Sorteo 2017

Este año ha sido muy duro para mí, quien me sigue lo sabe bien. Pero tengo la espinita clavada de haber dejado pendiente un sorteo por realizar y he decidido que ahora lo saco de nuevo a la luz con condiciones increíblemente más simples. ¡Espero que os guste! En este Sorteo 2017 quiero celebrar el final del año y que tengáis un regalo extra por Navidad.

¿Qué podéis ganar?

Un curso de Podcasting de Nación Podcast

Yo lo hice y me parece de muchísimo más valor de lo que cuesta. Podréis hacer vuestro propio podcast y tenéis herramientas a vuestra mano que seguro que ni conocéis. Pues Sunne nos enseña a manejarlas todas para hacer el mejor podcast del universo. ¡No te lo pierdas!

Conjunto tejido a mano de No Sin Mis Patucos

Igual que la vez anterior, No Sin Mis Patucos colabora en este sorteo con un precioso conjunto que podrás poner a tu bebé y que esté precioso (o regalárselo a alguien). Está confeccionado a mano. Es una obra artesanal que hasta yo quiero para mí.

Kakebo en Excel del año 2018

Si quieres saber qué es esto, ¡entra AQUÍ! Te lo cuento al detalle. Se trata de controlar tu economía doméstica durante todo el año 2018 y conseguir ahorrar. Terminarás las próximas navidades con la mejor sensación del mundo, habiendo ahorrado para ese viaje especial que deseas desde hace años.

¿Cómo puedo participar en el Sorteo 2017?

¡¡Muy fácil!! Sígueme en Facebook y sigue la página del sorteo en el que quieres participar, rellena el formulario (para reconocer si sigues el requisito), ¡¡y ya está!!

Las Páginas de Facebook son las siguientes:

Mamifutura

Nación Podcast

No Sin Mis Patucos

Y no olvides rellenar este formulario para asegurarte que participas:

¿Hasta cuándo puedo participar en el Sorteo 2017?

Puedes participar desde ahora y hasta el 20 de diciembre 2017 a las 23:59. El sorteo lo haré a través de Sortea2 y anunciaré el/la ganador/a de cada sorteo el 22 de diciembre 2017 a través de las redes sociales y contactaré con ellos por su perfil de Facebook y correo electrónico (si lo ha facilitado en el formulario).

Qué es un Kakebo o el Método Kakebo

Conocí mi primer Kakebo hace unos 3 años. Me pareció un término un poco extraño, pero en cuanto supe en qué consistía, ya me enamoré de los Kakebos y me hice velozmente con uno. Y cuando me sumergí en el método aplicándolo a mi vida… fue increíble. Pero vamos por partes.

¿Qué significa Kakebo?

Su significado más literal traducido al castellano sería “libro de cuentas para la economía doméstica“. Lo creó la japonesa Motoko Hani y su intención era ayudar a las mujeres a gestionar su economía familiar. Es una mujer apasionante, os recomiendo conocerla más profundamente si os interesan las feministas.

Su primera edición es de 1904 y estaba dirigida a mujeres. Su intención no sólo era conseguir ahorrar en todas las casas de Japón, si no también empoderar a la mujer.

Parace ser que lo consiguió y a día de hoy es un imprescindible, a mi parecer, en una economía familiar.

¿En qué consiste el Kakebo?

Es un libro de cuentas donde controlas los gastos y los ingresos del dinero. Pero si queremos entrar en detalles, el método Kakebo va más allá de hacer cuentas, se trata de entender cómo ahorrar.

Su objetivo principal es el ahorro y, según el método, el ahorro real lo consigues si entiendes en qué gastas el dinero. Para ayudarte a comprenderlo parte de la base de que hay Gastos Fijos que no podrás evitar. Y otros Gastos Variables en los que sí puedes ahorrar. Los Gastos Variables los divide en 4 partidas según su objetivo.

Es decir, ¿por qué gastas ese dinero en café? Pues por ocio, porque perfectamente te lo puedes hacer en casa con café comprado en el supermercado y ahorrarte 1 €. Ahorrando 1 € (o más) al día, teniendo presente que no tomamos café todas las mañanas, podríamos estar hablando de ahorrar 25 € al mes. Hay personas que no ganan tanto en un único día de trabajo.

