, su umbral de dolor es bajo. Trata de tenerlo presente porque lo que necesita es tu amor y tu comprensión.

Combos

Yo lo llamo así, desde el cariño y el respeto. Pero pueden darse. Puede ser Alta Demanda y Altamente Sensible. Puede ser Altas Capacidades y Altamente Sensible (bastante más común de lo que nos podemos creer). Lo único que te recomiendo es que sigas tu intuición desde la información. No os he contado todo lo que he conseguido averiguar de la Alta Capacidad y de la Alta Sensibilidad, es muchísima información. Os recomiendo que si tenéis la sospecha de que esto es lo que ocurre a tu bebé, investigues, leas, te informes. Y en caso de que suponga un problema, de verdad, acude a un profesional.

Una Familia feliz parte de la base de que cada miembro de esa familia lo es y los problemas que existen detrás de cada situación puede llegar a ser grave. Pero todo tiene solución y os recomiendo acudir a quien os la pueda dar. Yo me estoy encontrando con términos como “Distorsión”, “Desincronías”, etc. que se dan en casos que os he mencionado antes. No son broma y deben solucionarse.

Mi hijo de 4 años tiene Altas Capacidades, ¿y ahora qué?

Como os contaba AQUÍ, le han detectado a mi hijo de 4 años sus altas capacidades y desde entonces estoy dando vueltas al concepto. Poco a poco me voy empapando de la idea. Cada vez que sé algo nuevo, quiero saber más y en este punto me he encontrado con una especie de… barrera. Y es una barrera muy difícil, porque es una barrera social.

Con el Kindle Unlimited me atreví a meterme en la faena de leer el libro “Atención Integral al Niño con Altas Capacidades Intelectuales” y según iba leyendo… me sentía cada vez algo más perdida. El libro es bueno y lo entendí, comprendedme, pero empecé a sentir cierta alarma por la insistencia en explicar ciertas cosas básicas.

Preguntando por mis redes sociales a gente que pudiera guiarme a documentarme mejor (en la cuenta de IG de las oposiciones tengo muchas maestras y algunas de ellas PT), casualmente por la mañana, en Comando Actualidad, pusieron este reportaje. En cuanto pude disfrutar de un rato de concentración (con un bebé de 8 meses con una demanda desacostumbrada para mí, es difícil), lo vi. Empecé a vislumbrar la magnitud de la situación.

Entre tanto debo aclarar que mi hijo es feliz. Sospecho que tiene una disincronía con la psicomotricidad que acarrea de toda la vida, pero siempre tiene una sonrisa y un “te quiero” en la boca. Le encanta jugar, le encanta aprender, desde hace poco le encanta relacionarse con los demás. Disfruta y disfrutamos juntos de todo el tiempo que disponemos. Y haré absolutamente todo lo que está en mi mano para que mis dos hijos sean felices.

Así que continúo en la búsqueda de documentación para intentar sentir que no piso fango. Pero que en el mundo de las Altas Capacidades hay fango por todas partes os lo puedo asegurar. Hoy he leído este post recién publicado de Mamis y Bebés hablando de su experiencia tras dos años después de la detección. Y si os soy sincera, me da muchísimo miedo darme cuenta que transmite exactamente lo que yo pienso ahora mismo.

Los colegios no están preparados para hacer frente a esta Necesidad Especial. Os lo creáis o no, es una Necesidad Especial. Legalmente se considera así porque de esta manera los colegios cubren los cupos de necesidades especiales que tienen que admitir, pero sin preocuparse por proporcionar esa necesidad especial. “Como el niño es listo… ¿qué le voy a enseñar yo?”. ¡¡Pues a muchas cosas!! (Me indigno, me indigno mucho ante la idea).

Seguiré formándome en este mundo desconocido para proporcionarle a mi hijo un camino firme. Me comeré todo el fango que haga falta para que él no se manche, pero se manchará… Aún así, lucharé para que sólo se manche, que no lo pise, que su camino sea firme.

Como os decía antes, los colegios no están preparados para los alumnos con Altas Capacidades. Con suerte puedes encontrarte colegios que tienen programa para estos alumnos. El colegio de mi hijo los tiene. Pero no los tiene para infantil, la etapa en la que está. Es más, nos han recomendado esperar y repetir la detección dentro de dos años.

