Reseña de Libro: El Método Ikigai

Después de pasar la etapa opositera, mi mente se ha quedado inquieta y ávida de conocimientos. Por alguna razón quiere aprender muchas cosas y no hago más que planear, proyectar y pensar en proyectos nuevos en los que meterme. Pero como bien sabéis, con un bebé es algo complicado (no imposible… ¡¡he opositado con un bebé!! Pero sí que lo complica todo mucho).

Para intentar aprovechar los momentos tetiles eternos y esa inquietud mental, he decidido leer. Y estoy leyendo a lo bestia. Así que os traeré una ristra de reseñas de libros y empezaré por el primero.

¿Por qué lo he leído?

Este libro ha llegado a mí por una recomendación desde Instagram. En realidad me recomendaron el libro de “El Ikigai” de Héctor García y Francesc Miralles. Pero al leerme las sinopsis de ése y de éste, he preferido quedarme con “El Método Ikigai”, de los mismos autores.

La idea de encontrar el objetivo de mi vida me llamó poderosamente. Ha sigo algo magnético. Tengo claro cosas que quiero y que deseo conseguir en mi vida, pero estaría bien leer sobre cómo enfocarme hacia un objetivo y averiguar el objetivo del mismo.

¿De qué trata el Libro?

Son una serie de capítulos que se leen muy rápidos y que tratan de encontrar el objetivo de tu vida. Hay una mezcla de experiencias personales de los autores, estudios realizados, experiencias de famosos y, finalmente en cada capítulo, un ejercicio que hacer. Son ejercicios fáciles y hasta divertidos a veces que ayudan a encontar ese objetivo.

Está dividido en 3 partes: Futuro, Pasado y Presente, en ese orden. Y procuran descubrir el camino para conseguir lo que realmente queremos. De esta forma seremos felices. Yo decidí leerlo primero entero y después realizar los ejercicios. Estoy en realizarlos todavía y los encuentro bastante estimulantes.

Mi Opinión sobre el Libro

Me ha encantado el formato directo y rápido de cada capítulo. Sin florituras ni caminos retorcidos para contarte algo tan fácil como, por ejemplo, cómo influyen las alegrías de tus amigos en ti. Creo que llega perfectamente al objetivo

Recomiendo su lectura. Siendo sincera, estoy leyendo a un ritmo exageradamente rápido, probablemente sólo os publique libros que recomiendo y los libros que no me gusten, no los recomiende. En Goodread (link a mi perfil) tenéis los que leo y así sabéis que los que no reseño aquí, no los recomiendo.

Planificación Familiar (Mensual, Semanal y Diaria)

Opositar recién parida me ha puesto más al límite de lo que nunca me habría imaginado. Todas las fechas se juntan y todas las fechas son importantes y cuando tienes dos hijos no se te puede pasar ninguna y cuando estás opositando no se te puede pasar tampoco nada. Vamos, incluso en la reclusión que vives para centrarte y tener la mente intentando concentrarse en leyes y artículos, tienes que tener otras cosas importantes muy pendientes y depender de tu cabeza puede ser contraproducente.

Contraproducente para ti y tu estabilidad mental y contraproducente para lo que estás estudiando. A la mínima que te acuerdes de algo que no se te puede olvidar de alguna cita (y recordemos que con un recién nacido tienes alguna cita mínimo cada 15 días o, con suerte, cada mes), la cabeza se olvida del número de artículo que tienes delante e, incluso los días más duros de todos, la ley que decidiste estudiar este día.

Eso era mi caso, pero igual el tuyo es otro. Tienes 3 hijos, tienes 2 trabajos, tienes una carrera que sacarte mientras estás criando… Sea cual sea, vengo a contarte cómo he conseguido sobrevivir a la situación.

¿Qué es la planificación y para qué sirve?

Parece una chorrada, pero creo que debemos empezar por aquí. Se planifican muchas cosas y, por lo general, no hay dudas de lo que es. Pero mejor entrar en detalle y saber con seguridad lo que estamos intentando conseguir.

Planificar viene de plan, un plan es aquello que quieres realizar. Así que cuando planificamos, organizamos la vida para llevar adelante un plan (o varios, como suele ser el caso de la maternidad). Y, como buen verbo que es, conlleva una acción. Yo os recomendaría hacerlo por escrito, concretamente, como veremos a continuación.

Planificación Mensual

Es el más sencillo de todos. En una planilla de calendario de pared apuntar la actividad que se sale de la rutina del día. Si no usas otro planificador, pues convendría apuntar también la hora y el lugar, pero la intención es que de un vistazo tengas todo el mes controlado. Preferiblemente tachando el día que ya ha pasado.

Hay un placer oculto en tachar, os lo prometo. Muchos hablan de ello pero hay que experimentarlo. Inténtalo un mes, sólo uno. Hay mil plantillas por internet de un planificador mensual, incluso los hay en blanco para rellenar tú misma el mes. Coge uno, apunta aquellas cosas que se salen de la rutina (citas médicas, encuentro con clientes, aniversarios diversos, cumpleaños, lo que se te ocurra) y ve tachando los días que van pasando.

No necesitas colgarlo en una pared, pero sí es importante que esté en una zona muy accesible para ti. En un sitio de paso, en tus apuntes, en lo que quieras, pero que no tengas que ir a buscarlo específicamente, sino que lo encuentres. Yo lo tengo en la entrada, cada vez que voy a la cocina lo veo, cada vez que salgo a la cale lo miro, es inevitable. Y cuando el día que ha pasado no está tachado… me permito ese pequeño placer de tacharlo antes de seguir.

Es algo que te trae al futuro. No hay que despreciarlo en absoluto. El futuro parece lejos, pero se va convirtiendo en presente y aunque apuntes algo dentro de cuatro meses, esos cuatro meses pasarán y ahí estará, no te habrás olvidado porque está apuntado.

