Reto Kakebo. Día 8 y 9

¿Cómo ha ido esa sanación? ¿Has conseguido conectar con el dinero para que fluya la paz entre vosotros? ¿Te sientes mejor cuando abres la cartera? Si las respuestas mentales a esas preguntas resulta que es “no”, te sugiero que sigas otra semana más escribiendo cartas al dinero hasta que liberes la frustración que te hace sentir trabajar con él.

La economía está llena de significado. Aunque estamos tratando de darle emocionalidad, vamos a hacer hoy algo distinto. Vamos a sacar la emocionalidad que nos hace sentir la economía.

La propuesta de hoy es “fácil” de escribir, pero quizás te resulte más difícil realizarlo. Vas a escribir definiciones sobre las palabras que te propongo desde la emoción que sientes.

  • Dinero
  • Abundancia
  • Escasez
  • Economía
  • Gasto
  • Ingreso
  • Trabajo
  • Esfuerzo
  • Merecimiento
  • Ahorro
  • Despilfarro
  • Precio
  • Valor
  • Solvencia
  • Moneda
  • Miseria

Son palabras de todo tipo que te harán sentir cosas diferentes aunque tengan significados parecidos, o no. No te sientas obligado a exigir tener una emoción que no tienes respecto a una palabra. De momento deja fluir la que sí tienes. Lo que vamos a buscar es sacar emociones enterradas respecto al vocabulario del dinero. Tampoco te sientas limitado a una extensión. Si una palabra te lleva 3 páginas de explicación, déjalo fluir.

Hemos crecido con la exigencia de que encerremos lo que sentimos cuando hablamos del dinero. Es el momento de oponernos a la idea de que el dinero no tiene sentimientos. Independientemente de lo que el dinero pueda sentir, tú sí los tienes. Y con todos los temas, sobre todo con el dinero.

“Salud, Dinero y Amor”, como bien dice la canción. La intención del ejercicio de hoy es admitir, aceptar y descubrir lo que nos hace sentir el dinero en todas sus acepciones y significados. Independientemente de lo que significa cada palabra de forma objetiva, buscamos la subjetividad, y de lo que nos hayan hecho creer. Tres cosas tiene la vida, y el Dinero es una de ellas.

Si el ejercicio de hoy no te ha dejado extenuado/a, ¿te atreves a buscar el significado en el diccionario de la RAE de cada palabra? Con esto puedes buscar el equilibrio entre lo que la palabra te evoca y entre lo que intenta evocarte desde la objetividad.

Gestiona este ejercicio como quieras, he puesto dos días por si quieres un día hacer las definiciones emocionales y al siguiente las definiciones reales. Pero quizás prefieras hacerlo todo el mismo días o tardas varios días más de los propuestos. Trabajar con las definiciones económicas nunca es fácil, más cuando hablamos desde la emoción, también.

Reto Kakebo. Día 1 – 7

Una de las cosas que te permite el Kakebo es sentir tu dinero. Ver desde la emoción en qué gastas cada céntimo y cómo lo gestionas emocionalmente. Un mismo gasto puedes ponerlo en “Supervivencia” o en “Extra”, según cómo hayas sentido que lo has gastado.

Nos han enseñado que el Dinero es algo matemático, no tiene sentido propio ni vida propia. Incluso, en según qué ámbitos, hemos aprehendido que el dinero es “sucio”. No nos trae la felicidad y por tanto es un bien despreciable que nos hace infelices.

Eso responde a la avaricia. El dinero por dinero es verdad que no trae felicidad, pero todo lo que puedes conseguir con ese dinero sí. El dinero forma parte del aspecto de la abundancia o la escasez, dependiendo en cuál de esas dos vertientes de la energía estés nadando.

En un principio tenía intención que la tarea que os propongo solo fuera el primer día, como iniciación. Una toma de contacto emocional con esa parte del dinero que queremos trabajar. Pero a la hora de la verdad tenemos que reconocer que la herida es mucho más profunda de lo que nos cuesta reconocer en principio. Eso no se cura con un solo día, así que la propuesta es la siguiente:

Durante los próximos siete días escribe una carta cada día al dinero para sanar la relación con él.

