Cuando se acerca la FPP de mi Aborto

Tengo los pensamientos y sentimientos desordenados, para mí este post es como cuando comienzo un diario nuevo y me toca escribir las palabras que darán comienzo a una nueva aventura que ya había comenzado hace décadas. Pero necesito escribirlo y no se me ocurre mejor lugar que mi blog. (Así no es como había comenzado todo el post en mi mente). Pero quiero dejar fluir las palabras al cauce al que necesitan llegar, pero con el enfoque de que un “desconocido” lo leerá y necesitará comprender porqué se me pasan esas cosas por la mente. Entiéndase desconocido como persona que no sé quién lo lee/escucha, no como un desconocido literal. ¿Sobre qué voy a escribir (me preguntará el Señor SEO) pues como dice el título, de cuando se acerca la FPP de mi Aborto, ni más ni menos.

¿Cómo estoy?

Llevo muchos días mal, diría que incluso semanas. Pero no sabía porqué. Ese malestar estaba causando que durmiera mal, que tuviera un millón de despistes, que llorara a la mínima. Y eso es raro, yo casi nunca lloro. Tampoco toleraba muy bien las cosas de niño de mi hijo, discutía más… Bueno, pues había mil señales de que estaba mal y no sabía qué estaba pasando.

Pero llegó la señal de alarma. Pasó delante de mí un coche funerario… Todo el mundo ha visto uno, seguro que sabéis de qué hablo. Normalmente la gente le da pena, se pregunta quién será, ¿estará lleno o vacío? Yo sólo pude pensar una cosa… “Quiero estar ahí dentro”. Y me imaginé tumbada, con señales evidentes de no tener atisbo de vida. Pero lo peor es que esa imagen se me antojó… deseable.

Cuando llegas a ese punto el problema es MUY SERIO. Y no hay apoyo moral ni amiga que te pueda ayudar, necesitas a un profesional. Así que le escribí a mi profesional de referencia y me dio cita para el día siguiente. Confío en ella porque me gusta cómo realiza las sesiones y porque está especializada en pérdidas gestacionales o perinatales. En las sesiones que ya he tenido con ella me encantó.

¿Qué pasaba?

Yo me imaginaba que la época navideña sería difícil para mí. Para mí, la época navideña comienza el 1 de diciembre, por mucho que los grandes almacenes tengan interés en adelantarnos el consumo, que en parte agradezco porque así el gasto es menos doloroso. Es más, esta semana ya habré terminado de comprar todos los regalos de la época, pero… no veo la necesidad de ver tanto adorno en los supermercados.

Total (que me enrollo). Estaba preparada para que entre el 24 de diciembre y el 7 de enero estuviera mal. Me había concienciado de ello. También esperaba estar embarazada para entonces y sufrir la bipolaridad de estar triste porque sería cuando hubiera nacido Futurito Bebé, pero a la vez alegre porque Futurito Bebito estaba en camino. Es más, seguramente sería la fecha en la que anunciaríamos a Futurito Bebito a la familia…

Pero nada más lejos de la realidad… No me imaginaba lo que estaba afectando en mí verme rodeada de adornos navideños por doquier. Inconscientemente ya estaba aflorando el duelo. Yo debería tener una tripota enorme, evidente, estaría muy cerca de conocer a Futurito Bebé… Pero en mi vientre no hay nada.

¿Cómo me siento?

Ver esas bolas redondas, en fotos, en publicaciones de redes sociales, en los supermercados… EN TODAS PARTES. Y ver que mi tripa está plana… y vacía.

Ahora por lo menos sé porqué estoy mal, es horrible estar mal y no saber porqué. Pero eso no mitiga el dolor, la impotencia, la frustración…

Me siento rota, es como si mi alma estuviera rota, muy rota. No sólo por el aborto, son un millón de cosas los que han roto cachito a cachito mi yo interior. Y ahora lo tengo que reconstruir, otra vez… Mi psicóloga me contó que hay una cultura asiática que cuando se rompe una vacija, en las grietas le pone polvo de oro. Para darle más valor cuanto más se rompe. Y quiero verlo también así… porque estoy cansada y rota. Así que cada rendija que hay en mi alma está llena de polvo de oro.

Prefiero mil veces no estar rota, pero lo que quiero y lo que es no tiene nada que ver. Así que…

La Vida continúa…

¿Qué me hace ser buena madre?