Planificación Semanal

Normalmente los viernes, pero siempre preferiblemente antes de comenzar la semana, me cogía mi plantilla de la planificación semanal y lo rellenaba. Lo hacía para traer al presente todo lo que tenía por la semana y poder organizarme mejor, sobre todo el estudio. Pero ahora que ya no estudio, saber cosas que tengo que hacer y hacerlas mejor.

Aunque lo destacable lo tengamos en el planificador mensual, traerlo a la organización de la siguiente semana nos da pie a sentirnos más presentes (esto suena muy mindfullnes y en parte lo es, pero es sobre todo supervivencia). Si eres bloguera te ayudará a ver el mejor día para escribir, que aunque siempre lo hagas el martes a mediodía, quizás tengas que ir al oftalmólogo por la tarde y ves que el miércoles tienes más libre y puedes cambiar el post que siempre escribes el martes para el miércoles y así no tienes que hacerlo deprisa y corriendo para cumplir, si no que encima, ¡disfrutas haciéndolo! (¡¡Wow!! Disfrutar escribiendo un post… ¿quién me ha visto y quién me ve? Jajaja).

Pero en el planificador semanal no sólo pongo las citas. Me he hecho uno personalizado basado en el que tiene Azucena Caballero en su libro “Organiza tu Hogar en 30 días” y ahí planifico también el menú semanal. Parece una tontería, pero verlo junto a todo lo que tienes que hacer te permite elegir mejor las comidas. Son más saludables y es mejor para toda la familia. Yo me lo hice en Excel y aquí os dejo la imagen de mi planificador por si os inspira para el vuestro. Lo imprimo y lo relleno, normalmente el viernes, pero si tiene que ser el domingo por la noche, pues el domingo por la noche. La vida de madre, la vida… (léase con soniquete de “La vida pirata, la vida mejor”)

 

Planificacion Semanal

Truquillo

También os digo un truco. Tarea que no está escrita, tarea que no existe. Libera tu mente de todo lo que tienes que hacer y escríbelo. Yo lo hacía en la cara de atrás del planificador semanal. A veces acababa manchado de aceite, pero se trata de que te resulte útil.

Usaba el Método Bullet Journal (a mi manera). Un círculo sin relleno eran tareas que tenía que hacer sí o sí, una rayita era una tarea que tenía que hacer en algún momento (que si estaba 3 meses sin hacerlo, tampoco pasaba nada), un asterisco era tarea que tenía que pedirle a mi marido que hiciera y puntos normales era la lista de la compra grande.

Todo lo hecho… sí, SE TACHA. Mis planificadores semanales antiguos por detrás parecen la fiesta del tachado y es inmensamente liberador ver las cosas que has hecho y que no te han preocupado lo más mínimo porque como estaban escritas, no estaban en tu cabeza y como están tachadas, ¡resulta que las has hecho! Es increíblemente liberador.

Planificación Diaria

Como hemos dicho antes, “planificar” viene de plan, de realizar y conseguir un objetivo. Y, aunque te parezca muy raro, también es importante apuntar las cosas del pasado. Si tienes hijos, no puedes olvidarte de lo que te ha dicho el endocrino en su cita mensual. Si tu trabajo es muy exigente y tienes que atender a los clientes, no puedes olvidarte de cuándo has visto a uno y qué te ha dicho.

Yo uso mi agenda diaria para apuntar las cosas que he hecho ese día, que me han dicho ese día o, incluso porque adoro estas tontunas, pegar fotos. Vamos, lo uso en pasado. ¿Por qué? Porque como he dicho antes, lo que no está escrito, no existe

El día a día de una familia es increíblemente exigente. Requiere de toda tu energía y sería factible hacerlo sin apuntar nada si fuera lo único que hicieras. Pero la vida con la que soñamos implica cumplir con proyectos personales, con trabajos, con otras cosas que no son niños y cónyuge… Por lo que todo implica una atención, un estar ahí, un saber qué ha pasado y cuándo ha pasado, incluso por qué ha pasado.

Papá Fúturo siempre me dice “Más vale lapicero corto que memoria larga” y tiene muchísima razón. Escribe cuándo has quedado con tu amiga y qué te ha contado, lo que tu hijo ha hecho en el cole, tus ciclos menstruales (es importante tenerlos controlados, ¿sabías que hay una corriente de pensamiento que habla sobre la productividad femenina teniendo en cuenta los ciclos?), la última vez que hubo baile horizontal… apunta lo que quieras, pero no fuerces la memoria que la necesitas para otras cosas.

Todo esto, adáptalo a ti y si quieres, cuéntame en comentarios qué te ha ayudado y cómo lo has adaptado. Me encanta nutrirme de otras ideas y la tuya es muy valiosa para mí.

Después de opositar

Una hoja en blanco… un millón de emociones, un sinfín de aprendizaje, un hijo, nuevas experiencias en mi maternidad.

Se me agolpan las emociones, lo siento. Quería hacer una superentrada en plan “¡¡Ya estoy aquí y vuelvo con todo esto!!”, proyectos que poco a poco espero tomen forman y formen parte de esta web, de este blog, de esta personalidad, de esto… Mi último post fue un sello de calidad y mi hijo está a punto de cumplir 7 meses. Antes de eso hay poco más, la verdad. Apenas anuncié mi embarazo y no os conté nada de cómo evolucionó. Os conté el parto y poco más. Me siento defraudada conmigo, pero creo que todo tiene solución.

Quiero volver poco a poco, convertir de nuevo mi blog en mi refugio. Haceros partícipes de mis enseñanzas personales, de lo que veo, de lo que aprendo, de lo que siento y de lo que pienso, como siempre he hecho, pero desde ahora. Desde la persona que ha opositado y todavía no tiene plaza (probablemente vuelva a opositar). Pero no es la primera vez que he desaparecido durante una temporada y aquí ha estado este rincón del mundo, un pequeño pilar para sostener todo lo que quiero transmitir.