Entrando en profundidad sobre las 4 partidas del Kakebo

Voy a explicarlo un poco para alguien que no entiende muy bien qué es eso de partidas. Es un palabro que se usa en el mundo financiero/económico para referirse al objetivo con el que gastamos ese dinero. Por ejemplo, si gasto 1 € en pan ese dinero tiene el objetivo de “Supervivencia”, por lo que se pondría en esa partida.

¿Cuáles son las partidas del Kakebo?

Como he dicho antes, se divide en 4 partidas básicas que puede ocurrir en cualquier hogar. Supervivencia, Ocio, Cultura, Extras. La verdad es que puede ser muy subjetivo. El cine puede ser Ocio para alguien, pero Cultura para otra persona.

Motoko Hani considera la cultura esencial para cualquier persona y por ello lo ha puesto como una partida aparte. Como para incentivar que cultivemos nuestra mente. Cosa que hace con el propio Kakebo. Porque si sabemos en qué gastamos y cuánto gastamos en cosas que no son importantes, podemos ahorrar.

Otras curiosidades del Método Kakebo

Si me preguntaran por qué triunfa este método, yo diría que es increíblemente completo y, sobre todo, fácil. Te guía para realizar las cuentas en una visualización sencilla y bonita. Tiene la capacidad también de recordar aquellos momentos en los que has ido a tomar un café con tu amiga. Porque debes apuntar todos los gatos, incluso el pan que compras cada día. Por lo que ves las cosas que has hecho.

Y tiene la curiosidad de que te ayuda a ser muy consciente de los gastos innecesarios. Y ése es su gran fuerte. Cuando ves cuánto dinero has gastado en salir a cenar, te planteas dejar de salir. Puedes gestionar tu presupuesto mucho más claramente y hacer de ti un Gran Ahorrador. (Te lo dice una derrochadora nata)

Al final te ayuda a verlo todo con estadísticas que realizas tú mismo con las cuentas que has hecho. Si lo tienes todo apuntado y todo calculado, en una gráfica te plasmas la realidad de tu economía.

Las Cuentas del Kakebo

Si tengo que ponerle una pega al método es que… te obliga a gastar tiempo para hacer las cuentas aritméticas. Y a veces éste no lo tenemos. Con mi primer Kakebo hubo dos o tres semanas que sólo apuntaba lo que había gastado, pero cuando pude sentarme a hacer las cuentas… me había pasado de presupuesto.

Por eso me dije que seguro que existía este método en Excel. Y sí, había cosas para controlar tu economía familiar basado en el método, pero no tan… visual, no tan… pragmático. Así que una buena mañana me senté y comencé a crear mi propio Excel basado en el método Kakebo. Tardé una semana entera en comenzar a tener algo decente. Recuerdo que fue un día de septiembre del 2016. En lo que quedaba de año lo puse en práctica y fui mejorando cosas.

Kakebo en Exel

Y finalmente creé el Kakebo Digital en Excel de Zana 2017. Me llevó mucho esfuerzo, aprendí muchísimo de Excel. Aprendí muchísimo sobre economía familiar. Pero tenía que depurarlo aún más. Después me despidieron y ahora estoy desempleada, por lo que se ha convertido en una herramienta básica para controlar mi presupuesto.

Este año he salido de mi zona de confort y he decidido ponerlo a la venta por una cantidad de dinero más simbólica que otra cosa. Por dos razones, la principal… porque cuando pagamos por algo nos comprometemos con ese algo. Y considero muy importante comprometerse con el ahorro. Pagas por ahorrar, pero va algo más alla… Pagas para que tú te lo tomes en serio.

Por otro lado, también reconocer el esfuerzo que ha supuesto crear el Kakebo. Han sido varias horas de mi vida. He puesto mucho esfuerzo y mucho cariño en que quede bonito y en que sea práctico. Este año he mejorado cosas del Kakebo 2017. Por ejemplo, he eliminado fallos que tenía, he mejorado la visualización, he eliminado gráficas poco funcionales… Creo que me merezco que paguen por mi esfuerzo para valorarme a mí misma, sobre todo ahora que estoy desempleada.

