Visita al Especialista. Endocrino

Ayer tenía visita con el endocrino para revisar la analítica de sangre que me hice el mes pasado. Fue muy rápida, detectó hipotiroidismo subclínico de nuevo, me preguntó sobre la idea de quedarme embarazada y me recetó eutirox.

Entré acobardada y no pude preguntar todas las dudas que me surgieron antes y ahora sobre el significado de mi analítica. Por ejemplo, si no tuviera intención de quedarme embarazada próximamente, ¿me habría recetado el eutirox?

Esto me recuerda de nuevo avisar a quienes tienen intención de tener un embarazo y han sufrido en algún momento de su vida hipotiroidismo sublínico, aunque haya sido sin tratamiento y a pesar de haber desaparecido, la importancia de visitar a un endocrino antes de la búsqueda de ese embarazo. Os lo cuento también AQUÍ.

Nuestro Porteo: Bandolera

Como ya os conté AQUÍ, llegó el verano y la mochila ergonómica se nos hizo muy calurosa. Bebé Fúturo se quedaba dormido de puro calor porque las temperaturas en nuestro pueblo, a pesar de ser más frescas que en gran parte de España, seguían siendo excesivamente altas.

Así que me decidí a cambiar de método y adquirimos una bandolera. Por edad (menor de 6 meses) no era posible tener otras opciones más frescas.

De nuevo, me dejé guiar por Portakankuritos y elegí una muy bonita de colores arco iris. Litle Frog 100% algodón, concretamente ÉSTA. Cuando me llegó, la estrené enseguida.

Por aquél entonces, Bebé Fúturo pesaba muy poquito y resultaba muy cómodo tener las dos manos libres durante los paseos. Era verano y entre la baja por maternidad y las vacaciones, lo prolongamos hasta entonces, por lo que todos los recados los hacía con él cargado.

Sinceramente, aún así, en recados más largos, cargar su peso en un sólo hombro resultó algo incómodo. Para ir a comprar el pan o verduras en la frutería de la esquina, era lo más cómodo. Pero a veces me tenía que atravesar el pueblo entero y sí sentía que un cambio de hombro me vendría bien. Y soy persona que lleva bolsos-mochila que, con la bandolera, eran imposibles de colgar.

Por lo demás, era genial poder tapar la cabeza de Bebé Fúturo durante sus siestas, sí que se notaba más fresquito, ¡y hasta conseguimos que pudiera tener lactancia mientras paseábamos!

Evaluando los pros y los contras, estoy muy a favor de una bandolera, pero quizás me habría aguantado un poco y adquirir directamente la Tonga (cosa de la que también os hablaré porque también la tengo).

De Bebé a Niño

Legalmente la edad en la que un bebé deja de ser bebé y se convierte oficialmente en un niño se considera a los 2 años.

Hoy es ese día para Bebé Fúturo, hoy se convierte en Niño Fúturo.

Como os imaginaréis o habréis vivido, siempre será nuestro Bebé… pero hay cosas que no por dejar de ser lo que son pierden esa calidad emocional con la que les impregnamos. Así me siento ahora. Bebé Fúturo llevo notando que ha dejado de ser bebé hace tiempo. Desde el día que comenzó a andar, que casi comenzó directamente a echar a volar. Porque ya no había nadie que le parara.

Me cuesta mencionarle como Niño Fúturo todavía, aún así. Pero será el curso natural de la vida. Aún así, estoy nostálgica y quiero recordar cómo fue ese momento hace exactamente dos años.

Sonó el despertador bien temprano por la mañana y cogimos las cosas para meternos en el coche y hacer el viaje hasta el hospital. Lo dejamos todo preparado por la noche y me empeciné en dormir en el sofá porque sabía que no dormiría de la emoción y no dejaría dormir a Papá Fúturo. Además, que me gusta dormir en el sofá, ¡qué narices!

Llegamos una hora antes y por no esperar con el frío en la calle, fuimos al hospital y nos hicieron esperar hasta que llegaron de Servicio al Cliente. Nos dieron de alta, nos llevaron a la habitación, me cambié, puse cómoda y reconocí a la matrona que atendería mi parto a la misma que nos dio el curso de preparación al parto donde nos gustó. Respiré tranquila. Monitores y esperar… y esperar… y esperar.

Tenía intención de darle un regalo sorpresa a Papá Fúturo cuando estuviéramos los tres solos en la habitación, pero de tanto esperar, ese momento no iba a llegar. Por lo que adelantándome a los acontecimientos aproveché esos momentos de espera en soledad para hacer su regalo de bienvenida a la paternidad. Al poco llegaron el resto de los familiares… y seguimos esperando.

Yo estaba muerta de hambre, a punto de desistir, iría otro día a parir, ¡me daba igual! Y justo en ese momento por fin nos dijeron que tocaría esperar dos horas más porque el quirófano estaba desbordado y mi doctora estaba atendiendo otros partos.