Tengo que cambiar el logo del blog, hace casi 7 meses que no estoy embarazada. Probablemente aproveche para darle una vuelta de tuerca a toda la imagen. En fin, que tengo mucho trabajo y esta vez pienso volver bien, poquito a poco, sin dejaros nuevamente en ascuas. Tengo que replantearme el mundo del podcast y esta vez ya desde cierta experiencia, sin experimentos.

En fin, estoy volviendo. Me siento abrumada, dentro de mí nace el síndrome del impostor de nuevo. Pero ya he pasado por esto antes, así que a coger la ilusión que tengo por hacer de este rincón de internet nuevamente mi hogar de internet. Sabiendo de antemano todas las posibilidades que hay, dando vida a cosas que ya siento dentro.

Bueno, que me enrollo. Estoy volviendo…

Si os tengo que contar algo de esta etapa pasada es que para mí, en mi vida, la maternidad me ha enseñado a valorar la vida y la oposición me ha enseñado a valorarme a mí.

Sello de Calidad: Fisherprice

Pues gracias a Madresfera he tenido la oportunidad de probar dos juguetes de Fisherprice y no puedo sentirme más feliz porque era justo lo que necesitaba. Son cosas que tenía ganas de probar, pero que no sabía si me iban a funcionar o no y ante la duda, pues no me decidía. Vamos a empezar por:

Gimnasio-piano pataditas superaprendizaje (Enlace)

Con Niño Fúturo adquirimos algo parecido, pero había que dar unas patadas muy fuertes para que sonara el piano y por ello no estaba muy decidida a comprarlo de nuevo. ¡Pero qué diferencia!

Bebito Fúturo tiene 2 meses recién cumplidos y desde que le he puesto, no ha tenido ningún problema en sacarle sonidos al gimnasio-piano pataditas. Se sorprende mucho de los sonidos que realiza con sus patadas y no para de repetir. Me sorpende que a esa edad le guste tanto jugar con algo así, pero realmente le fascina.

El arco con sus juguetitos también le gusta. Todavía es pequeño para alcanzar los juguetitos que cuelgan, pero le tranquiliza verse en el espejo y se sonríe a sí mismo.

Ahora que lo he podido probar, me encanta. Me lo pongo en la habitación donde estudio y lo dejo en el suelo tranquila mientras se entretiene a sí mismo. No aguanta demasiado, pero un rato está ahí recibiendo estímulos que le tranquilizan. Después se duerme bien estimulado y puedo estudiar mucho más rato.

Móvil Ositos Voladores (Enlace)

Con Niño Fúturo el móvil fue todo un éxito, fue el más sencillo del mercado (y se rompió). Así que quería repetir con Bebito Fúturo sí o sí y desde luego que éste ha sido la grandísima opción.

Los ositos son muy graciosos (aunque él no diferencia todavía entre los objetos que le cuelgan), pero sí que sigue el movimiento de los ositos. No lo hemos puesto en la cuna más que para probarlo para esta crítica porque todavía duerme en el cuco a mi lado o colechamos, pero el ratejo que ha estado, quizás por la novedad, ha sido curioso verle seguir los ositos girando.

Me encanta que el proyector sea independiente, como ya he dicho, todavía no usamos la cuna. Poder ponerle el proyector con la música y las luces me ha flipado a mí. Y a Bebito Fúturo le embelesa un ratejo también (todo lo que puede aguantar un bebé de dos meses). Pero lo que me ha dejado ya encantada del todo es que tiene mando a distancia.

De esta manera, cuando estudio y Bebito Fúturo se despierta de su siesta, le entretengo un ratillo con el proyector sin tener que levantarme de la silla.

Las características dicen que es hasta los 5 meses, pero con mi experiencia con Niño Fúturo estoy segura que lo usaremos más tiempo.

Un parto respetado no es un parto deseado

Todas deseamos tener un parto respetado. Por favor, no confundan lo que quiero decir con el título de este post. Que deseemos tener un parto respetado no significa que los partos respetados sólo son aquellos que son como nuestros partos deseados.

¿Os he liado más? Vamos a aclarar conceptos:

Parto deseado: aquel parto idílico que nos imaginamos como perfecto.

Parto respetado: aquel parto en el que nos han informado correctamente y han apoyado las decisiones que hayamos podido optar.

Y ahora os cuento mi parto. Uno que ha sido respetado, pero anda muy lejos del que he deseado. Bueno, algún día lo haré desde un lado más emocional, pero hoy me apetece hacerlo desde el lado más crítico y reivindicativo.

Yo sabía cómo deseaba mi parto. Natural, inesperado, rápido, en el paritorio sin intervención, con un hijo sano y sin ningún tipo de complicación. Me lo esperaba doloroso, largo, cansado, etc… Pero nada de eso sucedió en mi parto.

Entré a mi consulta programada para las 37 semanas con unos valores de tensión más altos de los que estaba teniendo (y ya eran altos), pero no me preocupaba. En la ecografía el niño estaba más bajo de peso de lo que debería. Al principio no me importaba, ya lo veíamos venir. Pero…

La ginecóloga nos comentó que la combinación de la tensión más alta y el peso mucho más bajo podría llegar a ser un problema mucho más grave. Podría afectar a mis órganos internos y podría tener secuelas graves en mi bebé. Sin tomar decisiones precipitadas, nos indicó que habría que tomar medidas y antes de ello, hacer analíticas y ecografías que nos confirmaran el alcance de la situación.