Kakebo Excel 2018

#VDLN Divina Providencia

Sigo estanto un poco… delicada. Pero si me ha dado fuerzas algo, además de la ayuda profesional, de amigos y familiares a quienes agradezco cada una de las palabras que me han regalado, ha sido esta canción.

No he podido parar de escucharla en bucle. Y me he visto obligada emocionalmente a comprar el segundo disco del grupo que no tenía y que es otra maravilla igual.

Os aviso que es Power Metal, pero la letra es… oro puro.

Más información sobre el carnaval, en ESTE ENLACE.

Cuando se acerca la FPP de mi Aborto

Tengo los pensamientos y sentimientos desordenados, para mí este post es como cuando comienzo un diario nuevo y me toca escribir las palabras que darán comienzo a una nueva aventura que ya había comenzado hace décadas. Pero necesito escribirlo y no se me ocurre mejor lugar que mi blog. (Así no es como había comenzado todo el post en mi mente). Pero quiero dejar fluir las palabras al cauce al que necesitan llegar, pero con el enfoque de que un “desconocido” lo leerá y necesitará comprender porqué se me pasan esas cosas por la mente. Entiéndase desconocido como persona que no sé quién lo lee/escucha, no como un desconocido literal. ¿Sobre qué voy a escribir (me preguntará el Señor SEO) pues como dice el título, de cuando se acerca la FPP de mi Aborto, ni más ni menos.

¿Cómo estoy?

Llevo muchos días mal, diría que incluso semanas. Pero no sabía porqué. Ese malestar estaba causando que durmiera mal, que tuviera un millón de despistes, que llorara a la mínima. Y eso es raro, yo casi nunca lloro. Tampoco toleraba muy bien las cosas de niño de mi hijo, discutía más… Bueno, pues había mil señales de que estaba mal y no sabía qué estaba pasando.

Pero llegó la señal de alarma. Pasó delante de mí un coche funerario… Todo el mundo ha visto uno, seguro que sabéis de qué hablo. Normalmente la gente le da pena, se pregunta quién será, ¿estará lleno o vacío? Yo sólo pude pensar una cosa… “Quiero estar ahí dentro”. Y me imaginé tumbada, con señales evidentes de no tener atisbo de vida. Pero lo peor es que esa imagen se me antojó… deseable.

Cuando llegas a ese punto el problema es MUY SERIO. Y no hay apoyo moral ni amiga que te pueda ayudar, necesitas a un profesional. Así que le escribí a mi profesional de referencia y me dio cita para el día siguiente. Confío en ella porque me gusta cómo realiza las sesiones y porque está especializada en pérdidas gestacionales o perinatales. En las sesiones que ya he tenido con ella me encantó.

¿Qué pasaba?

Yo me imaginaba que la época navideña sería difícil para mí. Para mí, la época navideña comienza el 1 de diciembre, por mucho que los grandes almacenes tengan interés en adelantarnos el consumo, que en parte agradezco porque así el gasto es menos doloroso. Es más, esta semana ya habré terminado de comprar todos los regalos de la época, pero… no veo la necesidad de ver tanto adorno en los supermercados.

Total (que me enrollo). Estaba preparada para que entre el 24 de diciembre y el 7 de enero estuviera mal. Me había concienciado de ello. También esperaba estar embarazada para entonces y sufrir la bipolaridad de estar triste porque sería cuando hubiera nacido Futurito Bebé, pero a la vez alegre porque Futurito Bebito estaba en camino. Es más, seguramente sería la fecha en la que anunciaríamos a Futurito Bebito a la familia…

Pero nada más lejos de la realidad… No me imaginaba lo que estaba afectando en mí verme rodeada de adornos navideños por doquier. Inconscientemente ya estaba aflorando el duelo. Yo debería tener una tripota enorme, evidente, estaría muy cerca de conocer a Futurito Bebé… Pero en mi vientre no hay nada.

¿Cómo me siento?