No os puedo dejar así y ya está. El miedo a la hoja en blanco es demasiado fuerte a veces, sobre todo cuando no se ha hecho con anterioridad. Os voy a hacer una serie de sugerencias tanto en el qué y en el cómo que puedes aceptar o no. Siéntete libre de expresar hacia afuera lo que necesites para aceptar el dinero como parte de tu vida.

Cómo le escribo cartas al Dinero

Te dejo unas sugerencias del formato que puedes usar para escribir:

  • Escribe en folios sueltos en blanco. Esto te permite luego quemarlo para que nadie lo lea y purificar lo que has dejado reflejado en esa carta.
  • Escribe correos electrónicos que te envías a ti misma.
  • Coge un cuaderno a forma de diario. Esto te permite usarlo más adelante para cosas que quieras contarle de cosas que te han pasado. Como si ese cuaderno fuera tu amigo de correspondencia habitual con todos los temas del dinero.
  • Abre un blog (son gratuitos) y escribe posts. Puedes hacerlo público o privado. El permitirte hacerlo público te hace reflexionar de forma más profunda porque expones una parte de tu vida que quieres dejar bien cuadrada. Con el compromiso de ser sincera y de sacarte de ti misma para ver cómo lo leerían los desconocidos.
  • Haz posts en las redes sociales. La mayoría te recuerdan tus publicaciones con el paso de los años y así puedes evaluar la evolución de tu sentir año tras año.
  • Te invito a realizarlo en los comentarios de la entrada si lo prefieres.

Qué le escribo en las cartas al Dinero:

Aquí os sugiero algunas ideas que puedes escribirle y algunas preguntas que puedes contestar. No tienes que hacerlas todas todos los días. Elije cada día lo que te apetece sanar. Quizás haya cosas que quieres escribir que no están aquí o cosas que están aquí de lo cual no quieres escribir. Siéntete libre y trata de buscar la sanación emocional con el dinero:

  • ¿Qué sientes cuando gastas dinero? ¿Y qué sientes cuando recibes dinero?
  • Si el dinero fuera tu amante, ¿qué le dirías?
  • ¿Cómo gestionó tu madre el dinero? ¿Y cómo lo hizo tu padre? ¿Qué has aprendido de ellos?
  • Cuando cobraste tu primer sueldo o tu primera paga, ¿en qué fue lo primero que te lo gastaste?
  • ¿Qué cosas malas sientes cuando piensas en dinero?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste bien con el dinero?
  • ¿Qué sientes ahora respecto al dinero? ¿Cómo puedes conseguir sentirte bien?

Te invito a que comentes en el post las preguntas que has respondido y que no están en esa lista. Para inspirar a más personas a hacérselas porque compartir es bueno para el corazón.

Desahoguillo productivo

No tenía intención de seguir desaparecida, más bien todo lo contrario. Tampoco ha habido circunstancias mayores por las que necesitaba desaparecer, ni siquiera circunstancias emocionales. Pero sí debo confesar que no sé qué contaros.

Estoy llenando mi vida de aprendizajes variados. También estoy sacando cosas que necesito desde dentro. Ya sabéis, si me seguís, que soy muy culinquieto y que no puedo parar de hacer cosas. Y me nacen muchas…

Empecé en el mundo de los blogs porque sentía que necesitaba perfeccionar mi escritura. Aprender a sacar lo que tenía dentro hacia fuera y hacerlo muy a menudo para hacerlo bien cuando ya lo hiciera en formato libro.

Con el tiempo, empecé a sentirme que nunca estaría preparada. Pero incluso que daba igual… Los blogs también podían ser eternos y transmitir a través de ello me daba libertad de pensamiento. Era como un compendio de mis escritos varios y variados.

Desde que escribí mi primer libro le perdí ese miedo a los libros y ahora me veo capaz de sacar muchos más. Tengo mil ideas de mil cosas que quiero escribir…

Y mientras escribo estas palabras he pensado que también voy a hacer algo con el blog. Uno de los libros que iba a escribir lo voy a hacer a través del blog y luego lo transformaré en libro para quien quiera tener un compendio recogido de la idea.