Por mi experiencia vital puedo asegurar que la etapa infantil es la más significativa. Aunque recuerdo poco de mi etapa en ella, sí recuerdo que me impregné de entusiasmo por aprender. Acabé perdiéndolo un tiempo… pero ese entusiasmo perdura en mi interior. ¿O será que soy así porque…?

De momento lo dejo aquí, pero compartiré las cosas que indague del tema.

Operación Pañal. Semana 3 y 4

Bueno, aunque no muchos, ya veíamos algún avance en la Semana 2. Con la Semana Santa en medio y que empezamos a comprender lo que se le pedía, ha habido mucho cambio.

Avances de la Semana 3 y 4

Os lo cuento en conjunto porque creo que ya puedo decir que nuestra operación pañal ha terminado. Tenemos pendiente asegurar su éxito en la guardería, pero finalmente parece que los escapes son totalmente esporádicos.

Como os contaba en la semana anterior, habíamos adaptado algunas rutinas y detectamos más o menos cada cuánto tenía sus escapes, así que fue fácil a partir de entonces.

Cada dos horas le íbamos preguntando y como ya lo comprendía mejor, decía sí o no según quisiera ir. Nos costó confiar, pero finalmente lo hicimos y ya era él quien no quería escapes.

Una mañana, pobrecito mío, sentado en su adaptador el pis salió fuera y me dijo muy compungido “Me he meado encima”. Le dije que no pasaba nada, que no se había meado encima, que el pis se había salido. Y puso cara de contento.

Viajar durante la Operación Pañal

Coincidió esta semana, como os decía al principio, con la Semana Santa y teníamos planeado viajar. Tenía bastante miedo de cómo sería esta faena durante el viaje, pero la verdad, sin ningún problema. Fue como si estuviéramos en casa.

Respetando su rutina, explicando con antelación las cosas que íbamos a hacer, él se adaptó al viaje perfectamente. Tuvo dos escapes durante el viaje, pero fueron 5 días fuera de casa. ¡Fue un triunfo!

Y desde entonces, volviendo a casa, ninguno más. A ver si ahora con la vuelta a la rutina con la guardería sigue sin haber altercados.

Fin de la Operación

Ahora que la operación pañal llega a su fin, y que tenemos nuevas rutinas y un niño más mayor, me parece todo muy increíble. Pensaba que nunca lo terminaríamos y aquí estamos.

Casi me apetece animaros, porque se ahorra mucho en pañales. Niño Fúturo no moja los pañales de la siesta ni de la noche casi nunca, aunque alguno sí y no nos queremos arriesgar. Pero el principio no lo quiero ni recordar.

No me arrepiento, respetamos su decisión, Le ayudamos como pudimos y finalmente lo conseguimos sin vuelta atrás. A él le veo más feliz por sentirse mayor (hasta se anima a hablar mucho más) y eso merece mucho la pena.

Operación Pañal. Semana 2

Después de esa Operación Pañal. Semana 1, viene la semana 2. Sólo os puedo decir una cosa, ha sido una pesadilla. Lo intentas con todo el amor del mundo, le cuentas cómo debería ser:

Mami: “Cielo, cuando sientas algo ahí (señalas la vejiguita), o tengas ahí cosquillitas (no sabes cómo decírselo para que lo entienda) gritas ‘¡¡Mamá, pipí!! o ‘¡¡Papá, pipí!!’ y vamos juntos al báter para que hagas pipí en el báter y no en los calzoncillos. ¿Vale?”

Niño Fúturo: “Vale” con cara de superconvencido de haberlo entendido.

Realidad: se moja los pantalones, calcetines, zapatos y todo lo que pille.

El viernes, con el desespero, se me escapó un “¿Quieres calzoncillos o pañal?” y contestó que pañal… Cuando se lo dije a Papá Fúturo me dijo que no, que no hay vuelta atrás. No sabes cuánto puedes odiar (y amar) a alguien hasta el momento en el que le odias desde lo más profundo de tu alma.