Quiero recalcar que este post es, sobre todo, opinión personal. No hay un decálogo de la buena madre que podamos seguir para ser esa madre perfecta, porque siempre dependerá quiénes somos, cómo somos, quiénes son nuestros hijos y cómo son nuestros hijos. Es más, ¿existe realmente la buena madre? Yo creo que sí, pero nunca deberemos tomarnoslo como una etiqueta. Todas somos buenas madres y todas somos malas madres.

¿Quiénes somos y cómo somos?

Sí, es algo diferente. Cuando digo “quiénes somos” me refiero a todas aquellas cualidades en nuestro ser que no podemos elegir. Nuestra nacionalidad es la que es, aunque la cambiemos, hemos nacido, crecido y aprendido en un sitio y todo lo que ese sitio tiene como carga social, es lo que define, en parte, quiénes somos. No podemos elegir a nuestros propios padres, con sus propias características, creencias, crianzas, vivencias, experiencias, etc. Eso también nos hace ser quienes somos.

Y el cómo somos es lo que sí podemos elegir. Tengamos que cambiarlo o no, pero podemos elegir cuán amables, sociables, sinceros, honestos somos. Podemos ser una persona distinta a lo que podríamos ser, es decir el quiénes somos no es obligatorio que sea definitivo, simplemente nos hará recorrer una senda hasta llegar al cómo somos más o menos larga o intempestuosa, pero tenemos potestad en decidir cómo somos.

¿Cómo es una buena madre?

En mi opinión, y recalco que es mi opinión, una buena madre no la define otra madre. Yo no soy quién para decir si tú, ni siquiera si yo, eres/soy una buena madre. Mucho menos cómo debe ser una buena madre…

¿Entonces? Pues creo que el único que puede definir a una buena madre es cada hijo. Y con cada, quiero decir que hay tantas buenas madres como hijos para definirlas. Y si eres bimadre, eres dos buenas madres, si eres trimadre eres tres buenas madres o… Puedes ser una buena madre y una no tan buena madre, a la vez.

Yo no soy quién para juzgarte y no permito que seas quién para juzgarme. Tengo muy claro que mi objetivo es procurar la felicidad a mi/s hijo/s enseñándoles valores, principios, el poder del sacrificio y límites, con amor, paciencia, cariño… infinita paciencia. Confianza, seguridad. Son palabras de mi día a mía, porque el sacrificio va intrínseco en la felicidad.

Y para ser una buena madre… hay que hacer todo lo que esté en el corazón para que los hijos crezcan felices. Pero la felicidad no quita lo malo, la felicidad no es un estado.

¿Cómo puedo ser una buena madre?

Ámate a ti misma, sé honesta contigo, no te juzgues, demuéstrate lo que te quieres, trátate bien, sé feliz. Si tú no te amas a ti misma, es difícil que ames a nadie más, y mucho menos que puedas enseñar a amar.

Eres una buena madre. No soy quién para juzgar si lo eres, ni siquiera tú eres quién para juzgar si tú lo eres. El único que lo podría hacer es tu hijo/a cuando sea madre o padre.

Carta a mí misma

Quiero reñirme, sacarme para afuera y ser honesta conmigo misma. Lo he hecho por Facebook, pero ahora, intentando cumplir con mi promesa de escribir más post y hacer más podcast, estoy en blanco.

Creo que todos pasamos por algún momento en nuestra vida blogueril, esa vida 2.0 que tanto nos ha dado, que nos quedamos en blanco, que delante de ti hay un vacío o un cruce de caminos y no sabes por cuál optar. Cuando un blog te aporta tanto, te llena tanto y quieres ponerlo bonito y darlo todo lo posible por tu blog. Estás ahí unos meses luchando para ponerlo bonito, hacerlo atractivo como a ti te gustaría que fuera el blog perfecto, le compras una casa (hosting) y le pones una dirección perfecta…

Y cuando quieres volver a él, las visitas habituales se han ido. Cansados de esperarte o también han tomado otro camino (muy lícito). Y vuelves a escribir y, quitando dos o tres posts que consideras que aportan algo a alguien y de repente… Todo en lo que piensas escribir, ya lo habías escrito antes.

Tu blog está lleno, pero tu mente está vacía. Y quieres hacer tantas cosas que tampoco te da tiempo para pasarte por las casas de los demás. De repente, eso que tanto esfuerzo te ha costado y tanto esfuerzo requiere… ya no te llena. Te llena la gente que has conocido gracias a ese rincón del mundo, que son muchas e increíblemente valiosas, pero el sitio no.

¡¡Pero este rincón de internet se merece también mi esfuerzo!! Y con este post estoy intentando limpiar las telarañas. En la recámara estoy haciendo mis estudios para aportar luz a temas de interés. Pero requieren tanto miramiento que casi parece que tengo este rincón abandonado y nada más lejos de la realidad. Me quiero comprometer conmigo misma a volver a cuidarlo, no sólo a quitarle telarañas de vez en cuando si no a sacarle brillo y que brille a diario.