Voy a darle forma. La estoy dando mientras escribo este post. Como siempre, cuando saco pensamientos salen a flote los del fondo y éstos pueden ser de gran valor. Venga, os lo anuncio para sentirme comprometida. Voy a sacar un reto para aprovechar de verdad el Kakebo. Si estás apuntada a recibir los posts del blog por correo electrónico en el formulario lateral no hace falta que te apuntes, pero si quieres recibir los posts sólo del Reto del Kakebo, apúntate más abajo:

Reto del Kakebo

El Macetohuerto

Todo lo relacionado con el Macetohuerto que estamos haciendo en nuestra terraza lo estoy contando en el blog de Supervivencia en Familia y en el Instagram. Pero aquí os quiero contar las ventajas que tiene.

¿Por qué hacerme un macetohuerto?

Creo que en el colectivo común está la idea de que un huerto, obligatoriamente, necesita un gran terreno. Necesita echar raíces hasta el centro de la tierra para que resulte realmente productivo. Y yo era incapaz de imaginarme regar un huerto sin que hubiera manguera, era inconcebible regarlo con una regadera.

Obviamente lo primero que te planteas cuando te quieres animar a hacerlo es que nos tenemos que conformar con hacerlo en macetas o tiestos. Como si fuera un amago de intento que no sería productivo, pero mejor eso que nada.

Pero en realidad el enfoque correcto quizás sea el producir tu propia comida. No en suficiente cantidad, pero lo poco que produjera sería comida auténtica. Cuando tienes hijos, esto se convierte en más importante aún. El tomate que te comes es tomate que has “criado” tú y que tiene un gusto especial por ello. También le pones verde a tu casa y en lugar de ser con flores, es con algo que te comes. Y los niños pueden ver de primerísima mano, ayudando en su cuidado, cómo se producen las comidas esenciales. No lo ven por un vídeo de youtube y tienen que aprender a mantener esa paciencia de ver germinar la semilla, regarla con cuidado y que luego salga el fruto.

La verdura no nace de la caja del súper y eso lo ven aunque solo plantes una única hortaliza. Realmente es muy satisfactorio ver que algo que cuidas se convierte en tu alimento. Ya os digo, a los niños les aporta un conocimiento muy valioso que no tendrían de otra forma. Y a los adultos, nos hace sentir más realizados. Incluso el aprendizaje de que hay cosas que se quedan por el camino puede ser valioso.

Qué necesito para empezar el macetohuerto

Pues lo primero de todo es tener muchísimas ganas. Desterrar la idea de que no lo podemos conseguir porque solo está en maceta. Esa ilusión hará que las plantas tengan alimento especial porque todo lo que crece con amor tiene un fundamento especial.

Por experiencia quizás sí convendría tener conocimientos previos. Pero hoy en día Youtube te los da y con variedad. Nosotros empezamos plantando por plantar unos ajos y esta primavera hemos ido estudiando qué conviene más cultivar. Que esa falta de conocimientos no ganen a la ilusión de tenerlo. Decídete por algo que te guste mucho, investiga sobre ello solamente y aplica. Todo acaba rodando solo.

Realmente todos tenemos una tienda de plantas cerca e incluso invernaderos donde podemos conseguir el material que necesitemos. Aún así, cuando necesitamos ajustar el presupuesto, incluso se pueden reutilizar cosas de casa. Es un post que tengo pendiente más específico en el otro blog, pero ya os aviso que con bricks, botellas de plástico y la primera maceta que encuentres puedes hacer un macetohuerto. Así incluso somos más ecológicos. Incluso el abono lo hacemos con nuestro propio alimento si queremos. Que el dinero nunca sea un impedimento.

Y ahora cuéntame, ¿te animas a hacer tu propio macetohuerto?