Momentos Buenos de la Operación Pañal. Semana 2

Rutina Nocturna

Obviamente, los momentos buenos han sido todas aquellas veces que lo ha logrado y para conseguirlo hemos implantado unas rutinas. Los bebés y niños pequeños funcionan con rutinas y si esto lo tenemos presente, puede hacernos mucho bien. Así que implantamos dentro de sus rutinas habituales la novedad de un paso más.

Por ejemplo, por las noches, todas las noches, enumeramos las rutinas de dormir. Éstas han sido siempre:

  1. Cepillarse los dientes
  2. Baño/Pijama
  3. Cuento
  4. Y a dormir

Sólo hubo que enumerarlos dos noches seguidas para que se quedara con la copla de la rutina. A partir de entonces, cuando terminamos de cenar siempre le pregunto: “¿Qué toca ahora?” Y siempre contesta: “¡Cepillarse los dientes!” con una ilusión que me entran ganas de cepillármelos hasta a mí con su entusiasmo. Para fomentar su autonomía, poco a poco parte lo hace él solo. Como poner el taburete en el sitio y tal.

Pues a esa rutina nocturna le hemos sumado el nuevo paso 2: “Pipí y Caca”. Quedando la rutina de la siguiente manera:

  1. Cepillarse los dientes
  2. Pipí y Caca
  3. Baño/Pijama
  4. Cuento
  5. Y a dormir

Rutina Mañanera

De la misma manera, en la rutina mañanera, que no enumeramos porque estamos muy dormidos, también hay un nuevo paso de Pipí y Caca. Nuestras mañanas son siempre muy tiernas para mi gusto, os la cuento. Voy a despertarle, me dice buenos días, dormido me pide aúpa, le llevo al salón, me pide su leche con galletas, voy a la cocina y se lo hago mientras echa una siestita (fingida). Cuando vuelvo, se toma la leche con galletas mientras me dice “Uhmm, qué rico” en cada cucharada. Luego interviene Papá Fúturo y los pasos varían un poco, pero casi siempre le lleva él al baño a su paso de Pipí y Caca mientras yo monto el cambiador y preparo su mochila. Luego alguno de los dos le vestimos y directos al cole.

Momentos Malos de la Operación Pañal. Semana 2

Como podréis deducir vosotros mismos, son todas aquellas veces que no logró hacer pipí. Aunque también os digo que en la segunda semana, con todas esas rutinas, lo logramos muy pocas veces. Ya os digo, ¡si hasta me he planteado la marcha atrás! Pero nada…

En nuestro día a día yo me quedo a solas con él gran parte de la tarde. La primera semana (que no os lo conté) sufrí una amenaza de aborto, así que era todo muy divertido. Tenía prohibido levantarle, así que todos los cambios de ropa tenía que hacerlo tirada en el suelo. En esta segunda semana la amenaza había desaparecido, aún así, pues tomas ciertas precauciones. Yo sólo quería que si se hacía pipí fuera, lo hiciera encima del empapador.

No sé si lo conocéis, pero hay empapadores de usar y tirar que se pueden poner en el sofá y recogen el pipí. Así que tenemos uno puesto en el sofá perenne y él sabe que ése es su sitio del sofá y que no se puede sentar en otro. Ahí le plantaba todas las tardes y había veces que no se meaba encima. Decidimos que le sentaríamos en el baño cada hora. Pero igual que la semana anterior, en cuanto se levantaba, se meaba encima.

En serio, era desesperante. A eso sumamos que, a pesar de tomarse todas sus fibras a diario, tenía extreñimiento. La preocupación de que llevara más de 3 días sin hacer caca era horrible. Yo ya no sabía dónde meterme…

Herramientas para ayudar a la Operación Pañal

En otros blogs había leído sobre herramientas para ayudar. Las teníamos casi todas, libros, música… ¡¡nos las sabíamos de memoria!! Las he usado sobre todo para introducir el tema con Niño Fúturo, pero nunca nos han funcionado. Cada niño es un mundo y esto deberemos respetarlo y a mi hijo esas herramientas nunca le han motivado.

Lo que sí os puedo decir que me gustó mucho encontrar herramientas en YouTube. Hay canciones muy chulas. Si buscas “Pipí” casi siempre encuentras algo. A nosotros no nos ha funcionado.