Pero claro, estoy en la búsqueda de un empleo. Un empleo que me valore de verdad, uno que me quiera por todo lo que puedo aportar sin importar mi condición… Para ello, tengo que sacrificar esfuerzo en encontrarlo. Por otro lado, Supervivencia en Familia sigue al pie del cañón, creando algo maravilloso para nosotros y para los demás, y también requiere sacrificar esfuerzo. Y por último, pero no menos importante, está mi blog. Pero… ¿qué pasa con mi casa? No he sido criada como ama de casa y tengo mucho que aprender en esto de gestionar un hogar adecuadamente. Eso también implica un esfuerzo que quizás otra persona no considere como tal porque lo lleva “en la sangre”, no como en mi caso…

También está lo de las copas menstruales (que no me olvido), pero necesito un poco de paz mental (tener todo lo del párrafo anterior correctamente equilibrado), para poder meterle un hueco. Y si os preguntáis porqué no hago lo de las copas menstruales como trabajo, os queda un poco por conocerme. Lo de las copas lo hago por hacer a los demás más felices, ganar dinero con ello es valorar mi tiempo y a mí, que también me lo merezco. Creo que puedo aportar mucho más de lo que hay en este campo y pienso hacerlo. Pero en mis prioridades está la felicidad de mi familia, ésta requiere una casa ya no tanto ordenada, pero desde luego mejor gestionada… y dentro de la gestión familiar está el obtener unos ingresos suficientes para poder subsistir.

Si mi intención fuera ganar esos ingresos para subsistir con la copa menstrual, el agobio de conseguir suficiente dinero haría que hiciera mal mi trabajo. No conseguiría hacer feliz a otra persona con su copa. Y eso me agobiaría aún más. Quiero disfrutar de lo que hago, las personas que tengan a bien confiar en mí sabrán valorarlo y espero conseguir lo que quiero: hacer feliz a otras mujeres. Todo llegará con el tiempo, lo sé. Requiere esfuerzo y sacrificio, ¡¡no me niego a esforzarme ni a sacrificar!!

Así que antes… voy a quitar las telarañas de mi blog y de mi casa (que no me ha hecho falta poner telarañas de mentira en Halloween [lo peor es que lo digo en serio]). Y no voy a hacer podcast de este post porque no creo que aporte nada a nadie que lo escuche (ni siquiera a quien lo lea) y estaría quitando ese tiempo de tener un baño limpio (que es lo que realmente necesita mi familia ahora).

Visita al Otorrino X

Como siempre, acudimos a la consulta sabiendo que nadie nos quitaba una hora y pico de espera. Y nos equivocamos, han sido al menos dos horas de espera, contabilizadas y de reloj. Cuando salimos, Niño Fúturo en su rutina habitual ya estaría en su quinto sueño.

Así que prevenidos fuimos cargados con todo lo necesario para entretener dos horas de espera.

Esta vez no sabía qué esperarme. Hemos ido en uno de los peores momentos para ir al otorrino. No peor para ir, en realidad… A ver cómo me explico. Es el peor momento de Niño Fúturo, porque tal y como estaba, en ocasiones anteriores, ha tenido otitis de caballo. Los catarros le hacen tener otitis, era automático. Así que estando acatarrado, si siguiera con otitis, lo encontraría.

Pero nada, estaba bien. No estaba perfecto, pero evolucionaba favorablemente.

Así que otros tres meses más de espera para la siguiente revisión.

Evolución de mi Aborto I

Ha pasado el tiempo y las heridas se van cerrando. Todavía hay costra, pero ya no se desangra ni se infecta. Nada entra ni nada sale, simplemente está ahí. Su costra la hace visible y notable. Os voy a contar un poco cuál es la evolución de mi aborto. Al menos, cómo está a día de hoy.

Quizás ya lo sepáis, porque lo he contado por las redes, pero el aborto ha bloqueado parte de mi faceta profesional. Tenía intención de percibir ingresos que necesito a través de la fotografía y para ello, pues como todo fotógrafo, necesito material para mostrar a los posibles clientes. Y justo una amiga mía se casaba. Así que le hice las fotografías de su boda como regalo.

Las hice estando embarazada, recién sacado el positivo. No se lo habíamos contado a nadie, así que no se lo dije a ella tampoco. Me sentí muy feliz en la boda por la oportunidad que me brindaba. Por un lado practicar para perfeccionar mi técnica y por otro lado tener material para mostrar. Porque soy de esas personas que no tienen muchas bodas a su alrededor.