El Teletrabajo

Lo que os voy a contar es mi realidad, no tiene que ser la realidad de otra persona. Es mi punto de vista, es mi experiencia, son mis pensamientos y mis sentimientos. En ellos influye una gran parte de mi forma de ser y quizás mi forma de expresarme, que se puede entender como algo distinto a lo que quise decir.

Estuve 3 años en paro, de los cuales 2 años opositando después de sufrir un aborto, quedándome embarazada, pariendo el mes del examen y seguir opositando mientras tenía un recién nacido y un niño muy pequeño. Y anteriormente, intentando emprender. No me remuneraban por ello, pero a día de hoy considero que eso fue más duro que lo que estoy haciendo ahora.

Y aún así, el ahora tampoco es ningún paraíso. No sé si el teletrabajo lo podría considerar “conciliación”. Según el concepto de conciliación que se tenga. Pero si el concepto es equilibrar tu vida laboral con tu vida familiar y sacar ambos adelante con decencia, esto no es conciliar.

Trato de ser siempre positiva y sí es cierto que mis hijos van a estar mejor con nosotros que con cualquiera en estas circunstancias donde no pueden jugar con otros niños de su edad. Pero cuando tienes reunión y llamadas en tu teletrabajo y te chilla el bebé de fondo, sin poder colgar o postergar la reunión. Y obviamente no puedes pedirle al bebé que deje de llorar porque sí… los nervios se te ponen a siete mil.

Como os decía, en mi experiencia con las oposiciones… no quería el teletrabajo. Incluso de mucho antes cuando estaba en el horizonte de mi extrabajo, intuía que no me iba a gustar. No tengo la templanza de atender ambos con la decencia que se requiere. Cuando me concentro lo hago con todos los sentidos y la multitarea me quita eficacia, cosa que llevo muy mal.

Si algo me está ayudando son las listas y la organización. Cierta planificación también ayuda, pero sigue siendo difícil. Lo que está claro es que tengo un horario de trabajo y ese trato de respetarlo sin excederme si no es necesario. Y si durante ese tiempo puedo atender las necesidades de mis peques, trato de hacerlo. Pero me disgusta no conseguir concentrarme en nada.

Aprendiendo en Confinamiento

Quitando las cosas que nos ha quitado este estado de alarma, como por ejemplo la seguridad sanitaria y la estabilidad económica. Saliendo de una crisis que ha golpeado nuestro país para entrar en otro peor que el gobierno llama “guerra sin bombas”… No voy a entrar más en este tema porque cada uno lo estamos sufriendo por nuestra parte.

Vengo a reconocer las partes buenas que en esta casa nos estamos llevando en la situación de confinamiento. Al principio la incertidumbre nos hizo pasarlo emocionalmente muy cuesta arriba. No saber cuánto iba a durar esto, no saber cómo afectaría a los niños, tanto emocionalmente como también académicamente. No nos engañemos, que cierren las escuelas significa que no están aprendiendo como en su rutina habitual y eso afectará en muchos sentidos. Los psicosociales los podemos gestionar desde casa, pero el futuro de sus notas… ¿quién nos asegura que podrán estudiar lo que van a estudiar?

Ojo, es cierto que los míos tienen una edad en la que eso es lo que menos preocupa porque todavía no están adquiriendo unos conocimientos imprescindibles para desarrollar su futuro académico y laboral. Pero también es una realidad con la que nos encontramos rodeados.

Como he dicho, mis hijos no tienen una edad en la que la adquisición de conocimientos sea una preocupación. Y esto lo he hablado con su tutora y me ha reconocido que simplemente es más la necesidad de establecer una rutina en la que no dejen de aprender cosas para que no se les atrofie la curiosidad. Y eso lo estamos trabajando, entre otras razones, porque lo reclama.

Ambos padres teletrabajamos, ninguno de los dos se puede dedicar al 100% a ellos en horario de oficina. Eso les está obligando a aprender a gestionarse socialmente entre ellos. Intervenimos en momentos de crisis, pero se reclaman el uno al otro adaptándose a sus edades. El bebé (19 meses) imita constantemente a su hermano y el hermano mayor (5 años) trata de cuidarle para que no se haga daño. Está siendo muy bonito verles crecer juntos, como hermanos, que se pelean y que se buscan. Están constantemente juntos, algo que no sería así sin confinamiento porque pasarían gran parte del tiempo en la escuela con otros niños, no entre ellos. Espero que esto se traduzca a largo plazo en un lazo de unión entre hermanos ejemplar.