También hay libros muy buenos. Nosotros compramos el de “Un regalo genial” que trata de un elefantito a quien le regalan un orinal y aprende a usarlo. Hemos leído (sin comprar) otros del estilo. Pero de verdad, nada.

No os desaniméis por ello, simplemente aceptad (que a mí me ha costado) que puede que las herramientas para ayudar a la operación pañal no funcionen. siempre he visto que a todo el mundo le han ido muy bien, no ha sido nuestro caso. Y así te lo cuento. Existir, existen, pueden funcionarte… pero también puede que no te funcione.

Operación Pañal. Semana 1

Lunes, 5 de marzo 2018. Mi hijo llega del colegio, cambiándole de zapatos le veo que hace gestos de esfuerzo para hacer caca. Se lo comento a Papá Fúturo y éste le planta en el baño con su nuevo adaptador para estrenar. Siempre suele hacer caca justo a esa hora, así que ya habíamos pensado hacerlo alguna vez. Pues resultó que hizo caca y se emocionó mucho por hacer caca… Se me ocurrió preguntarle: “Cariño, ¿quieres que te ponga ahora pañal?” y su respuesta fue muy clara:

“No, calzoncillos”

Y así empezamos la Operación Pañal

¿Cómo ha sido esta primera semana de Operación Pañal?

Al principio me lo tomaba con filosofía. Su seño ya nos comentó que deberíamos planteárnosla estos meses porque le veía preparado. Que si no llegaba al curso que viene con la operación pañal, no pasaba nada, pero que le veía capaz. Apenas hacía pises, hasta a veces se sienta voluntariamente en los mini báters que tienen. Le encanta toda la rutina del baño. Así que en la tutoría nos animó a llevarla a cabo.

Los primeros días suponía que sería como han sido. Tenía que descubrir las sensaciones de hacer pis, sentirse mojado, entender lo que estaba pasando. Así que me tomaba cada escape con cierta filosofía de que estaría aprendiendo algo nuevo.

De vez en cuando le proponía ir al baño para sentarnos un rato. Jugábamos juntos o esperábamos pasar el tiempo, pero nada. En cuanto se levantaba del baño, le vestía y le llevaba a otro sitio, durante el camino, hacía pis. A veces no era capaz de tomármelo bien, pero eso es algo que espero no haya percibido.

En la guarde nos dijo la seño que volviéramos al pañal… Casi la mato ahí mismo. Nos hemos animado porque nos animó ella, que ahora me viniera con éstas. Lo que sí teníamos claro es que no había vuelta atrás. Si él ha tomado esa decisión y se la hemos respetado, hay que respetarla hasta el final.

Lo peor ha sido el fin de semana. Después de pasar toda la semana encerrada en casa, los fines de semana siempre hacen de refresco anímico. A veces, saliendo un poco, visitando a amigos o familiares. Otras, yendo a centros comerciales de paseo. Y me apetecía muchísimo esto último. Pero cuando nos lo hemos planteado en casa lo siguiente siempre era: “¿Y qué hacemos con la operación pañal?”. Hubo momentos de infierno en esos ratos.

Y a día de hoy, seguimos igual. Seguiré informando… si sigo viva.

Qué recomendaría a día de hoy

Lo que sí nos han dejado claro todos los especialistas con quienes hemos tratado el tema (entiéndase especialista como personas con más experiencia) es que en la operación pañal no hay vuelta atrás. No se puede estar que si un rato calzoncillos, que si un día pañal, que si ahora que vamos a estar fuera de casa pañal, que si calzoncillos solo en casa. Si se ha decidido que se quitan los pañales, se quitan los pañales, con todas las consecuencias.

A la Zana del pasado le diría que no haga tanto caso a esa seño que luego te recomienda echarte atrás y que se fíe de su lógica. Una buena manera si el niño no se anima del todo a quitarse el pañal es hacerlo sin presión. Que le fuera contando cuentos y enseñándole la dinámica, tal y como estaba haciendo. Y que en lugar de plantarle los calzoncillos a la primera de cambio, viera los avances con el pañal.