Durante la analítica aprovecharon para hacerme monitores y durante tres segundos la gráfica marcó un problema muy grave. Podría deberse a sufrimiento fetal durante las contracciones o simplemente un movimiento fetal fortuito que desbarajustara la gráfica. ¿Quién quiere arriesgarse? Me ofrecieron un ingreso con una prueba de oxitocina para provocar contracciones, pero no el parto y así salir de dudas. La analítica salió todo bien (por lo que yo no tenía órganos afectados) y la ecografía me la harían al día siguiente… Si ingresaba, no tendría que ir y volver a casa dos días seguidos.

Todo salió bien. Tuve el monitor una hora puesta y llegué a tener contracciones cada tres minutos pero no se provocó el parto ni había sufrimiento fetal.

Llegó el momento de la ecografía doppler, una especial para ver cada milímetro de mi bebé. En él podríamos ver en diferentes partes de su cuerpo si estaba bien alimentado o no. Todos los puntos de mi bebé en los que se podía medir el riego sanguíneo estaban perfectos, menos en el cordón umbilical. Esto significaba que podría perjudicar a mi bebé y que podría dejar de estar todo perfecto en cualquier momento, por lo que me recomendó mi ginecóloga la inducción del parto.

Esto desbarajustaba de lejos todos los planes que podría haberme hecho, pero lo importante era mi bebé. Es mejor que naciera en ese momento sabiendo que estaba bien a arriesgarnos a que no lo estuviera cuando quisiera nacer. Y esa misma noche me pusieron el propess. Con ello se intentaba borrar el cuello del útero y con suerte provocar el parto. A la mañana siguiente veríamos la evolución.

La ginecóloga sí que nos dijo que al tener una cesárea previa, debido a la cicatriz que ya tenía mi útero, la inducción no sería como las habituales de esperar 3 días. La cicatriz limitaría el tiempo de la inducción y era muy probable, por no decir totalmente seguro, que mi bebé nacería al día siguiente de una manera u otra. Que tratarían de que fuera de la manera más natural posible, pero dependería de mi cicatriz y del avance del parto con la inducción. Y que también dependía de la reacción de Futurito Bebito ante la inducción. Es decir, había dos factores claves que darían las pautas del parto, mi cicatriz y mi bebé. Según cómo evolucionen con la inducción, me evitarían, o no, la cesárea.

A la mañana siguiente no se había borrado ni un poco del cuello del útero. Así que me inyectaron la oxitocina para provocar el parto. Poco a poco las contracciones se hicieron más notorias. Pedí la pelota de pilates para aliviar el dolor, pero al necesitar controlar muy de cerca el ritmo cardíaco de Futurito Bebito no me dejaron tener ventanas de monitorización… Es más, al principio la matrona me dijo que no. Pero como mi bebé iba bien en el control, me dejaron usar la pelota con la condición de que se pudiera controlar bien el corazón suyo. Así que durante un rato estuve con la pelota, poniendo mucho cuidado en que los latidos de mi bebé se escucharan bien… Hasta que me cansé de que el monitor se moviera todo el rato y no me dejara disfrutar de la pelota.

Al poco entraron a hacerme otro tacto vaginal. Mi cuello del útero seguía igual, no se había borrado nada. Yo ya tenía contracciones cada minuto y medio y bastante dolorosas. Habían pasado 16 horas desde que me pusieron el propess, unas 9 horas desde la oxitocina, y ni medio avance. El dolor era soportable, pero no me imaginaba quieta en la cama sufriéndolo indefinidamente, así que pedí la epidural. Un poco con la idea de que al relajarme del dolor quizás conseguiría avanzar más rápidamente y llegar a tener mi parto vaginal (aunque ya no iba a ser natural).

De repente todo pasó muy deprisa. Al volver de ponerme la epidural y monitorizarme, los latidos de Futurito Bebito habían bajado drásticamente y mi ginecóloga vino para informarme que debían hacerme una cesárea. No era de urgencia, así que nos ofreció que el padre asistiera en el quirófano a acompañarme. Aceptamos.

Casualmente llegó Niño Fúturo en esos momentos, al regresar de la epidural estaba en la habitación. Lo tengo todo muy claro en mi mente, pero me resulta difícil transcribir los siguientes momentos. Yo en el quirófano, olor a carne quemada, preguntas sobre dónde estaba el padre que iba a estar conmigo, Papá Fúturo que llega al quirófano justo a tiempo (un minuto antes) para ver al recién convertido en Bebito Fúturo a la vida, el neonatologo que nos dice que se lo llevan a la UCI por su bajo peso, mi reclamo del piel con piel, que nos respetan durante media hora pero que tendría que hacer el padre…

De repente estaba en la REA aceptando que no iba a poder ver a mi bebé hasta que no pudiera caminar para ir a la UCI…

Mi parto fue respetado, pero lo que vino después… Eso es otra historia.

Oposición en la Maternidad y Embarazo (Desahogo)

Llevo mucho tiempo pensando en lo abandonado que tengo el blog. En el sacrificio que estoy haciendo por mi futuro laboral respecto a todas mis emociones. No puedo decir que nadie me lo haya advertido, todo lo contrario. Nunca me he decidido a opositar porque sabía que tendría que abandonar las cosas que me llenan.

Al principio pensé que no tendría porqué. Que bien organizada y con la vida bien estructurada podría compaginar el blog, el embarazo y la oposición (¡incluso las amistades!). Pero luego llegó la realidad y me obligó a reconocer la equivocación. Sobre todo porque había unos ingredientes que se me habían olvidado: la pareja y la maternidad.

Mi día a día hoy en día es un cúmulo de cosas por hacer sin parar. Si no es por la oposición (a la que le dedico más tiempo que a ninguna otra cosa), es el embarazo (con sus analíticas, sus visitas para controlar, sus achaques), pero también hay que sumarle un hijo de 3 años que reclama (y no se lo voy a echar en cara, para nada. Fue mi deseo tenerlo, no el suyo nacer) y una pareja muy responsable del hogar con muchas horas de trabajo diarias.