Los padres les estamos viendo, constantemente. Es cierto que estar con ellos 24 horas los siete días de la semana las 6 semanas de confinamiento que llevamos es emocionalmente agotador. Tienen una energía que no se sabe muy bien de dónde sale. Seguimos teniendo noches muy malas con el bebé y el descanso escasea. Y no podemos escaparnos un rato para tomar un café con los amigos, ni siquiera para trabajar. Si acaso para salir a comprar. Pero estar a solas en tu propia casa para… ¿ducharte? Es un sueño hecho realidad. Ahora bien, también reconozco que el roce hace el cariño y estar unidos a ellos por el confinamiento te hace verlos rodeados de un halo de amor que solo quieres abrazar para que no crezcan. No te pierdes nada, ni sus cacas, y eso siempre une.

En nuestra casa estamos aprovechando todo lo que podemos cada instante que tenemos. Hemos creado un macetohuerto del que espero hablaros pronto en Supervivencia en Familia más al detalle. Pero por fin tenemos una terraza en la que te apetece tomarte el café. Siempre ha sido el trastero de la leña y algunas plantas, ahora es como un rincón zen. Nuestro huerto y jardín en macetas.

Es un post muy parecido al anterior. Pero quiero transmitir que también podemos sacar cosas buenas de los momentos malos.

El Confinamiento en nuestra casa

Todos hemos vivido de cómo hemos pasado de un “este virus no es tan letal” a en pocos días “no puedes salir de tu casa sopena de una multa”. Los primeros y más perjudicados nuestros hijos. No digo que los demás no estén perjudicados, pero los demás pueden encontrar una excusa para salir por algún motivo. Las alegrías de las calles se han apagado, los niños ya no corren por los campos. Los menos letales están encerrados, mientras esa persona mayor con bastón sigue yendo a comprar el pan sin guantes ni mascarilla. No me importa lo que haga la persona mayor, es su vida, sus circunstancias… lo que sí me importa es lo que sufre mi hijo.

Al principio podíamos pintarlo como una nueva aventura. Ya me llegaban ideas de que sería más largo de lo que parecía de principio, pero quería centrarme en el presente. Así que cada día hacíamos algo nuevo que no había hecho nunca antes, eso les encantaba. Cuidar del macetohuerto, montarle un refugio en otra habitación, hacer pan… Le metíamos en esas cosas que siempre queremos hacer y que nunca tenemos tiempo.

El bebé… esa es otra historia. Justo se acababa de adaptar a la guardería, dos días antes había empezado a dar sus primeros pasos. Estaba expandiendo su mente cuando se la hemos tenido que encerrar en nuestra casa. Fue emocionante ver también cómo disfrutaba de tener a sus padres para él. Daba vueltas por casa, veía al final del pasillo a su padre, abría los brazos y le daba un abrazo que siempre quedará en nuestra memoria. Yo le pongo motes para desahogar mi frustración de madre y pasó de ser “Tiranillo” a “Míster Abrazos & Don Dramitas”, creo que los motes ya lo dicen todo. ¡Ahora da besos! Cumplió los 19 meses hace poquito y está en una etapa encantadora, pero también le vemos sufrir.

Los adultos… somos adultos. Pasamos por nuestros ciclos de negación, frustración, aceptación, aprovechamiento, curiosamente no por ese orden. Además, cada uno su propio orden y eso nos ayuda a ser el apoyo del uno al otro en momentos distintos y por circunstancias diferentes. Yo he decidido aprovechar la crisis, no aprovecharme de los demás, si no tratar de hacer aquellas cosas que siempre he querido hacer.