Es decir, ofrecerle ir al servicio en las horas que supiera que más lo necesita. Que no se lo quitara hasta que el niño avisara antes de hacer pipí para ir al servicio. Por ejemplo, el niño suele hacer caca a las 3 de la tarde, a esa hora ofrecerle ir al servicio cada día, que hiciera caca en el servicio, volver a ponerle el pañal y cuando fuera el niño que lleva unos días avisando para ir al servicio sin llegar a mojar/cagar el pañal. Entonces plantearle si quiere cambiar a calzoncillos. Y respetar la decisión del niño.

No me arrepiento, no soy persona de arrepentirme. Me habría gustado hacerlo de esa manera que propongo ahora que lo he vivido. Ahora, con paciencia, amor y cariño, facilitarle esta etapa a Niño Fúturo lo máximo posible. Y si estamos así un mes…

Ha sido un placer escribir estas letras para vosotros.

Visita al Pediatra. Revisión de los 3 años

Adoro a nuestra pediatra, y no sé cómo decirlo. Siempre ha respetado nuestro método de crianza y cuando hemos seguido nuestro propio instinto (por ejemplo con la lactancia, el BLW y la tranquilidad) nos ha aplaudido. Se ha interesado en cómo hemos gestionado y nos ha respetado las decisiones dándonos recomendaciones, no imposiciones, que hemos seguido según nuestro propio criterio. Es muy meticulosa, y no sólo le revisa en las vacunas, nos hace ir cada 6 meses desde que cumplió el año y medio, además de acordarse siempre de nuestra cara. También nos ha mandado a los especialistas que ha considerado oportuno (y han llegado a ser muchos), pero siempre ha buscado el porqué de algo. Y esta vez hemos acudido por la revisión de los 3 años.

¿Cómo ha sido la revisión de los 3 años?

Buenos, nos hemos “pasado de fecha”, pero necesitábamos encontrar una cita que fuera lo más ajustado posible al horario laboral de Papá Fúturo, así que hemos cogido la primera que hemos podido a las 10 de la mañana, la primera cita posible. Esta semana empezamos justo la operación pañal (que ya os contaré) y nada más llegar, Niño Fúturo se meó en la sala de espera, con el correspondiente show.

Primero pasamos, como siempre, con la enfermera. Para tomar las medidas de estatura y peso. Entró con Papá Fúturo mientras yo intentaba arreglar lo del meado, cogía las cosas y pasaba la tarjeta con la secretaria. La enfermera apuntó las correspondientes medidas en el cuaderno y las pasó a la pediatra.

Ésta salió de repente y pidió que se le volviera a medir porque los cambios de percentil eran demasiado grandes y el niño no parecía que hubiera cambiado tanto. Así que le midió de nuevo la estatura y vi cómo Niño Fúturo empezaba a ponerse nervioso con tantas imposiciones de ponerse aquí y ponerse asá. Pero efectivamente, había un error, así que los corrigió.

Antes de llegar, de camino del coche al centro Niño Fúturo iba ilusionado con la visita a la doctora. Lo cantaba incluso “¡Vamos a la doctora de Niño Fúturo! ¡Vamos a la doctora de Niño Fúturo!” y cuando entró donde la pediatra, no había perdido la ilusión. Se quedó quietecito y obedecía a pesar de lo nervioso que se puso antes. Se dejó vestir, se dejó tumbar, se dejó tocar, todo. La revisión de la vista fue algo más complicada, pero enseguida se dejó también.

¿Qué nos comentó la pediatra?

Le contamos lo de la operación pañal y nos alabó por la decisión. Nos comentó que con sus hijos lo que hizo fue comprar calzoncillos lo más baratos posibles y cuando se cagaban, los tiraba en lugar de lavarlos porque era imposible. También nos recomendó que le diésemos a tomar fibra, porque las cacas podrían endurecerse, retenerlas por lo duras que estaban, ponerse más duras y cuando salieran por la fuerza de la necesidad, hacer mucho daño y volver a empezar el ciclo. Así que nos recomendó unas fibras para reblandecer las cacas y que fuera más fácil en la operación pañal.

Le preocupa que uno de los testículos los sigue teniendo en ascensor (lo que quiera que eso signifique. Me lo puede explicar mil veces, no lo concibo). Así que nos ha mandado a esperar a finalizar satisfactoriamente la operación pañal y después mandarle al especialista oportuno.