Después aborté… y cada vez que me sentaba a editar las fotos, a clasificarlas, a elegirlas, a retocarlas, todo mi ser lloraba. Había veces que me sentaba delante del ordenador, abría la carpeta donde estaban ubicadas las fotografías… y sólo podía llorar hasta que decidía dejarlo para otro momento. Es difícil de describir cómo me sentía. Empezaba a calar en mí el sentimiento de que era inútil. Que no servía para ello. Trasladé la frustración por el aborto en la frustración por el trabajo para poder afrontar el aborto con más naturalidad.

Y llegó el día en el que me las pidió… Las entregué, tragando mucha saliva para dejarlas lo más perfectas posibles. Y se me liberó una espinita.

Tanto es así que las aplicaciones que tenía instaladas para hacer una comparativa durante el embarazo, ¡las he podido reiniciar! Es algo que también tenía pendiente, algo que escocía. No quería borrarlas, no quería quitarlas, no quería ni reiniciarlas… Quería tenerlas ahí, donde estaban y… como estaban. Así que cada lunes me llegaba una notificación de más de una aplicación que me avisaba que había cumplido una semana más de embarazo y me invitaba a entrar para ver qué me encontraría esta semana…

Y mi vientre estaba vacío. Pero si escribo esto es porque me he propuesto naturalizar el aborto (no es lo mismo que normalizarlo). A día de hoy, que se publica este post, estaría embarazada de 27 semanas. Y quiero poder decirlo sin que nadie se sienta mal por lo que estoy diciendo.

Las compañeras podrían entenderme, pero todas somos distintas y habrá quien no quiera participar estas sensaciones. Yo reconozco que si a día de hoy me siento fuerte es por haber conocido la experiencia de Mamá Sin Red antes de que me pasara a mí. U otras mujeres que han contado más de un aborto. Es una realidad y no busco que nadie venga a decirme si quiero un abrazo o hablar, quiero contarlo para quien quiera escuchar.

No busco remover conciencias, no busco concienciar a nadie lo que me ha pasado, no quiero traer a la luz una realidad que está ahí y de la que apenas ahora empezamos a hablar. Quiero poder decir “estaría de 27 semanas” con naturalidad. Aceptar en tribu que ya no lo estoy, que otras madres sientan mi duelo (no que sufran mi duelo).

Cuando las cuentas no salen…

No estoy inspirada para escribir un post profundo, ni siquiera uno que pueda aportarle algo a alguien. Necesito desahogar un poco ese momento en el que la cruda realidad se adueña de la vida y, sin querer, te ves arrastrada por unas sensaciones difíciles…

Podría estar peor, muchísimo peor. Pero estoy como estoy y ésa es mi cruda realidad.

Estoy desempleada. Eso supone dos realidades paralelas… los ingresos económicos en casa limitan nuestras actividades y nuestro consumo. Me gustaría hacer muchas más cosas, salir más a menudo, comprar más cosillas y… no tener tanto cuidado de la luz o el gas que consumimos.

Por otro lado. Soy una persona activa, me gusta enfocarme hacia un objetivo, sentirme productiva. Me gusta pensar que quien me paga, está orgulloso de mí y valora mi esfuerzo por hacer de este mundo, un mundo mejor. Se me dan bien infinidad de cosas, me motivan muchísimas. Me encanta aprender sobre excel o sobre fotografía. Las matemáticas se me dan de vicio y sé expresarme en varios idiomas sin dificultad.

Pero esta inestabilidad me hace preguntarme demasiado a menudo una cosa: ¿qué tengo de malo? Pues también, otras muchas cosas, no lo voy a negar. Pero quiero centrarme en lo bueno. A pesar de estar desempleada, no estoy parada. Me niego a aceptar ese término de “parada”. Dentro de mí hay una personalidad emprendedora que no tiene (mucho) miedo.

Por ejemplo, está el tema de las copas menstruales. Y también he definido mi meta de vida… Si me lo hubieran dicho hace un año, jamás lo habría creído.

Así que bueno, debo reconocer que sigue habiendo un futuro… Pero lo único que tenemos es el presente. Y me reafirmo en mi concepto de Carpe Diem. Aprovecha lo que tienes, aunque sea malo…

Visita al Especialista. Endocrino VII

He perdido la cuenta de las veces que he ido al endocrino desde que tengo este blog. ¿Por qué sigo yendo? Pues como os contaba y trato de recordar siempre para mujeres que están en búsqueda… Una vez, hace muchísimo tiempo, me detectaron hipotiroidismo subclínico. No requirió de tratamiento ni dieta especial ni nada, sólo control rutinario y al año y medio ya dejé de tener hipotiroidismo, por lo que casi me olvido que alguna vez lo tuve.