Disfrutar mucho de los niños, en la medida de lo posible porque el bebé sigue sin tener noches buenas. Trato de ser todo lo accesible que ellos necesiten para que las circunstancias ellos también la aprovechen con su madre. Aprovecho para hacer cosas que me gustan, por ejemplo he grabado otra meditación que si queréis, me la pedís. A todo esto, no sé si sabéis que en su día hice ÉSTA (los textos también son míos). Estoy reorganizando todo mi papeleo, rescatando todas las facturas de forma digital de los últimos 4 años para tenerlas totalmente controladas, hasta me he creado un excel para controlar a partir del 2020 todos los datos relevantes de cada factura. Ayer terminé de organizar todo el historial médico de toda la familia, por persona y ordenado por fechas (lo siguiente es escanearlo). Y por supuesto que ya tengo digitalizado los documentos más relevantes como el Testamento y otros documentos notariales.

Ambos padres teletrabajamos y eso dificulta un poco la atención a los niños. Al principio parecía que sería más fácil, pero cada día se complica más porque vemos cómo aumenta su ansiedad. Niño Fúturo (5 años) ha crecido mentalmente en este confinamiento y ha desarrollado un pensamiento más crítico, también a nosotros, y nos lo manifiesta. Bebito Fúturo (19 meses) también crece en sus competencias psicomotrices y con la ansiedad se dedica a dar vueltas por la casa como si estuviera poseído porque necesita hacer ejercicio y desarrollar sus nuevas habilidades. Los padres a veces coincidimos en momentos críticos del trabajo en el que ninguno les puede atender aún estando los dos.

Así que bueno, hay momentos buenos y momentos no tan buenos (y si juntamos la falta de descanso por malas noches son realmente malos). Pero hacemos lo que podemos con lo que tenemos y tratamos de aprovechar al máximo posible. No voy a entrar en gestiones gubernamentales, bastante tengo con gestiones familiares y domésticas de la situación…

¿Y tú? ¿Ya tienes tu casa reluciente? Porque eso también va por etapas. Al principio me hice un buen croquis de cómo iba a limpiar poquito a poco cada estancia. Además, cumplí años en el confinamiento y ya habían comprado el regalo que me pedí (una vaporeta), así que empecé a usarla con mucha ilusión. Pero como todo en este confinamiento, ha ido por ciclos. A día de hoy tengo la habitación de los niños mejor que nunca y el proyecto de la cocina avanza a pasos de enano.

5 años de maternidad y 1,5 de bimaternidad

El cumpleaños de mi hijo y la vuelta a la vida laboral me ha despertado unos sentimientos que me veo en la necesidad de expresar. No por nada, si no porque no quiero olvidar estas sensaciones. La maternidad fulltime me ha dado una perspectiva de vida distinta y ahora, fuera de ella, puedo valorar con más claridad la experiencia que he tenido hasta el momento. Probablemente dentro de unos años lo recuerde de otra forma, pero ahora, “recién salida” lo siento de ésta.

Siempre me han dicho y no seré la primera a quien se lo oyes que la bimaternidad no es el doble, es mucho más trabajo que un solo hijo. Y por más que lo tenía asumido, no conseguía comprender qué se quería decir con ello. Pero es totalmente verdad. Tener un bebé llorando con sus necesidades de atención mientras tienes otro hijo también con sus necesidades al que le tienes que pedir que espere cuando está acostumbrado a ser atendido al momento y se frustra por ello…

El cansancio acaba superando las barreras límites que pensaba que tenían. Y aún así trataba de rendir como si fuera capaz de hacerlo. No sabía cuántos pañales cambiaba al día e incluso me preocupa poco que se hayan juntado un pis con otro y con otro y con otro.

Sinceramente, me ha afectado mucho emocionalmente que ambos tuvieran un carácter tan extraordinariamente distinto. Sabía que podía pasar, pero encontrármelo me ha dejado totalmente descolocada. Donde uno se distraía fácilmente con cualquier cosa que se moviera y más si estaba en una pantalla, al otro no hay pantalla que le frene la impetuosidad. Donde uno aceptaba calmado las circunstancias y en toda su adoslescencia habrá tenido 3 rabietas como mucho y muy llevaderas, el otro a su año y medio ya ha tenido unas diez nada llevaderas.