Ver esas bolas redondas, en fotos, en publicaciones de redes sociales, en los supermercados… EN TODAS PARTES. Y ver que mi tripa está plana… y vacía.

Ahora por lo menos sé porqué estoy mal, es horrible estar mal y no saber porqué. Pero eso no mitiga el dolor, la impotencia, la frustración…

Me siento rota, es como si mi alma estuviera rota, muy rota. No sólo por el aborto, son un millón de cosas los que han roto cachito a cachito mi yo interior. Y ahora lo tengo que reconstruir, otra vez… Mi psicóloga me contó que hay una cultura asiática que cuando se rompe una vacija, en las grietas le pone polvo de oro. Para darle más valor cuanto más se rompe. Y quiero verlo también así… porque estoy cansada y rota. Así que cada rendija que hay en mi alma está llena de polvo de oro.

Prefiero mil veces no estar rota, pero lo que quiero y lo que es no tiene nada que ver. Así que…

La Vida continúa…

¿Qué me hace ser buena madre?

Quiero recalcar que este post es, sobre todo, opinión personal. No hay un decálogo de la buena madre que podamos seguir para ser esa madre perfecta, porque siempre dependerá quiénes somos, cómo somos, quiénes son nuestros hijos y cómo son nuestros hijos. Es más, ¿existe realmente la buena madre? Yo creo que sí, pero nunca deberemos tomarnoslo como una etiqueta. Todas somos buenas madres y todas somos malas madres.

¿Quiénes somos y cómo somos?

Sí, es algo diferente. Cuando digo “quiénes somos” me refiero a todas aquellas cualidades en nuestro ser que no podemos elegir. Nuestra nacionalidad es la que es, aunque la cambiemos, hemos nacido, crecido y aprendido en un sitio y todo lo que ese sitio tiene como carga social, es lo que define, en parte, quiénes somos. No podemos elegir a nuestros propios padres, con sus propias características, creencias, crianzas, vivencias, experiencias, etc. Eso también nos hace ser quienes somos.

Y el cómo somos es lo que sí podemos elegir. Tengamos que cambiarlo o no, pero podemos elegir cuán amables, sociables, sinceros, honestos somos. Podemos ser una persona distinta a lo que podríamos ser, es decir el quiénes somos no es obligatorio que sea definitivo, simplemente nos hará recorrer una senda hasta llegar al cómo somos más o menos larga o intempestuosa, pero tenemos potestad en decidir cómo somos.

¿Cómo es una buena madre?

En mi opinión, y recalco que es mi opinión, una buena madre no la define otra madre. Yo no soy quién para decir si tú, ni siquiera si yo, eres/soy una buena madre. Mucho menos cómo debe ser una buena madre…

¿Entonces? Pues creo que el único que puede definir a una buena madre es cada hijo. Y con cada, quiero decir que hay tantas buenas madres como hijos para definirlas. Y si eres bimadre, eres dos buenas madres, si eres trimadre eres tres buenas madres o… Puedes ser una buena madre y una no tan buena madre, a la vez.

Yo no soy quién para juzgarte y no permito que seas quién para juzgarme. Tengo muy claro que mi objetivo es procurar la felicidad a mi/s hijo/s enseñándoles valores, principios, el poder del sacrificio y límites, con amor, paciencia, cariño… infinita paciencia. Confianza, seguridad. Son palabras de mi día a mía, porque el sacrificio va intrínseco en la felicidad.

Y para ser una buena madre… hay que hacer todo lo que esté en el corazón para que los hijos crezcan felices. Pero la felicidad no quita lo malo, la felicidad no es un estado.

¿Cómo puedo ser una buena madre?

Ámate a ti misma, sé honesta contigo, no te juzgues, demuéstrate lo que te quieres, trátate bien, sé feliz. Si tú no te amas a ti misma, es difícil que ames a nadie más, y mucho menos que puedas enseñar a amar.

Eres una buena madre. No soy quién para juzgar si lo eres, ni siquiera tú eres quién para juzgar si tú lo eres. El único que lo podría hacer es tu hijo/a cuando sea madre o padre.