Estaba en el día, pero no llegaba la hora. Tranquila esperando a que me invitaran a meterme a quirófano. Y por fin llegó la hora. Invitaron a Papá Fúturo y, de repente, en los pasillos nos separaron. Me pusieron epidural, llegó Papá Fúturo y todo se difumina en una nube de ilusión en los que hacían cosas a mi tripa y sacaban a un bebé. Me hicieron besarle y se llevaron a Papá Fúturo.

Me cerraron… y me llevaron a esperar… y esperar… y esperar… Las dos horas más eternas de mi vida a que se me pasara el efecto de la epidural. Mi bebé había nacido y no estaba con él, es algo que no les perdonaré jamás. Por fin llegué con él… y las hormonas llegaron conmigo.

Cambio de Imagen

Finalmente me he liado la manta sobre la cabeza y sí… ¡ha habido cambio de imagen!

Poco a poco el sitio va tomando forma. La imagen que quiero, los widgets que quiero… En fin, las pequeñas cosillas que hacen Mamifutura lo que es: mi hogar 2.0.

Espero que pronto veais cosas chulas en esa barra lateral, no sólo formas de contactarme. Ya he conseguido también que el correo electrónico funcione perfectamente. Poquito a poco estos avances emocionan mucho.

Me gustaría que fuera un imaginarte algo y lograrlo enseguida, pero las cosas van más lentas de lo que me gustaría. Entre otro proyecto y éste me quitan el mínimo rato que tengo libre. Porque súmale el tiempo con Bebé Fúturo, que no es por nada… pero le queda muy poco para seguir siendo Bebé. Tiempo en pareja, tiempo en familia, tiempo para todo… no existe. Así que araño ratitos.

Además, tengo ideas nuevas para convertir este sitio en algo más interesante, tengo ilusiones renovadas sobre este proyecto y muchas ganas de llevar muchas cosas a cabo.

¡Y otros muchos proyectos!

¡Hosting Nuevo!

Espero que vosotros no notéis mucho el cambio, pero a pesar de todo, os lo creáis o no… ¡¡Mamifutura ha cambiado!! No en su esencia, tampoco en su aspecto, sólo en sus tripas.

Después de una operación quirúrgica llevada a cabo por Induscomp, ¡Mamifutura se ha independizado de WordPress.com para irse a su hosting privado!

Y como la experiencia ha sido tan increíblemente grata, fácil y buena, no quiero perder la oportunidad de hacer una recomendación, cosa que siempre me gusta, sobre todo para lo bueno.

Llevaba un año dándole vueltas al hecho de irme a Hosting… ¿Qué narices es eso del hosting? No noto diferencia y no veo en qué cambia eso para mí? Si eso es lo que te estás preguntando, te respondo, no te preocupes.

La plataforma de WordPress puedes gestionarla de forma gratuita o de forma privada. Cada una tiene sus ventajas. La plataforma gratuita es toda facilidades: lo tienes montado, es gratis, funciona bien, ¡te lo da todo hecho! Pero… la página la tienes que diseñar con ciertas limitaciones (no permite javascript), en la política que aceptas está explícitamente puesto que no se te permite generar beneficios con ella, ni siquiera con AdSense o algo parecido y las estadísticas, para mi gusto, dejan mucho que desear…

Había recibido muchas recomendaciones para hacer el taspaso con WebEmpresa e incluso tengo una agenda llena de descuentos para irme a esa plataforma. Pero no me convencía del todo el precio. Y, tengo mucha curiosidad para muchas cosas y nada de miedo, por lo que no me generaba miedo el cambio, pero sí… una molestia. ¡Y eso que ya había hecho un cambio a esa plataforma anteriormente de otro blog! Pero me daba pereza, sinceramente.

Un día, por casualidad, después de leer un comentario de Historia de Pitufines, descubrí Induscomp. Como son una pareja a la que sigo por FB desde hace tiempo (aunque desde la distancia, que eso de entrometerme en una vida no me gusta) fui directa y pregunté. ¡Dios mío! Había descubierto lo que estaba buscando, más que para este blog, para otro proyecto. Así que los contraté con los ojos cerrados y… ¡¡en menos de 24 horas podía gestionar la web de mi nuevo proyecto!! Con todo facilidades.

Al poco me llegó un correo de WordPress para recordarme que en un mes mi dominio (¿y eso del dominio? Ya te cuento…) estaba a punto de renovarse y dado que el servicio que incluye Induscomp es hosting y dominio por un precio muy poco superior al dominio de WordPress, además, te hacen como servicio especial el traspaso de tu blog a su hosting… ¡Vi el cielo abierto! Sin duda, contraté el servicio para Mamifutura y aquí estamos…

Como ya os expliqué AQUÍ: Hosting es el terreno donde construimos nuestro hogar 2.0 y el dominio es la dirección para llegar a nuestra casa.