En el embarazo de Niño Fúturo resurgió y la bronca de la endocrino por no haber acudido antes de su búsqueda fue monumental. Así que, para ahorrar esa bronca a toda futura madre, siempre trato de recordar que antes de una búsqueda deberemos acudir a este especialista. Incluso antes de ir a un ginecólogo.

En esta ocasión he acudido porque como os contaba AQUÍ, tengo un exceso de peso importante y quería controlarlo antes de renovar la búsqueda de mi Bebé Arco Iris. Así que he ido a la revisión de los resultados.

No me explayo más, pero es que la visita fue tan corta que estáis tardando más en leer hasta ahora que lo que estuve dentro. Me saludó, revisó mi analítica, dijo que todo estaba bien, me pasó la siguiente analítica para dentro de dos meses y adiós.

No me pesó, no me preguntó cómo estaba llevando la dieta… Sólo me preguntó si ya estaba embarazada. Me preguntó por mi regla, le dije que se me había adelantado casi una semana. Metió datos en el ordenador y me dijo que todo estaba bien.

Salí corriendo… recordemos que tengo cierta fobia a la bata blanca y acudir sola a los médicos me bloquea. Así que no le dije lo del peso tampoco, no le pregunté cosas que no entendía de la analítica ni le pedí permiso para embarazarme. Me fui y punto.

La Importancia de los Recuerdos

Yo no sé vosotros, pero tengo recuerdos de pequeña que los guardo con muchísimo cariño. Este post lo escribo gracias a videocámara panasonic, pero creo que puede ser de mucho interés. Estoy desenterrando muchos recuerdos (y buenos) de mi infancia.

Mis Recuerdos

A todas partes que íbamos mi padre llevaba una cámara, de vídeo o de foto, pero siempre llevaba una encima. Pasábamos poco tiempo juntos y creo que los pocos que estábamos, los quiso atesorar como oro en paño. Y a día de hoy, alrededor de cada dos años, vuelven a salir esos recuerdos del armario.

Veo alguno de mis cumpleaños, muchas veces. La verdad es que recuerdo cómo mi padre siempre estaba escondido detrás, pero ahora, puedo ver cómo él me veía a mí. Y me tenía mucho cariño. Quizás le echaba un poco en falta, pero ahora, después del paso del tiempo, veo qué es lo que él veía de lo que pasaba. Mientras que lo que veía yo… está en esas mismas imágenes.

Hay recuerdos enterrados en esos mismo vídeos que no podrían ser la enseñanza que son para mí si no los hubiera visto con el tiempo. Por ejemplo, los amigos… siempre he pensado que han sido crueles conmigo, pero quizás, y sólo quizás, era impresión mía. A través de los vídeos de mi padre veo que no era así.

No sólo hay vídeos de eventos especiales. También de viajes de verano, y de situaciones cotidianas. Creo que me encanta ver nuestra vieja casa con los ojos de mi padre.

Mis Futuros Recuerdos

Algo de esos vídeos ha calado en mí… Quizás sea hereditario, pero las ganas de fotografiar y grabar a mi hijo me resultan totalmente inevitables.

Este verano he cogido una cámara y me he puesto a grabar todos los momentos. Incluso días normales. Ya hacía fotos con la reflex, pero me apetecía que nos pudiéramos recordar en movimiento.

Igual que tengo yo grabado mis recuerdos de mi infancia, Papá Fúturo también. ¡¡Y me encanta ver cómo cambiamos todos con el paso de tiempo!!

Quiero que Niño Fúturo y sus futuros hermanos también tengan esos recuerdos. Incluso, hacer montaje de esos trocitos y que interpreten los recuerdos que tienen en su mente con el mayor beneficio para su aprendizaje.

Lo bueno es que con las videocámaras de hoy en día, cabemos en esas grabaciones. Mi padre no sale en casi ninguno, porque antes pesaban muchísimo y no podía hacerse “selfies”. Pero hoy en día yo sí salgo en las grabaciones de vídeo. Nos hago selfies bastante a menudo donde salimos los tres.

Por ejemplo, tengo fotos de este día. Recuerdos de Papá Fúturo y mío juntos del primer día de nuestro embarazo, sin saberlo. Y creo que en estas sensaciones me he basado para crear el #FotoFinde.