Y esto último, que siempre damos por descontado, es quizás lo que más debemos valorar. A la pareja, que te ayuda a sostener ese equilibrio delicado entre el estudio y tu vida, que pertenece a la parte ésa que se podría llamar “vida”. Y que también necesita su rincón de tu existencia (¡¡y que se la merece!!). Gracias a él seguimos emitiendo el podcast de Supervivencia en Familia, si no, también sería algo abandonado (Enlace: AQUÍ).

Opositar es tan duro como me lo imaginaba y mucho más. Igual que la maternidad. Me la imaginaba dura, pero es mucho más dura. Espero que de la misma manera, opositar tenga finalmente también su recompensa. Pero en la maternidad la recompensa la recibes en el día a día… Esa sonrisa de tu hijo/a, ese “¡Mamá!” que dice en realidad “no sé vivir sin ti”, esa búsqueda continua de tu aprecio… Mientras que la oposición es una recompensa que recibes al final, y con suerte. Pero también… no tendrás que volver a coger un libro si no quieres.

No sé si os habéis dado cuenta, pero esto es un post desahogo. Llevo unos días muy preocupada por lo que pasará si no apruebo, por lo que pasará cuando se me acabe el dinero, por lo que pasará cuando nazca Futurito Bebito, por lo que pasará… Pero la realidad y mi Carpe Diem siempre me obligan a volver al presente y aprovechar el momento. Necesito compartir para desahogar, así que aquí estoy, sacando mierda de mí para reequilibrar lo que parece roto.

Sí, yo también me rompo, yo también me caigo… ¡¡Pero me levanto!! Y sigo estudiando en el día a día.

Para ser fuerte, hay que sentirse débil y afrontarlo, aceptarlo y superarlo. No me voy a rendir por muy difícil que me está resultando opositar. Yo también lloro por las noches antes de dormir preocupada, pero después de descansar me levanto y sigo esforzándome porque de lo contrario… sólo me habré caído. Y eso algo que no pienso repetir.

Ya me caí una vez y me quedé caída mucho tiempo. Me levantaron y seguí caminando y por esas personas que me levantaron en el momento que he necesitado me he prometido que me levantaré todas las veces que haga falta.

(Estoy sacando sentimientos sobre los que no pensaba escribir…)

Quiero volver al blog, pero necesito priorizar. Y me he dado cuenta que las prioridades a veces también son complicadas. Siempre, y desde mucho antes, mi máxima prioridad es mi Familia. Pero… en mi situación actual, me he dado cuenta que para tenerla bien necesito el colchón del bienestar laboral-económico. Por eso opositar es tan importante ahora para mí, porque me dará esa despreocupación, que podré dedicar por entero a las particularidades individuales de cada miembro familiar para ser quien les ayuda a equilibrar su emociones para que encuentren su felicidad, que será la mía.

Pero ahora la que necesita apoyo soy yo, la que necesita tiempo soy yo, la que tiene que aprobar su oposición soy yo. Mientras vivo sumergida en una vida familiar con un hijo de 3 años y un bebé arco iris en camino que no tienen la culpa de mis preocupaciones.

¿Y por qué oposito? Decidme una empresa privada que acepte bien la maternidad y el embarazo que quiera contratarme… No pido un sueldazo ni unas condiciones imposibles, sólo quiero una vida laboral que me permita vivir y que me valore. Puedo aportar muchísimo, pero si no acepta mi condición familiar… (que a veces se llama “horario de mañana”).

Bueno, podría no parar de hablar, creo que por hoy lo dejo aquí y lo publico sin podcast porque entonces no lo publicaría nunca. Volveré… veremos a ver si llorando o celebrando.

Cómo cuidarte la cara #QueDiceMiPiel

El pasado jueves fui al evento que organizó Olay junto a Madresfera para aprender los cuidados que requiere una cara bonita. La verdad es que me sorprendí mucho porque aprendimos cosas que no sabía. Aunque normalmente me veáis sin maquillaje, sí me gusta tener un cuidado del cuerpo, sobre todo de la piel. Aprendí cosas muy curiosas e importantes que no sabía sobre cómo cuidarte la cara bien y quiero escribirlas para contárosla y, sobre todo, para no olvidarlas. Pero antes que nada, ¿qué productos utilizar?

#SkinAdvisor

Olay también nos enseñó su nueva aplicación para detectar aquello que necesita nuestra piel. A través de su web podéis dar de alta vuestro perfil y sólo con un selfie os hace un diagnóstico de cómo se encuentra vuestra piel y qué productos necesitáis para cuidarla mejor. Os da la edad que muestra tu cara que tienes. Tenéis que pinchar en un recuadro que abajo pone “Skin Advisor”.

cartel skin advisor de la web de olay

Por ejemplo, a día de hoy disfruto de mis 32 años lozanos la mar de bien. Accediendo a la aplicación, ésta me dice que tengo, según el cuidado de mi piel, pero no os voy a decir cuántos me dice a mí.

Para hacer el selfie debemos evitar hacerlo con sombras en la cara y procurar que sea con luz natural no directa. Cerca de una ventana o en una estancia muy bien iluminada, pero, sobre todo, evitar las sombras en la cara. Así el diagnóstico será fiable. La aplicación también te envía avisos por correo electrónico para recordarte de vez en cuando si la has cuidado (esto me viene bien, la verdad, soy un despiste). Y te dice qué productos considera que necesitas específicamente para lo que quieres conseguir.

Cómo cuidarte la cara por Fases

Yo sabía que el cuidado de la cara iba por fases. Primero limpieza, después tonificación y finalmente hidratación. Pero aprendimos que hay otra fase también muy importante: la nutrición. Normalmente está incluida en la hidratación, pero necesita de unos cuidados especiales y podemos considerarla aparte. Ahora os hablo de cada una de ellas.