Carta a mí misma

Quiero reñirme, sacarme para afuera y ser honesta conmigo misma. Lo he hecho por Facebook, pero ahora, intentando cumplir con mi promesa de escribir más post y hacer más podcast, estoy en blanco.

Creo que todos pasamos por algún momento en nuestra vida blogueril, esa vida 2.0 que tanto nos ha dado, que nos quedamos en blanco, que delante de ti hay un vacío o un cruce de caminos y no sabes por cuál optar. Cuando un blog te aporta tanto, te llena tanto y quieres ponerlo bonito y darlo todo lo posible por tu blog. Estás ahí unos meses luchando para ponerlo bonito, hacerlo atractivo como a ti te gustaría que fuera el blog perfecto, le compras una casa (hosting) y le pones una dirección perfecta…

Y cuando quieres volver a él, las visitas habituales se han ido. Cansados de esperarte o también han tomado otro camino (muy lícito). Y vuelves a escribir y, quitando dos o tres posts que consideras que aportan algo a alguien y de repente… Todo en lo que piensas escribir, ya lo habías escrito antes.

Tu blog está lleno, pero tu mente está vacía. Y quieres hacer tantas cosas que tampoco te da tiempo para pasarte por las casas de los demás. De repente, eso que tanto esfuerzo te ha costado y tanto esfuerzo requiere… ya no te llena. Te llena la gente que has conocido gracias a ese rincón del mundo, que son muchas e increíblemente valiosas, pero el sitio no.

¡¡Pero este rincón de internet se merece también mi esfuerzo!! Y con este post estoy intentando limpiar las telarañas. En la recámara estoy haciendo mis estudios para aportar luz a temas de interés. Pero requieren tanto miramiento que casi parece que tengo este rincón abandonado y nada más lejos de la realidad. Me quiero comprometer conmigo misma a volver a cuidarlo, no sólo a quitarle telarañas de vez en cuando si no a sacarle brillo y que brille a diario.

Pero claro, estoy en la búsqueda de un empleo. Un empleo que me valore de verdad, uno que me quiera por todo lo que puedo aportar sin importar mi condición… Para ello, tengo que sacrificar esfuerzo en encontrarlo. Por otro lado, Supervivencia en Familia sigue al pie del cañón, creando algo maravilloso para nosotros y para los demás, y también requiere sacrificar esfuerzo. Y por último, pero no menos importante, está mi blog. Pero… ¿qué pasa con mi casa? No he sido criada como ama de casa y tengo mucho que aprender en esto de gestionar un hogar adecuadamente. Eso también implica un esfuerzo que quizás otra persona no considere como tal porque lo lleva “en la sangre”, no como en mi caso…

También está lo de las copas menstruales (que no me olvido), pero necesito un poco de paz mental (tener todo lo del párrafo anterior correctamente equilibrado), para poder meterle un hueco. Y si os preguntáis porqué no hago lo de las copas menstruales como trabajo, os queda un poco por conocerme. Lo de las copas lo hago por hacer a los demás más felices, ganar dinero con ello es valorar mi tiempo y a mí, que también me lo merezco. Creo que puedo aportar mucho más de lo que hay en este campo y pienso hacerlo. Pero en mis prioridades está la felicidad de mi familia, ésta requiere una casa ya no tanto ordenada, pero desde luego mejor gestionada… y dentro de la gestión familiar está el obtener unos ingresos suficientes para poder subsistir.

Si mi intención fuera ganar esos ingresos para subsistir con la copa menstrual, el agobio de conseguir suficiente dinero haría que hiciera mal mi trabajo. No conseguiría hacer feliz a otra persona con su copa. Y eso me agobiaría aún más. Quiero disfrutar de lo que hago, las personas que tengan a bien confiar en mí sabrán valorarlo y espero conseguir lo que quiero: hacer feliz a otras mujeres. Todo llegará con el tiempo, lo sé. Requiere esfuerzo y sacrificio, ¡¡no me niego a esforzarme ni a sacrificar!!

Así que antes… voy a quitar las telarañas de mi blog y de mi casa (que no me ha hecho falta poner telarañas de mentira en Halloween [lo peor es que lo digo en serio]). Y no voy a hacer podcast de este post porque no creo que aporte nada a nadie que lo escuche (ni siquiera a quien lo lea) y estaría quitando ese tiempo de tener un baño limpio (que es lo que realmente necesita mi familia ahora).