Creo que es importante pensar a veces los recuerdos que vamos a dejar a nuestros hijos y no sólo lo que piensen de nosotros, si no también imágenes reales, fotografías o vídeos, donde puedan reconstruir unos recuerdos sanos. Aprovechad todo el tiempo posible para dejar constancia de esos recuerdos, ¡y haced copias de seguridad!

Buscando un Embarazo: cosas que debes saber

Normalmente la gente no busca cosas hasta que se ha quedado embarazada, o lo que encuentra es excesivamente específico y pierdes un poco el concepto de búsqueda. También los hay que nunca buscan, si no que se lo encuentran. En cualquier caso, me gustaría ayudar a alguien que está buscando un embarazo a aclararse con las cosas con las que tiene que tener cuidado. Os voy a contar las cosas que me habría gustado que me dijeran antes de buscar o durante la búsqueda.

Antes de buscar un embarazo

  • Ve al médico

Ya lo sé, no crees que sea importante hasta que te quedas embarazada, ¡pero todo lo contrario! Te mandará una analítica de sangre para ver el estado general de salud y comprobará si estás correctamente inmunizada contra ciertos virus que podrían ser letales para tu bebé durante el embarazo (rubeola o varicela, por ejemplo. Y te vacunará si no lo estás). Esto se llama analítica preconcepcional.

Muy importante. Si en algún momento de tu vida has tenido problemas con la tiroides, aunque ya se haya solucionado, aunque haya sido muy leve y muy poco tiempo, antes de buscar un embarazo deberás acudir a un endocrino. Si no, recibes una bronca monumental.

  • Toma Ácido Fólico

Si vas al médico, ya te lo dirá él. Pero si no, porque te cae mal y sólo quieres verlo lo justo y lo necesario, pregunta a tu farmacéutico. El Ácido Fólico es bastante importante en la primera etapa de la gestación. Te lo venden como suplemento alimenticio en las farmacias, pero lo tienes en todas las verduras de hoja verde. Previene las patologías del tubo neural.

Buscando un embarazo

  • Alimentación

De esto puedo hablar largo y tendido. Os dejo este podcast (segunda parte) que hice en su día hablando sobre ello. Pero ya te aviso que deberás actuar como si ya estuvieras embarazada. Es decir, debes evitar los siguientes alimentos:

  1. Quesos Blandos (sólo se salvan los quesos hechos con leche pasteurizada)
  2. Atún, Pez Espada, Tiburón (limitar su consumo. Por la cantidad de mercurio que contienen)
  3. Carnes crudas (a menos que en la analítica salga que has superado la toxoplasmosis)
  4. Embutidos sin cocinar (¡Adiós Jamón! ¡Hasta luego Fuet! Lo puedes congelar 2 días a -20ºC y comerlo)
  5. Infusiones y tés (si quieres más info, busca en internet, pero especial cuidado con el hinojo)
  6. Café (limitar su consumo)
  7. Lavar muy bien las verduras (esto también es por la toxoplasmosis)
  8. Pescado crudo (¡Adiós Sushi!)

Por supuesto debemos abandonar el consumo, por muy poco habitual que sea, del alcohol y del tabaco. Por un lado es malo para el bebé y por otro lado puede causar muchos daños incluso durante el embarazo, además de dificultar la fecundación.

  • Medicinas

Pues igual que en el punto anterior, en cuanto sabemos que ovulamos debemos tener mucho cuidado con los medicamentos que tomamos. Hay que olvidarse de muchísimos, pero uno de los más habituales que deben evitarse es el ibuprofeno. Durante el embarazo, el único analgésico permitido es el paracetamol.

  • Vibraciones y burbujas

La verdad es que no supe cómo llamar esta categoría, pero toda actividad que requiera vibraciones o burbujas por la zona pélvica deben evitarse. Entre ello está montar en moto, spa, jacuzzi, vibradores, etc. Ojo, es como todo, tampoco hay que ser una radical cuando todavía no se está embarazada, pero sí que conviene consultarlo. Cuando me quedé embarazada y lo consulté con mi ginecóloga, me dijo que no lo tenía prohibido, pero sí que debía intentar evitarlo.

Otras curiosidades

A ver, esto no es que haya que evitarlo o hacerlo, pero sí me gusta mencionarlo por las veces que yo lo he hecho. Por ejemplo usar tests de ovulación para saber cuándo tener relaciones efectivas que provoquen el embarazo. O la prueba de helecho, de la que me gustaría volver a hablar pronto. También hay aplicaciones como Womanlog u Ovuview (que han cambiado desde que las reseñé y tengo que escribir sobre ellas de nuevo) para ayudar a controlar los ciclos menstruales. Hay muchas más.