Fase 1: La Limpieza

Llegué tarde y ésta me la perdí… Pero sí me percaté de lo importante que es hacer el proceso dos veces al día. Tanto por la mañana como por la noche. Al desmaquillarnos, sobre todo los ojos, debemos hacerlo de arriba hacia abajo. Es decir, arrastrar con el algodón y el desmaquillante de ojos el rimmel hacia la mejilla. Y después quitar de la mejilla los restos que se han desplazado. No volver el ojo loco y restregar el algodón a lo loco.

Después de desmaquillarse, limpiar la cara con producto específico. Hay un limpiador facial eléctrico, que yo uso, que es una maravilla y lo hace genial. Se puede usar durante la ducha y elimina mucho y muy bien todo. Cuando lo compré, os lo enseñé por los stories de Instagram y probablemente este martes os lo enseñe de nuevo (ya que lo he usado a diario y los martes os enseño productos que uso a diario). Aprovecharé y lo dejaré en los destacados de Instagram por si leéis este post dentro de un año.

Fase 2: La Tonificación

Ésta es la fase que más me gustaba siempre. Deja la piel muy fresquita y no pringa. Da una sensación muy agradable al momento del cuidado. Como me imagino que todas, usaba el tónico con algodón, poniéndolo con cuidado sobre toda la cara. ¡¡Pues no!! Nos enseñaron otro método.

Se aplica una cantidad en la mano y éstas se restriegan entre sí para calentar el producto y calentar las manos. De esta forma dejamos el producto y las manos a una temperatura ideal. Lo aplicamos sobre la cara poniéndolas suavemente sobre la piel, sin moverlas. Así activamos la microcirculación de la piel y el producto penetra mejor. Hay que hacerlo por toda la cara, simplemente poniendo las manos.

Fase 3: La Nutrición

Aquí nos hablaron de dos productos que desconocía por completo. El contorno de ojos y el sérum. Creo que cada uno merece su mención aparte y ambos son complementarios en esta fase.

Contorno de Ojos

Es la parte más delicada de la cara porque es donde se forman las arrugas. También las bolsas de los ojos y las ojeras. Al final resulta que es la que define toda nuestra mirada. Por lo que necesita un cuidado específico según el estado en el que se encuentre, y por ello, necesita un producto específico.

Para aplicarlo debemos hacerlo en el hueso que rodea el ojo, no en el párpado (cosa que yo no sabía). Para ello usaremos el dedo anular o el dedo corazón. Estos dedos tienen menos fuerza y son más recomendables por ello dado que esa piel es especialmente delicada. Primero se aplica el producto con pequeños toques alrededor del ojo.

Otra curiosidad es que según lo que buscamos lo haremos en una dirección u otra. Si buscamos firmeza para eliminar las arrugas comenzaremos desde la nariz en pequeños círculos extendiendo el producto aplicado en puntitos hacia fuera del ojo y después encima de la ceja (nunca dentro del párpado). En cambio si buscamos eliminar la bolsa de los ojos, lo haremos al revés. De la ceja hacia la nariz, para aprovechar el canal linfático del lacrimal y drenar el exceso de líquido.

El Sérum

Este gran desconocido. ¿Quién no ha escuchado en los anuncios esta palabra? Pues nos explicaron que sirve justamente para nutrir cada poro de la piel. Hace como un contorno de ojos, pero para el resto de la cara. Por lo que lo aplicaremos suavemente por toda la cara, menos en el contorno de ojos.

Después de aplicarnos el tónico, nuestra piel está fresca y tiene “ganas de comer”. Con el sérum conseguimos nutrir sus ganas de comer y hacerlo con aquello que necesita. Según nuestras necesidades deberemos usar un sérum u otro. Pero es el que se encarga de satisfacer esta necesidad. Siempre evitando el contorno de ojos.

Fase 4: La Hidratación

Igual que comer, nuestra piel necesita beber. Y aquí diferenciamos las cremas de día y las cremas de noche. Como hemos dicho al principio, este proceso deberemos hacerlo por la mañana y por la noche. Ahora vamos a ver porqué las cremas específicas en esta fase.

La aplicación en ambos casos es igual. Con toques suaves de dentro hacia afuera de la cara, evitando arrastrar piel. También se aplica en contorno de ojos con especial cuidado (dedo anular o corazón).

Crema de Día

Por el día, la piel de nuestra cara está sometida a muchos cambios de temperatura. En invierno pasamos del calor del hogar al frío gélido de la calle. En verano pasamos del calor abrasador al frío congelador del aire acondicionado. Estos cambios drásticos para la piel suponen un suplicio para nuestra cara.

Por eso la crema de día es específica. Trata de lidiar con las inclemencias a la que exponemos nuestra cara. Además, tiene un factor protector contra el sol también muy necesario, incluso en días nublados. Quizás no evite que nos podamos quemar, pero sí evitará consecuencias mayores.

Crema de Noche

Dado que por la noche no pasamos por tantos cambios que sometan a nuestra piel en una tortura, trata de recuperar lo que hayamos podido perder durante el día. Así que además de hidratar, recupera la piel. Por lo general, es otro toque de nutrición extra al sérum o contorno de ojos. Pero específico para el momento del día.

Operación Pañal. Semana 3 y 4

Bueno, aunque no muchos, ya veíamos algún avance en la Semana 2. Con la Semana Santa en medio y que empezamos a comprender lo que se le pedía, ha habido mucho cambio.

Avances de la Semana 3 y 4

Os lo cuento en conjunto porque creo que ya puedo decir que nuestra operación pañal ha terminado. Tenemos pendiente asegurar su éxito en la guardería, pero finalmente parece que los escapes son totalmente esporádicos.

Como os contaba en la semana anterior, habíamos adaptado algunas rutinas y detectamos más o menos cada cuánto tenía sus escapes, así que fue fácil a partir de entonces.

Cada dos horas le íbamos preguntando y como ya lo comprendía mejor, decía sí o no según quisiera ir. Nos costó confiar, pero finalmente lo hicimos y ya era él quien no quería escapes.