No se trata de comparar, pero la impotencia que he llegado a sentir me superaba y esa impotencia estaba generada por esos cambios tan excesivamente bruscos entre los dos niños.

También es verdad que han despertado una ternura que yo no sabría que tenía. El pequeño, de la misma forma que expresa su lado agresivo, también expresa más su lado cariñoso. En el mismo minuto que te lanza un manotazo, te lanza un abrazo.

Me han hecho ser más yo… O han obligado que descubra antes la yo que soy. Desde luego que si comparo mi vida antes de tenerlos con la de ahora, la anterior era mucho más tranquila y calmada. Pero si comparo la persona que fui con la que soy, soy más yo y me prefiero.

Niño Fúturo a sus 5 años

El ser que me hizo madre cumple hoy sus primeros 5 años de vida y aquí vengo, en parte, a presumir del hijo tan maravilloso que es y ha sido siempre (ya veremos si lo seguirá siendo, que estoy segura que sí, pero no quiero adelantarme a un futuro que desocnozco).

Niño Fúturo ahora quiere ser el más amigo de sus amigos y es increíble verlo. De verlo aislado a sí mismo a verle siendo popular entre sus compañeros. Trata de ayudarlos a todos y de agradar a los que considera más íntimos. Diferencia perfectamente a un amigo de un compañero. No le gusta cuando los amigos no cumplen las normas escritas y le genera sentimientos contradictorios, pero ya lo acepta. Ha tratado alguna vez de experimentar no cumplir las normas, pero al recibir su consecuencia no le ha gustado y no lo hace.

En casa es un niño muy atento. Ha aceptado la llegada de su hermano increíblemente bien y el genio que éste demuestra lo asume con paciencia infinita. Trata de enseñarle y le encanta ser su ejemplo. En todo este año cada vez ha sabido actuar mejor. A veces le cuida y lo hace mejor de lo esperado.

Con el resto de su familia también es muy atento y tiene una memoria prodigiosa. Se acuerda de todos detalles y pregunta por cómo están sus familiares.

Se distrae mucho. Sobre todo con las pantallas. En cuanto ve una en su campo de acción, se abstrae totalmente. De lo contrario, si no hay pantallas, es muy activo e inquieto, con muchísima curiosidad. Quiere aprender y absorbe todo lo que pasa a su alrededor. Lee mucho y solo.

Podría decir un millón de cosas más, pero me doy cuenta que todo es bueno, en resumen. Quiero que el tiempo se pare y quedarme con el niño que es para siempre.

Trabajo en Privada VS Trabajo en Pública (comienzos)

Cuando opositas, en todas las fases de la oposición todo el mundo te asegura que todo el sacrificio que haces merece la pena. El premio es grande y satisfactorio y los sacrificios habrán sido pocos para lo que consigues. La sensación de eterna promesa inalcanzable se hace duro. Además, una vez que la gente aprueba, como que desaparece. Te da nociones, te dicen que merece la pena, que están contentos y felices, pero nunca llegas a saber por qué.

Hoy vengo a romper la balanza y a contar mis impresiones, ya sabéis que me gusta hacerlo. Y creo que ha llegado el momento en el que tras haber empezado, os puedo contar qué diferencias hay respecto a la privada para que el mito sobre que merece la pena opositar sea verdad. Yo he estado al otro lado, he querido saber esto y por eso, ahora que lo experimento, os lo cuento.

Comienzos en la Privada

He trabajado en varias empresas privadas. En una he estado muchísimo tiempo y en otras mi recorrido ha sido bastante corto. En la mayoría he realizado funciones parecidas a las que realizo ahora, por lo que parto de la misma base.

La vorágine de empezar a trabajar en todos esos sitios siempre fue bastante caótico, pero desde luego que no desaprovechaban ni un solo minuto de mi contrato. En cuanto me habían presentado a mis nuevos compañeros y me ponían en la mesa, me daban cuatro nociones de mis funciones, me explicaban lo básico que necesitaba saber para cumplir y… ¡¡a trabajar!!