Por cierto, no os preocupéis ni por el tatuaje, ni por la lactancia de un hermano mayor durante el embarazo. Tenéis más info en los enlaces que os facilito.

En cualquier caso, ante la duda, acudir al profesional sanitario. Ya sea médico de cabecera, médico de familia, matrona, ginecólogo… pero no fiarte de las cosas que encuentras por internet (aunque a veces, son más fiables).

Buscando un embarazo

Métodos de Prevención del Embarazo. Experiencia

¿Como evitar un embarazo? Es algo que te puede aclarar cualquier médico, amigo, matrona, ginecólogo, etc. que se precie. Siempre te van a contar los pros y los contras de cada uno de ellos y no se meten en las vivencias personales de cada uno. Aquí quiero contar todos los que he probado, más o menos ortodoxos, y qué sensaciones pueden aportar a cualquiera que se decida probar uno de ellos.

He puesto métodos de prevención del embarazo y no he escrito métodos anticonceptivos porque algunos no lo son. Los métodos anticonceptivos son barreras explícitas a quedarte embarazada, mientras que también hay métodos que evitan un posible embarazo pero no la concepción si se produce el coito. Quiero aclarar que los métodos anticonceptivos son de tipo médico o, más bien, farmacéutico. Mientras que los métodos de prevención de los que voy a hablar no requieren ninguna compra (aunque los hay también de dudosa fiabilidad).

Os prometo que no voy a ser explícita en el post, aunque me gustaría serlo… Creo que hay que naturalizar el sexo a partir de ciertas edades y olvidarnos del tabú que hay alrededor. El tabú ha causado que tengamos tantas inseguridades a ese respecto y muchas personas se pierdan una experiencia muy satisfactoria. Estoy convencida de que el tabú ha creado ciertos trastornos sexuales que no tendríamos si pudiéramos hablar abiertamente de las intimidades. No voy a ser explícita porque no controlo el público que entra y no quisiera herir sensibilidades a menores de 18 años.

Métodos Anticonceptivos

Píldora Anticonceptiva de Baja Hormona: Me fue muy bien. Es la píldora sin descanso, que las últimas 4 pastillas son de placebo. Pero te las tomas por rutina para no olvidarlas. Lo único es que a los dos años de tomarlas, me causaron un spotting incesante. No dejaba de manchar del principio de un ciclo a otro y pasaron unos dos meses y medio hasta que me dijeron la causa. No recuerdo el nombre técnico, pero según me explicaron, la píldora era de demasiada baja hormona para mí, necesitaba una cantidad de hornomas más fuertes.

Píldora Anticonceptiva Normal: Es la que requiere una semana de descanso antes de tomar el siguiente ciclo. Papá Fúturo notó la diferencia de ánimo al poquito, yo tardé en darme cuenta cómo de profunda estaba siendo la depresión. Cada vez iba más en aumento hasta que se convirtió en algo absurdo e insufrible.

Anillo Vaginal: Es lo mismo que la píldora anticonceptiva, es decir, un combo de hormonas, que te colocas tú misma en el orificio de la vagina y te lo quitas a las 3 semanas. Puedes quitártelo hasta 3 horas al día si molesta durante las relaciones. Mi experiencia es que es más cómodo que la píldora porque no tienes que estar atenta a si te la has tomado o no te la has tomado en la hora en la que has establecido tomártela. Pero en nuestro caso, en algunas ocasiones, sí interfería durante la relación. Nos molestaba y me la he tenido que quitar alguna vez. Pero al final, también empezaron a causarme depresión.

Preservativos: Nos pasamos a los métodos de “barrera” que se llaman también. Sinceramente, para la mujer es lo más práctico y limpio que puede haber, independientemente de que evita el embarazo. No guarrineas las sábanas ni tienes que tener el papel higiénico a mano. Para mí fue la revolución… pero al sector masculino no le proporciona el mismo placer. Lo que sí he notado es que también rompe un poco el ambiente. Estás con los preliminares tan a gustito y de repente tienes que parar e ir a buscar el preservativo, sacarlo de su envoltorio, ponerlo… para cuando tal, se te ha pasado el super calentón y casi tienes que volver a empezar con los preliminares (pero obviamente, pasas).

DIU: Se considera otro método de “barrera”, pero hoy en día hay de diferentes tipos. El de toda la vida es el Dispositivo Intra Uterino (DIU) de cobre. Me comentó mi ginecóloga que no me lo recomienda porque aumenta los sangrados y está indicado para mujeres que tienen poco o casi nada de sangrado, pero para las que tenemos matanzas de Texas, mejor uno de hormona.

