El Embarazo después de un Aborto

Cuando supe que estaba embarazada de mi Bebé Arcoíris me encontré con un cúmulo de sensaciones que no me esperaba. No sabía cómo sería el embarazo después de un aborto, pero no me lo esperaba como estaba siendo. Fue un golpe de realidad tan brutal que mi mente no concebía el embarazo.

Cuando recibes la noticia del embarazo

Ese positivo, que no te esperabas, ese saber que estás embarazada. Esa sensación indescriptible de saber que vas a tener un/otro parto. A mí me embargó la alegría, la satisfacción, la incredulidad… No olvidemos que la ovulación fue en la fecha de la FPP. Cosa que no tiene porqué afectar, pero para mí sí resulta muy significativo emocionalmente.

Volvería a ir a ecografías… y ahí empezaba a dividirse todo en cierto miedo y culpabilidad. Deseaba saber que todo estaba bien, pero sólo sentía miedo de que todo estaba mal. Y me sentía culpable porque el ser que habita en mí siente lo que yo siento y no quiero que sienta miedo, quiero que sienta lo feliz que es su madre por tenerle dentro. Pero sólo siento miedo y culpabilidad.

Puedo gestionar fácilmente la culpabilidad. Sé que es un sentimiento, no una realidad y me resulta muy fácil decir que no necesito la culpabilidad para nada porque no me aporta nada positivo. Pero el miedo es algo distinto…

El miedo del embarazo después de un aborto

¿El miedo es irracional? Siempre lo he justificado como una alarma del cuerpo que te previene de peligros. En el momento en el que el miedo te limita, te bloquea y te hace sufrir, entonces es un miedo irracional.

Estoy muy enfadada conmigo por no poder quitarme ese miedo irracional. Por no disfrutar del embarazo que deseo tener. Por no hacerme fotos, por no escribir mi semana a semana, por no creérmelo. Y es que si lo pienso, no me puedo creer que este embarazo vaya bien. Me resulta inconcebible.

En el momento en el que os escribo esto ya he tenido dos pequeños riesgos de aborto (que os tengo que contar). No los he sentido como reales, eran como una ilusión (como si supiera que no iba a abortar). Pero no me imagino teniendo a mi Bebé Arcoíris en brazos, no me creo que vaya a darle el pecho.

Con Niño Fúturo me pasé todo el embarazo imaginándomelo fuera. Con Futurito Bebito me cuesta incluso imaginármelo dentro. Y no os podéis hacer una idea de lo que duele escribir estas palabras, pero son la verdad. Sé que amo con toda mi alma también a Futurito Bebito y que el miedo se irá cuando esté en mis brazos (o parte del miedo que tengo, al menos), pero la verdad es que ahora de verdad… no me lo creo.

No me creo mi embarazo

No me ha venido la regla, antes de eso incluso un test de embarazo dio positivo. Ya he escuchado su corazón latir, que es algo que no pude vivir con Futurito Bebé. Le he visto moverse, me dicen que todo está bien… ¡Hasta he tenido algún síntoma de embarazo esporádico! Alguna náusea afortunada y un mareo ilusorio… La semana pasada me ha crecido un poquito la tripa.

En mí siento que todo es una ilusión. En septiembre la vida continuará como si nada hubiera cambiado. Yo pierdo mis ganas de todo en cada día que pasa. Aunque no me dejo…

Lo único que me trae la realidad de mi estado es compartir mi embarazo. Así que eso haré, con toda mi ilusión y todas mis ganas. Contaros todo lo que ha pasado hasta ahora y todo lo que pasará hasta entonces. Futurito Bebito es mi Bebé Arcoíris.

Visita a Especialistas. Ginecóloga y Endocrino

Estas visitas de las que os voy a hablar hoy son, en realidad, de noviembre. Pero entre unas cosas y otras espero que comprendáis que no he escrito sobre ellas todavía hasta ahora. Como he prometido, poco a poco me iré poniendo al día con el Blog. Vamos por partes y os cuento  mis visitas a la ginecóloga y endocrino.

Visita a Ginecóloga

Pues a principios de noviembre fuimos porque ya llevaba unos cuatro meses de búsqueda y nada salía bien.

Yo me sé la teoría igual de bien que cualquiera. Nadie se preocupa de nada hasta que no haya habido al menos un año de búsqueda porque dentro de ese año se presupone normalidad. Quedarse a la primera no es tan habitual como nos creemos.

Pero para mí era algo extraño. Niño Fúturo fue una estrella fugaz y mi Estrellita fue en cuanto me retiré el DIU, así que eso de tardar más de 3 meses no me resultaba muy concebible. Aunque ya sabía lo que me iba a decir… Que no haya pasado un año, no nos teníamos que preocupar.

Y así fue. No nos echó la bronca, pero poco le faltaba. Aún así, para aprovechar la visita, me hizo la revsión anual (por segunda vez este año) y me mandó una analítica preconcepcional con hormonas. Y con eso me fui contenta, no necesitaba más.

Me hice la analítica y a las dos semanas fuimos para ver los resultados. Como en la cita anterior coincidió con mi regla, no me pudo hacer una ecografía, así que me la hizo en esta visita.

Todo salió a pedir de boca. La analítica preconcepcional estaba perfecta. Es más, por lo visto tengo la Vitamina D más alta de lo que corresponde a la época del año en la que estamos. Vamos, una analítica para enmarcar (con un pequeño pero… Que veremos en la visita de la Endocrino).

Me hizo la ecografía y coincidió que justamente en ese momento estaba ovulando, así que nos mandó tarea para casa. Con tan mala suerte que Papá Fúturo estaba muy pochillo.

Nos volvió a insistir en que no nos tendríamos que preocupar hasta el año después del aborto. Y aprovechando la visita, para que llegados el año nos pudiéramos saltar un paso, nos dio volante para un seminograma.

Visita a la Endocrino

Como está siendo costumbre, voy, estoy una hora o más en la sala de espera, entro y me atiende en cinco minutos.

De nuevo me preguntó entusiasmada si estaba embarazada, a lo que tuve que contestar que no. Aprovechando que tenía que hacerme la analítica de la ginecóloga me hice las que me mandó ella.

Lo primero que dijo cuando las vio fue “están mal hechas”. Me preguntó dónde las había hecho y me dijo que tenía que repetirlas y que fuera al laboratorio del hospital para que tuviera las pruebas en el ordenador directamente y que considera que son más fiables.

Como no necesitaba ayuno, salí y me las hice directamente. Además, ella apuntó para la ginecóloga que estaban mal y que tuviera presente las que me mandaba ella.

Resulta que tenía la TSH y la T3Libre dentro de los límites, pero la T4Libre estaba muy descompensada y eso no estaba bien.

Cuando me hice la siguiente analítica salió igual, o peor… Y me quedé preocupada hasta la siguiente visita a la Endocrino.