Una mañana, pobrecito mío, sentado en su adaptador el pis salió fuera y me dijo muy compungido “Me he meado encima”. Le dije que no pasaba nada, que no se había meado encima, que el pis se había salido. Y puso cara de contento.

Viajar durante la Operación Pañal

Coincidió esta semana, como os decía al principio, con la Semana Santa y teníamos planeado viajar. Tenía bastante miedo de cómo sería esta faena durante el viaje, pero la verdad, sin ningún problema. Fue como si estuviéramos en casa.

Respetando su rutina, explicando con antelación las cosas que íbamos a hacer, él se adaptó al viaje perfectamente. Tuvo dos escapes durante el viaje, pero fueron 5 días fuera de casa. ¡Fue un triunfo!

Y desde entonces, volviendo a casa, ninguno más. A ver si ahora con la vuelta a la rutina con la guardería sigue sin haber altercados.

Fin de la Operación

Ahora que la operación pañal llega a su fin, y que tenemos nuevas rutinas y un niño más mayor, me parece todo muy increíble. Pensaba que nunca lo terminaríamos y aquí estamos.

Casi me apetece animaros, porque se ahorra mucho en pañales. Niño Fúturo no moja los pañales de la siesta ni de la noche casi nunca, aunque alguno sí y no nos queremos arriesgar. Pero el principio no lo quiero ni recordar.

No me arrepiento, respetamos su decisión, Le ayudamos como pudimos y finalmente lo conseguimos sin vuelta atrás. A él le veo más feliz por sentirse mayor (hasta se anima a hablar mucho más) y eso merece mucho la pena.

El Embarazo después de un Aborto

Cuando supe que estaba embarazada de mi Bebé Arcoíris me encontré con un cúmulo de sensaciones que no me esperaba. No sabía cómo sería el embarazo después de un aborto, pero no me lo esperaba como estaba siendo. Fue un golpe de realidad tan brutal que mi mente no concebía el embarazo.

Cuando recibes la noticia del embarazo

Ese positivo, que no te esperabas, ese saber que estás embarazada. Esa sensación indescriptible de saber que vas a tener un/otro parto. A mí me embargó la alegría, la satisfacción, la incredulidad… No olvidemos que la ovulación fue en la fecha de la FPP. Cosa que no tiene porqué afectar, pero para mí sí resulta muy significativo emocionalmente.

Volvería a ir a ecografías… y ahí empezaba a dividirse todo en cierto miedo y culpabilidad. Deseaba saber que todo estaba bien, pero sólo sentía miedo de que todo estaba mal. Y me sentía culpable porque el ser que habita en mí siente lo que yo siento y no quiero que sienta miedo, quiero que sienta lo feliz que es su madre por tenerle dentro. Pero sólo siento miedo y culpabilidad.

Puedo gestionar fácilmente la culpabilidad. Sé que es un sentimiento, no una realidad y me resulta muy fácil decir que no necesito la culpabilidad para nada porque no me aporta nada positivo. Pero el miedo es algo distinto…

El miedo del embarazo después de un aborto

¿El miedo es irracional? Siempre lo he justificado como una alarma del cuerpo que te previene de peligros. En el momento en el que el miedo te limita, te bloquea y te hace sufrir, entonces es un miedo irracional.

Estoy muy enfadada conmigo por no poder quitarme ese miedo irracional. Por no disfrutar del embarazo que deseo tener. Por no hacerme fotos, por no escribir mi semana a semana, por no creérmelo. Y es que si lo pienso, no me puedo creer que este embarazo vaya bien. Me resulta inconcebible.

En el momento en el que os escribo esto ya he tenido dos pequeños riesgos de aborto (que os tengo que contar). No los he sentido como reales, eran como una ilusión (como si supiera que no iba a abortar). Pero no me imagino teniendo a mi Bebé Arcoíris en brazos, no me creo que vaya a darle el pecho.

Con Niño Fúturo me pasé todo el embarazo imaginándomelo fuera. Con Futurito Bebito me cuesta incluso imaginármelo dentro. Y no os podéis hacer una idea de lo que duele escribir estas palabras, pero son la verdad. Sé que amo con toda mi alma también a Futurito Bebito y que el miedo se irá cuando esté en mis brazos (o parte del miedo que tengo, al menos), pero la verdad es que ahora de verdad… no me lo creo.

No me creo mi embarazo

No me ha venido la regla, antes de eso incluso un test de embarazo dio positivo. Ya he escuchado su corazón latir, que es algo que no pude vivir con Futurito Bebé. Le he visto moverse, me dicen que todo está bien… ¡Hasta he tenido algún síntoma de embarazo esporádico! Alguna náusea afortunada y un mareo ilusorio… La semana pasada me ha crecido un poquito la tripa.

En mí siento que todo es una ilusión. En septiembre la vida continuará como si nada hubiera cambiado. Yo pierdo mis ganas de todo en cada día que pasa. Aunque no me dejo…

Lo único que me trae la realidad de mi estado es compartir mi embarazo. Así que eso haré, con toda mi ilusión y todas mis ganas. Contaros todo lo que ha pasado hasta ahora y todo lo que pasará hasta entonces. Futurito Bebito es mi Bebé Arcoíris.

#MBDay18 Mi Crónica

Si no conocéis el #MBDay18, os informo que se trata de una jornada de blogging realizado por Madresfera. Una comunidad de blogs sobre maternidad, paternidad y familias. Incluyen una gala de premios de diferentes categorías. Pero os insto a asistir a esta jornada (que se celebra anualmente) tengáis blog o no, porque el amor que acompaña todo el evento es increíble.