Visita al Otorrino X

Como siempre, acudimos a la consulta sabiendo que nadie nos quitaba una hora y pico de espera. Y nos equivocamos, han sido al menos dos horas de espera, contabilizadas y de reloj. Cuando salimos, Niño Fúturo en su rutina habitual ya estaría en su quinto sueño.

Así que prevenidos fuimos cargados con todo lo necesario para entretener dos horas de espera.

Esta vez no sabía qué esperarme. Hemos ido en uno de los peores momentos para ir al otorrino. No peor para ir, en realidad… A ver cómo me explico. Es el peor momento de Niño Fúturo, porque tal y como estaba, en ocasiones anteriores, ha tenido otitis de caballo. Los catarros le hacen tener otitis, era automático. Así que estando acatarrado, si siguiera con otitis, lo encontraría.

Pero nada, estaba bien. No estaba perfecto, pero evolucionaba favorablemente.

Así que otros tres meses más de espera para la siguiente revisión.

Evolución de mi Aborto I

Ha pasado el tiempo y las heridas se van cerrando. Todavía hay costra, pero ya no se desangra ni se infecta. Nada entra ni nada sale, simplemente está ahí. Su costra la hace visible y notable. Os voy a contar un poco cuál es la evolución de mi aborto. Al menos, cómo está a día de hoy.

Quizás ya lo sepáis, porque lo he contado por las redes, pero el aborto ha bloqueado parte de mi faceta profesional. Tenía intención de percibir ingresos que necesito a través de la fotografía y para ello, pues como todo fotógrafo, necesito material para mostrar a los posibles clientes. Y justo una amiga mía se casaba. Así que le hice las fotografías de su boda como regalo.

Las hice estando embarazada, recién sacado el positivo. No se lo habíamos contado a nadie, así que no se lo dije a ella tampoco. Me sentí muy feliz en la boda por la oportunidad que me brindaba. Por un lado practicar para perfeccionar mi técnica y por otro lado tener material para mostrar. Porque soy de esas personas que no tienen muchas bodas a su alrededor.

Después aborté… y cada vez que me sentaba a editar las fotos, a clasificarlas, a elegirlas, a retocarlas, todo mi ser lloraba. Había veces que me sentaba delante del ordenador, abría la carpeta donde estaban ubicadas las fotografías… y sólo podía llorar hasta que decidía dejarlo para otro momento. Es difícil de describir cómo me sentía. Empezaba a calar en mí el sentimiento de que era inútil. Que no servía para ello. Trasladé la frustración por el aborto en la frustración por el trabajo para poder afrontar el aborto con más naturalidad.

Y llegó el día en el que me las pidió… Las entregué, tragando mucha saliva para dejarlas lo más perfectas posibles. Y se me liberó una espinita.

Tanto es así que las aplicaciones que tenía instaladas para hacer una comparativa durante el embarazo, ¡las he podido reiniciar! Es algo que también tenía pendiente, algo que escocía. No quería borrarlas, no quería quitarlas, no quería ni reiniciarlas… Quería tenerlas ahí, donde estaban y… como estaban. Así que cada lunes me llegaba una notificación de más de una aplicación que me avisaba que había cumplido una semana más de embarazo y me invitaba a entrar para ver qué me encontraría esta semana…

Y mi vientre estaba vacío. Pero si escribo esto es porque me he propuesto naturalizar el aborto (no es lo mismo que normalizarlo). A día de hoy, que se publica este post, estaría embarazada de 27 semanas. Y quiero poder decirlo sin que nadie se sienta mal por lo que estoy diciendo.

Las compañeras podrían entenderme, pero todas somos distintas y habrá quien no quiera participar estas sensaciones. Yo reconozco que si a día de hoy me siento fuerte es por haber conocido la experiencia de Mamá Sin Red antes de que me pasara a mí. U otras mujeres que han contado más de un aborto. Es una realidad y no busco que nadie venga a decirme si quiero un abrazo o hablar, quiero contarlo para quien quiera escuchar.