Está muy contenta con los avances en el caminar (os recuerdo que empezó a caminar a los 23 meses), en el habla (nos preguntó cómo iba el mutismo selectivo de la guardería) y todas las cosas que teníamos pendiente.

Conclusiones de la Revisión de los 3 años

Diagnóstico: Niño sano. No esperaba menos, la verdad. Incluso se acordó sobre los problemas que hemos tenido con las otitis y las revisó en profundidad, pero nada. Todo estaba perfecto.

He perdido el informe, al sacarlo en la farmacia para la fibra he debido de traspapelarlo y ya no lo encuentro, por lo que no recuerdo los percentiles que estaban puestos (no pierdo la cabeza porque la tengo pegada al cuerpo).

Pero las medidas han sido las siguientes:

Peso: 1410 gramos (PC: 46)
Altura: 97,5 cms (PC: 65)

Según la OMS, los percentiles corresponderían a lo señalado en el paréntesis correspondiente. Datos deducidos desde ESTA WEB.

Empezamos la Piscina en Clase

Según tengo entendido, la piscina no es obligatoria (aquí en la Comunidad de Madrid) hasta el nivel 4 (la escolarización obligatoria). En la guardería se les presupone que no necesitan ir, aunque siempre es recomendable apuntarse a unas clases de matronatación. Nosotros hemos ido durante un tiempo y la experiencia fue increíblemente grata.

¿Por qué tienen piscina?

Creo que es la primera pregunta que nos hace todo el mundo. ¿Por qué mi hijo tiene clases de piscina en la guardería? No tanto por la piscina, si no por las clases.

Por lo que nos han contado, la idea no es que aprendan a nadar durante este curso. Si no ir introduciéndoles en el mundo de la piscina. Llevarles, que vean las instalaciones, que se cambien de ropa, que se mojen los pies. En definitiva, que se acostumbren un poco a esa rutina que sí tendrán el curso que viene. Si aprenden a flotar en este curso, ¡¡es un avance apoteósico!! Pero que la idea es más bien que se familiaricen con el entorno.

¿Y podemos hacer algo desde casa?

No es algo que hagan en todas las guarderías. Nosotros tenemos la suerte de que la guardería está en el colegio donde queremos matricularle para el curso que viene. Quizás no sería tan mala idea que también desde casa hagamos prácticas de piscina.

En general, todos los pueblos tienen piscinas municipales (a cubierto, por lo general) y podría ser una actividad más de los fines de semana. Yo, como ya os conté, he ido a piscina con Niño Fúturo cuando era muy pequeñito y lo disfrutó muchísimo. Quizás no estábamos más de una hora u hora y media en la piscina, pero era suficiente para que disfrutara del agua, aprendiera de un entorno nuevo, hiciera ejercicio y se cansara.

Entre lo que se tarda en cambiarse para entrar, lo que se está dentro (con media hora incluso podría bastar, pero si les gusta, nadie les quita una hora) y el tiempo en cambiarse de nuevo para salir. ¡¡Ya tenéis toda una mañana entera organizada!!

Visita al Otorrino X

Como siempre, acudimos a la consulta sabiendo que nadie nos quitaba una hora y pico de espera. Y nos equivocamos, han sido al menos dos horas de espera, contabilizadas y de reloj. Cuando salimos, Niño Fúturo en su rutina habitual ya estaría en su quinto sueño.

Así que prevenidos fuimos cargados con todo lo necesario para entretener dos horas de espera.

Esta vez no sabía qué esperarme. Hemos ido en uno de los peores momentos para ir al otorrino. No peor para ir, en realidad… A ver cómo me explico. Es el peor momento de Niño Fúturo, porque tal y como estaba, en ocasiones anteriores, ha tenido otitis de caballo. Los catarros le hacen tener otitis, era automático. Así que estando acatarrado, si siguiera con otitis, lo encontraría.

Pero nada, estaba bien. No estaba perfecto, pero evolucionaba favorablemente.

Así que otros tres meses más de espera para la siguiente revisión.