Si no sabía algo, lo iría aprendiendo sobre la marcha, pero ya contaban con que sabría hacerlo. A ver, suena mal, pero no. Eran majos, amables y todo eso, pero la sensación que yo tenía era que daban por hecho que sabría hacer lo que me pedían y tenía que preguntar si no era así. Deducía casi todo y acertaba bien, pero en muy pocos sitios se adelantaban a mis dudas. Así que ya en el segundo día parecía que nunca habría sido nueva.

Además, todo el tema de identificación personal lo tenía tramitado a los diez minutos de empezar. Si necesitaba correo electrónico, sesión en el ordenador, claves para diferentes programas… Cuando me sentaba a mi sitio después de presentarme a todo el personal, ya tenía todas mis claves.

La sensación siempre fue de exigencia. Se te exigía saber cosas que no te habían dicho. Y entre los compañeros mismos siempre había una cierta competencia.

Comienzos en la Pública

Cuando acabé de firmar la posesión, que es cuando oficialmente firmas el contrato de empezar y a partir de ese momento me convertí en trabajadora pública, tuve que irme a otro sitio a firmar más cosas. Pero a otro sitio literal, en otro edificio de otro lado. Pero es más, no me dijeron el sitio que era, lo deduje por otros compañeros que les constaba la misma consejería y me equivoqué, así que tuve que ir a otro sitio distinto que mis compañeros para firmar lo mismo. Me chocó muchísimo, no hay nada centralizado, incluso en la misma consejería. Según tu destino, firmas lo mismo en sitios distintos…

Tras hacerme el tour de firma de documentos varios y variados. Entre los cuales está la toma de posesión, la protección de datos, la cuenta bancaria para la nómina, la solicitud del abono, la declaración de irpf, etc. llego a mi lugar de trabajo. Me reciben con los brazos abiertos aceptando mi condición de funcionaria de carrera y siendo muy delicados al expresarse.

Poniendo en situación. La funcionaria interina que ocupaba mi puesto tenía unas condiciones laborales por las que cesaba única y exclusivamente en el momento en el que yo firmaba esa posesión del cargo público. La administración nos tiene prohibido cruzarnos, por lo que cuando yo firmo mi posesión, a ella la llaman para que abandone el cargo. En mi caso, llevaba muchos años y le tenían cariño. Cuando entré, hubo veces que sin querer se escapaba un “la que sustituye a X”, pero enseguida corregían y decían “quien ocupa su plaza merecida”. Ese día me permitieron irme antes a casa sin haber encendido el ordenador para que lo celebrara.

La entrada fue igual de caótica que en la privada, pero las exigencias eran distintas. Trabajo para un departamento que no “me gestiona” y es todo un poco complicado. Yo cumplo las funciones del departamento que “me gestiona”, pero para un departamento distinto, con sus particularidades. Entonces el jefe que me aprueba los días de permisos no es el mismo que el jefe que me da trabajo. Entre ellos se hablan y se coordinan, pero es algo que en la privada no me ha pasado nunca.

No daban por hecho que supiera nada. Casi me intentaban explicar hasta cómo hacer click en el ratón (he exagerado, pero la diferencia es abismal). Tratan de mimarme y que estuviera a gusto y no me agobiara. Valoran a menudo mi eficacia y están muy atentos a que me sienta bien. Sobre todo me ha sorprendido la valoración que hacen constantemente de lo bien que realizo mi trabajo, ¡eso nunca me había pasado en la privada!

Y sobre las claves e identificaciones que necesito para realizar mi trabajo… Bueno, unas claves las tengo que solicitar a un sitio y me las autorizan en otro. Otras claves las tengo que solicitar personalmente a otro departamento distinto. La de inicio de sesión del ordenador tardó una semana porque era urgente, de lo contrario, habría tardado mucho más. Así que mientras tanto tenía que trabajar con claves de mis compañeros e incluso de mi jefe.

Y la sensación general es la falta de competencia entre mis compañeros. Cada uno se ha ganado su puesto de trabajo con sus condiciones (de carrera o interino) y todos son bienvenidos.