Cómo ha sido el #MBDay18

Bueno, la jornada, en su resumen, podéis encontrarlo en la página de Madresfera. Encontraréis información detallada de las charlas que se han impartido. Incluso en su podcast “Buenos días, Madresfera” tenéis muchísima info al respecto. Y en breves, incluso podréis ver las charlas en diferido.

No voy a reinventar la rueda. Las charlas han sido increíbles, motivadoras, inspiradoras, de todo. Son tanto para blogs que ya tienen una trayectoria y una experiencia, como para quien se está planteando abrir su primer blog. Da lo mismo, algo de aprendizaje te llevas. Aprendes tanto y sales con tantas ganas de mejorar el mundo, que merecen la pena estés en el nivel en el que estés.

Y la gala de premios… Pues como todas las galas de premios es un mar de lágrimas emotivas. Si no es porque conoces al ganador, a los finalistas, es porque el discurso que dan te toca la patatita. Yo ya me llevé el premio con las menciones que recibí en el blog de Marta Rivas Rius y en el de Papá Montessori, con eso me doy por ganadora (aunque no llegué ni a finalista).

Cómo viví el #MBDay18

Tengo dos maneras de contároslo, cronológicamente o por prioridad de emociones. Creo que lo voy a hacer de la primera porque es la manera más lógica de poder contar una jornada, ¿no os parece?

Antes del evento

Había quedado con la maternidad today para ir juntas. Ella quería desayunar con la gente antes del evento. Vivimos relativamente lejos. ¡¡Me hizo madrugar a las cinco de la mañana para ir juntas!! Nunca había madrugado tanto para nada, en ningún trabajo, ni nada. Así que bueno, sonó el despertador y entre domida y emocionada, me encaminé al encuentro. Al salir de casa me encontré con copos de nieve cayendo del cielo… Pero el viaje acompañada fue mejor.

Cuando llegamos, nos encontramos con algunas personas en la puerta. Ahí estaban Marta Rivas Rius y Mamá Sin Red listas para desayunar. Se nos juntaron poco a poco más gente, si no recuerdo muy mal, Josevi Baeza, Zora Groothuis, La Quiles, Locas Madres Murcianas, Born To Be Pank, Las Aventuras de Mamá Pingüino… De repente, descontrolé. La cantidad de gente que empezaba a haber me estaban provocando cierta ansiedad. Empecé a saludar como la novia de una boda, sin saber a quién había saludado y a quién no.

En serio, saludaba y saludaba, y sentía cómo la ansiedad en mí estaba haciendo que tuviera lapsus tras lapsus. También es verdad que la tripa llevaba un día y pico teniendo pinchazos que estaba ignorando. No me quería preocupar por ello, pero un runrun en la cabeza había. Así que me debatía entre dejarme llevar por la ansiedad o mantener la calma. No sé cómo, estaba casi equilibrada.

Durante las charlas

Una vez hecho el “check in” y entrado en la sala donde se impartirían las charlas, la gente se iba sentando. Me habían reservado un sitio (porque yo seguía saludando), pero cuando fui a hacerme con él… Me lo habían quitado. Y todos los sitios cercanos a la gente que me lo estaban guardando, estaban ocupados. Por cierto, tuve el placer de conocer a Embarazo y Fertilidad. Vi sitio libre en la primera fila, y ahí me planté.

En mi experiencia del año pasado sabía que sentada en medio iba a estar sin parar de saludar (lo cual mola) y viendo cómo el resto se saludaba mientras intentaba delucidar si conocía a alguien de los que estaban saludando. Y las charlas, pues… siendo tan interesantes, se quedaban casi a medias. Así que agradecí estar tan cerca y poder atender bien a quienes las impartían. Mereció mucho la pena.

Las comidas

Había dos ratos entre unas charlas y otras. Un ratito de desayuno y otro ratito de comida. Que eran los ratos en los que seguías saludando. Y no sólo saludabas, también conocías a gente nueva.

Pude saludar a Gema de Gemelos al Cuadrado, a Tere de mi Mundo con Peques, a Paula de Amor Desmadre, a Sonia de O mundo au reves, a Criando Pulgas, a Chibimundo, a Reiniciacc, a Sunne… ¡¡¡a un millón de personas!!! Me siento fatal porque no os puedo mencionar a todas. También estuve con Nanoc. Ay, si me da vuelta en la cabeza toda la gente. ¡¡Y todos tan maravillosos con tanto amor!!

Me llevé mucho amor. Amor a raudales, con cariño, con abrazos, con todo. Si es que todavía se me saltan las lágrimas con todo lo que pude abrazar, besar, etc.

También había varios concursos y sorteos de las marcas patrocinadoras en las que participé. Y hubo una feria del libro madresférico donde podías comprar libros sobre maternidad y paternidad y que los autores te lo firmaran. Yo quería unos cuantos, pero no tenía presupuesto y no pude adquirir ninguno. Me sentía fatal, los quería todos… pero hay que ser realista y si no se tiene, no se puede tener.

La despedida

Pues llevaba, como dije al principio, varias horas (dos días) con pinchazos en la tripa. Pues cuando me levanté de la silla al final, flipé. ¡La tripa me había crecido! En serio, me lo estaba imaginando, pero puedo confirmar que los pinchazos eran porque el útero se estaba ensanchando. Así que entré por la mañana con una tripa fofa de gorda y salí por la noche con una tripita de preñi.

Entre el madrugón, el embarazo, la preocupación, la ansiedad, la cantidad de amor, los saludos infinitos, lo interesante de las charlas… ¡¡todo!! Estaba agotada. Así que cuando terminó, por mucho que me habría encantado quedarme para una cena con la gente, necesité irme. Y haciendo caso a mi cuerpo, me fui.

Me despedí de quien pude, porque no me encontraba con fuerzas ya para despedir a todos los que había saludado. Pero con unas ganas del #MBDay19 que ni os lo imagináis.

Gracias, Madresfera, por darnos tanto amor y por dejarnos dar el amor a otros.