En cuanto a los DIU de hormonas, hay de diferentes tipos. Normalmente aguantan 5 años, pero como a mí las hormonas me provocan depresión, nos hemos ido a un DIU de Baja Hormona, que aguanta un máximo de 3 años. Mi experiencia con el DIU la podéis encontrar siguiendo los posts de ESTE ENLACE. En resument: lo adoro, no he tenido ningún problema, he podido disfrutar de no tener depresión y jamás me ha causado más molestias que algún desarreglo hormonal por la combinación de hormonas del DIU y Lactancia Materna.

Métodos de Prevención del Embarazo

Método Ojino: La verdad es que no lo he probado, pero creía importante mencionarlo porque sí conozco experiencias de personas a quienes les ha funcionado muy bien. Este método no usa ningún anticonceptivo, ni de hormona, ni de barrera. Hay que conocer el ciclo muy bien (hay apps que ayudan y se pueden configurar para evitar el embarazo) y se trata de no tener relaciones los días en los que es probable tener un embarazo.

Para este método tenemos que tener presente que el óvulo tiene un ciclo de fecundación aproximado de 1 día y el espermatozoide de 3 días. Si somos puntuales (y debemos tener en cuenta que esto es relativo siempre), tenemos que evitar tener relaciones 3 o 4 días antes de la ovulación (aproximadamente el día 14 después del primer día de la menstruación) y 1 o 2 días después de la ovulación. Aprovecho para recordar que las probabilidades para quedarse embarazadas buscando un embarazo y sin ningún problema de fertilidad son del 20%, ¿pero quién se quiere arriesgar?

Un dato curioso por si no lo sabíais. La ovulación en realidad ocurre 14 días antes del primer día de la siguiente menstruación, pero como esto es difícil de calcular porque todavía no ha ocurrido, tenemos que hacer unos cálculos aproximados si nuestro ciclo es regular.

¿Qué pasa con quienes no tienen ciclos regulares? ¡¡Una auténtica tómbola!!

Marcha Atrás: Su eficacia está comprobada que no funciona. Pero sí, yo he practicado la marcha atrás. Se trata de disfrutar de la penetración y provocar la eyaculación fuera de la mujer. Para esto, es el hombre quien tiene que conocer su ciclo muy bien y deberá tener en cuenta que hay mini eyaculaciones involuntarias. No recomiendo su uso, pero considero importante hablar de ello. Bajo mi experiencia, también corta el rollo bastante, en el momento más “divertido” de todos… tienes que recurrir a otros juegos. Aunque si lo combinas con uno de los siguientes, puede seguir siendo divertido.

Masturbación: Normalmente la masturbación la consideramos como para uno mismo, pero os aseguro que también es muy divertida cuando se masturba a la pareja. Depende de la pareja, a veces esto se queda recluido únicamente al juego preliminar, pero también es divertido que sea el juego principal.

Sexo Oral: (Como he prometido no ser explícita, no os lo voy a describir) Me voy a limitar a hablar sobre mi experiencia. Es de los métodos de prevención de embarazo que me parecen más divertidos. Me encanta practicarlo. Depende del momento me gusta más darlo yo o recibirlo. Lo recomiendo tanto como juego preliminar como también para juego principal. Combinado con otros métodos u otros placeres puede ser increíblemente divertido.

Sexo Anal: Quizás sea sobre el que más difícil me cueste escribir. Al principio no me generaba placer. Por suerte tengo una pareja muy comprensiva y paciente y ha sabido llevarme a este terreno poquito a poco. En las ocasiones en las que sufría molestias por el sexo anal, enseguida cambiábamos de juego. De esta manera, poquito a poco y tras un año de practicarlo de vez en cuando, ¡¡consigo disfrutarlo plenamente!! Hemos usado también plug anales para ayudar a que cada vez la dilatación sea más placentera. Ha sido un proceso muy lento, no hay que marcarse un objetivo. ¡Cada mujer es un mundo! Tengo amigas que han disfrutado de ello desde la primera vez, pero no ha sido mi caso.

Lo que quiero decir con ello es quien quiere, también puede disfrutar de ello. Explorar el propio límite, tener paciencia, hacerlo con cuidado y con seguridad. La higiene anal antes de practicarlo es muy importante. Incluso dilatar con plugs anales puede ser beneficioso, siempre con cuidado y seguridad.

Cualquier duda, por favor, no olvides consultar a tu matrona, médico de cabecera, ginecólogo, etc.