Visita a la Pediatra. Revisión de los 2 años y medio

Ayer asistimos a la cita para la revisión de los 2 años y medio. No es una revisión obligatoria, pero mi pediatra es muy atenta con estas cosas y prefiere verle a menudo. Además, me encanta porque nos reconoce antes de entrar y nos saluda y sin revisar el historial, ya se sabe todos los problemas que llevamos arrastrando.

A mí se me olvidó la tarjeta sanitaria y el librito de seguimiento. Pero bueno, ¡que todos los males sean éstos!

Mediciones

Siempre, como me imagino que en todas las revisiones con pediatras, primero le hizo las mediciones correspondientes la enfermera. Para tener claro los percentiles en los que va creciendo el churumbel. Con Niño Fúturo no es distinto y la verdad es que parece que nos estamos poniendo en la media:

Altura: 94 cms – PC 75
Peso: 1380 grs – PC 75
Cabeza: 50 cms

Pero parece ser que ya no hay percentil en cuanto a la cabeza, o al menos no me ha facilitado percentil. Respecto a ocasiones anteriores, hemos bajado en cuanto a perfectil de altura y hemos subido muchísimo en el percentil del peso. Aunque también es verdad que le midió sin quitarle la ropa por ser muy ligera (no era la enfermera de siempre, tampoco).

Revisión de los 2 años y medio

Después pasamos a la revisión propiamente dicha. Me encanta la pediatra. Por un lado por reconocer a mi hijo antes de entrar. Como comenzó a caminar más tarde (a los 22 meses) fue una de nuestras mayores preocupaciones y se alegró mucho ver que fue a la consulta corriendo.

Al revisarle sin ropa, encontró que todo estaba normal. Por lo visto hay un testículo que sigue en ascensor dentro de su saco escrotal. Me comentó que no es nada malo, que no debe ser preocupante, pero que ya debería pasarle menos a menudo. Nos recomendó hacerle una visita al cirujano pediátrico. Y me aclaró que no era porque necesitara cirujía, si no porque era el especialista encargado de estas cuestiones. Él valoraría la necesidad de una ecografía y los resultados de la misma. Como siempre, seguramente no sería nada, pero cuanto antes detectáramos un problema, antes podemos solucionarlo.

Me preguntó si continuábamos con lactancia materna y al comentarle que hemos destetado por riesgo de aborto y que finalmente hubo aborto, se mostró increíblemente comprensiva. Incluso mostró algo de ilusión por saber que estuviéramos en búsqueda. Le comenté que antes quería saber porqué subí 10 kgs de peso en un mes y medio y, con sorpresa, me dijo que no se me notaban (¡¡qué maja es, por favor!!).

Le hablé sobre el control de esfínteres, que parece que ya controla, pero que no quiere saber nada del orinal. Me dijo que no me preocupara, que es cuestión de tiempo y que Niño Fúturo tiene su propio ritmo. Me preguntó por la frecuencia de las heces y tuve que contestarle que ahora le estaba costando más hacer, que retenía mucho. Su respuesta fue que seguramente esté experimentando con el control de esfínteres y, por tanto, reteniendo la caca lo máximo posible, provocando que cada vez sean más duras y por tanto más dolorosas. Eso retrasaría aún más la operación pañal, así que me facilitó un laxante para infantes que le ayudarían a reblandecer las heces e ir con más regularidad al baño.

Se preocupó un poco por el control del habla de Niño Fúturo. Éste se mostró esquivo y no quiso contestar conscientemente a las preguntas que le realizaba su pediatra. Estuvo hasta 7 minutos con Niño Fúturo únicamente intentando que hablara, sin resultado. Se puso a jugar con él, a atenderle… y en algunos despistes Niño Fúturo sí que contestó monosílabos. Pero el peque cuenta hasta 15 en castellano y hasta 10 en inglés, diferencia perfectamente cuando le digo “ahora en inglés”. Pero no le quiso contestar a la pediatra. Se relajó cuando le comenté que en la guardería le estamos intentando controlar incluso con orientadora, así que sólo estará atenta con los progresos.

Diagnóstico de la Revisión de los 2 años y medio

Esto me hace mucha gracia, pero me encanta reflejarlo. Según el informe que nos ha facilitado, Niño Fúturo se considera un Niño Sano.