No busco remover conciencias, no busco concienciar a nadie lo que me ha pasado, no quiero traer a la luz una realidad que está ahí y de la que apenas ahora empezamos a hablar. Quiero poder decir “estaría de 27 semanas” con naturalidad. Aceptar en tribu que ya no lo estoy, que otras madres sientan mi duelo (no que sufran mi duelo).

Cuando las cuentas no salen…

No estoy inspirada para escribir un post profundo, ni siquiera uno que pueda aportarle algo a alguien. Necesito desahogar un poco ese momento en el que la cruda realidad se adueña de la vida y, sin querer, te ves arrastrada por unas sensaciones difíciles…

Podría estar peor, muchísimo peor. Pero estoy como estoy y ésa es mi cruda realidad.

Estoy desempleada. Eso supone dos realidades paralelas… los ingresos económicos en casa limitan nuestras actividades y nuestro consumo. Me gustaría hacer muchas más cosas, salir más a menudo, comprar más cosillas y… no tener tanto cuidado de la luz o el gas que consumimos.

Por otro lado. Soy una persona activa, me gusta enfocarme hacia un objetivo, sentirme productiva. Me gusta pensar que quien me paga, está orgulloso de mí y valora mi esfuerzo por hacer de este mundo, un mundo mejor. Se me dan bien infinidad de cosas, me motivan muchísimas. Me encanta aprender sobre excel o sobre fotografía. Las matemáticas se me dan de vicio y sé expresarme en varios idiomas sin dificultad.

Pero esta inestabilidad me hace preguntarme demasiado a menudo una cosa: ¿qué tengo de malo? Pues también, otras muchas cosas, no lo voy a negar. Pero quiero centrarme en lo bueno. A pesar de estar desempleada, no estoy parada. Me niego a aceptar ese término de “parada”. Dentro de mí hay una personalidad emprendedora que no tiene (mucho) miedo.

Por ejemplo, está el tema de las copas menstruales. Y también he definido mi meta de vida… Si me lo hubieran dicho hace un año, jamás lo habría creído.

Así que bueno, debo reconocer que sigue habiendo un futuro… Pero lo único que tenemos es el presente. Y me reafirmo en mi concepto de Carpe Diem. Aprovecha lo que tienes, aunque sea malo…

Visita al Especialista. Endocrino VII

He perdido la cuenta de las veces que he ido al endocrino desde que tengo este blog. ¿Por qué sigo yendo? Pues como os contaba y trato de recordar siempre para mujeres que están en búsqueda… Una vez, hace muchísimo tiempo, me detectaron hipotiroidismo subclínico. No requirió de tratamiento ni dieta especial ni nada, sólo control rutinario y al año y medio ya dejé de tener hipotiroidismo, por lo que casi me olvido que alguna vez lo tuve.

En el embarazo de Niño Fúturo resurgió y la bronca de la endocrino por no haber acudido antes de su búsqueda fue monumental. Así que, para ahorrar esa bronca a toda futura madre, siempre trato de recordar que antes de una búsqueda deberemos acudir a este especialista. Incluso antes de ir a un ginecólogo.

En esta ocasión he acudido porque como os contaba AQUÍ, tengo un exceso de peso importante y quería controlarlo antes de renovar la búsqueda de mi Bebé Arco Iris. Así que he ido a la revisión de los resultados.

No me explayo más, pero es que la visita fue tan corta que estáis tardando más en leer hasta ahora que lo que estuve dentro. Me saludó, revisó mi analítica, dijo que todo estaba bien, me pasó la siguiente analítica para dentro de dos meses y adiós.

No me pesó, no me preguntó cómo estaba llevando la dieta… Sólo me preguntó si ya estaba embarazada. Me preguntó por mi regla, le dije que se me había adelantado casi una semana. Metió datos en el ordenador y me dijo que todo estaba bien.

Salí corriendo… recordemos que tengo cierta fobia a la bata blanca y acudir sola a los médicos me bloquea. Así que no le dije lo del peso tampoco, no le pregunté cosas que no entendía de la analítica ni le pedí permiso para embarazarme. Me fui y punto.